martes, 15 de abril de 2014

Chica lista, decisión desesperada

Hace unos días, en uno de los ratos de descanso entre pararme de manos y elaborar planes para mandar al lado lejano de la Luna a la gente que usa crocs, estaba yo agradablemente sorprendido al darme cuenta que al contar con los dedos de las manos el número de chicas listas que trato casi todos los días, ya no me sobran tantos dedos -en cambio, mi conteo de gente lista sin vagina que veo todos los días no se ha movido en años y sigue consistiendo en el ogro que me encuentro en el espejo-.

Con una de esas chicas listas recién tuve un diálogo a teclazos. Abordamos su decisión de voto y me explicó porqué había votado por el PRI (supongo que leyó que aborrezco al PRI y vuelvo a suponer que se puso a leer las insensateces que yo publico para determinar si soy un orate inofensivo o uno peligroso). En resumen y sin reducirlo más que por brevedad, me dijo que había votado por el PRI porque quería que el pueblito de donde es oriunda y en el que todavía viven sus papás, saliera de la lamentable condición de pueblo fantasma asolado por la extorsión de los narcos de la zona, en el que lo metió, como a muchos otras comunidades, la guerra mal declarada y peor ejecutada del gobierno de Felipe Calderón. Su razonamiento consistía en que durante los años de gobierno priista el pueblito había sido seguro y su voto iba encaminado a que el lugar donde sus papás habían vivido años seguros volviera a la tranquilidad.

Sonaba a punto válido. Días más tarde me encontré un texto que podría aplicar a modo de revire.

El texto es de Temoris Grecko (en otra ocasión platiqué de un libro suyo) y trata sobre la renuncia del pensamiento independiente, del que Paz en los noventas era un ejemplo cuando le reviró a espumarajos a Vargas Llosa lo de la dictadura perfecta. También trata de las ocasiones en las que Temoris ha sido testigo -y en sus adolescencias, incluso participante- de cómo la devoción ideológica no sirve más que para afianzar situaciones que ya no se sostienen.

El caso de la chica lista votando por el PRI no lo percibo como devoción ideológica -que es lo que critica Temoris en su texto-. No obstante, el siguiente fragmento del texto de Temoris me recordó la situación de la chica lista.

En tiempos de confusión, en los que la izquierda no logra articular una propuesta alternativa […], el miedo está arrastrando a muchos hacia las seguridades del pasado, a los tiempos en que no había dudas sobre quiénes eran los malos y quiénes los buenos. Pero esos buenos no eran buenos, eran tan malos como los otros. Y no hay cobijo en taparse los ojos con viejas vendas. 

Si hay desconcierto ahora, en buena parte se debe a la falta de pensamiento crítico e independiente, a la exigencia verticalista de someterse a las imprescindibilidades. Esto es lo que canceló las oportunidades de señalar los errores, los desvíos y las traiciones, lo que persiguió las alternativas y la exploración.

A la chica lista (por eso está en ese conteo) no le falta pensamiento independiente ni crítico, sin embargo la situación de su pueblito natal la pone en un estado en que no es nada fácil ponerse crítica e independiente.

Al final, creo que votar por el PRI es, parafraseando a Temoris, una cancelación a explorar alternativas, de gobierno y de solución a las crisis que tenemos encima. Y también creo que con una pistola en la cabeza, esa exploración es una urgencia.

lunes, 31 de marzo de 2014

Tendiendo puentes

En algún momento de la primera mitad del s. XX un japonés llamado Suekichi Nakagawa llegó a México y se estableció en la Villa de San Jerónimo que era como se llamaba Ixtepec.

El señor Suekichi puso una botica, curó gente y se casó con una zapoteca. Uno de sus hijos producto de esos afanes reproductivos llegó a la ciudad de México, se hizo médico, también curó gente y se casó con una guerrerense que también era médica. El producto de esos afanes reproductivos no se hizo médico, y no cura ni medio resfriado porque es un colega computito, no obstante, también se reprodujo y el resultado de esos afanes reproductivos es una bebé que se llama Hanako y que me cae bien.

Ahora bien, cuando escribir un blog era la onda -no el anacronismo que estoy haciendo- y buscaba yo más sobre Jorge Ibargüengoitia para compartirlo con mis lectores, dí con la entrevista que Aurelio Asiain le hizo a Ibargüengoitia. Aurelio y yo nos escribimos por ibargüengoitistas y me hice fan de su blog de "cosas japonesas" donde me enteré que trataba yo con un mexicano que vivía y enseñaba literatura en Japón y que a menudo le sacaba fotos a las cosas japonesas que se encontraba.

Pasaron los años y un día de hace dos semanas pude conocer en persona a Aurelio en una presentación de un libro suyo de contenidos parecidos a los de su blog (nomás que metidos en ediciones de pasta blanda y dura). Hojeé y ojeé El espacio de pronto es escenario y dije "me llevo un ejemplar". Me quedé a oir la presentación y durante las porras que los copresentadores le echaron al autor usaron una frase recurrente que me gustó "Aurelio tiende puentes".

Esa tendedera me pareció buena y digna de imitar. Compré otro ejemplar del libro y a la hora de la autografiada le pedí a Aurelio que se lo dedicara a Hanako (ocasión en la que aprendí que los padres de Hanako pronuncian su nombre más gringa que japonesamente).

Al otro día, le dí el libro al papá de Hanako y unos días más tarde me enteré que la obsequiada ya lo estaba disfrutando.



Cuando Hanako crezca, quizá satisfaga su curiosidad, vía las fotos de Aurelio entre otras cosas japonesas, de ir a ver la tierra de su bisabuelo, de preferencia llevando mezcal de la tierra de su bisabuela.

Y eso gente, se llama tender puentes.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Un libro ilustrado y un postre

Entre los primeros libros ilustrados que me gustaron para aprender a dibujar lo que leía estaba La historia del señor Sommer, allá en los noventas.

*Se apoya en su bastón para echar rollo*

Dice la wikipedia en español que La historia del señor Sommer es un cuento corto de Süskind. Yo en cambio digo que es una novela, pues el protagonista (que no es el señor Sommer sino el narrador) pasa por más momentos de anagnórisis (descubrimientos críticos del personaje) y peripecias que las que pasarán los editores de la wikipedia en español en toda su puñetera vida.

Como sea, la editorial Diógenes tuvo la genial idea, cuando publicaron el libro en 1991, de encargarle las ilustraciones de la historia de Süskind a Jean-Jacques Sempé con resultados rifadores.







Y hasta ahí lo que tengo que decir del libro ilustrado. Ahora va la parte del postre.

En la edición de 2013 de La Feria de las Culturas Amigas (si no saben de qué va esa feria péguense un balazo o den click aquí) si uno caminaba hasta el puesto de Países Bajos se iba a encontrar dos cosas notables: una fila perenne de comensales y un aroma a caramelo y mantequilla que tenía los mismos efectos adictivos que la heroína (conozco a alguien que se volvió adicta al grado de echar charcos de baba cada vez que se acuerda del aroma).

Lo que vendían en ese puesto eran stroopwafels (o como yo les digo, stormtrooperwafles), que consisten en dos mini wafles untados con delicioso caramelo y que son el mejor acompañamiento que ha inventado la humanidad para una taza de café o té.




Atención: este producto produce adicción. Mucha.

Cuando se fue la Feria también se fueron los stormtrooperwafles y me resigné a esperar un año completo para intoxicarme probar otra vez esa maravilla holandesa.

Así hasta que un día, mientras veía lo que vendían en el área gourmet del Liverpool de Polanco encontré unas cajitas que estaban ilustradas con dibujos que de lejos se parecían a los de Sempé.



Cuando miré de cerca los dibujos, ví el contenido de las cajitas y tuve un gastrorgasmo: ¡estaban rellenas de stormtrooperwafles!

Los siguientes meses estuvieron complementados con felicidad. Pura felicidad... hasta que el encargado de comprar productos importados en Liverpool la cagoteó y dejó de rellenar anaqueles de stormtrooperwafles y en su lugar puso unas galletas más insípidas que unas MacMa.

Ahora bien, si alguno de uds lectores sabe dónde se venden stormtrooperwafles aquí en México le ruego que pase el dato porque no quiero yo volverme traficante de wafel holandés. Todo indica que es más difícil que traficar mota. O riñones. O riñones con mota.

pd. Si van a poner alguna receta en los comentarios por favor procuren poner una que hayan cocinado, queridos googleadores expertos en todo y buenos para nada.

viernes, 7 de marzo de 2014

Yo digo que el fin del mundo será así

A veces discuto argumento con alguien y pasa esto.

Ella:



Yo:



Resultado:


domingo, 9 de febrero de 2014

Dos Dianas

Hace rato, saliendo de una pantomima muy cantada y muy aplaudida en el Auditorio Nacional, ví una exposición fotográfica de un Héctor García, fotoperiodista y cronista.

Las fotos que más gustaron fueron éstas:




De las dos primeras deduzco que los chilangos de antaño se transportaban como las nubes, flotando.

Y la foto que hizo que pusiera yo ojos de plato fue ésta, donde sale ladianamiamor y, otra vez, la bailarina Diana Bordes:


Después de estudiar esa última foto he decidido dedicar todos mis esfuerzos a convertirme en Dictador Omnipotente de la Ciudad para hacer efectivo el siguiente decreto con carácter de obligatorio hasta el final de los tiempos, amén:
"Las personas con vagina que pasen ante la Diana deberán posar en la misma posición."
He dicho.

pd. Googleé sobre Héctor García. Hay una fundación que mantiene su archivo fotográfico en una casa no muy lejos del metro Nativitas. Según su página de contacto la dirección es ésta:

Cumbres de Maltrata No.581,
entre Isabel la Católica y Eje 5
Col. 2da del Periodista
CP 03620 México D.F.
​Visitas de Lunes a Viernes de 10 a 18 hrs y Sábados 10 a 13 hs.
Entrada gratuita.

lunes, 13 de enero de 2014

Revisemos eso de contarles ficciones a los niños para darles regalos

Ayer leí una anécdota paternal notable. La anécdota, mutatis mutandis, va así:
Nuestro hijo de 3 años es fan del Doctor Who. Tanto que decidió que quien le lleva los regalos de navidad es el Doctor y no Santa. La navidad pasada le regalamos un desarmador sónico junto con una carta "del Doctor" que decía que ese era "su" desarmador sónico pero que se había conseguido uno nuevo, así que ese se lo cedía a nuestro hijo.
Semanas después, en unas vacaciones se perdió el desarmador sónico. Para que no se pusiera triste, le dijimos a nuestro hijo que el Doctor había tomado prestado su desarmador por unos días (en tanto, pedimos uno nuevo a Amazon).
Cuando por fin arribó el paquete, esperamos a que nuestro hijo se fuera a dormir y pusimos fuera de su cuarto el desarmador sónico junto con una nota que decía "¡Gracias por prestármelo! Atte. El Doctor."
Para despertarlo pusimos en los altavoces de la computadora el sonido que hace la TARDIS. Nuestro hijo despertó, salió corriendo y encontró el desarmador sónico que "el Doctor" había "devuelto"
Ahora habla de eso todo el tiempo.
Fin de anécdota.

(Nota al margen: Si uds no saben un carajo del Doctor Who y no están dispuestos a averiguarlo váyanse a leer TVNotas. No los quiero yo aquí. Largo. En serio. L A R G O. 
*blande su bat con clavos* 
**se queda sin lectores** 
***sonríe***)

Ahora bien, lo que sigue es responder la pregunta ¿por qué me parece que decirles a los niños que sus regalos los trae Santa o los Reyes Magos es manifestación de imbecilidad disfrazada de tradición, y en cambio, esta anécdota whoviana que acabo de contar me parece un ejercicio muy bien ejecutado de estimulación de la imaginación infantil?

Respuesta corta:

Doctor Who >>>>>>>>>> Santa + Los Reyes + Niño Dios.

Respuesta larga:

Lectores, si es inevitable y perentoria su insistencia paternal de que sus criaturas tengan ilusiones basadas en ficciones a la hora de darles regalos, al menos procuren echarle más galleta. Los padres whovianos de la anécdota mostraron mucha, mucha, mucha más creatividad e inteligencia que los padres comodinos que nomás repiten el cuento sobado de Santa y los Reyes. 

Por otra parte, cuando la criatura de la anécdota crezca y se de cuenta de quién llevó en realidad el desarmador sónico a casa (Amazon y una empresa de paquetería) será mucho más rifador que diga "mis padres coludidos con Amazon eran el Doctor Who" a que diga "mis padres, repetidores sin imaginación, eran Santa".

A aquellos espantados por salirse de la ortodoxia les recuerdo esta obviedad: como muchas cosas en la vida, la variedad es lo que la hace genial.

pd1. Por favor, por favor, por favor, por favor procuren NO caer en el siguiente desfiguro ridículo:

Escéptico mamarracho: "Yo no le miento a mi hijo con ese cuento de Santa Clós".

*Sale un día a hacer un geiser de dietcoke con mentos y lo echa a perder*

Criatura: "Fue un fracaso".

Escéptico mamarracho: "No, no fue un fracaso".

pd2. Toda esta perorata sólo es una recomendación. Por lo tanto, antes de que se emputen por interpretar que estoy yo diciéndoles cómo educar a sus hijos, tengan en cuenta que uds como padres tienen todo el derecho de echar a perder a sus criaturas como quieran...

... y sus hijos tienen todo el derecho de mandarlos al carajo cuando descubran que les tocaron de padres unos zoquetes irredentos.

miércoles, 1 de enero de 2014

Pareidolia interminable

¿Se acuerdan de Falkor (Fuchur en alemán que es en lo que escribió Ende La Historia Interminable), el dragón volador de la suerte que en la película parecía más perro que dragón?



Bueno, pues lo acabo de encontrar. Aparentemente se partió la madre frente al Parlamento de Londres.