jueves, agosto 31, 2006

Rumbo al 6to informe de Fox

Hace un año estábamos inundados por radio y tele de pura y lamentable autocomplacencia.

Ahora estamos inundados de incertidumbre.

Quizá suene cínico pero la neta considero que ese es un avance.

miércoles, agosto 30, 2006

Apuesta

Ayer en la mañana se me hizo tarde para enseñar un sw que estoy haciendo. Me trepé a un taxi de un sitio que está al pie del edificio de nuestra oficina y le indiqué al taxista cómo llegar en chinga a mi destino.

Arribé (¡qué palabra tan fea! ya no la vuelvo a usar) en pocos minutos y saqué de mi cartera el único billete que tenía: de $200 (que ni era mío pues lo pedí prestado: snif, soy un pobre diablo). El taxista puso cara de alarmado y me dijo que no tenía cambio pero que podíamos buscar una gasolinería cercana para cambiar el billete. Miré la hora, miré al taxista, miré los $200, volví a mirar la hora y opté por darle el billete y mi tarjeta al taxista diciéndole que pasara a la oficina a dejar el cambio cuando tuviera oportunidad.

Más tarde regresé a la oficina y le pregunté a Cova.

- ¿Pasó un taxista a dejarme dinero?

Cova me miró y perspicaz como es me replicó.

- Eres un pendejo.

Ya comenzaba a considerar que Cova tenía razón y yo era un imbécil por andar regalando el dinero... hasta que hoy por la mañana, tocó a la puerta de la oficina el taxista para entregarme mi cambio.

Antes de que algún despistado hable del karma, de la suerte, la bondad divina o alguna pendejada de esas le recuerdo que el Universo no conspiró a mi favor (sería una puñeta mental creer ello). Nomás me encontré a un fulano que parecía honesto en términos de lana y aposté una baba de perico en un momento de apuro.

lunes, agosto 28, 2006

Estilos

Entre los comentarios de la bosta previa hay un tema sobre el que me late abundar.

Antes de continuar aclaro que esto que escribo es en ningún sentido ni reclamo ni justificación: nomás es otra reflexión ramplona. Hecha la advertencia continuo.

A raíz del comentario de Amiguiz en el que nos decía que la homeopatía es respetable, entre otras cosas por la cantidad de tiempo que pasan sus practicantes estudiándola (con todo y bata blanca) algunos hicimos nuestras respectivas réplicas, consistentes en desbancar la homeopatía como el fraude pseudomédico que es.

Después de un rato dos de los avezados lectores de este blog, Juan Carlos Bujanda y El Huevo escribieron sus respectivos comentarios en los que incluían apreciaciones de estos revires. Juan Carlos decía que no hacía falta "lanzarsele a la yugular" a Amiguiz. En tanto, El Huevo calificó las réplicas como "suaves zapes escépticos".

Ambas apreciaciones, a primera vista distintas, me recordaron algunas ocasiones en las que he encarado disparates que me encuentro. Ya sea lanzándome a la yugular o ya sea dando un zape escéptico o ya de plano dándoles la vuelta.

Van 3 ejemplos recientes fuera de este blog a modo de ilustración.

1. Saltando a la yugular. En un foro, una autoproclamada creyente, confrontada por un ateo razonable, prefirió recurrir a la pseudoargumentación de que los que no creemos en dios somos estúpidos. Le pedía a diosito entender "tanta estupidez". Dios, como siempre, no respondió. Yo sí.

2. Ignorando el dislate. El caso más reciente fue en la bloggerfete cuando escuchaba a un bloguero y a una bloguera discutir los pros y los contras de andar con un piscis y un leo. A pesar de tener en la cabeza media docena de frases contundentes para meter mi cuchara preferí abrazarme a mi chela y meterme en otra conversación. Las chelas y la divulgación de pensamiento crítico nunca me han parecido que sean buena combinación: mezcladas, no se disfruta ni la una ni la otra.

3. Soltando un zape escéptico. Esto ocurrió de visita en Cuernavaca. Mi madre a veces me dice que dado que me dedico a hacer software vivo en un mundo virtual y no real. Un día cometió el error de hacerme esa misma observación cuando salía a misa. No pude mantener la boca cerrada y tuve que decirle que ir a rendirle culto a un fulano todopoderoso que vive en el cielo era la actividad más virtual que pueda haber. Omito la discusión larga y agria que siguió.

Hay muchos estilos para divulgar escepticismo. Hay escépticos amabilísimos como Sagan. Y los hay cascarrabias como Randi. Ambos efectivos. Yo prefiero ser lo más conciso posible y echar la flecha lo más derecha que pueda.

Añado que considero contraproducente a la corrección política que dice "hay que respetar todas las ideas y creencias", e intento cuidar la diferencia en el trato del despistado producto de la desinformación y el charlatán que saca provecho del desinformado.

ps1. Omar Ramirez además de recomendarme que "cuide mi escepticismo" dice que el suicidio homeopático también es bullshit y que los científicos serios nunca usan esa argumentación en contra de la homeopatía. Me pregunto qué opinaría Phil Plait al respecto de la seriedad científica a la que se refiere Omar Ramirez. Por lo pronto echénle un ojo a un video donde Phil Plait participa en un suicidio homeopático de la Sociedad Escéptica Australiana.

ps2. Si a alguno le suena el nombre de Phil Plait en el ámbito de este blog quizá se deba a este post añejo.

jueves, agosto 24, 2006

Inteligencia y escepticismo

No, no son sinónimos.

Supongo que buena parte de uds, avezados lectores, ya debe haber llegado a esa conclusión. Al respecto expongo brevemente dos casos personales, otros dos casos famosos y unas reflexiones ramplonas.

Casos personales

I. El fulano más brillante que he conocido programa incluso mejor que yo (mejor = más rápido, menos líneas, en un framework que una hora antes ninguno de los dos sabía que existía), y solía ir por la vida con miedo hipocondríaco. Se le quitó -a medias- cuando un buen día fue con un homeópata y con base en chochitos mágicos se curó la mitad de sus enfermedades imaginarias.

- La homeopatía funciona – me explicaba -porque es igual a una vacuna (juar!). Te tomas la medicina hecha de un veneno que te enferma y tu cuerpo se empieza a curar a sí mismo homeopáticamente (sic que echa al caño todo lo que sabemos de inmunología y doble juar!).

II. Una de las chavas más lúcidas que conozco me contó que en la casa en la que vivía cuando era puberta, la vorágine emocional de la adolescencia de ella y de sus primos causaba fenómenos paranormales.

- No eran fantasmas los que tiraban los adornos de la casa -alegaba. -Era poltergeist (no pude carcajearme en ese instante pues traía el hocico lleno del pastel de chocolate más rico que he probado).

Casos famosos

En la revista Skeptical Inquirer de este mes le dedican un artículo (otro además de este que mencionaba hace unos días) a Arthur Conan Doyle.

El autor de ese artículo (no recuerdo su nombre y ahora no tengo la revista a la mano) trae a colación una pregunta (que ya mencionaba Jaso en la bosta del truco de Houdini y en su propio blog): ¿cómo es posible que el creador de un personaje que decía frases como esta
"Es un error capital el teorizar antes de poseer datos. Insensiblemente uno comienza a alterar los hechos para encajarlos en las teorías, en lugar encajar las teorías en los hechos"
fuera, en ámbitos de espiritismo y criaturas fantásticas, tan proclive a cometer ese mismo error del que advertía Sherlock?

El artículo de SI menciona aspectos interesantes de la vida de Doyle pero no abunda satisfactoriamente sobre lo que provoca a uno hacer a un lado sus habilidades cognitivas más preciadas para abrazar la explicación más paranormal y chafa que pueda haber.

El mismo artículo habla también sobre Alfred Russel Wallace (Wallace junto, pero no revuelto, con Darwin propuso la explicación de la selección natural como motor de la evolución de las especies) y su inclinación, a pesar de sus impresionantes logros intelectuales, a avalar charlatanerías de su época, como la frenología (un dislate que dice que el caracter de una persona se conoce por sus protuberancias craneanas).

Otra fuente de científicos crédulos la puede uno hallar en el libro Flim Flam de james Randi. Uno de los aspectos más interesantes de lo que cuenta Randi consiste en una buena cantidad de científicos que echan al garete todo lo que hasta ese momento sabían sobre el método científico y abrazan y avalan a algún personaje que esté brillando efímeramente en el mundo paranormal.

Reflexiones ramplonas

Las respuestas a la pregunta de ¿porqué a la gente inteligente también le gusta creer cosas raras? (por cierto ese casi es el título de un excelente libro de escepticismo de Michael Shermer) son amplias y variadas: unas versan sobre la desesperación, otras sobre el miedo, unas sobre la cobardía y la indolencia, y algunas más sobre la incapacidad para ser honesto aunque sea con uno mismo y sobre no poder encarar la realidad como es y preferir encararla como uno quiere que sea.

No obstante ninguna de ellas me deja satisfecho.

Supongo que, como con casi todo lo que uno desconoce (que es un chingo) hay que aprender a vivir con esa duda y a capotearla como mejor se pueda; en el caso de su servilleta, con base en puro pitorreo. Añado nada más que eso no ayuda a que le agrade a la gente. Afortunadamente para mí eso no me importa.

lunes, agosto 21, 2006

Una más para aventarsela en la jeta a los maussanitas

El pasado 12 de agosto un grupo de estudiantes de la universidad de Oregon se aventó la puntada de hacer una señal "extraterrestre" en un campo de trigo consistente en el logo de FireFox con un diámetro de aproximadamente 67 metros.



Lo que me late más de este asunto es que está bien documentado cómo lo hicieron.

ps. Con todo y la documentación no les extrañe que ovnilocos y maussanitas lleguen a usar parte de este material como evidencia de visitas extraterrestres (o que FireFox rulea en otros mundos) en algún bastión de la imbecilidad disfrazado de entretenimiento que tiene Televisa.

domingo, agosto 20, 2006

Una de cal por las que van de arena

En El Universal on-line a veces publican dislates pseudocientíficos y paranormales.

Por ello esta nota en la que uno puede encontrar las palabras: "escepticismo", "Sagan" y "desmentir" me puso contento.

ps1. Bien a los de la Sociedad Astronómica Urania de Morelos por su trabajo de divulgación
.

viernes, agosto 18, 2006

La vendedora de aceite, La Zona y el dr. Sears.

Comentaba al principio de esta semana sobre mi cuate el cerdo. Una de sus últimas aventuras para bajar de peso consistió en conocer a una nutrióloga certificada por el famoso Dr Sears creador de un estado físico y mental mágico llamado La Zona.

Vayamos por partes.

La nutrióloga en cuestión se llama Marcela Corona, ofrece sus servicios en Cuernavaca y tiene la costumbre de no rectificar cuando la llaman doctora. Ella es muy amable, pero sus facturas, no. La consulta sale en $500.00 pesos e incluye una dieta basada en La Zona del Dr. Sears. También suele solicitar un examen de sangre que le sirve para diagnosticar a quien se plante frente a ella "inflamación silenciosa" y cuesta aprox USD270. A lo anterior hay que agregar prescripciones para zambutirse ácidos grasos -que sólo pueden ser adquiridos a través de ella y cuestan una lana-.

¡Ah! y últimamente vive preocupada por revalidar su certificación para continuar apantallando que está avalada por el dr. Sears.

Ahora bien, ¿qué es La Zona del dr. Sears?

Imaginen que están en una euforia permanente, donde su mente y cuerpo trabajan al máximo de su eficiencia en un equilibrio bioquímico cuasi trascendental. Ya que están ahí, imaginen que no se van a enfermar, que no van a estar gordos, que el estrés (la otra mamada pseudomédica del siglo, pero ese es material de otra bosta) les va a hacer los mandados, que van a mantener su juventud y lozanía por siempre y que cuando se reproduzcan van a tener puros bebés de anuncio de pañales.

¿Maravilloso, no? Echemos un ojo escéptico a algunos alegatos del dr Sears.

El dr Sears afirma que los carbohidratos (los villanos en su mundo) resultan en una liberación de insulina. A medida que uno consuma más carbohidratos, sobre todo con un índice gleucémico alto -el índice con el que los azúcares en la comida se absorben en el torrente sanguíneo-, mayor será la liberación de insulina.

Eso de la insulina y los carbohidratos es correcto. Donde el dr Sears se la mama es en las conclusiones a las que llega. Alega que la acumulación de grasa se debe a la insulina y que por lo tanto si uno entra en la "zona" apropiada de ingestión de alimentos (40% carbohidratos, 30% proteínas y 30% grasa), los niveles de insulina se mantendrán bajos y la acumulación de grasa se detendrá. Es más, la grasa acumulada se quemará.

Una pendejada, pues el dr Sears ignora (o prefiere ignorar uno nunca sabe con estos que hacen millones engañando a la gente) que por muy en la "zona" que uno se halle en la ingesta calórica, el exceso de calorías, provengan de donde provengan, sigue almacenándose como grasa.

Adicionalmente el dr Sears presenta algunos impresionantes "atajos" metabólicos que conectan la dieta, la relación de insulina y glucagon y los eicosanoides (moléculas derivadas de ácidos grasos polinsaturados, como el famoso omega-3) y supuestamente sirven para mantenerlo a uno bello y esbelto.

Otra pendejada. Pues no hay nada en lo que sabemos de la relación entre endocrinología y nutrición que diga que la dieta y los potajes del dr Sears sirvan para que el metabolismo de uno trabaje para mantenerlo delgado.

En resumen, este tipo de charlatanería pseudomédica para bajar de peso es de las más insidiosas, pues combina algunos resultados de investigaciones científicas válidos con pseudociencia y buenos deseos. Esto vuelve más díficil distinguir qué es cierto de lo que no y en última instancia qué es útil de lo que no.

No hay evidencia de que el dr Sears o alguno de sus colegas se hayan preocupado por echar mano a un protocolo de doble ciego con el que podrían validar sus afirmaciones. En lugar de ello recorren a un montón de anécdotas.

Lo que sí es un hecho es que la Zona está lejos de ser la revolución en nutrición que claman que es.

ps. Para bajar de peso nada como la recomendación que daba un exgordo en Penn&Teller: Bullshit! "Cierra el hocico, mueve el trasero".

miércoles, agosto 16, 2006

Zócalo

Comentaba David Moreno después de su visita al zócalo capitalino que "hoy, tal vez por primera vez en su historia, esta es la verdadera plaza de nuestra gran nación."

Yo nomás creo que es una plaza a la que últimamente uno sólo puede acceder, la mayor parte del tiempo, con un pase de prensa o con gafete de campista o con labia. Y en la que falta la autocrítica. Supongo que se debe a que buena parte del sentido crítico está dirigido al oponente -Fox, Calderón, el IFE, el TRIFE y las muy mentadas mamacitas de todos ellos-.

No obstante no deja de ser interesante pasearse por ahí.




Cartel ambicioso: una mentada y dos declaraciones de afecto.

El ofrecimiento dolece de faltas de ortografía. Sin embargo vale la pena recordar a nazis del "buen uso" del lenguaje, anuméricos como la chingada.



Fotos y video, cortesía de mi sisterna.

ps1. Me pregunto si a estas alturas de uno de los sexenios más bobalicones y ñoños que hemos tenido, habrá quien piense distinto a la del video.

lunes, agosto 14, 2006

Mi cuate el cerdo

A mi mejor amigo lo llamo cerdo. Hay quienes me regañan cuando me escuchan llamarlo así cuando hablamos por teléfono. Creen que exagero.

Se equivocan. He aquí un par de anécdotas de mi cuate el cerdo.

I. Una vez mi cuate el cerdo fue al doctor. La báscula de ese consultorio -como la de mayoría, supongo- sólo llegaba a los 140 kilos. Después de pesar a mi cuate, a la hora de llenar su historia clínica, el doctor se limitó a escribir "más de 140 kilos". Mi cuate dice que le dió pena, pero no mucha.

II. En su búsqueda por bajar de peso mi cuate se ha encontrado a mucho charlatán. Eso sí, todos amabilísimos. Uno de los últimos era un chinito acupunturista. Después de ver convertido su ombligo en alfiletero, mi cuate inquirió por la duración de la terapia que más bien parecía ordalía. El acupunturista respondió: "si sigue todas las indicaciones" -entre las que se encontraba hacer dieta- "en 10 años baja de peso".

ps. Yo le ofrezco a mi cuate ingresarlo a un campo de concentración nazi. Lo más parecido a uno es un monasterio benedictino que queda a las afueras de Cuernavaca. Con un régimen de trabajos forzados, digo monásticos, y pura agua y lechuga yo creo que en 10, no años sino meses, puede concursar para Mr. Dachau.

jueves, agosto 10, 2006

El escepticismo que no es tal de TV Azteca

El sábado pasado mi amiga Clau me habló para indicarme que estaban pasando algo de "mi némesis, Carlos Trejo" en TV Azteca.

Bueno, en realidad él no es mi némesis. Nomás es un personaje pintoresco de cuyas ocurrencias a veces me pitorreo -y a quien le he ido a aventar un ratón que me encontré-. Las televisoras, TV Azteca y Televisa, en cambio, si lo son.

TV Azteca dedica algunos sábados en la noche a hacer "periodismo documental". Yo lo llamo el foro que usa TV Azteca para tirar mierda a quien sienta que le roba rating (normalmente personajillos de su rival Televisa).

Esté sabado hicieron un documental titulado Cañitas: La historia detrás del mito. Y estaba dedicado a desbancar a Carlos Trejo como el fraude que es. Tarea, en la que por cierto, los de TV Azteca no son ni pioneros ni originales. Muchos ya han hecho eso, y mejor, como los de Tumbaburros y algunos participantes del grupo de MSN Carlos Trejo Y El Fraude Jocoso.

Para empezar, el interés de TV Azteca por desbancar a Trejo en cadena nacional no obedece ni a un sano escepticismo ni a considerar a los televidentes como personas inteligentes merecedoras de algo de pensamiento crítico a través de su programación. Si así lo fuera TV Azteca no haría a su vez esta clase de programas en los que también se sube al carrusel del rating que ofrece el contenido paranormal.

Por ello es que un programa disfrazado de escepticismo es, en realidad, un circo de 3 pistas.

Me explico.

A lo largo de los 50 minutos que estuve viendo el programa (duró más pero mi tolerancia a la estupidez, no) desfiló una larga serie de personajes, cada uno con su propio granito de arena para desbancar a Trejo. Aparecía el amigo "muerto" de la historia chafa de terror Cañitas quejándose de Trejo y levantando demandas. Aparecía la hija abandonada, luego reencontrada y vuelta a abandonar. Aparecían otros paranormalistas esgrimiendo el dislate que los "imbestigadores paranormales" chingones son ellos y no Trejo. Aparece el fulano de la Mano Peluda, Juan Ramón Saenz diciendo que Trejo está mal de la cabeza (nomás que omite decir que el programa radiofónico de Saenz le dice quítate que ahí te voy a Cañitas). Y aderezado con ello unas dramatizaciones dignas de todo nuestro penajenismo.

¿Escepticismo el de TV Azteca? No. Mis tompiates son escépticos.

pd. Y sí, Carlos Trejo es un fraude. Pero no porque lo cacaree TV Azteca.

pd2. El punto en que mandé a la chingada al programa fue cuando mencionaron que Trejo tenía un pleito con Maussan a quien presentaron como periodista. Si Maussan hace periodismo, yo debo hacer proselitismo religioso, no mamar.

martes, agosto 08, 2006

2 de magia 2

Semana díficil. Pero ya estoy de vuelta. Les traigo un par de historias que me he encontrado.

La primera es del Skeptical Inquirer de este último bimestre. Cortesía de Massimo Polidoro.

Mene, mene, tekel upharsin

Houdini presentó a Sir Arthur (control_zape: sí, el mismo de Sherlock Holmes y crédulo fan de las hadas) una pizarra de 45 cms de largo y 38 cms de alto. Con dos agujeros en las esquinas por los que pasaban unos cables. Estos cables eran de varios metros de largo y terminaban en ganchos. Los otros cuatro accesorios que Houdini aprestó eran cuatro pequeñas bolas de corcho (como de 2 cms de diámetro), un tintero lleno de tinta blanca y una cuchara de mesa.

Houdini dió la pizarra a Sir Arthur para que la examinara y le pidió que la colgara a mitad de la habitación. Hecho eso, Houdini pidió a Sir Arthur que examinara las 4 bolas de corcho. Le pídió que eligiera una y la cortara en dos con su cuchillo para verificar que fueran de puro corcho. Una vez completado ello otra bolita fue seleccionada y usando la cuchara fue colocada en el tintero para que se impregnara de tinta tanto como fuera posible. Las bolas de corcho restantes se las llevó Sir Arthir para examinarlas otro día con más calmita a petición de Houdini.

"¿Trae consigo con qué escribir?" preguntó Houdini a Doyle. Traía un lápiz.

"Sir Arthur," continuó Houdini, "quiero que salga de la casa y camine adonde le plazca, tan lejos como quiera en cualquier dirección y entonces escriba una frase en esta hoja de papel, póngala en su bolsillo y regrese."

Doyle obedeció, caminó 3 cuadras y giró en una esquina antes de escribir en el papel. Cuando regresó, Houdini lo invitó a tomar la cuchara para quitar la bolita de corcho del tintero y que tocará la pizarra con la bolita de corcho. La bola se quedó pegada a la pizarra, aparentemente por su propia voluntad. Lentamente, comenzó a rodar por la pizarra dejando un rastro de tinta blanca tras sí. A medida que se movía iba deletreando las siguientes palabras: "Mene, mene, tekel upharsin", las mismísimas palabras que Doyles había escrito. Los invitados estaban asombrados.

Houdini le dijo a Doyle: "Sir Arthur, he dedicado mucho tiempo y pensamiento a esta ilusión; he trabajado en ella, a ratos, todo el invierno. No le diré cómo conseguí efectuarla, pero puedo asegurarle que fue a través de puro engaño y truco. Lo hice para mostrarle lo que se puede lograr por medios perfectamente normales. Ahora, le ruego, Sir Arthur, que no se apresure en concluir que ciertas cosas que ve son necesariamente "supernaturales", o la obra de "espíritus"", sólo porque no puede explicarlas. Esta demostración, maravillosa como cualquiera que haya atestiguado ha sido presentada a usted bajo condiciones de prueba y puedo asegurarle que fue lograda por truco y nada más. Sea, por lo tanto, cuidadoso en el futuro al avalar fenómenos sólo porque no puede explicarlos. Lo he efectuado para convencerlo de la necesidad de precaución, y sinceramente espero que se beneficie de ello."

La segunda historia ocurrió más recientemente. La contó Luis Mochán durante la cena después del Cafe ConCiencia y aquí la reproduzco mutatis mutandis.

Estábamos varios a la mesa. Uno de los invitados era un mago (control_zape: soy un imbécil y olvidé el nombre del mago a pesar de que Luis me lo repitió). El mago realizó entonces la siguiente suerte. Me dió un paquete de cartas después de barajearlas y me pidió que las fuera acomodando sin verlas en dos montones. En un montón ponía las cartas que yo suponía que eran rojas y en el otro montón las cartas que creía que eran negras.

Al finalizar el mago enseñó a los asistentes los dos montones de cartas y mostró que efectivamente en un montón estaban todas las cartas negras y en otro las rojas. A continuación dijo: "Todos sabemos que a la mesa están sentadas personas inteligentes y honorables. Durante el conteo de cartas hubo escrutinio de ustedes y a pesar de ello todos saben que en algún momento hubo fraude. Yo lo realicé. Frente a ustedes. Y ninguno es capaz de decir cómo fue realizado."
Cualquier semejanza con la debacle del IFE, no es coincidencia.