lunes, junio 26, 2006

El espíritu y los cacahuates

Leyendo a Paul Watzlawick (un autor al que aparentemente le gustan las estructuras autoreferentes) me encontré un cuento zen. Decidí adaptarlo un poco para hacerlo una lección práctica de escepticismo.

Ahí les va.

"Una mujer en su lecho de muerte hace prometer a su marido que no se volverá a casar. Si así lo hace, amenaza la arpía, regresará en forma de espíritu para atormentarlo. El marido, supersticioso y miedoso, al principio mantiene su promesa pero al cabo de algunos meses conoce a otra mujer y puede más la calentura que la superstición.

Muy pronto, sin embargo, empieza a aparecérsele un espíritu que le acusa de haber roto su promesa. El hombre no alberga duda de que se trata de un espíritu pues conoce todas sus movidas con su nueva amiga además de estar enterado de sus pensamientos, esperanzas y sentimientos. Después de varios desvelos el hombre acude a su escéptico de cabecera.

El escéptico, en vez de mentarle la madre y darle una patada en el trasero al hombre para que entrara en razón, decide proponerle un experimento.

- Cuando te visite el espíritu esta noche dile que no puedes ocultarle nada pues es omnisciente y muy chingón. Dile que vas a dejar de ver a tu amiga si puede responderte una sola pregunta – dice el escéptico.

- ¿Qué pregunta le hago?

- Toma, sin contarlos, un puñado de cacahuates y pregúntale cuántos tienes en la mano.

Cuando a la noche siguiente, aparecíó el espíritu de la mujer, el hombre lo aduló diciéndole que era rechinguetas y que todo lo sabía.

- Efectivamente – dijo el espíritu. -También sé que fuiste a ver al escéptico.

- Y ya que sabes tanto – prosiguió el hombre. -dime cuántos cacahuates tengo en la mano.

Y ya no hubo más espíritu que pudiera contestar esa pregunta."
pd. Tómese este cuento chafa junto con frutas y verduras mientras se le propone a un creyente que presuma de tener un diálogo real con su amigo favorito en el cielo.

9 comentarios :

Jorge Luis dijo...

Eso me recuerda una prueba que hice con una persona que decía poder comunicarse con el espíritu de mi padre. Mi padre hablaba alemán y entonces escribí una frase en ese idioma, le di el papel a esa persona y le pedí que me la tradujera. El resultado fue un fracaso, por supuesto.

El Jouleman dijo...

Y que tal que si le "atinan" a la cantidad de cacahuates que tengo en la mano... que susto verdad? tendria que ser minímo un dos de tres.

Antonio dijo...

Se parece un poco a la prueba de Carl Sagan a los que le escriben afirmándole que están en contacto con seres de otro mundo: Les pide la solución al último teorema de Fermat (aun no descubierta cuando Sagan escribió el texto) o a la conjetura de Goldbach. El tipo jamás responde.

Un Abrazo

Kix dijo...

Pero cómo!!! Hay que preguntar cosas realmente valiosas, como "¿en dónde está enterrado un tesoro?" ó "el número que ganará la lotería?"

Lupe dijo...

Ahh que espíritu tan chafa!!! jeje

Pereque dijo...

Sí, Kix, pero si no puede contar cacahuates cómo esperas que te dé el número ganador de la lotería.

Por eso el budismo me cae tan bien. A ratos.

P.

PD: Revisé el artículo sobre Watzlawick y no sé por qué, pero se parece a la típica palabrería posmo que toma prestado vocabulario de las ciencias exactas y lo aplica mal...

control_zape dijo...

A mi también me da esa impresión. Aquí en México se le conoce más por sus libros "El sinsentido del sentido" o "¿Qué tan real es la realidad?" o "El arte de amargarse la vida". Mucha palabrería de la que sin embargo hay uno que otro trozo rescatable (en su mayoría citas de otros).

Chingasatt dijo...

HAHAHAHAHA..pinchi conciencia del viudo

AMiGUiZ dijo...

y tambièn se fue su caliente amiga, no?
ante semejante loquito