domingo, febrero 18, 2007

Celebrando el día de Darwin

Esta intensa semana que acaba de pasar nomás tuvo dos puntos altos, uno el lunes pasado y el otro hoy domingo; el resto fue de bajada, como ir montado en un asno ciego descendiendo una barranca sin fondo.

El punto alto del lunes pasado que menciono se debió al día de Darwin (el guateque bueno es dentro de dos años que se cumple el bicentenario de su nacimiento). Para celebrar esa magna fecha con propiedad me talqueé la jeta, me puse mi barba, mi calva, mi barriga, arrugas encima de las que ya tengo y mi levita y salí a la calle.

Los transeúntes que encontraba en la calle se quedaban asombrados por mi parecido con Darwin -que como todos sabemos es rete conocido por los peatones chilangos- y volteaban a mirarme. Yo aprovechaba para introducirles en la boca abierta un panfleto con el siguiente contenido:

"La evolución es.

Quizá no te guste la idea. Quizá pienses que es una ofensa terrible la idea de que estamos relacionados de alguna manera con el resto de los animales que conoces. En particular esos groserísimos chimpancés y orangutanes.

Quizá creas que el planeta en el que vivimos no tiene los miles de millones de años de edad que tiene. Quizá creas que hasta es innecesario que existan cifras con tantos ceros a menos que te apellides Gates o Slim.

Pero la evolución es.

Aún ignoramos mucho de cómo surgió la vida, pero lo que sí sabemos es que cuando surgió no era tal como ahora la ves.

Sabemos que el mismo aire que ahora respiras se lo debes a organismos antiquísimos. Muy parecidos a las algas modernas.

Sabemos que ha tenido que pasar mucho tiempo para que la vida alcance el estadio que ahora conoces.

Sabemos que ha habido ese tiempo. Que la Tierra con todas sus montañas, océanos y simas, está en un lentísimo pero constante movimiento que forja el paisaje que a veces admiras. De hecho, hasta hace poco sabemos bien cuántos años tiene el planeta. Y son muchos.

¿Cómo averiguamos todo eso? Básicamente picando piedras, haciendo matemáticas y usando nuestros cerebros; en resumen trabajando duro. No fue la fe en amigos imaginarios en el cielo y tampoco las consultas a un pitero libro sagrado las que nos dieron esas respuestas. Fue la ciencia. La única herramienta que tenemos para explicar cómo es lo que nos rodea.

La evolución es.

También sabemos que no llegamos aquí como somos ahora. Emergemos después de un proceso larguísimo. Debido a la selección natural que es también la causa de la variedad enorme de formas de vida que existen. Tan real es esa selección que a lo largo de nuestro paso por el planeta la hemos usado para prevalecer. Muchas especies animales y vegetales han evolucionado por nuestras acciones. La agricultura y ganadería son también un ejercicio de selección. Lo que comemos proviene de una constante repetición de los esquemas de selección.

La evolución es.

La vemos ocurrir todos los días. A todos los niveles. El conocimiento que tenemos de la evolución es hoy nuestra defensa más efectiva contra pandemias.

Quizá tengas una idea alternativa que pienses que explica todos estos hechos que he enumerado. Quizá creas que hay un gran diseñador quien está detrás de todo esto. Bien. Toda clase de ideas es bienvenida... siempre y cuando tengan alguna evidencia que las respalde. Si tu prueba nomás consiste en el sermón que repite como perico tu pastor todos los domingos en tu templo, entonces me quedo con la explicación más plausible.

La evolución es."
Lo malo es que en plena perorata anticreacionista desperté para enfrentarme a una semana de chamba que cada vez me satisface menos, snif.

pd. Para el bicentenario de Darwin quiero disfrazar el coche de la lupe del Beagle para irnos a navegar por alguno de los ríos de la ciudad. Quizá Río Churubusco.

7 comentarios :

Cocorin dijo...

JA JA JA JA, menos mal que fué un sueño, ya me preguntaba como le habias hecho para escaparte de la hoguera, o a que velocidad tuviste que correr para que no te lapidaran.
Hermoso sueño... pero la realidad lo supera por mucho. Si tienen 10 minutos para esto...

"El tráfico es intenso. Las manifestaciones, el exceso de gente y el mal tiempo hacen imposible circular por el periferico. Desde que salí de casa hay algo que da vueltas por mi cabeza, pero no lo puedo traer a la conciencia. Algo me molesta. No es el trabajo; hasta ahora todo va más o menos bien. La situación es cada vèz más estable y el trabajo me gusta. El tráfico no me molesta demasiado , pues casi siempre tengo forma de evitarlo y en esta ocasión no llevo prisa.
A los pocos minutos, aparece la sensacìón con más fuerza. Es como si me estuviera perdiendo de algo. Entre las maniobras violentas de los camiones de todo tipo, los ruidos desagradables (y las palabras aún más desagradables) de los automovilistas que responden, el humo y otras delicias de la irónicamente llamada civilizacìón no me permiten concentrar en esa sensación.
Comienza a llover. No es lluvia intensa, apenas unas cuantas gotas. El parabrisas, en pocos minutos, está lleno de las figuras abstractas que forman las gotas debido a las irregularidades del vidrio. La sensación se hace cada vez más fuerte. De pronto, una persona se cruza el periférico. El automovil de adelante frena con violencia; el auto y el chofer producen toda clase de sonidos para manifestar la molestía por lo ocurrido. Apenas lo noto. Hay algo en las gotas de agua muy importante, no sé qué es, pero puedo sentirlo. Esa agua ha sido agua desde hace una cantidad de tiempo enorme. Quizás esa gota fue parte de un charco hace màs o menos 3800 millones de años. No había ciudad, ni siquiera continente americano. El aire era irrespirable y el cielo no era azul. El charco casi siempre estaba tranquilo. A veces, el sol casi lo secaba; en otras ocasiones, la lluvia o el mar cercano, lo rellenaban. No había vida, aunque en el mar abundaban sustancias parecidas a las que ahora nos forman.
Estas sustancias fueron compuestas por la acción de la luz y los relampagos en la extraña atmósfera. El material estaba muy concentrado en el charco. Quizás esa gota de agua particìpó en los precesos bioquímicos de la primera familia de células vivas que, al parecer, surgieron en uno de estos charcos o en un ambiente similar.
Pasaron muchos años. La gotita ahora se encuentra en un gran lago. El color del cielo está cambiando. durante muchos años tuvo un color rojizo; ahora es cada vez más azul. La superficie del lago es tranquila. El lugar conoce una paz que ahora nos parecería increible. En la Tierra actual siempre hay alguna clase de violencia, hasta en una gota de agua, pues los organismos microscópicos que la habitan se comen unos a otros. En ese Lago no hay una sola ola, no hay viento, y los únicos microorganismos que ahí viven se aliemtan de luz.
El tiempo siguió corriendo. esa misma gota pasó por innumerables etapas. Un día ha sido nube, otro ha formado parte de la sangre del primer anfibio. En una ocasión entró por la raíz de un gran helecho y permaneció en su interior durante muchos años. En otra época se unió a las moléculas de una roca y conoció una oscuridad de muchos milenios, hasta que el lento desgaste producido por la lluvia y el viento la liberó.
El mundo ha cambiado mucho. Durante 140 millones de años, un grupo de animales fantásticos dominaron al planeta. La gotita conoció al estegosaurio, brontosaurio y tiranosaurio. En una ocasión entró al cuerpo de un pequeño animalito peludo. Ese bichito vivía escondido, pues los dinosaurios siempre tenían hambre. Un buen día desaparecieron los dinosaurios. La gotita siguió su viaje. Pasó por ríos subterráneos, hojas de árbol, heces de estiércol. Hasta que un buen día cayó en mi parabrisas.
De pronto me di cuenta de lo que me molestaba. Esa gotita formaba parte de una historia fantástica. Habia sido formada en el espacio, después de la explosión de una gran estrella hace una cantidad inimaginable de años. llegò a la Tierra congelada, dentro de un cometa que chocó contra nuestro planeta. Esa gota, de alguna manera, unía al pequeño mundo de la realidad cotidiana con el grandioso universo.El asunto que me ocupaba, y mi vida, en un instante cobraron una nueva perspectiva. El importante mundo de los hombres forma una pequeña película de cemento y basura en la corteza de un insignificante planeta que gira alrededor de una estrella sin importancia.
Aun así, este pequeño punto está lleno de maravillas. El universo se convirtió en un lugar maravilloso y el hecho mismo de mi existencia se volvió admirable. Hubiera querido detenerme y explicarle esto a todos los que manejaban por el periférico ese día, pero habría sido no sólo inútil sino ridículo. La gran mas humana siguió su pequeño camino, ignorando por completo al universo del que nació." Fusilado del libro de divulgación científica del otrora Patriarca, Enrique Ganem Corvera "El universo en Una Gota" la cápsula se llama igual.

lupe dijo...

La evolución es!
Me late que mi cochecito sea beagel-movil por un rato para la celebración! jejeje

Antonio dijo...

Yo he tenido una fantasía similar. Sueño que me subo a un autobús urbano y le impongo mis argumentos agnósticos a todos los que van ahí, así como le hacen los que nos imponen sus argumentos deistas los que suben ahí.

Si ellos quedan impunes ¿Por qué yo no?

Respecto a la evolución, suena bien, pero todos sabemos que el universo fue creado con todo y fósiles por el FSM, que ahora tiene un hijo deso: el MAD


Un Abrazo

AndreaLP dijo...

Jajaja, lo triste es despertar y ver que no hicimos lo que tanta alegría nos produciría.

Buen inicio de semana, que sea mejor que el viaje en burro ciego.

control_zape dijo...

Ganem rulea. Que el FSM lo traiga pronto a la radio.

Jouleman dijo...

http://www.tendencias21.net/Carl-Sagan-vuelve-a-la-palestra-del-debate-entre-ciencia-y-religion_a1401.html?PHPSESSID=d7726b4e2ea3f618c10c4b0cbe9ccd82

Anónimo dijo...

Si lo piensan bien, y les gustan las frases populares, Darwin nos hizo uno con el universo... Pienselo bien, el en siglo XIX, parecía que se podía explicarlo todo con química, física y matemáticas: incluso la materia viva estaba hecha de lo mismo que el polvo del suelo. Solo faltaba que llegara Darwin para explicar como le hizo la materia inerte para convertirse en lo que somos.

Creo que en el futuro, cuando ("when and of...") la gente tenga menos nubes en la cabeza, se considerará a la teoría de Darwin como la que le dió la máxima dignidad posible a nuestra condición humana, pues nos convirtió en los voceros del cosmos.

Enrique Gánem