martes, agosto 02, 2005

¡Por fin!

Ya estaba creyendo que los famosos decals (ver bostas de aquí y aquí) me habían costado el equivalente a la suscripción por 3 años a la revista Skeptical Inquirer pues era lo único que me habían mandado los de CSICOP... hasta que por fin, el viernes pasado que fui a Cuerna, me encontré un paquetito a mi nombre que contenía la mentada revista.

Además, haciendo gala de dramático fatalismo, durante estas semanas en las que la liquidez ha estado lejos de sobrarme y en las que la primera entrega tardaba en llegar me he imaginado haciendo un espeluznante entripado ante lo decepcionante de la revista cuando la llegara a tener en las manos.

Afortunadamente estaba yo bien güey al respecto.

He aquí la portada.



Durante la primera lectura que he hecho (sí gente, las cosas que me parecen chingonas las leo y las releo y no por falta de entedimiento sino por que son chingonas) he confirmado que no nada más en México se cuecen habas en esto de las creencias supernaturales y paranormales, que por todo el mundo abunda el sinsentido y que este es confrontado por gente que prefiere usar el pensamiento crítico, escéptico y científico para entender la realidad en lugar de "verdades divinas", "dogmas de fe" o "wishful thinking".

El artículo central de la revista, por ejemplo, trata de una mocosa de Saransk, Rusia llamada Natasha Demkina que alega ser capaz de hacer precisos diagnósticos médicos gracias a su habilidad paranormal de ver en el interior de cuerpos humanos (algo así como visión de rayos x Superman-alike). Gente del CSICOP sometió a una prueba sencilla pero rigurosa a la adolescente de visión de rayos x encontrando que la precisión de su diagnósticos no supera el que cualquiera haría recurriendo nada más al azar.

La prueba estaba diseñada para evitar que Natasha fuera capaz de atinarle al diagnóstico por medios no paranormales, como algún tipo de
lectura en frío o como un buen ojo clínico que mucha gente, legos incluidos, pueden desarrollar mediante educación empírica. Por lo tanto se le dieron a Natasha unas cartas que la instruían para detectar alguna anormalidad en el interior de los cuerpos de los sujetos a fin de que ella identificara a qué sujeto correspondía qué anormalidad. Cuando se le pidió a Natasha que identificara quién no tenía un apéndice escogió a un sujeto que aún lo tenía. Cuando se le dijo que había fallado en esa particular prueba, Natasha protestó que los apéndices pueden crecer de nuevo después de una apendicectomía. Se le mencionó que eso no era posible por lo que la mocosa reviró que en Rusia si vuelven a crecer (juar!!!).

Dejando a Natasha y a sus delirios mágico-médicos, en otra parte de la revista me encontré con una parodia que se hace a los dislates de las autoridades educativas en el condado de Cobb en Georgia.

Ocurre que hace algún tiempo los muy tarados consideraron pegarle a los libros de texto donde se enseña la teoría de la evolución unos stickers que decían frases muy pendejas: "la teoría de la evolución es sólo una teoría" y "enseñenle a sus hijos teorías alternativas".

Para pitorrearse y mostrar lo absurdo de la medida, Loren Williams, profesor de bioquímica en el Georgia Tech preparó una tabla periódica de los elementos con un sticker similar que además proponía una tabla de los elementos alternativa a la de Mendeleev. La nueva tabla períodica, más simple y sencilla de usar, consiste solamente en cuatro cuadritos que dicen aire, tierra, fuego y agua bajo la frase grandilocuente: La verdad es constante.

Ojalá haya más gente como el profesor Williams esforzándose por mejorar la comprensión de la ciencia en Georgia pues hace falta: los resultados del SAT catalogan al estado de la Coca Cola en el número 49 en EU.

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Bien! lo de la niña rusa salió en todos los noticiegos. Estaba esperando un artículo que desmintiera esa estupidez.
Clau

Is dijo...

Estoy de acuerdo con Clau. Y un aplauso al profesor Williams y otro para tu bosta y tu revista.
Sam