martes, agosto 30, 2005

Recomendación de Lectura

Una de las thumb rules que procuro seguir para andar por la vida consiste en no recomendar un libro en tanto no lo haya releído algunas veces y me siga pareciendo tan chido o más como cuando lo leí la primera vez.

Cuando alguien me recomienda entusiásticamente un libro lo primero que hago es preguntar cuántas veces lo ha leído. Si me dicen que solamente una y que lo acaban de leer y que les comovíó el corazón y que les abrió los ojos y les cambió la vida y no sé qué otras mamaduelas por el estilo, decido hacer lo contrario a lo que me dicen: me propongo firmemente jamás leerlo. La razón se debe a que considero que hay un chingo de libros para leer pero sólo algunos de ellos sirven para pensar y de estos es raro que a la primera lectura se les halle todo lo que tienen para ofrecer. Por lo tanto la recomendación entusiástica probablemente se trate de una mamada literaria estilo Código da Vinci que suele gustar a los lectores de ocasión (a los que leen menos de 10 libros al año y ninguno de ellos es una relectura) y a los despistados que confunden ficción con realidad.

Me apresuro a aclarar que como toda thumb rule que procuro seguir, en ocasiones, la mando a la chingada. Como en el caso de libros de divulgación científica -creo que hay tan pocos que hasta los malos me resultan bienvenidos-.

Actualmente estoy leyendo un libro llamado "Una breve historia de casi todo". El autor, Bill Bryson. Me lo recomendó mi papá. Y decidí leerlo por dos razones: el libro es de divulgación científica y el recomendador es quien paga actualmente las cuentas (juar!!!).

Al principio creí que iba yo a refinarme un tabique. Afortunadamente me equivoqué. Lo primero que atrapó mi interés es que es el primer libro de divulgación que leo que no ha sido escrito ni por un divulgador de la ciencia ni por un científico profesional, sino por un escritor de viajes con una curiosidad muy sana. La pregunta que lo impulsa es la siguiente: ¿cómo chingaos sabemos lo que sabemos? (el chingaos fue mío pero el sentido del autor es igual de elocuente).

Otro aspecto interesante de este libro es que ofrece una versión humana -y por tanto hilarante y surrealista- muy bien documentada de los personajes a los que debemos nuestra visión científica del mundo.

Podría seguir varios párrafos échandole porras al libro y a su autor, pero eso me da hueva. Ofrezco en lugar de ello uno de los fragmentos que me parecieron más chidos -respecto al tema de cómo sabemos la edad de la Tierra-.

Después de mencionar los heróicos esfuerzos de un científico inglés llamado Arthur Holmes que en un tiempo (la primera mitad del siglo XX) en que la datación de rocas estaba prácticamente abandonada por los problemas técnicos que planteaba consiguió llegar a la conclusión de que la Tierra "tenía como mínimo 3000 millones de años y probablemente mucho más", Bryson escribe:

Fue justo por entonces cuando Harrison Brown de la Universidad de Chicago, ideó un nuevo método para contar isótopos de plomo en rocas ígneas (es decir las que se crearon a través del calor, a diferencia de las formadas por acumulación de sedimentos). Dándose cuenta que la tarea sería demasiado tediosa se la asignó al joven Clair Patterson como su proyecto de tesis. Es fama que le aseguró que determinar la edad de la Tierra con su nuevo método "sería pan comido". En realidad llevaría varios años.


Bryson continúa narrando los problemas de datar rocas en la Tierra (uno de ellos consistente en la contaminación por plomo "joven" gracias a un individuo llamado Thomas Midgley que décadas antes se le ocurrió que era buena idea poner plomo en la gasolina -después inventaría los clorofluorocarbonos-). Menciona que ante tales problemas a Patterson

se le ocurrió la curiosa idea de que podía solventar el problema de la escasez de rocas utilizando las de fuera de la Tierra. Recurrió a los meteoritos.

Partió de la consideración -que parecía un poco forzada, pero que resultó correcta- de que muchos meteoritos son básicamente sobras materiales de construcción del período inicial de nuestro sistema solar, y se las han arreglado por ello para preservar una química interna más o menos prístina. Determina la edad de esas rocas errantes y tendrás también la edad (bastante aproximada) de la Tierra.

Pero, como siempre, nada es tan sencillo como una descripción despreocupada hace que parezca serlo. Los meteoritos no abundan y no es nada fácil conseguir muestras meteóricas. Además la técnica de medición de Brown resultó ser complicada en extremo he hicieron falta muchos retoques para perfeccionarla. Y estaba ante todo el problema de que las muestras de Pätterson quedaban imvariable e inexplicablemente contaminadas con grandes cantidades de plomo atmosférico en cuanto se las exponía al aire. Fue eso lo que acabó llevándole a crear un laboratorio esterilizado que fue -según una versión, al menos- el primero del mundo.

Patterson necesitó siete años de paciente trabajo para descubrir y datar muestras apropiadas para la comprobación final. En la primavera de 1955 fue con sus especímenes al Laboratorio Nacional de Argonne de Illinois, donde le permitieron usar un espectógrafo de masas último modelo, un aparato capaz de detectar y medir las cantidades minúsculas de uranio y plomo alojadas en cristales antiguos. Patterson se puso tan nervioso cuando obtuvo sus resultados que se fue derecho a la casa de Iowa de su infancia y mandó a su madre que le ingresara en un hospital porque creía estar sufriendo un ataque al corazón.

Poco después, en una reunión celebrada en Wisconsin, Patterson proclamó una edad definitiva para la Tierra de 4550 millones de años (70 millones de años más o menos), "una cifra que se mantiene invariable cincuenta años después", como comenta McGrayne admirativamente. Después de doscientos años de intentos la Tierra tenía al fin una edad.


¿chido, no? Leánlo.

5 comentarios :

David Moreno dijo...

Si, se lee bien...editorial??

control_zape dijo...

Océano...

saludos

David Moreno dijo...

Hey maese, tengo una para ser desmenuzada por tus escépticos comentarios:

http://www.yucatan.com.mx/noticia.asp?cx=11$2900000000$3112844&f=20050831

Saludos

IS dijo...

Chido, espero leerlo en cuanto termine el libro que me regalaste y el cual estoy disfrutando enormemente.
Sam

Marina dijo...

Este libro es increible!!! tengo uan versión en inglés pero queiro regalarle una a mi hermana, donde lo venden en México?? lo habia visto en gandhi pero ya no esta...