jueves, 18 de febrero de 2016

La Universidad

Este post está dedicado a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), una institución en la que no estudié, pero con la que he tenido experiencias puntuales y significativas a lo largo de las décadas, algunas de las cuales voy a describir aquí.


La UAEM en los 60. Foto compartida en la página de fb El viejo Cuernavaca

La Venada

Un señor que creyó que yo corría como el viento en mis mocedades, fue a tocar a mi casa un viernes en la noche para invitarme a ser parte de su equipo de atletismo consistente en 2 corredores y participar en una competencia que se iba a celebrar al día siguiente, sábado en la mañana. En ese momento la invitación no me pareció insensata, y al otro día fui al estadio Centenario, hice mi calentamiento, corrí y después de ser descartado en la primera ronda de eliminatorias de carreras de 100 mts me fui a sentar a las gradas a mirar el resto de las competencias. Me acuerdo que la mayoría las ganó gente que portaba el uniforme azul de la UAEM. La chica que ganó más competencias sí corría como el viento. Además de ser guapísima, era de la UAEM. Entre otras cosas, por ella me enteré que el animal totémico del alumnado de la UAEM era el venado.

A veces sueño con esa chica y sus piernas de zancadas prodigiosas.

Primeras visitas al campus Chamilpa

Una vecina me gustaba y como estudiaba en la UAEM la iba yo a stalkear a la universidad. Ella estudiaba biología así que había que subir un montón de escalones porque el campus está trepado en un cerro al norte de Cuernavaca. Era como ir de peregrino a Teotihuacán. Después de hacer ese trayecto varias veces, descubrí que transportarse de Jiutepec a la UAEM y trepar un cerro era un esfuerzo que rebasaba al de mi ganas de coger.

La pasión por la vecina se acabó, pero lo que sí perdura hasta la fecha es la idea de que el campus universitario es buen lugar para ir de visita a mirar desde ahí la ciudad. Recientemente le leí por twitter a mi conductora favorita de la radio de la UAEM que Cuernavaca se ve susceptible desde ahí. Estoy de acuerdo.

La conferencia

Hace menos años, cuando participaba echando posts en los afanes divulgatorios de Cafe Conciencia fuí a dar dos pláticas, primero a un auditorio de la Facultad de Ciencias de la UAEM, y luego a una secundaria en el pueblo vecino de Chamilpa. Antes de suicidarme con remedios para dormir homeopáticos para el gran aburrimiento de las audiencias (si no hubiera yo nacido con la glándula de las vergüenzas muerta, me daría pena haber hecho bostezar al Doctor Mochán), fui convocado por la locutora de Despertar Con Ciencia -programa de Radio UAEM que se sigue emitiendo- quien también participaba en ese proyecto de divulgación científica. La radio estaba en uno de los pisos de la Rectoría y es la única vez que he estado en una radio universitaria. Estaba yo como niño en parque de diversiones porque soy fan.

La radio

Ya que mencioné la radio universitaria y que dije que soy fan voy a echar más líneas al respecto. El cuadrante radial de Cuernavaca apesta. Apestaba cuando vivía aquí en mi adolescencia y sigue apestando ahora. Sólo hay dos estaciones que hacen que no tire yo la radio a la basura y una de ellas es Radio UAEM.

Radio UAEM no es la primera radio pública y universitaria que había yo oído. Hace diez años, cuando se blogueaba más de lo que se tuiteaba, vía su blog, descubrí el programa que tenía un cuate bloguero en la radio de la Universidad de Yucatán. Esa experiencia de radioescucha de un programa hecho con inteligencia y pasión me volvió exigente a lo que meto a mis oidos cuando prendo la radio. Si no oigo música chida y si no platican con voz crítica y divertida sobre lo que está pasando donde viven y más allá, lo más probable es que diga yo "pinche locución chafa" y le cambie a la Hora Nacional.

Cuando me mudé a Cuernavaca hace unos meses, llegué un sábado y mientras sacaba libros y sartenes de cajas, lo primero que hice fue sintonizar Radio UAEM. Las rolas que oí estaban bien pero me hacía falta oir a alguien que platicara de lo que estaba pasando en la ciudad, de preferencia con más enjundia que la repetición llanera de noticias, así que apagué la radio y puse mi playlist de mudanza. Pasaron los días y agradezco al dios de la radio bien hecha que haya yo apretado el botoncito de On de la radio un martes a las 17 hrs, pues así descubrí Ecos y a su locutora y me reconcilié con la humanidad y con Cuernavaca.

Háganse un favor y oigan Ecos (17-18 hrs de Lu-Vi). Gracias a internet no tienen que estar por estas zonas postales para componer lo que oyen.

La hortaliza fina

Tengo una tía que cultiva orquídeas y que le gusta comer rico. No le sé más virtudes, pero gracias a la segunda conocí una hortaliza que está dentro de la UAEM y que pone a la venta a precio justo lo que produce. Además de que puede uno encontrar ahí las verduras y yerbas de las más ricas en la ciudad (*pausa para limpiar el teclado de la baba al acordarme de las manzanas y los ejotes que compré ahí*), se puede uno sentar a mirar los huertos, la carretera a lo lejos, los cerros más lejos y comerse una pizza o un pan relleno al horno muy sabroso. Sus combos de aguas calman cualquier sed.

Me falta probar el pollo al horno que preparan pero ya lo he olido cuando lo... chale, no estoy seguro de que este teclado sea a prueba de babeo por comida deliciosa.

Eventos variopintos

La UAEM organiza conciertos, simposia (¿simposiums? ¿simposiumses?), coloquios, conversatorios y un montón de cosas más. La mayoría de los que me he enterado son de entrada libre y para todo público. Los que no son de entrada libre cuestan pocos pesos y no por ello desmerecen en calidad. Desde mi última mudanza hasta la fecha he asistido a varios; primero a un Congreso Internacional de Cómputo en Optimización y Software en donde le bebí las palabras a unos del Barcelona Supercomputing Center y así pude conocer sus esfuerzos para que computitos de todo el mundo accedan a sus herramientas de supercomputación paralela. Me interesó mucho su pyCOMPSs -sí en python, ¿quihubo?-.

En otra ocasión me enteré que la UAEM organizaba una serie de pláticas con los personajes del quehacer artístico y cultural del estado. Las pláticas estaban organizadas por disciplina y consistían en poner a un académico de la universidad, un alumno y a uno o varios artistas con trayectoria. Durante la inauguración de Espacio Congreso de Arte y Cultura en Morelos (así le pusieron) alguien mencionó que esos dos días de "intercambio de propuestas entre especialistas de disciplinas artísticas" pudiera servir como primer paso para un festival de las artes en Morelos. Las pláticas a las que asistí se merecen un post aparte.

En el rubro de eventos denominados "chale debí haber ido", la UAEM organizó el Primer Festival Cuexcomate. No fui por andar acá, pero me enteré de cómo estuvo gracias a los programas especiales que estuvieron pasando por RadioUAEM y sólo puedo decir ¡qué chingonas rolas! y qué bueno que lo repetirán este año.

Y finalmente, en el rubro de "eventos a los que quiero asistir", el siguiente jueves habrá en la UAEM una Noche Estelar para que la gente se congregue en miles en guateque astronómico.

La resistencia y el compromiso social

Hay simplones que piensan que el modelo de una institución de educación superior consiste en edificios de aulas, de cubículos para profesores y de baños para que todos caguen, y ya (jo, acabo de describir el lugar del que me negué a graduarme).

La UAEM como ya lo he intentado expresar en estas líneas es una institución que influye bien en el tejido social del estado. Es de esos lugares donde se hacen muchas y buenas cosas con lo que se tiene. En la reciente Marcha por la Dignidad y posterior Planton de la Dignidad que se puso en el Zócalo de Cuernavaca, la comunidad de la UAEM demostró esa influencia, su capacidad de convocatoria y de solidaridad por una causa (en este caso que el Gobierno del Estado cumpliera con varios compromisos atrasados con la Universidad). Además, ha servido para inclinar la balanza en el Congreso del Estado para que se discuta y concrete la Ley de Participación Ciudadana que lleva años en el tintero y que ya urge que sea una realidad. Esa urgencia es porque Morelos más que una eterna primavera, parece ruina tropical.

pd1. Denle click al último link que puse, es una revista digital de dos talentos morelenses cuyos textos dejan claro esa capacidad de resiliencia de la comunidad ante los dislates de la autoridades que han arruinado la ciudad y el estado.

pd2. ¿Por qué está tan sucio mi teclado? Ah, es mi piel muerta que se cae por participar en la marcha de la universidad sin usar bloqueador. Una amiga me preguntaba si había ido por convivir pues sabe que no soy Venado universitario. Le contesté que no porque no conocía a nadie, pero la causa me parecía justa y además me gusta caminar por las calles de Cuernavaca. Para la próxima uso sombrero zapatista.


pd3. Si aún quedan lectores de este blog ¿qué impresiones tienen de la universidad estatal de sus correspondientes terruños?

lunes, 25 de enero de 2016

La Tallera

En primero de secundaria asistía yo a una escuela que estaba a unas pocas cuadras de donde Siqueiros había puesto su taller en Cuernavaca. Durante ese año lectivo (creo que nadie usa ya esas expresiones antediluvianas), en la escuela organizaron excursiones a Anenecuilco y a Chinameca, en pos de los pasos de Zapata; y a Xochicalco, a que viéramos ruinas tlahuicas y a que yo me cayera de cabezota desde una jardinera. No obstante la cercanía y los afanes de educarnos extramuros, a nadie en esa escuela pretenciosa se le ocurrió que se podía visitar el taller de Siqueiros. Lo tuve que conocer por mi cuenta años más tarde, y hasta hace poco que lo visité, me gustó tanto que lo puse en mi lista de lugares favoritos en Cuernavaca (hay que actualizar esa lista).


Por 14 pesos, lo dejan a uno entrar a ver la exposición en turno y a mirar un espacio que intervino Siqueiros con trazos de composición espacial, puntos de fugas, espirales y etcéteras geométricos donde a los visitantes les gusta sacarse foto. La Tallera cuenta ya con librería y próximamente abrirá cafetería.

La exposición que ahora está montada se llama Después del Edén. Su curadora, Andrea Torreblanca, dice de la exposición:

Después del Eden, Arte en Cuernavaca, 1974-2014 
Después del Edén presenta un panorama del arte en Cuernavaca de las últimas 4 décadas. El inicio de esta exposición es 1974, año de la muerte del artista David Alfaro Siqueiros en Cuernavaca; una fecha que se podría entender como el fin de la modernidad artística en México que supone una época de transformación para la capital morelense. Los artístas que se establecieron en esta ciudad desde entonces, han habitado un lugar distinto a la época dorada de los años cuarenta, cuando los viajeros lo percibían como un paraíso turístico "bajo el volcán" y algunos artistas e intelectuales lo seleccionaron como lugar para el exilio y centro de actividades políticas y sociales. 
Desde finales de los años sesenta, Cuernavaca se extendió territorialmente para convertirse en un motor industrial del país. Las nuevas fábricas aumentaron la población, que a su vez originó modernas zonas residenciales y el surgimiento de colonias populares, así como la apertura de comercios y servicios para la nueva metrópoli. Después del terremoto en la ciudad de México de 1985, diversas familias se mudaron a Cuernavaca para habitar permanentemente sus casas vacacionales. En consecuencia, la ciudad se ha convertido en un doble escenario: el que se mantiene como lugar de recreo con jardines y centros turísticos y otro con sectores mercantiles e industriales que tienen una fuerte repercusión en la vida cotidiana de sus habitantes. 
Después del Edén pretende ser un relato de impacto que ha tenido la transformación de la ciudad en la producción de algunos de los artistas visuales que viven o han vivido en Cuernavaca. Sus obras están reunidas en grupos temáticos que son fundamentales para comprender la relación del arte local con su contexto, como son el jardín y su paisaje, la vida en la ciudad y la iconografía popular. Por lo tanto, estos escenarios nos dan una visión de un lugar que a pesar de su desarrollo y su historia brusca y agitada, aún mantiene la esencia descrita por el poeta Alfonso Reyes como una "ciudad tibia y de discreto aire tropical".


De lo expuesto, me gustó más ésto:

Interconexiones neuronales de Cisco Jimenez (al fondo), y los tanquecitos de concreto de Tonatiuh Pellizi (al frente)

Carta de mi padre, de Diana Tamez


Que traduciéndola, dice:


Respecto a tu pregunta mamita quiero
decirte que si algun dia
no tuvieras exitoen alguna empresa
en primer lugar me sorprenderiaporque siempre consigueslo que te propones
pero si asi fuera me alegraría
porque entenderia que aprendiste algo
que no sabias pues debes saber mamitaque todos aprendemos de nuestros errores
te quiere tu papá

Y estos dos cuadros de Joy

Vayan, La Tallera es un lugar chido para estar.

viernes, 15 de enero de 2016

El periódico y el perico

Hace años que dejé de leer el periódico en papel. Me entero de las noticias leyendo los bytes convertidos en letras desde alguna pantalla u oyendo radio. Los que aún se detienen a comprar en puestos de periódicos con cumplimiento religioso son mis papás. Cuando les pregunto si no prefieren enterarse de las noticias mirando su celular o su tablet la excusa que me dan es que compran el periódico para que el perico lo use de cagadero.

Se me hacía mala excusa (se pueden comprar para lo mismo y por menos pesos pliegos de papel estraza) hasta que encontré, entre la pila del periódico viejo, un inserto pagado por la CONAGO, quienes como todos sabemos son unos grandísimos bandidos.

Dejo esto aquí para que los de publicidad del periódico y la CONAGO no olviden estos destinos para las felicitaciones piteras pagadas con dineros del erario.


pd. El perico te dice hola, umpalumpa que revisa en internet lo que se dice de la CONAGO.

jueves, 31 de diciembre de 2015

¿Qué CANIRAC? ¿Qué es Cuernavaca?


¿Probable protesta prolongada?

¿Próximo proctólogo próspero?

¿Prodigioso prototipo provincial?

¿Problema prostático profundo?

¿Prominente prólogo prosaico?

¿Pronto programa proletario?

¿Qué CANIRAC? ¿Qué es Cuernavaca?

pd. Como ya lo dije: me gusta a mí vivir aquí. Lo que no me gusta son los hashtags hechos con las patas.

martes, 22 de diciembre de 2015

El Teatro Morelos

Cuando los Rebambaramba se enteraron de que me mudaba yo de la Cd. de México a Cuernavaca me miraron como si les hubiera anunciado que me iba a vivir a la Antártida.

- En Cuernavaca no hay nada qué hacer - dijo Matías Rebambaramba.

- Te vas a aburrir - dijo Fabián Rebambaramba.

- Lo único bueno de Cuernavaca es que está cerca del D.F. - dijo Matías.

- Y la Cineteca te queda en corto - dijo Fabián.

- Vas a poder seguir viendo cine de haaarte - dijeron los dos.

Los Rebambaramba pronuncian arte como quien ya se hartó de él. Intuyo que es porque en lugar de disfrutarlo viven en la histeria de que no les falte ese ingrediente para alimentarles el espíritu, hacerlos mejores personas, reinvindicar su superioridad moral y noséqué más idioteces.

- Necesito conseguirme otros amigos o volverme ermitaño - pensé.

Cuando vivía en el D.F. no era de los que iba a la Cineteca a cada rato pues me daba hueva el trayecto. El cine que no consistía en blockbusters lo veía yo en un Cinemex en Río Guadalquivir en la Cuauhtemoc, (antes Lumiere Reforma y antes de eso, Elektra) que me quedaba cerca. Ahora que vivo en Cuernavaca, puedo seguir viendo películas "de haaarte" sin tener que salir de la ciudad y sin tener que soplarme los anuncios de los bandidos de Grupo México, en un lugar que se llama Cine Morelos, que es un edificio céntrico al que los taxistas más añejos de por aquí insisten en corregirle el nombre a Teatro Morelos (sí también sirve de teatro pero pasan más cine que dramas de gente vestida con cortinas).

- Han de pasar puras cosas horribles - quizá piensen despistados los Rebambaramba.

No. Pasan cosas geniales. Por una cuota de recuperación de 25 pesillos por función y en ocasiones por nada (hay funciones de entrada libre) he podido ver lo siguiente, últimamente:

Asteroide: Estreno de entrada libre, con presentación de productor y director. Es una película filmada en Cuernavaca que trata de las relaciones contraproducentes de dos hermanos que recién se encuentran y que aún viven con la culpa no resuelta de un accidente en carretera donde falleció uno de sus amigos. Los protagonistas se mueven y hablan con languidez de vecinos de la Roma o de la Condesa: como en arenas movedizas. Al terminar la película, el director explicó que quería hacer contar una historia que retratara la relaciones de conflicto y no las relaciones idílicas entre familiares. La idea fue bien ejecutada, aunque no tenga la novedad que pretendía vender el discurso del director.

Una chica regresa sola a casa de noche: Película a blanco y negro donde los personajes hablan en farsi y que culmina con romance de vampira empoderada y combatiente del heteropatriarcado y chico de Bad City, una ciudad que se parece a Ecatepec, nomás que con campos petroleros y refinerías. Mi escena favorita es donde la vampira conoce al protagonista, disfrazado de Drácula, quien está perdido en viaje postfiestero y al que le da ride a su casa sentado en patineta.

Cuetlaxóchitl: Este es un corto cuyo cartel decía que era documental y que a la hora de verlo resultó ser un musical. Cuenta de manera muy resumida el mito prehispánico de la flor de nochebuena y los procesos actuales de cultivo en los viveros de los productores de la flor. El musical me recordó a los spots turísticos del Estado de Morelos que pasan en los camiones que vienen a Cuernavaca pero, a diferencia de esos, tiene la virtud de contar con la participación de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de Quebrantadero y suena bien. El punto bajo de esta ida al cine fue el discurso "de la autoridad" que duró más que la proyección.

Mirar morir: Esta película de Coitza Grecko es de esas que, a diferencia de las que maman del discurso oficialista, señalan con dedo certero las responsabilidades del Ejército en la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa en Iguala y la investigación correspondiente realizada al vapor por la PGR de Murillo Karam. Es el documental del tema en el que he visto que pasan más tiempo entrevistando a los estudiantes supervivientes del ataque orquestado por el narcoestado en que se ha convertido Guerrero. Si dieran premio a las películas por la indignación que causan los hechos criminales documentados, Mirar Morir sería premiada. Al terminar la proyección, entre otras cosas, dijo mutatis mutandis Temoris Grecko (reportero y productor), "Vivimos en emergencia nacional y lo peor es que no lo queremos ver y donar al Teletón no basta."

Y esas son algunas de las películas que he visto en el Morelos.

pd. Llegar de mi casa al cine Morelos es una experiencia que me ofrece emociones que una ida a la Cineteca no tiene. Hay que subir a una unidad de transporte colectivo (rutas, les dicen acá) que suelen ser conducidas por señores que no temen a infracciones (ni siquiera a las de ley de la inercia) y cuya temeridad puede uno apreciar en las pendientes de bajada de las calles precipitosas de Cuernavaca, yendo en dirección al fondo de alguna de las barrancas de la ciudad. Es como ir al cine montado en carrito de montaña rusa.

¡En su cara, rebambarambos de cineteca!

jueves, 17 de diciembre de 2015

No le cuentes a mi madre, el recuento



Allá en la edad de oro del blog mexica (que pensándolo bien suena muy exagerado, más que edad habría que decirle lustro -que repensándolo mejor en años internet un lustro equivale a una edad geológica... bueno como sea-), cuando se acercaba el fin de año era costumbre hacer un recuento de los posts más leídos, más comentados, mejor escritos, etcétera. Nunca hice de esos recuentos con el contenido de este blog. Era un ridículo que no estaba dispuesto yo a hacer.

En cambio el ridículo que sí quiero hacer (tantito por nostalgia chilanga ahora que vivo en otra ciudad y muchote porque ya estuvo bueno de no bloguear) consiste en ponerme a hacer arqueología digital con los archivos xml que Rox me envió a principios de este año cuando anunció que No le cuentes a mi madre, un blog de crónicas de viajes y recorridos al que me invitó a colaborar con contenido, se iba del internet.

Durante el tiempo que estuve participando en No le cuentes, escribí algunos textos, unos buenos y otros nomás cumplidores. A continuación pongo aquí mis tres favoritos -sin fotos-. En un par de ellos también pongo un par de comentarios recibidos -verbatim, sin corregirles ortografía- que fueron de los que me parecieron más animadores para seguir escribiendo.

Ahi van.

Primer post. La Iglesia de San Hipolito en día 28.

Si alguna ocasión, avezados lectores, están en la cd. de México, y si tienen el perentorio e ineludible deseo de contemplar a una multitud de adoradores y adoratrices religiosos, y si ese día es el número 28 de cualquier mes, y si les gusta que les griten en el oido cada medio minuto, entonces son afortunados: en el centro de la ciudad, en el cruce de Paseo de La Reforma e Hidalgo, encontrarán donde satisfacer todos esos "sis".

Hay que ir a pie pues ese tramo de la calzada México-Tacuba está cerrada a la circulación en patas de hule. La estación de metro más cercana es Hidalgo.

Cuando salgan a la superficie miren hacia el templo de San Hipólito. Frente a la iglesia encontrarán una multitud. Acérquense. El miedo que puedan tener de que la gente los muerda es infundado. Además de que la gente que va ahí está concentrada en su rapto religioso, en el perímetro de la congregación hay policías elegantes de centro histórico, dando la apariencia de estar vigilando.

Verán que muchos de los asistentes llevan consigo versiones de varios tamaños, ya estampadas en su playera o ya hechas escultura, de un santo. No es el santo que le da el nombre a la iglesia. Yo me enteré de la siguiente manera de quién era:

- ¿Y este barbón descalabrado al que se le sale el cerebro por la frente como se llama? - pregunté.

- Eso que ves que tiene en la cabeza no es un descalabro, es una flamita - me informaron.

- Ah, entonces se está incendiando - hipoteticé.

- No. Es el espíritu santo - me dijeron.

Más claro ni el agua.

- Bueno ¿cómo se llama? - insistí.

- Es San Judas Tadeo. Uno de los 12 apóstoles. No lo confundas con el Iscariote que traicionó a Jesús. San Judas Tadeo Es El Patrón De Los Casos Difíciles Y Desesperados - me respondieron haciendo énfasis en las mayúsculas.

Hay gente gritando desde varios puestos improvisados. Ofrecen esquites, pambazos, refrescos, gorros, sombrillas, panes, santos, estampitas, cuadros y collares. Muchos collares de colores. Estos últimos son para adornar al San Judas que la gente lleva cargando, Hay de cinco y de a diez pesos.

De ello sospecho que San Judas Tadeo es un santo al que le gusta estar repleto de collares. Muy fashionista pues. La manera en que los fans de Judas Tadeo se enteraron de que al santo le gustan los accesorios es un misterio indescifrable.

Los días 28 es difícil visitar el interior de la iglesia de San Hipólito por la multitud, pero de lo que ocurre dentro, uno no pierde detalle pues las bocinas que ponen en el atrio sirven para que los que están afuera puedan seguir las misas que se repiten desde temprano y hasta la noche. Cada tanto se puede apreciar que los que cargan un San Judas Tadeo lo levantan sobre sus cabezas. Creen que así exponen a su pedazo de yeso o madera, según sean el caso, a los efluvios sobrenaturales provenientes de la iglesia o el cielo. Eso, dicen los entendidos, tiene como objetivo que San Judas Tadeo interceda ante "diositotodopoderoso" para conceder alivio y socorro a la apuración que tenga el creyente.

Nota histórico-culturosa: El edificio que está al lado del templo de San Hipólito se construyó en 1777 y sirvió para dar albergue al Hospital de Convalecientes de San Hipólito. Que es un nombre muy desafortunado pues si uno no estudia historia se queda con la impresión de que San Hipólito era un señor que se la pasaba golpeando gente y mandándola toda morada al hospital. Pero no, el hospital que fundó Bernardino Álvarez en el siglo XVI para convalecientes pobretones pasó a formar parte en el siglo XVIII de la congregación de San Hipólito.

En la actualidad el edificio alberga un café internet, un lugar de artículos religiosos y un restaurante muy reputado al que no he ido porque no tengo dinero (situación que no veo cómo se vaya a resolver adorando a santos, vírgenes, ángeles o a alguna otra criatura ficticia).

Amén.

Bonus info: El día 28 de octubre la devoción al santo es mayúscula. Hay caos vial todo el día.

Comentario animador 1: No se desgasten explicandole a este idiota quien es San Judas Tadeo, ustedes sigan con su devocion y tu controlzape, chingas a tu madre de parte mia y de todos los devotos.

Comentario animador 2: Deberias de tener respeto por las religiones, aunque no seas creyente en nada, porque con tu "informe" o como quieras llamarle, estas agrediendo a todos los que son gente religiosa, Si vas a hacer un informe no te quieras sujetar de las creencias religiosas de la gente, Porque al empezar a leerlo se nota que eres un ignorante mas del mundo, Escribe algo para bien compadre, no algo para mal, y si asi eres de INDIOrante, haz de ser un maldito racista, que no tiene los huveos suficientes ni para subir este comentario que te estoy dejando..Cuidate y mejorate escribiendo cosas coherentes, no queriendo "divertir" a la gente con tus agresiones a los pensamientos de la demas gente..Hasta pronto indio!

Segundo post. Recorrido alternativo en Coyoacán.

La caminata empieza en la esquina que forman la av Universidad y la calle Francisco Sosa. La estación de metro más cercana para llegar a ese punto se llama Miguel Angel de Quevedo.

Ahí uno puede apreciar una capilla diminuta que sólo he visto abierta los sábados a las 8 de la mañana y un puente que pasa sobre un río apestado. Si voltean para la izquierda verán un bello caserón del DIF donde viven encerradas niñas.

No es lo único que hay que ver en esta esquina de Coyoacan. Frente al caserón del DIF hay otro caserón donde a veces uno puede mirar en su entrada a señores paseándose, rapados, malencarados y vistiendo trajes que les quedan chicos; es el uniforme no oficial de exmiembros del Estado Mayor que cuidan a expresidentes. Su presencia indica que en la casa está Miguel de la Madrid Hurtado, un presidente que obtuvo su lugar en la historia por pasar los trabajos posteriores al sismo de 1985 contemplándose las uñas. Yo tengo la sospecha de que cuando está en Coyoacan es para subirse a la azotea de su casa y espiar a las niñas de la casa del DIF.

Hay que caminar por Francisco Sosa y examinar las fachadas de las casas antiguas. Hay quien piensa que muchos de los caserones que se pueden ver ahí fueron construídos en el siglo XVI por los amigos de Hernan Cortes quien fundó en Coyoacan el primer ayuntamiento del altiplano (que ya no existe). Pero lo cierto es que las fachadas más antiguas de la calle son del siglo XVIII. Por ejemplo hay una casa que se llama Casa de Alvarado, en donde vivió en sus últimos días Octavio Paz, a la que los más atolondrados achacan sus paredes al conquistador Pedro de Alvarado. La casa de Alvarado en la actualidad es la Fonoteca Nacional y es un sitio a donde uno puede ir a escuchar al general Lázaro Cárdenas diciendo que no les expropiaba el sol a los representantes de las compañías petroleras para no dejarlos a oscuras.

Frente a la Fonoteca Nacional hay una calle que se llama Salvador Novo, mentada así por que ahí vivía el escritor y cronista del mismo nombre. Aquí conviene relatar la siguiente anécdota. Dice Jorge Ibargüengoitia -que también habitó en Coyoacán- que en una de tantas remodelaciones lamentables del centro de Coyoacán se puso furioso porque habían quitado una palmera que estaba frente a la iglesia. Le dijeron que la habían quitado porque a Salvador Novo le parecía antiestética. Ibargüengoitia escribió: "No contesté lo que debí haber dicho, que Salvador Novo también era antiestético y que nadie le dio de hachazos."

Hay que caminar por la calle Salvador Novo. No para mirar la casa donde vivia el escritor sino para llegar a la casa en donde se alberga el Museo Nacional de la Acuarela "Alfredo Guati Rojo". La casa tiene un jardín apacible en donde se puede sentar uno muy a gusto a mirar el paso del aire. A diferencia del acervo de la casa azul de Frida Kahlo, las obras expuestas en el Museo Nacional de la Acuarela fueron pintadas por gente que sí sabía qué estaba haciendo a la hora de agarrar los pinceles. Otra virtud que tiene este museo es que no hay que hacer filas para pagar una tarifa sobrevalorada.

De regreso en Francisco Sosa van a encontrar una plaza que se llama de Santa Catarina. En sus extremos hay una pequeña iglesia y un merendero y un restaurante. En el restaurante se come rico pero caro, en el merendero se come caro y mal y en la iglesia no se come pero si la hallan abierta pueden descansar ahí las tepalhuanas.

Frente a la plaza está la Casa de la Cultura Reyes Heroles en donde hay obras de teatro, exposiciones y talleres donde uno puede aprender a dibujar o a escribir poesía en nahuatl a cambio de razonables cuotas.

Si uno continua por Francisco Sosa notará que las banquetas se ensanchan y que se llenan de gente, comiendo o tomando un café, muy atareada discutiendo cómo arreglar el mundo. Algo están haciendo mal pues yo cada vez que abro el periódico veo al mundo más descompuesto.

En contraesquina de una nevería que se llama Topolinos, a la entrada de una calle cerrada de nombre Reforma, hay una casa que desde la banqueta no se ve que tenga algún chiste. Es la casa donde vivió Jorge Ibargüengoitia. Si se paran ahí esperando que algún efluvio sobrenatural les permita escribir como él, sólo van a perder su tiempo. Mejor consíganse sus libros y leánlos hasta el despedazamiento a ver si algo se les pega.

Francisco Sosa termina frente a una antigua arcada que es el único remanente de la entrada al antiguo atrio del templo de San Juan Bautista. Ahora nomás es una entrada al jardín Centenario y al jardín Hidalgo que están, otra vez, en remodelación. Hay gente a la que le gusta quedarse viendo las artesanías mexicanas hechas en China de los mercachifles que inundan ambos jardines. Como tolero mal la charlatanería y a las multitudes suelo cruzar rápido ambos jardínes.

Del otro lado, a espaldas del templo de San juan Bautista, hay una calle que se llama Caballocalco. En la esquina que hace Caballocalco con la calle Higuera hay un mercado de garnachas. Nomás recomiendo comer ahí cuando no sea fin de semana que está atestado. En la calle siguiente, que se llama Hidalgo está el Museo de Culturas Populares, que se ha convertido en uno de los museos más aburridos del planeta. Si quieren ver los productos de las culturas populares mejor vayan al centro histórico de la ciudad, al Museo de Arte Popular.

(Actualización a dic 2015: El Museo de Culturas Populares ya tiene más onda. Y actualmente sí vale la pena echar un ojo a lo que exponen y a su oferta de eventos.)

Continúen por la calle Caballocalco que se convierte en Allende, hasta la calle de Londres. En el camino se van a encontrar un Jarocho, que es un lugar donde venden café. Si son fanáticos de esa bebida execrable échense uno y si no pues no.

Al llegar a Londres verán la casa azul donde vivía Frida Kahlo. No pierdan su tiempo entrando pues van a arruinar la experiencia del Museo Nacional de la Acuarela y continuen por Londres hacia el oriente, rumbo a División del Norte. La arquitectura de las casas de esa calle no es como la de Francisco Sosa que es más colonial. Verán residencias más modernas, algunas notables y edificios de departamentos.

Cuando arriben a la esquina de Londres y Corina, a una cuadra de la av División del Norte, deténganse. Hay una panadería que se llama Caramel. Entren, compren pan y un sangüiche de prosciutto y cómanselo sentados en la banqueta. Si este recorrido lo hacen temprano, al lado de Caramel pueden desayunar también unos tamales muy sabrosos.

Si este recorrido lo hacen en la tarde del primer domingo del mes, recomiendo que procuren estar a las 18 horas frente al Museo de las Intervenciones, en el antiguo convento de Churubusco. Van a oir gaitas y tamborazos que dan los descendientes de los irlandeses del Batallón de San Patricio que pelearon junto con los mexicanos en la invasión gringa de 1847.

Antes de terminar el recorrido abordando el metro en la estación General Anaya, reflexionen sobre una de las frases más famosas (yo digo que por lo inútil) que se han dicho en la historia de México: "si hubiera parque no estaría ud aquí", pronunciada por el propio general Anaya cuando le fue exigido por el general Twigg que rindiera sus municiones.


Tercer post. La avenida de la Ciudad de México.

Sí uds. vienen de visita a la ciudad de México y le dicen a algún chilango que no conozca “Llévame rápido a pasear por la avenida más emblemática de la ciudad” quizá terminen contemplando algún tramo de Paseo de La Reforma o de Insurgentes.

En cambio, si me hacen esa solicitud a mí, no los llevaría a recorrer Reforma para que contemplaran los bancos de las Lomas, ni las enormes casas rumbo a la salida a la carretera a Toluca, ni el Auditorio Nacional, ni el Angel, ni las nalgotas de la Diana (bueno... esas últimas sí, pero nomás porque están bien redondas y la agalmatofilia rifa). Tampoco los llevaría a mirar las estaciones de metrobús, ni el monumento al Caminero, ni los chingomil changarros de Insurgentes Sur, ni la glorieta de Insurgentes, ni el edificio del PRI, ni Indios Verdes.

A donde sí los llevaría, sería a un recorrido por la avenida México-Tacuba.

“¿Y porqué ahí, si está refea?” quizá se pregunten algunos lectores chilangos.

Es cierto que está refea, pero no nada más está fea; la avenida México-Tacuba es una de las calzadas más antiguas de la ciudad (dicen que por ahí corretearon los aztecas a Hernán Cortés y a sus compinches), y mantiene, además del polvo de los siglos, una de las virtudes de la ciudad: entre lo horrendo se puede uno encontrar joyas urbanas, algunas, en decadencia exquisita. Y es esa amalgama, de desconcierto y asombro ante tanta ruina majestuosa que aún prevalece, la que representa mejor a la cd de México y no esos escaparates para turista obnubilado de Reforma y de Insurgentes.

El recorrido que yo recomiendo y que es ideal para efectuar en una mañana de sábado es el siguiente:

Salgan del metro Cuitlahuac (linea 2, azul) y caminen hacia el sureste por la av. México Tacuba, rumbo al centro. Al principio, van a andar por una banqueta invadida por puestos ambulantes y su clientela. Examinen la oferta, y reflexionen sobre el hecho de que existe gente que en esa media cuadra encuentra todo lo que necesita. Al cabo de unos pasos saldrán del área de influencia de ambulantes y podrán mirar el cielo y respirar, otros aires que no huelen a garnacha, sino a los miasmas de la ciudad.

Continúen y verán a su izquierda un pedazo de carbón que otrora fuera un ahuhuete. Si se acercan a él podrán leer una plaquita que dice que esos son los remanentes del Árbol de la Noche Triste, donde culminó la persecución que mencionaba párrafos arriba.

Más adelante hay un parque, que es famoso por ser objetivo de relumbrón político de los nefastos jefes delegacionales que ha tenido la demarcación, que se llama Miguel Hidalgo. Una de las remodelaciones recientes incluyó que el parque tuviera wi-fi, que hasta la fecha no ha podido ser usado por algún vecino. El parque se llama jardín Cañitas.

Una de las virtudes de este recorrido es que se pueden apreciar casas que originalmente fueron planeadas para que viviera en ellas el Conde Drácula. En la actualidad albergan algún changarro. Sin embargo, eso no ha obstado para que pierdan el aspecto tétrico que su arquitecto planeó.

Una de las grandes desgracias nacionales, en las que casi todos están de acuerdo, consiste en la falta de una industria ferrocarrilera nacional. En este recorrido van a cruzar por una de las vías férreas que aún funcionan en esta ciudad. Conozco a alguien que por estar jugando ahí, perdió las piernas y ahora se translada rodando en patineta y usando un brazo como remo. Yo lo uso de ejemplo viviente para revirar a los que dicen que en México no hay ferrocarriles.

A continuación sigue una de las joyas más grandotas de la avenida. La Universidad del Ejército y Fuerza Aérea o Colegio Militar que fungió como tal hasta 1976, antes de que los estudiantes a soldadito se fueran con todo y chivas a Tlalpan, a la salida a Cuernavaca.

El Colegio Militar tiene en sus terrenos un casino, que es donde los militares hacen sus guateques. A mí me gusta contemplar los adornos que tiene a la entrada, que son unos proyectiles, e imaginarme lo que ocurriría si algún invitado se recargara en ellos. Me recuerda una anécdota ibargüengoitiana en la que a un sargento, que tenía vocación de decorador, se le hizo muy buena idea ocupar una granada de fragmentación como pie de una lámpara. Al encender por primera y única vez su creación, estaban con él su esposa, sus hijos, las esposas de sus hijos y algunos nietos.

Frente al Colegio Militar está un edificio vetusto que alberga la escuela secundaria diurna #96 y que en 1916 sirvió para que Carranza fundará la Academia del Estado Mayor, el primer instituto militar creado por el constitucionalismo. Eso no lo leí en la wikipedia sino en una plaquita que está a un lado del edificio.

En contraesquina está un caserón que está entre los primeros lugares de mi lista de casas en donde quisiera yo vivir; el día que alguien lo remodele me pongo de luto. Como atracción adicional, tiene al lado una funeraria, en la que uno puede asomarse a su sótano a contemplar como embalsaman los cuerpos que van a velar más tarde. Puro entretenimiento de primera.

Si están de suerte, más adelante quizá encuentren abierta una entrada lateral a lo que yo creo que conduce a las interioridades de la Escuela Normal de Maestros. Es un edificio proyectado en épocas en las que los ideales del magisterio había que esculpirlos en las paredes.

Después de eso se van a encontrar con una entrada del metro Normal y su correspondiente isla de ambulantaje permanente. En esa zona, en 1971, un grupo de paramilitares les partió el culo, y el cráneo, a unos estudiantes que estaban marchando rumbo al zócalo, muy quitados de la pena. Están a unos pasos del cruce con el Circuito Interior, en cuya esquina se van a encontrar las ruinas del Cine Cosmos, uno de los cines gigantescos al que muchos chilangos treintones asistimos en nuestras mocedades. Yo, la primera vez que entré ahí, era un mocoso turulato arrastrado de la mano de mis padres, aún más turulatos, a ver Mad Max, en Permanencia Voluntaria (así en mayúsculas porque era un servicio que se lo merecía). Mis padres al ver el cadáver carbonizado del amigo de Mel Gibson, reflexionaron muy prudentes: "esas escenas no son apropiadas para la criatura" y me sacaron a media película. Gracias a ese acto, la criatura se convirtió en fan del gore cuando a su vez reflexionó: "si está prohibido entonces ha de estar bueno".

Cruzando el Circuito Interior está la Capilla Británica, que otrora albergara los servicios religiosos del panteón inglés, hecho hoy jardín. En la actualidad la Capilla funciona como espacio para exposiciones, aunque yo la última vez que ví que estuviera abierta, y en su interior hubiera algo expuesto, fue hace 15 años. La avenida en este tramo cambia de nombre y todos la conocen como San Cosme.

Pasando la estación de metro San Cosme se van a encontrar la Casa de los Mascarones. Es un edificio perteneciente a la UNAM en donde dan clases para computito. Si han leído a Ibargüengoitia, quizá se acuerden que ahí era donde asistía a sus clases cuando dejó ingeniería y empezó a estudiar letras. El que la comenzó a construir fue el conde don José Vivero Hurtado de Mendoza quien quería una casa de campo. Digo que la comenzó a construir porque con la muerte del conde en 1771, la casa quedó a medias hasta que entre ventas alguien la terminó y desde entonces ha servido para albergar algún colegio.

Vayan atentos a la calle que se llama Serapio Rendón y cuando lleguen ahí, intérnense unos pasos en ella para visitar dos puntos de interés. El primero, es el templo de San Cosme y San Damián, dos mártires que tenían dotes médicas. Entren y lean algo sobre la historia del templo y contemplen el retablo churrigueresco. No olviden examinar el altar que le han hecho a San Ramón Nonato, patrón de las mujeres embarazadas y protector contra chismes, murmuraciones y falsos testimonios, al que yo le atribuyo la colección de candados más grande que pueda haber.

El segundo punto de interés en la calle Serapio Rendón, es el Cine Ópera. Este, a diferencia del Cosmos, mantiene aún cierta majestuosidad. (Ahí ví Tron, jo). Majestuosidad que se desvanece cuando uno se da cuenta que hay calzones tendidos a los pies de una de las estatuas.

(Actualización dic 2015: También en Serapio Rendón, en la misma cuadra y acera en donde está el Ópera, están Las Toninas, un changarro de comida sonorense. Hacen las mejores gorditas de nata que he probado en la ciudad. Bonus tip: partanlas por la mitad y úntenles queso mascarpone. De nada.)

Continuando el recorrido por la México-Tacuba se van a encontrar sendos edificios y vetustos edificios de departamentos que parece que se están cayendo, pero que han aguantado más de medio siglo de temblores.

En este punto del recorrido, la avenida cambia, otra vez de nombre y se llama Puente de Alvarado. Aquí hasta al fan más entusiasta de la cd de México ya le estarán chillando los juanetes de tanto caminar. Antes de llegar al parque de San Fernando, donde están el panteón y la iglesia del mismo nombre, hagan un alto: se van a encontrar el edificio del Museo de San Carlos. Pueden entrar con la excusa de que quieren ver obras de arte, y una vez dentro aplastan las tepalhuanas y descansan. Es un edificio notable y tiene un acervo, que se mira en poco tiempo, de obras europeas que eran las que usaban los maestros de la academia para enseñar hace 200 años.

pd1. La avenida México-Tacuba pasa por varias colonias añejas de la ciudad: la Popotla, la Santa María la Ribera, la San Rafael, la Tlaxpana, la Tabacalera. Cada una de ellas se merece post y visita aparte. También dejé para otra ocasión las extremidades de la avenida, una en el centro histórico y la otra en el barrio de Tacuba.

pd2. Me han pedido que dé alguna recomendación de seguridad para andar a pie por estos rumbos de la ciudad. Ahí va: si van con cara de mensos las probabilidades de sufrir un atraco se incrementan. Procuren hacer como yo, que a todos lados salgo poniendo jeta de Clint Eastwood. Con ello provoco que mis posibles atacantes me eviten, no por miedo ni respeto, sino porque piensan que estoy sufriendo un retortijón y estoy a punto de cagarme en los pantalones.

Comentario animador 1: Vaya que eres un verdadero pen dejo al escribir esto: "En esa zona, en 1971, un grupo de paramilitares les partió el culo, y el cráneo, a unos estudiantes que estaban marchando rumbo al zócalo, muy quitados de la pena."
Después de la matanza del 68' llevada a cabo por el dictadorzuelo Díaz Ordaz, en 1971 estos jovenes que marcharon por la México-Tacuba "muy quitados de la pena" como tú cerebro de retrasado mental lo cree, fue po apoyar a la Universidad de Nuevo León, y se unieron nuevmente la UNAM y el IPN.
Tu cerebro de KK te impide entender que esos jovenes que fueron brutalmente asesinados, dieron su vida por defender la libertad de la que hoy abusas al escribir esa pende jada acerca de ellos. HDTPM

Comentario animador 2: Y la Calzada Mexico-Tacuba la conozco de cabo a rabo pues la recorria todas las madrugadas porque me cerraban el metro y la recorría desde San Antonio Abad en Tlalpan la verdadera Calzada Iztapalapa) Pino Suarez, 20 de Noviembre, Madero y de ahi derechito todo México-Tacuba hasta Tacuba.
Y de madrugada, escuchando el verdadero silencio en el Zócalo, escuchar como al pasar por Palacio Nacional te apuntan los soldados vigías.
Y nunca me asaltaron en 20años que tuve un puesto en Tacuba y recorría todos esos rumbos. Y dejame decirte que te faltó muchisismo describir los lugares de los que hablaste, pues demuestras que sólo los has visto por fuera y no te ha interesado conocer más acerca de ellos.
El edificio de la Secundaria 96 es del siglo XVI, y fue la salida para tomar la Nao de China, vía las Filipinas; escuela de Agricultura y que se convirtió en lo que hoy es la Universidad de Chapingo, Colegio del Estado Mayor, lugar de ocupación francesa y gringa; Facultad de Veterinaria de la UNAM y Secundaria 96.
De la Capilla Britanica es lo que queda del cementerio inglés que ahora está por el rumbo del Toreo. Pero detrás de la capilla se encuentra el cementerio delos gringos muertos en la invasión de estados unidos contra México en 1847.
Echale más ganas y sacate la KK del cerebro

Y pues fin. Me gustó mucho participar en nolecuentes.com

pd. Queridos comentaristas que a huevo querían que escribiera como ellos querían: exhaustivo, enciclópedico y aburridote -como guía malviajado de trenecito turístico-, nunca se mueran, por favor.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

No Crossfit, lo nuestro no puede ser

Crossfit, permíteme explicar:

Yo procuro hacer mis pull-ups que cuenten. Así:


Pero tú insistes en hacerlas así:

Pull-up crossfitero también conocido en otros ámbitos como ataque epiléptico o electrocutación


Reacción general al ver la comparación


Como sea, no podemos cumplir esta meta en nuestra relación:


Por eso lo nuestro no puede ser. No insistas.