domingo, septiembre 25, 2005

Huracanes y debates

Ante el buen desmadre que han ocasionado en menos de un mes dos huracanes en la vida de un chinguero de gente en Estados Unidos, el debate del cambio climático y el calentamiento global ha tomado nuevos bríos.

Algunos creen que el incremento reciente en la temperatura de los océanos no se puede deber sólamente a ciclos de la Tierra independientes de la actividad humana (recuerden que, a grandes rasgos, se requiere de agüita caliente que se evapora rápidamente transfieriendo el calor a capas superiores de la atmósfera que mandan aire frío a la superficie lo que crea corrientes de convexion y todas esas hostias meteorológicas que terminan formando a un huracan).

En cambio otros afirman que llevamos poco tiempo registrando fehacientemente la temperatura de los océanos como para tener conclusiones definitivas que establezcan una relación entre la actividad humana y el calentamiento relativamente reciente del agua oceánica.

Y por otro lado tenemos a los caca grandes de las industrias más contaminantes del planeta renuentes a implementar modificaciones tecnológicas que cuestan cantidades obscenas de lana sin estar ciertas de que sirva de algo (aunque para ser francos creo que aunque tuvieran la certeza de que sus actividades industriales tienen relación directa con las modificaciones del clima seguirían igual de renuentes a soltar lana para evitarlo).

La respuesta corta a la pregunta ¿estamos ocasionando el calentamiento global? es la siguiente: nadie lo sabe con certeza, aún -aunque haya quien diga que sí-. La ciencia funciona pero no por encargo, así que quizá nadie sepa esa respuesta en el corto plazo. Tal vez los datos que se requieran para establecer o desechar una relación definitiva entre nuestros ires y venires y el calentamiento del planeta se encuentren encerrados en piedras y/o en los anillos de sequoias, en espera de que alguien que no está estudiando fenómenos meteorológicos los halle.

En lo que sí parece estar todo mundo de acuerdo es que en en las últimas décadas la intensidad -no la frecuencia- de los huracanes ha aumentado. Y, según todas las apariencias, esta será una tendencia que se va a mantener. Pese a todos los días nacionales de oración que puedan instituir los despistados líderes del mundo.

En medio de toda esta ambigüedad permanece la cuestión: ¿debemos hacer algo por que se esté calentando el planeta? Desde mi punto de vista la alternativa más racional es actuar como si fuéramos los causantes de ello. El Protocolo de Kyoto para la reducción de la producción de gases de invernadero quizá no sirva más que para incomodarnos en la manera en que nos transportamos y satisfacemos nuestras necesidades energéticas. O quizá sea lo que impida que en las siguientes décadas nuestros descendientes tengan que vivir en algunos casos con el agua hasta el cuello.

En lo que sí podemos estar seguros es en lo siguiente: es una gigantesca pendejada esperar a que venga algún ovni repleto de benévolos ET's a decirnos qué hacer. O esperar a que vengan bailando en la punta de un alfiler el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo junto con 10000 ángeles para salvarnos ya sea del clima o de nosotros mismos. O esperar a que la situación se arregle por sí misma.

La única respuesta al respecto está en la ciencia y en nuestra capacidad para entender qué chingados pasa ante fenómenos observables y medibles. Y en este caso, en lo que llegan las respuestas, las medidas preventivas no están de más.

3 comentarios :

IS dijo...

De acuerdo con eso de que las medidas preventivas no están de más, ojalá y los países necios y cerrados lo entiendan y le apliquen el protocolo de Kyoto.
Saludos
Sam

Anónimo dijo...

el efecto destructivo de la mano del hombre se puede ver dia con dia y le llamamos progreso, la naturaleza lo hace de vez en cuando y le llaman catastrofe

control_zape dijo...

chale con el naturalismo ramplón