lunes, septiembre 04, 2006

Historia de búsqueda de chamba

Mientras algunos añoran que México regrese al clóset del que salió (concepto tomado prestado de este post de Xamiru) y nos convirtamos nuevamente en el país del aquí-no-pasa-nada gobernado por imbéciles bien educados, pero imbéciles al fin y al cabo, en este blog vamos a inaugurar la semana de complacencias.

Consistirá en dar respuesta en las bostas de esta semana a algunas peticiones de uds avezados lectores. Sin ningún orden voy a empezar con la sugerencia de que platicara sobre esos anuncios en los que ofrecen chamba relativamente bien pagada, muy ambigua, sin requisitos de por medio, a cualquier horario que a uno le acomode.

$11,000.00 (esutidantes (sic), pasantes) acitividad (más sic)empresarial, supervise personal. Leticia Suchitl (reputa sic), 1084-35-65.
He aquí lo que opino de esos anuncios.

Son bullshit. Seguramente eso ya lo saben ustedes. Yo lo aprendí en carne propia.

Hace poco más de 10 años, con una carrera en el ITESM recién abandonada y con Constanza gestándose en la panza de su madre, necesitaba dinero urgentemente. En mi desesperación llamé al teléfono de un anuncio que prometía lana suficiente para medio vivir a cambio de un turno de medio tiempo. Únicos requisitos: levantar el auricular de un teléfono y ser capaz de cruzar una calle sin ser atropellado.

Llamé al teléfono indicado en el anuncio y me contestó una chava con el sonsonete que da repetir las mismas frases algunos miles de veces.

No recuerdo bien el diálogo (snif, mi memoria ya no es lo que era) pero si me acuerdo que después de darme la dirección del lugar donde "se realizaría la entrevista" me insistió muchísimo que dijera que iba de parte de la Lic. sepalachingada.

Al otro día con las esperanzas altas y el escepticismo bajo, apestando a loción barata debajo de mi traje aún más barato, acudí a una dirección que estaba a unos pasos de la estación de metro Deportivo 18 de Marzo. Ahí me encontré con un edificio feo, sucio y con mucha actividad en su planta baja. Había varios changarros atascados para comer. Tortas, tacos y "supercaldos de gallina".

Entré al edificio y conseguí llegar, sin asfixiarme con los vapores miasmáticos de la comida de la planta baja, al 5to piso. Toqué a una puerta y un fulano con cara de guarura del estado mayor presidencial abrió y se me quedó viendo azorado.

- Vengo por el anuncio del periódico – grazné.

Me dejó pasar a una estancia amplia, carente de toda decoración excepto por la que formaba el propio tapiz que se estaba despegando de las paredes. En sillas de plástico de jardín algunos llenaban solicitudes de empleo. Voltearon a verme y al juzgarme tan anodino y tan sin chiste como ellos volvieron a lo suyo.

Encontré una silla vacía. Mientras el guarura se había metido a un privado. Instantes después salió esgrimiendo una solicitud de empleo para que yo la llenara.

- Ya traigo una llena – le diie. Se la entregué y me volvió a dedicar una mirada de azoro.

La fue a dejar al privado y después de un rato salió para indicarme que entrara. Ahí detrás de un escritorio que sólo tenía un teléfono y mi solicitud encima, había una mujer no mucho mayor a mí que se presentó como la Lic. chaleyasemeolvidó. Me invitó a sentarme y me preguntó con quién había hablado yo para llegar a "su empresa transnacional".

- La Lic. sepalachingada – contesté.

Luego empezó a echarme el choro. Con el mismo sonsonete de discurso memorizado de la que me atendió al teléfono, me dijo que ellos representaban a una empresa transnacional (no dijo cuál) que comenzaba operaciones (no dijo en qué consistían) en México y que estaban contratando gente para la oficina matriz que estaría en el DF (no dijo dónde).

Después de ese bombardeo se quedó callada y comprendí que estaba leyendo mi solicitud. Mencioné que traía un currículum conmigo y un diskette (juar! qué viejos y buenos tiempos aquellos) con un demo de algunos de los proyectos que había hecho en la escuela y fuera de ella.

Me los recibió y fueron a parar a un cajón (y creo que ahí han de seguir). Continuó leyendo mi solicitud. Estaba yo esperando a ver a qué horas terminaba (leía muy lento) cuando se escuchó un grito desgarrador que provenía debajo del escritorio.

La Lic chaleyasemeolvido se agachó para recoger un bulto debajo del escritorio. Era un bebé gritando a todo pulmón. La muy torpe le había dado una patada mientras leía mi solicitud.

Con el bebé aún llorando, la lic. se levantó de su asiento y me dijó que mi perfil era lo que estaba buscando su empresa. Me dijo que como tenían prisa, y mi perfil era tan prometedor (yeah right) conmigo iba a hacer una excepción e iba a acelerar el proceso de mi ingreso. Abrió la puerta y le pidió al guarura que me llevara "con los de inducción".

Salimos de la oficina y subimos otro piso. El guarura abrió y me dejó en una sala de juntas que estaba ya llena de gente.

Minutos después apareció un payaso. Iba vestido con un traje de seda tan gastado que aventaba más charolazos que un judicial recién graduado. Iba pegando tantos brincos que yo sinceramente pensé que estaba ahí para entretenernos. En realidad iba a lavarnos el coco.

Habló de la actitud que había que tener para "llamar al éxito a nuestras vidas". Mencionó que "al altísimo no le gustan los que traen mentalidad derrotista" (en ese punto ya me había caído el veinte de que había cometido un error y estaba yo perdiendo el tiempo). Se aventó un discurso que hubiera emocionado a Og Mandino, Carlos Cuauhtemoc Sanchez y a Miguel Ángel Cornejo. ¡Ah! y a Tony Robbins.

Remató pidiéndonos una lana para posicionar nuestras solicitudes de empleo en los puestos gerenciales de su empresa del nabo.

En ese momento tomé mis cosas y me fui. El payasogurúdeléxito todavía me alcanzó a aventar una maldición.

- Con esa actitud no vas a llegar a ningún lado – me espetó.

Tenía razón. No he llegado a ningún lado. Pero yo lo atribuyo no a la influencia del "altísimo" o a mi "actitud poco proclive al éxito" sino a que los caminos que tenía enfrente no iban en realidad a ninguna parte.

Viva México.

16 comentarios :

Xamiru dijo...

Saludos! Concepto represtado, juar.

Pinche país bananero.

El Ocioso dijo...

Insurgentes centro esta lleno de oficinas de esas.

totochtli dijo...

Buen tema, me hizo recordar... A mí me paso algo muy, muy, muy parecido. Los detalles son distintos, pero el sistema es el mismo, caray! las cosas que hace uno cuando está necesitado y es más inexperto.

Por supuesto, yo tampoco pagué un quinto, pero me quede hasta el final del cocowash, que en mi caso duró una semana!, tenía mucha curiosidad de saber hasta donde podia llegar esta gente, y resultó interesante pues al final planteaban que podían realizar pruebas extraordinarias como caminar sobre carbones ardiendo, sobre el agua, etc. todo gracias a su poder mental... fue toda una experiencia!!!

xamiru: no te claves, esto sucede en muchos otros países del mundo, desarrollados o no. No podemos definir la calidad humana de un país y su gente sólo por los puntos malos... "en todos lados se cuecen(?) habas"!

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con totochtli, no manches Xamiru!!! En México estamos en la gloria en muchos aspectos, neta.


Pero bueno, este relato esta muy cagado, vientos "Libre pensar" te la sacaste y te alcanzo para enrollartela al cuello, nomás no te vayas a ahorcar.

El Jouleman dijo...

haaa La Lic. sepalachingada, que habra sido de ella??, la ultima vez la vi con el Ing. noestechingando.

Y que tal las empresas multiniveles?... la pura cura.

Anónimo dijo...

Yo no veo porque las cosas vayan a mejorar si México ahora fuera gobernado no por "imbeciles educados" si no ahora por "imbéciles mal educados" (como AMLO que con trabajos terminó la Licenciatura de Derecho, no imagiuno que hubiera psado si hubuera elgido una Licenciatura cinetífica)....en fin....lo bueno es que eso no pasara....por hoy el TRIFE se pondra los pantalones y hara su trabajo....

Kix dijo...

Ah, maldito hijo de suchi! ¿Todavía se atrevió a echarte de habladas? Hijos de su manipuladora madre!! Igual a mí ya me tocó caer en una madre de esas y a todos mis compañeros de trabajo también!!

Se reproducen cual búlgaros los desgraciados e infelices!!

Le hubieras dicho "y con esa actitud de ustedes de defraudadores, menos aún llegaré a algún lado"

Antonio dijo...

Se parece mucho a mi historia con el vendedor de tiempos compartidos

A un amigo, en el último año de la carrera, le vendieron la idea de que podía ser un triunfador vendiendo cosméticos (Gel Cosmética, por si alguien se los topa). Cuando me explicó el esquema de funcionamiento de la empresa quedó claro que era una sencilla pirámide en la que obtendría dinero por reclutar vendedores, dinero que saldría de la cuota de inscripción de los aspirantes a vendedores. Cuando le dije mi opinión al respecto, se molestó y poco a poco fuimos dejando de ser amigos.

¿No hay una ley contra eso? Hay que escribirle a nuestros diputados

Un Abrazo

TORK dijo...

Gracias por hacerme caso (sí, yo pedí que escribiera una entrada hablando de eso).
Por lo que comentas fue en las miamas fechas en las que me sucedió a mí, nada más que a tí no te tocó película (para mas detalles píquenle en mi nick y busquen una foto de Rocky).
Y la intención de elaborar mi entrada y pedirte que hicieras una es la de ponernos en guardia no sólo contra charlatanes que te ofrecen el bienestar emocional, sino contra los que te ofrezcan librarte de tus broncas sin esfuerzo.

TORK: Bizcocho de Montecristo. Año 2006 E.C. - 6 E.E.

Jack Maybrick dijo...

Cuando yo era joven e indocumentado (es un decir), un día la empresa para la que trabajaba cerró sus puertas de fea manera (se mataron dos de los tres dueños en un accidente de tránsito y el restante no quería continuar con la empresa, así que la finiquitó) y yo me quedé en la vil calle. Por fortuna estaba soltero. Hice lo lógico, me puse a buscar trabajo. A las quinientas y a punto de agotárseme el dinero encntré un anuncio en el que importante empresa americana en expansión solicitaba ejecutivos para abrir nuevas sucursales, y lo que es mejor, solicitaban ejecutivos de todas las carreras. Y allá va el Maybrick, confiendo en que pudiera obtener chamba.
Como buen ingeniero eléctrico que soy, le tengo aversión a los sacos y las corbatas por ser un peligro para Mé... (*cof*) para mi seguridad personal. Así que m presenté en sport, con una chamarra a la que quería mucho y una camisa Polo auténtica. Para mi sorpresa, me encontré con una casa y no con un edificio, y además estaba acompañado de una pléyade de humanoides que también buscaban trabajo. Nos hicieron pasar al Gran Salón (que era en realidad el comedor de la casa) y nos hicieron soplarnos una conferencia tan grande que parecían dos, dictada por un venezolano de cuyo nombre no quiero acordarme. El tipo nos explicó vida y obra del fundador de la empresa (sin describir a qué se dedicaba la empresa) y nos indicó que volviéramos al día siguiente para continuar con el curso de inducción. Como el hambre apretaba, volví al día siguiente. No me sorprendió que la mitad del grupo del día anterior no estuviera presente. Ahora aprendimos dónde estaba la empresa, y cómo funcionaba el sistema de ascensos. Y volvimos al día siguiente. La mitad de la mitad. Y aprendimos que la empresa se dedicaba a la capacitación empresarial. Y volvimos al día siguiente. Y aprendimos que la capacitación era fundamentalmente de idiomas. Y volvimos mañana. Y aprendimos que la empresa capacitaba a través de musicoterapia.
Ahí fue cuando se encendieron los focos rojos. ¿musicoterapia? ¡Y un cuerno! Pero como el hambre apretaba, en mi cartera sólo sobrevivía un billete de 200 pesos y además ya me había soplado los cinco días de la inducción y pertenecía al selecto grupo de 4 sobrevivientes, me quedé a la entrevista final, donde finalmente me aceptaron como ejecutivo junior, más que nada, sospecho, por mi apellido de rancio abolengo inglés (déjenme soñar).
El lunes me presentaron el método de trabajo. En una ceremonia donde los ejecutivos junior como yo (todos eran ejecutivos junior) cantaron el himno nacional y el himno de la empresa (lo juro) me explicaron que la empresa regalaba cursos de inglés. Los focos rojos, ya encendidos, explotaron. ¿Qué clase de empresa regala su trabajo? Hombre, pues muy sencillo, aquella que regala los cursos y cobra el material de trabajo a precio de oro, y parte de mis obligaciones consistían en visitar a ejecutivos y prospectos para regalarles los cursos.
Ese mismo día presenté mi renuncia con caracter de irrevocable. Me habían contratado como ejecutivo junior, en calidad de vendedor.
Cuatro días más tarde conseguí un préstamo e inicié mi consultoria.

totochtli dijo...

al anónimo 2: "...si no ahora por 'imbéciles mal educados'...", agregaría tampoco mal informados, porque AMLO terminó ciencias políticas, en fin!

kix y antonio: si hay una ley encontra de eso, muchas es más, la ley federal del trabajo prohibe solicitar dinero para darte un puesto o determinado empleo, también puede ser tipificado como fraude, etc, etc. el problema creo, es que las lagunas en las leyes y la corrupción hacen muy difícil juzgarlos. Además, así como se reproducen desaparecen, un día después de que pidieron el dinero a los aspirantes, el edificio con sus "oficinas" estaba completamente vacio, ni los focos dejaron los cabrones!.

Occipusio dijo...

Debería de haber por ahí un tutorial de "Cómo buscar trabajo... for dummies" me haría TANTO bien...

Lord Maese Darth Chelerious dijo...

chale... parece que ese tipo de experiencias son más comunes de lo que pensaba... también tengo la mía y después de la primera charla los mandé a la chingada...

Jack Maybrick dijo...

Siempre podría ser peor: pudimos haber solicitado un ejemplar del "Método Infalible para Ganar Un Millón de Dólares" y enviar los $25 dólares que costaba el curso, y a vuelta de correo recibir una simple hoja de papel que dijera: "Si quiere ganar un millón de dólares, venda 40000 cursos de 25 dólares..."

Occipusio dijo...

$40001, para recuperar los $25 que ya te transaron.

Sidurti dijo...

muy buena reseña...
Me pasó algo similar, sólo que este sujeto me resultó ateo y mencionó que "hay que ponerse en acción y no quedarnos sentados esperando la divina providencia... porque debemos ser triunfadores". DEspués de una maravillosa charla de tres horas o más, remató con un noble (si cómo no) discurso (ajá) para aceptar ir a la capacitación, pues "nuestras madrecitas santas lo merecen, pues hay que cambiarles el colchón miao (sic) en el que duermen y descansan de los grandes trabajos que sufren " ... snif, snif