martes, enero 09, 2007

Ese es amor del bueno y no mamar, chingao

En el libro de memorias de Janet Jeppson Asimov, la autora relata la siguiente anécdota doméstica:
Una vez lavé una almohada de pluma, la puse en el secador, la saqué y apestaba. Creí que se había puesto mohosa y le conté a Isaac.

- No es moho -dijo Isaac. - Lo que ocurre es que la secadora estaba demasiado caliente así que las cadenas de disulfidos en la queratina de las plumas se han roto formando mercaptanos apestosos. No hay nada por hacer.

Tiré la almohada a la basura, contenta de que Isaac asumiera -correctamente- que entendería su explicación.
Nota al calce: Isacc Asimov además de ser un genio era un bioquímico; su esposa como MD también tenía formación en bioquímica.

¿Dónde está el amor que pregono en el título? quizá se pregunte más de un lector.

Cuando uno se da a la tarea de explicarle a alguien con quien convive cómo funciona algún aspecto de la realidad (o al menos se le ofrece la versión más actualizada de la explicación) con la confianza plena de que va a entender de qué va la explicación uno está haciendo un acto de amor profundo.

En cambio, cuando uno le mete en la cabeza a su pareja, hijos, padres, en resumen a aquellos que uno cacarea que quiere y adora, puras mentiras uno no está haciendo un acto de amor. Nomás se está siguiendo como borrego ya una tradición o ya un lamentable hábito al que no se opone por hueva o por miedo. O por considerar en el fondo a su ser querido imbécil.

Y eso no nomás cuenta para las almohadas que huelen raro. Está también ese asunto que cada año me parece más execrable de santa clos y los reyes magos, espantar a los chamacos diciéndoles que se van a ir al infierno, esperar a que los hijos se den cuenta por sí mismos de qué va el asunto del sexo (en todas sus variantes), o pretender enseñar a jóvenes que la evolución no ocurre negando todas las evidencias a favor.

Si de veras quieres a alguien ¿no deberías ser honesto y esforzarte por explicarle de qué va la realidad? Ello, después de todo, va a ser lo único que le va a servir para encararla.

Más Isaac, menos reyes magos.

20 comentarios :

AMiGUiZ dijo...

pero... y los regalos?
Nooo, los regalos!!


Total que a mí, actualmente, lo único que me traen es una explicación -muy larga- de por qué no me traen nada. Chales.

Lupe dijo...

La honestidad debe prevalecer en todos los ámbitos.

Anónimo dijo...

Muy buena entrada, aprovechaste una anécdota del buen doctor para poner un ejemplo de ética sin mocherías

Amiguiz: ¿Regalos? Creo que proporcionar a los seres queridos las herramientas para formarse una mente crítica es un regalo invaluable

Hay que aprovechar el momento en el que los hijos empiezan a preguntar por qué Santa Clos le trae mejor regalo a los niños ricos que a los niños pobres ¿Estamos ante un filántropo Chovinista?

Un compañero de trabajo me comentó que cuando él era niño y empezó a preguntar esas cosas su papá le dijo que los reyes magos ayudaban a los papás de los niños que se portaban bien para que les fuera bien en su trabajo o negocio y pudieran comprarle mejores regalos, y que él usó el mismo argumento con sus hijos. Prefiero no hacer moralejas

Un Abrazo

Anónimo dijo...

La frase final es excelente, usar el criterio de que le serviría para enfrentar la realidad es sin lugar a dudas sinónimo de amor.

además ahora se que le paso a mis almohadas.

Saludos

Anónimo dijo...

Hijos-le, señor Héctor, hoy sí voy a respectfully disagree con usted. No digo que está bien mentirles a los chamacos, de hecho yo nunca le salgo a mi hija con espantarla con el coco o la madre y media, pero sí me late mucho la ilusión de los escuincles de recibir mágicamente regalos en Navidad y en Día de Reyes. Finalmente crecerán tarde o temprano y esa ilusión propia de críos desaparecerá para enfrentarse al cruel mundo. Pero mientras pueda yo darle una alegría que finalmente no daña a nadie, lo voy a hacer.

Abrazo.

PACO dijo...

Coincido plenamente con KIX.
a) De niño Yo disfrutaba mucho la ilusión de los Reyes (solo ellos porque el che santa panzón solo me traía ropa). Sin embargo, actualmente soy un escéptico consumado.
Seamos escépticos, no hay estudio ni evidencia que pruebe que mantener la tradición de reyes con un niño afectará su objetividad futura. (si estoy equivocado demuéstrenlo)


b) No coincido con tu concepto de "amor"
Yo era de los que en la prepa me la pasaba demostrándole a los demás que dios no existía, incluso llegue a pelearme con mi mamá y familiares por eso. Actualmente a cambiado mi manera de pensar reforzando mis ideas escépticas, pero no confronto mis ideas con gente a la que quiero y no las comparte. Hoy en día paso poco tiempo con mi mamá, y prefiero aprovecharlo disfrutando su compañía que discutiendo. Ambos sabemos que pensamos diferente, pero en un acto de "amor" respetamos nuestras ideas.

Anónimo dijo...

El invento de esos seres que traen regalos despiertan las fantasías infantiles... y el choque después cuando se descubre la mentira es horrible, tanto como lo fue la ilusión que se tuvo...

Te regalo unos clicks ;)
Saludos

control_zape dijo...

paco:

diosito es un tema sencillo de ignorar pues no hay prueba empírica que demuestre su existencia.

Sin embargo hay otras distorciones de la realidad que si son gachas que uno se calle por llevar la fiesta en paz y que tienen mucha evidencia de lo que ocurre cuando se atienden, por ejemplo que alguien cambie un tratamiento por rezos.

Anónimo dijo...

aww lo que dices es cierto.
de tener hijos les diría que santa, dios, reyes magos, milagros, santos, brujos, etc etc no existen/sirven/hacen falta.
pero coomo no voy a tener no le digo nada a nadie!

Anónimo dijo...

Un mundo de fantasía cuando eres niño no tiene nada de malo. De hecho, también podría argumentarse que enfrentar al niño con un mundo mágico (y luego ver que salga él mismo con su propio raciocinio) puede ser benéfico para su capacidad creativa y lúdica.

Y está también, por supuesto, la tautología contra la que no podemos hacer nada: "El regalo es el regalo"

dull dijo...

El amor es mucho mas que una tarde de Isaac leyendo y tomando café.

La niñez y sus fantasmas imaginarios es el mejor regalo de la vida misma, es la unica edad en que se puede volar en naves espaciales y es la unica edad en las leyes fisicas nos hacen los mandados: es a partir de ahi que los humanos debemos mostrarles a lo niños como es verdaderamente el mundo y que ya ellos decidan por su propio albedrio, pues si no hay prueba empirica de la existencia de Dios, tampoco las hay de su no-existencia.

Asi que amaos los unos a los otros como cada quien sepa y pueda.

saludos!

lupe dijo...

Estoy de acuerdo con Juana Gallo, además el que un pequeño sepa la verdad de su entorno no quiere decir que renuncie a su imaginación y sea soñador, lo importante es que tenga la certeza de que una cosa es la imaginación y los sueños y otra la realidad.

Anónimo dijo...

Pienso igual que Juana Gallo. Cuando me enteré de que Santa Clos no existía me dio mucho coraje. Me sentí expulsado del paraiso y luego engañado.

A lo mejor no todos los niños son igual de lentos (yo me enteré de que Santa era un ente imaginario a los 11 años) ni de rencorosos, pero mi política es no decir mentiras a mis hijos pero tampoco ser crudo: contesto las preguntas conforme me las van planteando, sin engaños pero sin ponerme a decir lo que no me han preguntado. Al momento he percibido que mi hijo de 7 años ya descubrió que Santa soy yo (barba, panza y apoquinar para los regalos por lo menos) y no me parece que sea traumático para él. He intentado darle una visión del mundo en la que no sea necesario salir de la realidad para encontrar estímulo a la imaginación y el asombro.

El resultado no lo sé todavía y no tengo experiencia previa.

Un Abrazo

Anónimo dijo...

Es verdad que cuando se descubre la mentira de santa es horrible, pero creo que vale la pena. Una desilución contra muchas alegrias recibidas. Ademas, ese tipo de experiencias nos hacen madurar no solo en lo intelectual, también en lo emocional.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo en el slogan "regale afecto no lo compre" pero es importante, para chicos y grandes el recibir un regalo, un detalle, y los niños les permite soñar, ilusionarse... esa es la magia de ser niños, y que lamentablemente perdemos los adultos esa capacidad de asombre de felicidad simple y llana.
Eso de andar toooda la vida siendo taaan abiertos.. resulta muchas veces muy cerrado....
Yo no creo en dios y esas cosas pero tal y como dicen arriba algunos, es mejor respetar el pensamiewnto de cada quien, asi como sus creencias, que pasàndose toda la vida discutiendo con todos por que no piensan como uno...en fin
Yo como Bora..Yo respeto

El Pichon dijo...

Héctor yo pienso que deberías plantear una apología menos polémica para la proxima, ya que si bien es cierto que sacar de una duda a alguien también es un acto de amor (vaya, hasta la h. iglesia lo establece como un "acto de caridad", si tal puede existir), también estoy de acuerdo en que el ser humano requiere tener sueños y/o ilusiones que hagan más llevadera su vida, y la infancia no es la excepción. De hecho, yo me dí cuenta como a los diez años sobre la inexistencia de Santa Claus, pero a final de cuentas estos episodios motivan al ser humano a ir más allá, ¿no es así?

Pienso que al final del post debiste agregar: "Más Isaac, menos Carlos Trejo"... je je.
Saludos

Lorena dijo...

órale Héctor, muy bien, te doy toda la razón, me parece que asi debe ser... Yo soy científica y tengo un marido que no lo és, pero es muy curioso, y siempre me hace las preguntas mas difíciles del mundo, quiere que le explique cosas que yo he aprendido en mas de 10 años de estudios!!!, sin embargo me armo de paciencia, y trato de explicar y en general queda conforme, jeje, es dificil tener la paciencia de explicar la realidad de las cosas, de la vida, a los otros, sin embargo, como bien dices, a un ser querido siempre hay que hablarle con la verdad, sobre todo cuando se trata de un hijo, darles lo mejor de nosotros, poner nuestro esfuerzo para hacer de ellos personas de bien, sin embargo, a veces los padres son egoístas o simplemente no aprendieron como dar amor, y siempre es mas fácil hacer lo que todos hacen, que pensar de manera distinta y tomarte el trabajo de mostrarle un mundo diferente a tus hijos, tu pareja, tus amigos, tu familia, etc....
muy bien por este post!
saludos!

Pablo dijo...

No seas cabron!!! que reflexiones tan chingonas de esta anécdota, felicidades! me permites sibirla a mi blog? citando los respectivos creditos claro.
Saludos!!!

control_zape dijo...

yeap, esparce a Isacc.

Anónimo dijo...

ya, yo creo que mentir tambien puede ser un acto de amor. Si quieres terminar con una novia no deberías decirle que es porque estas aburrido de ella, ya no te calienta, o que la engañas con otra. Le dices que estas confundido, que necesitas tiempo. Decir la verdad solo causaría daño. Las cosas no son intrinsecamente buenas o malas. A un acto se le debe asignar un valor moral según la situación y las personas.

Edward