domingo, 3 de diciembre de 2006

Visita escéptica a la biblioteca José Vasconcelos


Una de las ventajas de no tener ni un peso en la bolsa consiste en que uno busca diversión alternativa (y gratuita) que de tener la cartera llena no se hubiera descubierto.

El sábado pasado la Lupe y yo, a falta de liquidez, decidimos ir -por fin- a conocer la cacareada biblioteca José Vasconcelos (en Mosqueta y Aldama, Buenavista).




Ballena anoréxica.

Después de contemplar la disposición de los chingomilochocientos estantes y la famosa ballena, nos acercamos a una PC para hacer algunas consultas, con los siguientes resultados desalentadores:

Libros que tuvieran la palabra escepticismo en su título: 4 títulos (3 de ellos no tenían nada que ver con pensamiento crítico ni ciencia. El único prometedor nomás estaba en el catálogo y no en los estantes.)

Ibargüengoitia, Jorge: 6 títulos (chale, yo traigo en la cabeza más.)

Sagan, Carl: 5 títulos (ninguno de ellos era El Mundo y sus Demonios.)

Ganem, Enrique: 0 títulos.

Asimov, Isaac: ... (mejor no pongo el resultado de esta búsqueda. El Huevo es capaz de incendiar la biblioteca -con razón-.)

Feng Shui: 18 títulos (útale, entre ellos había uno dedicado a los niños.)

Mientras hacía estas consultas. Uno de los vigilantes de la biblioteca le dijo algo a la Lupe.

- No podemos sacar fotografías sin permiso – me informó la Lupe después de despachar al vigilante.

- Pues qué mamones – dictaminé.

Aburridos de jugar con un sistema de búsqueda hecho con aspiraciones primermundistas pero alimentado con datos bananeros, nos dispusimos a recorrer la biblioteca. Aquí debo mandar una felicitación a la Lupe que estaba trepada en los estantes con todo y su fobia a las alturas.

Lo malo es que tanto valor fue medianamente recompensado. No nada más están a medio rellenar los estantes (no está claro si por falta de material o por temor a que se vengan abajo los estantes si los llenan), sino que muchas de las secciones tienen este letrerito, snif.


A continuación, los puntos a favor que le ví a la biblioteca.

1. Tiene muchos rincones donde uno se puede aplastar cómodamente con libros, laptop y/o cuadernos. En compañía o en sana soledad.

2. Tienen red inalámbrica a la que se puede acceder después de pasearse buscando a alguien a quien darle la dirección IP de la máquina para darla de alta.

En conclusión: la biblioteca José Vasconcelos es un lugar muy cómodo para ir a leer o a hacer la tarea. Tiene un acervo del nabo, pero eso tiene remedio. A ver cuánto tiempo transcurre en lo que lo enriquecen.
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