viernes, marzo 09, 2007

Lucha Desigual

El título es de un artículo de Jorge Ibargüengoitia que viene en el libro Sálvese Quien Pueda (editado por primera vez en 1975). Ayer en cada discurso bonito pero irreflexivo sobre igualdad de género que escuchaba me acordaba de ese artículo:
Hace algunos meses fuí al supermercado y compré, entre otras cosas, unos chamorritos de ternera para hacer osso buco. Cuando terminé mis compras llegué a la caja y mientras la empleada marcaba los precios y hacía la suma, noté con horror que un niño que estaba con su madre en la caja de junto, cogía los chamorritos de ternera que estaban en mi cuenta y se disponía a agregarlos al montón de cosas que había comprado su madre.

No le dí un manotazo, ni le dije "¡suelta esos chamorros, niño execrable!", ni le dije a la señora, "¿no tendría usted inconveniente en decirle al niño que no se robe mis chamorros?". Me concreté a arrebatárselos y a volver a colocarlos entre mis cosas.

La madre se puso morada. Así debí dejarla, pero quiso mi mala suerte que se me ocurriera preguntarle:

- ¿Por qué se enoja, señora?

Lo que me contestó no tenía nada que ver ni con lo que acababa de ocurrir, ni con lo que yo le acababa de preguntar, sino con la batalla de los sexos.

- Me enojo porque si yo fuera hombre, no se atrevería a decirme lo que me está diciendo, porque mire... -aquí hizo una seña procaz, que todos conocemos y que quiere decir "le daría mucho miedo".

Pocas veces me he metido con tanta rapidez y tan gratuitamente en una situación molesta. No supe qué hacer. Me parecía un poco grotesco tratar de recordarle a aquella mujer que la frase que había yo dicho treinta segundos antes, "¿por qué se enoja?", no era ni irrespetuosa, ni ofensiva. Tampoco estaba yo de humor para hacer un análisis del episodio de los chamorritos en un intento por delimitar responsabilidades. Me puse morado a mi vez, cogí la bolsa de papel donde estaban mis compras y salí del supermercado.

Dejé a mi enemiga triunfante, llena de vibraciones rarísimas, que se notaban a través del vestido de flores. Tenía los ojos chisporroteantes. Era bastante fea.

En los días que siguieron regresé mentalmente a esta imagen en un intento de encontrar la frase que hubiera hecho pedazos a la mujer que me dijo que yo era un cobarde porque le pregunté por qué se enojaba. Nunca la hallé.

Lo que es evidente es que si hubiera sido hombre, no se hubiera atevido a decirme ni lo que me dijo, ni nada por el estilo.

¿Por qué? Por la sencilla razón de que si un hombre le dice a otro "a que no se atreve", o algo así, el segundo está en la obligación ineludible de contestarle "¿que no me atrevo"?, y darle un bofetón.

Si en cambio yo, de caballero, le doy un puñetazo o varios a la señora del niño que quería comer osso buco a mis expensas, entro por un camino del que sólo hay tres salidas. Primera, de un gancho al hígado y un uppercut la mando al piso con tres dientes menos y la boca esponjosa. Los espectadores, admirados por mi pericia pugilistica, no intervienen más que para ayudar a levantarse a la señora y darle los dientes que se le cayeron. Al día siguiente salgo en el periódico: "energúmeno que golpea a una dama". Quedo desprestigiado para el resto de mi vida.

Segunda alternativa. Antes de que yo logre conectarle el gancho al hígado, ella me da un golpe directo el en plexo solar, que hace que me doble y acabe hincado, con la boca abierta y babeando. La noticia en el periódico tendrá la siguiente forma: "Quiso golpear a una mujer, pero ella lo descontó". Quedo todavía más desprestigiado.

Tercera alternativa. Le doy el primer puñetazo a la mujer, cuando varios caballeros, incluyendo al policía, el gerente del supermercado, un demostrador de filtros para agua, un carnicero, dos empleados de limpieza, y varios clientes, "se interponen" y me dan una paliza. Soy yo el que recoge los dientes, pierdo los chamorritos y me voy a mi casa. Al día siguiente aparezco en el periódico en el papel de "un orate quiso golpear a una dama, pero lograron dominarlo entre varios".

Pensándolo bien salí bien librado. En este pequeño episodio de la batalla de los sexos no había para mí victoria posible. Pero que no se liberen las mujeres, porque les doy un recto a la mandíbula.

15 comentarios :

Lupe dijo...

Jajajajaja. Ibargüengoitia rulea!!!

Juan Carlos Bujanda Benitez dijo...

Buenisimo!

Que bueno que ya termino el dia internacional de la mujer, ahora somos iguales de nuevo.

Saludos

Anónimo dijo...

Me pregunto yo, porque no hay un dia Internacional del hombre? Una vez mas se demuestra que estamos muy lejos de una igualdad.

Gina

LabJournal dijo...

Cuando redactamos el nuevo reglamento de posgrado de la UNAM hubo un grupo de académicas que querían incluir una redaccion foxiana: "Los estudiantes y las estudiantes de posgrado..." afortunadamente esa estupidez retorica quedó descartada y los asuntos de fondo como la no suspensión de la beca de estudiantes embarazadas si se atendieron bien.

totochtli dijo...

En ese mismo libro ibargüengoitia tiene otros artículos igual de buenos... imperdibles! ja

BrokenStar dijo...

Muy buen post de hoy.
EL dia internacional de la mujer es el 8 de marzo.
El del hombre es del 9 al 7, si, del 9 al 7 de Marzo.

ldecaso dijo...

Muy buen post
Es muy padre rescatar la enorme sabiduria y agudeza de Jorge Ibargûengoitia siempre que se pueda.
POr cierto alguna vez alguièn dijo en algun post pasado, que Ibargûengoitia era un tipo que despreciaba al gènero humano. Es claro que no ha leido lo que escribiò su viuda , y que viene al principio del libro de "instrucciones para vivr en México"
Pitorrearse del gènero humano no es desperciarlo.
A mi sobrino para volverlo fan del "Dr Ibar" su papa que es tan fan de el como yo, lo puso a leer los cuentos y obras de teatro para niños.

A proposito de fechas conmemorativas extrañas, el dia de mi gremio en Mèxico( fìsicos)coincide con el dia del payaso, y me acuerdo cuando veo a lagrimita, cocorito, picolìn y pirrimplin haciendo su tradicional peregrinacion de payasos a la Basílica el 8 de diciembre

Kix dijo...

:-) Muy bueno, en muchas ocasiones esta cuestión de los sexos se va al extremo opuesto y entonces el varón en cuestión no tiene muchas opciones de salir bien librado.

Lo que sí es que la señora debió haberse más bien apenado porque eso evidenciaba que la educación que está dando a su hijo no es precisamente la mejor, pero para desviar la atención de ese hecho, mejor se hizo la ofendida y salió con el típico argumento de que es una débil mujercita que se enfrenta al poderoso hombre.

Un comportamiento humano muy común y recurrido!

Jack Maybrick dijo...

Les recuerdo, caballeros, que día del hombre sí hay y la propuesta para su reconocimiento público sin tapujos ni cortapisas está en mi blog (y gracias al noble arte de la tortura léxica, Kix aquí presente es una acérrima partidaria de su implementación, tal y como se puede apreciar en Blogenstein)

Anónimo dijo...

Hola Control, espero no te moleste que me lleve tu articulo a http://tertulias.ief.st/index.php foro que tiene poco tiempo pero que ahi participo, puse tu nombre y enlace a tu blog
Saludos
Yoly
ex forista de La Iguana, donde tuvieron a bien bloquear mi ip por
los motivos que ya conoces

Oxipusio Ridxxol dijo...

Ah, ese fué genial, me reventé a carcajadas en medio del Atlántico cuando lo leí, muy muy bueno.

control_zape dijo...

muy bien yoli.

Divulgar a jorge ingarguengoitia es algo que a debería ocurrir más seguido.

Chosty dijo...

lol

Hay días en que la batalla de los sexos se carga más de un lado de que otro.

De nosotros queda que de deje de llamarse "batalla"

Nostromo dijo...

Héctor, gracias por recordarnos frecuentemente a Ibargüengoitia. Sería una fortuna tener a un Ibargüengoitia en estos tiempos.

Martín Bonfil Olivera dijo...

¡Genial! Hay que releer a Ibargüengoitia!