miércoles, 13 de mayo de 2015

Hago los cactus como cebollas peludas


Me dio la gana retomar el dibujo diario. Al igual que cocinar, nadar, o pararme de manos y dar maromas, encuentro que es una actividad que exige concentración y dedicación tales que mientras la ejecuto se me olvidan las ansias que tengo de hacer arder el mundo.

Además, el dibujo sirve para descubrir peculiaridades en la percepción de los objetos. En este caso, por ejemplo, descubrí que lo que todo mundo ve como un cactus yo lo veo como cebolla peluda.

lunes, 6 de abril de 2015

@jesus_cristo_

Uno de los alegatos más recurrentes en discusiones de ateos vs creyentes, consiste en que los evangelios, que son los textos que cuentan la historia de Jesús y en los que está basada buena parte de la liturgia católica, tienen muchas contradicciones.

Pensando en eso se me ocurrió imaginar lo que Jesús tuitearía si hubiera tenido a disposición wifi y twitter, y no solamente a sus seguidores semianalfabetas que malcontaron su historia décadas más tarde.

(El más reciente va al final).

lunes, 23 de febrero de 2015

"¡Oh, la realidad!"

Hace poco cumplí 42 años. Los celebré yendo a ver al oftalmólogo por primera vez en toda mi puñetera vida.

- ¿Cómo habías podido vivir así? - dijo después de pasarme por su consulta y de prescribirme lentes para la miopía astigmática galopante que me diagnosticó.

Hoy recibí los lentes, me los puse, me asomé a la ventana y noté en seguida tres cosas que me recordaron la pregunta del oftalmólogo: los cerros a lontananza estaban repletos de árboles; los árboles, de ramas, y las ramas, de hojas. Hasta entonces había pensado que lo que había en el horizonte eran puros bultos gigantes.

No exagero si digo que durante todo el día he visto mis alrededores con los mismos asombros de alguien que haya jugado sus videojuegos en 8 bits y luego se sienta ante un juego para PS4 o Xbox One. Para donde volteo veo detalles que me hacen exclamar "¡Oh, la realidad!"

pd. Otra cosa notable de usar lentes por primera vez a estas alturas de mi vida, tan verracas, es que ahora nadie me reconoce. Como a Superman cuando se disfraza de Clark Kent. Si mis razonamientos los hiciera con las patas como todos aquellos que van a curarse achaques con un homeópata, concluiría que puedo volar y me lanzaría por la ventana que queda en un sexto piso.



*Mira por la ventana* **Se avienta**

jueves, 12 de febrero de 2015

Día del evolucionamesta




Hoy es el cumpleaños 206 de Darwin, fiesta anual denominada también El Día del Evolucionamesta. Para celebrar vamos a ver algo de lo que dice Darwin en su Autobiografía (lo que está en negritas es parte de lo que censuraron su esposa y su hijo):
Nací en Shewsbury, el 12 de febrero de 1809. Mi padre, según le oí decir, creía que los recuerdos de las personas de mente poderosa se remontaban, en general, muy atrás, hasta períodos muy tempranos de su vida. No es mi caso, pues mi recuerdo más temprano se retrotrae únicamente a unos pocos mese después de haber cumplido cuatro años, cuando fuimos a tomar baños de mar cerca de Abergele [...]
Más adelante, cuando cuando Darwin cuenta de su asistencia a Cambridge para hacerse clérigo y darle contentillo a su padre que llegó a decir que su hijo "sería una desgracia para sí mismo y la familia", explica:
Ninguna de mis dedicaciones en Cambridge fue, ni de lejos, objeto de tanto entusiasmo ni me procuró tanto placer como la de coleccionar escarabajos. [...] Quisiera presentar aquí una prueba de mi dedicación: cierto día al arrancar una corteza vieja, vi dos raros escarabajos y lo cogí, uno con dada mano; luego vi un tercero de una especie distinta que no podía permitirme perder, así que me introduje en la la boca el que llevaba en la derecha. Pero ¡ay!, el insecto expulsó un fluido intensamente acre que me quemó la lengua, por lo que me ví obligado a escupir aquel escarabajo, que se perdió, lo mismo que el tercero.
Platica del Beagle, de su regreso a Londres, de su matrimonio con Emma, de su paternidad, sus publicaciones (¡hasta tiene un libro de orquideas!), plantea sus creencias religiosas y lo que pensaba de algunos de sus contemporáneos. Al final de su Autobiografía, en el capítulo "Valoración de mis capacidades mentales", dice:
No poseo una gran rapidez de entendimiento o de ingenio, tan notable en algunas personas inteligentes, como, por ejemplo, en Huxley. Por tanto, soy un mal crítico: cuando leo por primera vez un artículo o un libro, suscitan mi admiración y no percibo sus puntos débiles, hasta después de una considerable reflexión. Mi capacidad para el pensamiento prolongado y puramente abstracto es muy limitada: además, nunca habría tenido éxito en el terreno de la metafísica o las matemáticas. Mi memoria es amplia pero imprecisa: para hcer que me muestre cauteloso, basta con decirme vagamente que he observado o leído algo contrario, o favorable, a alguna conclusión a la que estoy llegando, y al cabo de un tiempo soy capaz, en general, de recordar dónde debo buscar una confirmación. En sentido concreto, tengo una memoria tan mala que nunca he conseguido recordar más de unos pocos días una fecha concreta o un verso. 
Algunos críticos han dicho: "¡Oh! es un buen observador, pero no posee un razonamiento poderoso". No creo que sea verdad, pues El origen de las especias es un largo argumento de principio a fin y ha convencido a un número considerable de gente bien dotada. Nadie podría haberlo escrito sin cierta capacidad de razonamiento. Tengo bastante imaginación y sentido común o sensatez como deben de tenerlas todos los abogados o médicos de éxito, pero no más, según creo.
Era, no obstante, muy organizado, meticuloso y fan de tener etiquetada su información y hacer borradores, mapas mentales e índices cruzados (aunque él no los llama así). En el mismo capítulo dice al respecto:
[...] En el pasado solía pensar las frases antes de ponerlas por escrito; pero desde hacer varios años he descubierto que ahorra tiempo garabatear páginas enteras con mala caligrafía y con la mayor rapidez posible, comprimiendo las palabras para luego corregirlas pausadamente. Las frases garabateadas de ese modo suelen ser mejores que las que podría haber hecho sin prisas. 
Dicho esto sobre mi forma de escribir, añadiré que en mis libros más extensos dedico mucho tiempo a la organización general de la materia. Al principio trazo un esquema muy tosco en dos o tres páginas, y luego otro más amplio en varias, en las que unas pocas palabras o una sola representan todo un análisis o una serie de datos. Antes de comenzar a escribir por extenso vuelvo a expandir, y a menudo transformo, cada uno de esos epígrages. Como en varios de mis libros he utilizado con mucha amplitud hechos observados por otras personas, y como siempre me he ocupado de varios temas muy distintos al mismo tiempo, debo mencionar que tengo de 30 a 50 grandes carpetas en armarios con estantes etiquetados en las que puedo introducir enseguida una cita suelta o una nota. He comprado muchos libros, al final de los cuales elaboro un índice de todos los datos relacionados con mi trabajo; o, si el libro no es de mi propiedad, redacto un resumen aparte. Tengo un gran cajón lleno de esos resúmenes. Antes de iniciar cualquier tema, consulto todos los índices breves y elaboro un índice general ordenado; y tomando la carpeta o carpetas adecuadas, tengo lista para su empleo toda la información recogida a lo largo de mi vida.
Es la onda su forma de trabajar y organizar la información.

Cierra con esto:
[...] Independientemente del nivel que haya podido alcanzar, mi éxito como hombre de ciencia ha estado determinado, hasta donde me es posible juzgar, por un conjunto complejo y variado de cualidades y condiciones mentales. Las más importantes han sido el amor a la ciencia, una paciencia sin límites al reflexionar largamente sobre cualquier asunto, la diligencia en la observación y recogida de datos, y una buena dosis de imaginación y sentido común. Es verdaderamente sorprendente que, con capacidades tan modestas como las mías, haya llegado a influir de tal manera y en una medida considerable en la convicciones de los científicos sobre algunos puntos importantes.
pd. Para continuar las celebraciones iré a meterme unos escarabajos en la boca. Chomp.

martes, 10 de febrero de 2015

Sobre el amor

Hace un tiempo, cuando aún tenía chamba y había que fingir que uno "producía", me encontré en Brain Pickings un texto que me gustó de Susan Sontag:

Le pedimos todo al amor. Le pedimos que sea anárquico. Y también le pedimos que sea el pegamento que mantenga a las familias unidas, y que permita a la sociedad funcionar y transmitir valores de una generación a otra. Pero creo que la conexión entre amor y sexo es muy misteriosa (nota controlzape: yo también digo que es misteriosa pero en el sentido de que la mayor parte de los textos que he leído al respecto están más basados en ideología que en hechos). 
Parte de la ideología moderna del amor consiste en asumir que el amor y sexo siempre van juntos. Pueden ir, supongo, pero pienso más bien que eso pasa en detrimento de uno o del otro. Y probablemente el más grande problema de las relaciones humanas es que no van juntos. 
Y a todo esto ¿por qué la gente quiere enamorarse? Eso es lo interesante. En parte, la gente se enamora de la misma manera en la que se sube a una montaña rusa. Lo que me fascina del tema es todo lo que tiene que ver con las expectativas culturales y valores que le inyectamos al concepto.
Pues bien, la pregunta que puse en negritas tiene una contestación insuficiente en el texto de Sontag, así que me puse a buscar más al respecto y dí con este libro:



Click en la imagen para leer el libro

Helen Fisher es una antropóloga con una buena bibliografía sobre el comportamiento amatorio: por qué miramos a quienes nos gustan como los miramos, cuáles son las estrategias societales para bajar chones, en qué se basan los mecanismos de apego para formar parejas y qué ocurre cuándo el apego se convierte en distanciamiento. La autora, examina los procesos de matrimonio y divorcio en 58 sociedades y revisa el adulterio en 42 culturas. Toda esa cantidad de datos y hechos, los pasa por el tamiz de interpretación darwiniana y llega a la conclusión de que mucho de lo que entendemos respecto al sexo y al rol de género está equivocado (por ejemplo, la cantaleta de que las mujeres son más fieles que los hombres es una burrada). Y va más allá: propone que el comportamiento con el que nos regimos para negociar, tener sexo, enamorarnos, casarnos y divorciarnos son muy compatibles con el comportamiento de nuestros ancestros homínidos (quienes a su vez desarrollaron ese comportamiento como estrategia evolutiva).

El pasaje del libro que más me gustó, fue cuando la autora se pone especulativa (pero no a especular a lo guey como hacen esos conspiranóicos, ovnilocos, etc, sino especulativa basada en hechos) e imagina cómo debió ser amar para Lucy, la autralopitecus afarensis cuyos restos fósiles se encontraron en 1974 en Etiopía:

El animal humano parece impulsado por una corriente de sentimientos que se entrelazan y fluyen de acuerdo con un compás interno, un ritmo que surgió cuando nuestros antepasados bajaron de los árboles que estaban en rápida desaparición en Africa y desarrollaron un ritmo en sus relaciones que estaba sincronizado con su ciclo natural de reproducción. 
Es probable que haya flirteado con los muchachos que conocía cuando, a comienzos de la sequia, se congregaban los diferentes grupos.Y es posible que se haya enamorado de alguno que le regalaba carne. Puede haberse acostado junto a él entre los matorrales para besarse y abrazarse y luego haber permanecido despierta toda la noche, eufórica. Mientras ella y su amigo especial recorrían juntos la llanura buscando melones, bayas y carne de antílope fresca, debe de haberse regocijado. Cuando se abrazaban para soñar juntos, probablemente sentía el calor cósmico del apego. Tal vez se aburrió a medida que pasaban los dias, y conoció la alegría de escaparse al bosque para copular con otro. Probablemente se sintió muy triste cuando ella y su compañero se separaron una mañana para integrarse a grupos diferentes. Y luego volvió a enamorarse. 
No me sorprende que sintamos con tanta intensidad. Después de todo, la reproducción es el objetivo principal de todo organismo. La naturaleza habría hecho mal las cosas si no nos hubiesa provisto de mecanismos poderosos que nos hicieran reproducir una y otra vez. 
¡Que programación más asombrosa! La desgarradora pasión del enamoramiento, la profunda intimidad del apego, la seductora inclinación a la infidelidad, el tormento del abandono, la esperanza de una nueva pareja: los hijos de los hijos de los hijos de Lucy habrían de legarnos, a cada uno de nosotros y a través de las eras y de los laberintos del azar y las circunstancias, la semilla de la mente humana. Y de esta historia evolutiva surgiría la lucha eterna del espíritu humano: la inclinación a casarnos, a ser infieles, a divorciarnos y a formar nuevas parejas. 
No es de extrañar que rindamos culto al amor. No es de extrañar que tantas personas hayan conocido el dolor de un corazón destrozado. Si el amor es un proceso cíclico del cerebro humano que evolucionó para generar la variedad en nuestra especie, la pasión romántica debe ser poderosa, y pasajera.
Eso.

lunes, 2 de febrero de 2015

Donativos

Habrán notado que puse un botón de donativo de paypal en la barra lateral de este blog. Tengo la idea de que en la época de oro de los blogs mexicas -allá por la primera década del s. XXI- si uno hacía eso, se exponía a recolectar puros comentarios con la temática "pinche vendido".

Pero eso es el pasado. Ahora uno pone un botón de donativo con la esperanza, no de comprarse un yate, pero sí un taco

*Se queda pensando en los tacos de pato de Tacos Manila*

**Limpia el charco de baba del teclado**

Podría ponerme a hilvanar justificaciones para pedir donativos, como que ya mandé el godinorama al carajo, que estoy aún oxidado para la frilanciada después de un lustro de llenar documentos MAAGTIC que terminaban metidos en un repositorio que sólo se desempolvaba en auditorías y temblores, y etcétera. Pero prefiero acudir a alguien más elocuente que yo para explicar mi situación que toda la verborrea que se me pueda ocurrir.

Quítenle el mute al vine de abajo.

jueves, 29 de enero de 2015

Cioran y Freud

No se dónde lo dije pero ya dije que considero el psicoanálisis más charlatanería que ciencia; y a sus defensores, unos zoquetes del lenguaje.

El día que fuí a la hemeroteca, el volumen que me prestaron de revistas Vuelta de 1982 abría con aforismos de Cioran, y había uno que mencionaba el psicoanálisis y a Freud.


"Un psicoanalista danés que sufría de tenaces migrañas que intentó curarse sin éxito con un colega, fue con Freud que lo alivió en pocos meses. Así lo afirma este último, y no hay por qué dudarlo. Un discípulo, por mal que se encuentre, no puede no mejorar en el contacto diario con su Maestro. No hay cura más maravillosa que ver a quien uno estima por sobre todo en el mundo interesarse tanto tiempo en nuestras miserias. Pocas enfermedades se negarían a claudicar frente a tal solicitud. Recordemos que el Maestro tenía las características de un fundador de secta disfrazado de hombre de ciencia. Si consiguió curas, no es tanto gracias a su método como a su fe."
pd. Admito que entre los aforismos de Cioran hay muchos que son como la Chimoltrufia: "así como dicen una cosa dicen la otra", pero así pasa con la paremiología, y al menos en el tema del psicoanálisis creo que Cioran tenía razón.