jueves, agosto 25, 2005

Una razón para poner especial atención y otra para la esperanza

Paseándome por el newsletter semanal de James Randi me encontré con la siguiente aportación de un lector brasileño llamado Luiz Duczmal quien es miembro del club de astronomía amateur en Minas Gerais:

...políticos locales han hecho su última contribución a nuestro aparentemente inevitable retorno a la Edad Media regulando la profesión de astrólogo, de acuerdo al website del Parlamento (en portugués) http://www.camara.gov.br

La ley autorizada por el diputado Luiz Sérgio – del Partido Laboral actualmente en el poder ahora inmerso en un enorme escándalo nacional de corrupción – dice:

Después de dos siglos de ostracismo, la Astrología... ha recupedado sus valores simbólicos gracias a los exitosos estudios de investigación científica que han confirmado, de manera irrefutable, la realidad de hechos astrológicos (control_zape: esto último me arranco un grandilocuente: ¡¡¡leyes pendejísimas si las hay!!!). Es importante poner el correcto pensamiento astrológico en la cultura Brasileña. Y esta regulación permitirá una rigurosa inspección de esta actividad (control_zape: ¿qué es lo que van a inspeccionar? ¿si las predicciones fueron correctas? ¿si el chingonésimo satélite de Saturno metió mano negra en el destino del infortunado cliente brasileño? Incertidumbre total).


La ley regula los trabajos hechos en agencias públicas [!] y estimula los estudios astrológicos en escuelas públicas (control_zape: ¡por mis escépticos e indignados tompiates!) Ahora está siendo ratificada por el Parlamento. Brasil ha visto un constante declinamiento en presupuestos para educación, ciencia y tecnología, y un florecimiento rampante de fundamentalismo y desinformación.

Me caga que el Estado (cualquiera) alegue que sus decisiones están respaldadas por la ciencia cuando no es así. Por otra parte es importante notar qué es lo que pasa cuando el Estado adopta la política de reducir presupuestos para "la educación, la ciencia y la tecnología".

Bueno... no todo está del nabo: otro lector llamado David Craig compartió la siguiente anécdota que Randi tituló "Another Smart Kid". Yo la titularía "A huevo".


La semana pasada tuve la suerte de visitar por primera vez el Museo Smithsoniano de Historia Natural. Estaba privadamente decepcionado al ver tantos adultos -intentado explicarle a sus hijos- mostrar una pobre educación en ciencia. Con todo el rollo actual del creacionismo la situación era algo frustrante. Pero cuando estaba frente a un display de esqueletos de primates escuché el siguiente intercambio entre un hombre y su hijo pequeño:

Papá: ¡Qué raro! Se parecen mucho a nosotros...

Hijo: ¡chale!... esa es la idea, papá.

Fue algo pequeño pero me hizo el día...


Insisto: A huevo. Y a mí también me hizo el día.

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