miércoles, mayo 31, 2006

Enseñando a los cerdos a cantar

Esto lo escribo escamoteando minutos de descanso. Estoy a mitad de un curso intensivo de una tecnología de adquisión de datos retenovedosa (o eso es lo que me dicen).

En tanto, les comparto una parte selecta de un artículo interesante que me he encontrado en el último Skeptical Inquirer (May-Jun 06). Lo escribe Harriet Hall quien es una física retirada que vive en Puyallup, Washington.

Harriet Hall cuenta que una vez decidió asistir a una serie de sesiones sobre astrología, medicinas alternativas y otras hostias por el estilo. Decidió hacerse presente ahí para ofrecer en esas sesiones el punto de vista de una escéptica. Cuando comentó sus intenciones con sus amigos escépticos recibió la siguiente advertencia:

Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar. Desperdicias tu tiempo y el cerdo se enoja.
No obstante, Harriet también es optimista. Dice en su artículo que consideraba a la gente que va a este tipo de reuniones como "amable, amigable y razonable y capaces, al menos algunos de ellos, de aprender algunas de las cosas" que Harriet sabía. Como el "encontrar la satisfacción intelectual de descartar errores y aprender algo que es cierto".

Continúa Harriet narrando su odisea de intercambio de revires con algunos magufos:

Oimos a un practicante de feng shui. Explicó que el feng shui es una ciencia y detalló cómo alinear la posición de la cabecera de la cama de uno con el norte. Le pregunté entonces si se refería al norte magnético o al geográfico. No estoy segura de que el practicante conociera la diferencia, pero dijo que creía que era mejor el norte magnético pues el feng shui tiene que ver con fuerzas magnéticas. El norte magnético está en la parte noreste de Canadá, así que le pregunté a dónde debía alinear su cama un cliente que viviera ahí, pues si lo hacía rumbo al norte magnético estaría de hecho haciéndolo hacia el sur. Su respuesta sólo consistió en decir: "esa es una pregunta interesante".

El practicante de feng shui, también vendía medicinas chinas. Dijo que siempre checa cada botella que vende abriéndola y probado su contenido, o al menos lo ve para segurarse de que la botella contiene lo que dice la etiqueta. Ese es su proceso de control de calidad; así estaba seguro de que sus productos son seguros. Uno de los remedios que mostró es un analgésico chino llamado Lemonin. La etiqueta decía que contiene paracetamol, cafeina y vitamina C. El vendedor ignoraba que el paracetamol es lo mismo que contiene el Tylenol, asi que, no podía advertir a sus víctimas (digo clientes) que tomar Tylenol junto con Lemonin podría resultar en una sobredosis de paracetamol.

Un quiropráctico insistió que los bebés recién nacidos necesitan inmediato ajuste quiropráctico, pues sus cuellos se someten a mucho estiramiento durante el parto incluso en cesáreas. Decía que el cuello de un bebé puede estirarse más de dos veces su largo normal. Yo le dije que eso no era posible pues tal estiramiento mataría al bebé. El contestó que efectivamente era algo que hacía mucho daño.

Otro quiropráctico comentó que el no creía en los gérmenes, pues si ellos fueran los causantes de las enfermedades todos estaríamos muertos. Decía que la única razón por la que uno se enferma es debido a una mala alineación de la columna. Decía que nunca se había vacunado y que confiaba no enfermarse aunque estuviera expuesto a una enfermedad contagiosa. La siguiente vez que necesitemos voluntarios para tratar un caso de Ébola ya tenemos a quien llamar.

Un par de autoproclamadas psíquicas platicaron con nosotros y nos hicieron algunas lecturas en frío de aficionados. Una explicó sus errores de adivinanza diciendo que a veces recibía "visiones" del futuro y que no podía percibir en sus intuiciones el tiempo. Inmediatamente se contradijo al decirle a la siguiente persona que "leyó" que tendría un trabajo nuevo en algún momento de los proxímos 3 años.

La otra psíquica nos dijo que podía ver ángeles sobre cada uno de nosotros. (En psiquiatría, esto se llama alucinación y es un signo de enfermedad mental.)

He aquí algunos de los asombrosos comentarios que escuché:

"Una molécula obtenida de una planta es natural, entonces es mejor que la misma molécula hecha en un laboratorio."

"Tuve que abandonar mi remedio homeopático para dormir pues causaba efectos secundarios". (¿Tomar un poco de agua destilada cuántos efectos secundarios adversos puede causar?)

"Sabía que mi dolor de cabeza no se fue por ningún efecto placebo, porque yo sé de antemano si un remedio es sólo un placebo". (Entonces ¿porqué los científicos se molestan en hacer pruebas controladas de doble ciego?)

"La verdad no importa".

"Lo que es cierto para mí puede no ser cierto para tí. Esta bien si no estamos de acuerdo".

"Creamos nuestra propia realidad".
Después de esta ordalía de insensatez y oidos sordos, Harriet estaba preocupada. Llegó incluso a pensar que ella pudiera ser la equivocada, no el resto de asistentes a las sesiones que describe.

Entonces hubo un par de cosas que le sirvieron para asegurarse de que ella no era la equivocada (el énfasis es mío).
La primera fue la lista de obiturarios del anuario de la Enciclopedia Británica. Entre los científicos que han contribuido al bienestar y al conocimiento de la humanidad no hay un sólo homeópata, astrólogo o psíquico en la lista.

La segunda fue la novela Saturday de Ian McEwan. Es leída por el suficiente número de personas para que sea puesta en la lista de best-seller. Su personaje principal es un escéptico y un pensador crítico (control_zape: ¡a huevo!) quien dice: "[creer en] lo supernatural es el recurso de una imaginación insuficiente, la evasión infantil ante las dificultades y maravillas de la realidad y la negación de la demandante tarea de revisar continuamente lo plausible".
Como ya lo mencioné antes. El primer beneficiado en un encontronazo escéptico es uno mismo.

9 comentarios :

totochtli dijo...

Ahora sí voy a inaugurar la línea de comentarios... hasta que estreno algo!

Muy buen post, como arquitecto sufro mucho con los "expertos conocedores del milenario arte del feng shui", y más con los clientes que se empeñan en preguntarme como deben acomodar sus sillones para que se les abra el chacra (mas ganas me dan de abrirles la cabeza).

A riesgo de dar la impresión que me rasgo las vestiduras por simplesas, pensé al leer el dicho "no intentes enseñar a cantar a los cerdos..." y me hice una pregunta: ¿No será que las personas que con cierto desdén y condescendencia consideramos inferiores a nosotros por no tener la misma capacidad (las mismas ganas, diría yo) de reflexión (al grado de compararlas con los cerdos) se cierran a nuestros argumentos, pues los sienten como un ataque, una ofensa, una muy diplomática forma de recalcarles su ignorancia y enfatizar que la verdad y la sabiduría está de nuestro lado.

No sé!, es sólo una pregunta en voz alta...

Juan Carlos Bujanda Benitez dijo...

Parecen discipulos de Ramtha, me gusto la pregunta al de Feng Shui, la voy a intentar, creo que se pueden hacer muchas combinaciones.

Muy cierta tu frase final, "el primer beneficiado en un encontronazo esceptico es uno mismo".

De hecho yo escribo mas para aclarar mis ideas que para convencer a alguien.

Saludos

El Jouleman dijo...

Me pregunto si los practicantes de feng shui usan una brújula para determinar los puntos cardinales, por que si es así entonces los muebles pueden quedar en diagonal con respecto a los muros de la habitación, ya que cuando se trazan las calles en una ciudad no se toma en cuenta el feng shui.

Lupe dijo...

Me imagino que Harriet se sintió como un chayote desconsertado!
Sin embargo debió de haber sido una muy buena experiencia.
"La verdad no importa" Como puede haber gente que opine semenjante cosa.
Bye

Kix dijo...

Si a todos nos enseñaran a cuestionar, a tener una mente crítica, desde pequeños, que sea algo natural en todos nosotros, otra sería la historia. Esa pregunta del norte magnético estuvo buenísima, efectivamente, pero también merecía respuesta.

En alguna ocasión una prima que se metió a los dianéticos (obvio, le sacan una fortuna), me dijo que podía ver claramente mi aura. Creo que REALMENTE ELLOS CREEN esas cosas, y he ahí lo preocupante.

Lino Evgueni dijo...

Hasta ahorita me quedó claro por qué no duermo bien... es el norte magnético.

Tristemente el único cerdo que he oído cantar es Miss Piggy.

Jack Maybrick dijo...

Bueno, la verdad es que los cerdos sí pueden aprender a cantar. Al menos, a seguir la melodía a base de gruñidos. Esto lo hacía Chanchullo, un cerdito negro con blanco que mi hermana Cata tenía de mascota allá en el rancho, hace muchos años. El cerdito se comportaba más como perrito faldero que como puerco, y el condenado sabía ir al baño solo. Pero claro, ésta es la excepción que cumple la regla.

En cuanto a lo del Feng Chuy (soy un gran admirador de este hombre, por la cantidad de libros que ha escrito y la fortuna que ha hecho), una de sus discípulas nos hizo reacomodar una vez la casa para que la fortuna nos sonriera. Y sí lo hizo: detrás de un librero encontré un billete de 500 pesos que tenía perdido como 3 meses... Esta mujer (amiga de mi señora) ya tenía todo acomodado para que pudiéramos recibir "las buenas vibraciones" y le pregunté yo que para dónde apuntaba todo. Me dijo que para el Norte. Entonces procedí a inrormarle que, por una particularidad de mi casa, el norte quedaba a 35 grados más hacia la derecha de hacia donde apuntaban los muebles, según mi brújula... mi señora se rió a mandíbula batiente, la señora se puso roja, me dijo cosas que la moral y las buenas costumbres me impiden repetir en un blog que no es el mío, y se fué dando un portazo. Y el que tuvo que acomodar todo fui yo (con los 500 pesos en la cartera, obviamente).

Javier Pineda dijo...

LInk muy interesante... http://hipoterapia.todocaballos.com/
Espero hagas un buen articulo de el

control_zape dijo...

totochtli: no considero a esas personas inferiores, sólo huevonas y definitivamente no las pondría en un puesto de toma de decisiones importante, donde lo que importa es el esfuerzo por inquirir lo que es cierto de lo que no, no buscar respuestas facilonas.

juan carlos: a mí también me gustó el revire. De hecho creo que no sería mala idea hacer una lista de revires ante las insensateces más comunes.

el jouleman: me extrañaría que supieran usar una brújula esos tunantes, ya bastante hacen con atarse los zapatos y salir de su casa sin que los atropelle un coche.

lupe: también tuve mi dosis de esas frases en la exposer.

kix: de acuerdo en la necesidad de educar en pensamiento crítico desde temprano. Saca de onda la forma en que la gente distorciona su percepción de la realidad por acomodar sus ideas torcidas en la cabeza.

lino: bueno... está pavaroti también...

jack: juar! buen consejo. No hay que pitorrearse del fengshuiloco antes de que termine de dejar acomodados los muebles.

javier: pues estaba echándole un ojo a las famosas terapias con delfines, quizá pueda acomodar a los caballitos también ahí.