lunes, mayo 09, 2005

Domingo sembrando la semilla.

juar!!!... el título sonó a que me la pasé yo dando misa. Pensándolo bien, sí estuve evangelizando, pero no la vida y obra de alguien que dicen que se convirtió en un cadaver ambulante hace 2000 años.

En la escuela en Cuernavaca a la que asiste Constanza (mi hija, 9 años) cada año deben desarrollar un tema para exponerlo en público. El tema que eligió este año fueron los volcanes. Supongo que alguna influencia recibe del trabajo de su mamá que es paramédica de la Cruz Roja y ocasionalmente participa en alguna organización de protección civil del Estado de Morelos.

El sabadito en la noche, al pasar por Constanza para estar juntos en nuestro fin de semana quincenal post-divorcio -que a veces mermo por la pinche chamba- su mamá me informó que el apoyo visual de la exposición, consistente en una maqueta de un volcán con erupción en tiempo real, me tocaba hacerlo con Constanza.

Pésimo timing característico de mi ex (tuvo 2 semanas para avisarme por teléfono, email, SMS... oh ya lo olvidé: sólo se comunica para pedir lana o algo que le sea harto urgente... pendejo de mí que aún me permito asombrarme después de los años que pasamos juntos de matrimonio y separación mal avenidos... a ver qué día me decido a aplicarme a mí mismo mi nickname... divagandoooo). Sin embargo después del entripado, me cayó el veinte de que era una oportunidad para pasar con Constanza un excelente rato haciendo algo de lo que pregono en este blog.

El domingo pusimos manos a la obra armados de la revista que trae algo de divulgación para niños Big Bang (gracias Damaris) -en uno de cuyos números viene un artículo chido sobre volcanes que también contiene las instrucciones para que los chavitos armen su propia maqueta de un volcán + una receta de una erupción inocua y colorida-.

De acuerdo a la revista Big Bang había que conseguir montones de plastilina, un vaso de yogurt vacío, vinagre blanco, bicarbonato de sodio, detergente para platos, una charola, agua y algo de colorante vegetal.

Hicimos inventario de lo que teníamos en la casa y descubrimos que excepto por el agua, el detergente y el vasito de yogurt todo faltaba.

Así que Constanza y yo nos transportamos al centro de Cuernavaca optimistas de encontrar en este pueblito, en domingo, el material que necesitábamos. Afortunadamente la globalización bananera ya llegó hace tiempo al pueblito y pudimos conseguir la plastilina en un Office Depot junto con un rollo de plástico de burbujitas para usarlo de relleno con el fin de ahorrar plastilina y que no quedara tan pesado el volcán. En una tienda de telas conseguimos el colorante y en un walmart cercano el resto de lo que necesitábamos. Camino de regreso a casa tomamos por asalto una Farmacia del Ahorro para vaciarla de su stock de bicarbonato de sodio.

Una vez en casa nos pusimos a revolver plástilina -ya hacía algunos años que no me divertía haciendo eso- y a pegarla como podíamos al armazón de plástico de burbujitas que hicimos antes. Rematamos nuestro volcán con el vasito de yogurt a manera de cráter sepultado en varias barras de plastilina blanca para que pareciera la cima de un volcán nevado.

Decidimos estrenar nuestro volcán aprovechando las cantidades industriales de ingredientes que adquirimos. Para que el volcán hiciera "erupción" seguimos la receta que consistía en lo siguiente:

1. Vaciar una taza de bicarbonato en el cráter del volcán.
2. En un recipiente aparte se mezcla una taza de agua, una de vinagre, una pizca de colorante y una cucharada de detergente.
3 Se revuelve la mezcla y se sirve al gusto sobre el bicarbonato que está en el volcán.
4. El resultado es un menjurge muy colorido y muy espumoso que cae por las laderas del volcán haciendo un buen batidero (ahí es donde entra en acción la charola que sirve de base al volcán).

Lavamos el volcán y repetimos el proceso cuatro veces más hasta que Constanza quedó satisfecha con la explicación suministrada por la revista de lo que significa una reacción química. Yo por mi parte redescubrí las bondades de la plastilina para que uno cheque que no tiene las uñas tan cortas como pensaba. Añado que fue bastante satisfactorio ver su entusiasmo cuando le propuse que una de las erupciones la hiciéramos en un vaso transparente para tener otra perspectiva de lo que pasaba con los ingredientes cuando se mezclaban.

¿Quién decía que la ciencia era aburrida para los chamacos?

2 comentarios :

La merde dijo...

Que buen web blog. Te invito a que conozcás LA PETITE MERDE de Colombia:
http://lapetitemerde.blogspot.com/

IS dijo...

Que bien que hayas experimentado un pedacito de ciencia al lado de tu hija.
También me dá gusto que se esté publicando esta revista, la he ojeado y me parece harto interesante para los chavitos. Inclusive tu pequeña me comentó que sí quiere los números que faltan porque le ha gustado mucho, por lo que confirmo que las gentes que se dedican a sacar esta revista sí le están echando ganas y están llegando al gusto de los chavitos, bien por ello.
Saluditos
Sam