miércoles, enero 17, 2007

¡Puaj!

Hay ocasiones en las que me da por tomar "grandes" decisiones. Para ello no necesito ni de cumpleaños, ni de 1eros de enero, ni de mirarme en el espejo, ni de que me acontezca alguna calamidad, y menos aún de rezos de parientes despistados que le rogan a su santo favorito que ya viva como ellos quieren.

Nomás ocurre porque me da la gana, y a veces, logro concretar dichas decisiones (cuando la perenne molicie no me parece mejor alternativa).

Una de esas decisiones que recientemente tomé consistió en dedicar un esfuerzo continuo para educarme en beber y disfrutar del café.

Sucede, amigos y vecinos, que cada vez que me animaba a beber una taza de café (acontecimiento que solía procurar que fuera de una frecuencia anual o mayor) ocurría lo siguiente:

a) Me quemaba el hocico pues soy inmensamente torpe para tomar bebidas calientes.

b) La amargura de la bebida me invadía como una ola el paladar y la garganta con una intensidad que me dejaba sin aliento y provocaba que pusiera jeta de buñuelo (con el consecuente pitorreo de mis acompañantes).

c) Una vez que llegaba a mis tripas el café, la comida que hubiera ingerido antes se salía por los cauces habituales, nomás que de manera perentoria, súbita, estrepitosa y líquida. Muy líquida (cagaba aguado, pues).

Por esa secuencia de eventos desafortunados decía yo que el café era una bebida execrable.

Hasta hace poco, que intrigado ante los ojos de huevo estilo orgasmo que ponen la mayoría de bebedores de café que conozco, me pregunté, como buen escéptico, si no me he estaba yo perdiendo de algo.

Así que en las últimas semanas he tomado por asalto cafecitos -que a decir de mi gurú personal cafetera son buenos- y he descubierto que entre el paso b) y el c) ocurre, nomás con espressos, que el vigésimo octavo buche de meados de burro... perdón de café que me zampo deja un gusto a hierro dulce justo debajo de mi lengua. Como cuando de niño chupaba una llave.

No para poner ojos de orgasmo pero si para pedir otra taza. A lo mejor el siguiente fin de semana.

pd. Ya no digo ¡excecrable! cuando alguien me habla del café. Nomás digo ¡puaj! Segun yo eso es un adelanto.

13 comentarios :

ALDERGUT dijo...

jajajajaja.... pues si te sirve de consuelo te puedo contar que si alguna vez se me ocurre tomar café, me pongo hiperactivo y con ganas de ir a realizar escalas técnicas cada 10 minutos aprox... y bueno... ni modo... Tschüss

Anónimo dijo...

pues no lo sé, eso del café y otras drogas, supongo que debes tener cierta predisposición para que te guste, y esto puede ser hasta nivel genético... así que si no te gusta el café, tampoco es un pecado, yo tampoco le he encontrado lo sensacional, nisiquiera puedo tomarlo sin azúcar como algunos conocedores, y mucho menos muy concentrado...si te sirve de consuelo, pos ya somos dos que no se nos dá ese vicio, jeje
saludos!

Lupe dijo...

Luego te paso las fotos que te tomé haciendo cara de buñuelo después de un sorbo de café jejeje. A ver qué tal te va con la degustación de este fin. Love you

Anónimo dijo...

Lupe, mejor postea esas fotos de cara de bu~nuelo. Por cierto, hablando de caf'e, ya mero es el siguiente caf'e conciencia.

p.d. Es mi aversi'on al verificador de palabras, o cuando me logeo con mi cuenta blogger se pone m'as complicado y lo tengo que teclear m'as de una vez ?

Anónimo dijo...

El día que me prohiban el café voy a sufrir más que el día que me prohiban comer

Un Abrazo

Anónimo dijo...

yo también siempre me he preguntado cómo la gente puede decir que sabe bien. No puedo negar que el olor es maravilloso, pero de eso a poner cara de gusto al tomarlo hay mucha diferencia. Sinceramente creo que todo aquel que dice que el sabor del cafe (sin saborizantes extra) es excelente, miente.

Occipusio dijo...

Bueno, en lo personal yo no aguanto el café solo como el expresso, pero ya preparado me encanta, además es un condimento muy especial para la comida, solo hay que saberlo usar.

Anónimo dijo...

Eso del olor es cierto. Hasta he pensado en crear un perfume con olor a café, pero mejor no lo digo hasta patentar la idea

Un Abrazo

David Moreno dijo...

Nada como el olor a café por la mañana...curiosamente, ahora me estoy tomando una taza de un muy buen café Colombiano...

Saludos mi estimado...

Anónimo dijo...

Hola Héctor... Espero pronto invitarte (pagarte) un cafe en El Paraiso del Café... A 100 pasos de mi casa. Extraño tu extraña presencia. Saludos. --ABZ

Lino Evgueni dijo...

Yo empecé a tomar café hace diez años como un desesperado intento para no dormirme en la escuela. Primero le ponía azúcar y compraba a veces café con sabor (vainilla, por ejemplo). Pero poco a poco empecé a "entender" y disfrutar el sabor del café y poco a poco fui abandonando el azúcar y los sabores extra. Me gusta tomar el café negro, aunque a veces le agrego un poco de crema.

Pero debe suceder como algo gradual y natural... es como la cerveza. La primera vez que uno la prueba no entiende por qué es tan popular.

Anónimo dijo...

Ya sabes lo que dicen: "Sin café no tendría ninguna personalidad definida"

Raul dijo...

A mi el cafe no me hace efecto sino dos horas despues, lo cual es un tremendo problema porque resulta que vivo en un departamentito que no tiene aislamiento acustico, entonces mi vecina me escucha cuando estoy tosiendo y escribiendo en mi computadora (tengo esa malisima costumbre de toser de manera nerviosa). Entonces anoche ella no durmio porque alcanzaba a oir mis toses.

Pero... regresando al tema del cafe, yo tambien me encontre que con el paso c) cagar aguado :-) y fue terrible! En resumen, para despertarme, solo dos o tres horas despues me funciona. Lo cual quiere decir que si me tomo mi cafecito ahorita a las 9 pm hora de Vancouver, voy a estar jirito jirito de las 12 a las 4 am :(

Saludos control_zape, llegue aqui via el blog de Lino.