viernes, julio 20, 2007

El museo de las culturas

Para llegar hay que enfrentar a la vendimia gritona de la Calle de Moneda (la que está en el costado norte del Palacio Nacional), pero sólo por 2 cuadras si uno viene desde el Zócalo.

La lupe y yo fuimos por error. Ella leyó que había una exposición temporal en la que estaban exhibiendo los planos que Eiffel usó para construir su torre. Nomás encontramos unas fotos que Carmen Parra tomó en un viaje setentero que hizo a París.

A pesar de lo pitero de esa exposición no fue una visita inútil. El recinto es el antecesor del Museo Nacional de Antropología e Historia y durante muchos años albergó varias piezas que ahora están en Reforma. Como el calendario azteca.

Actualmente uno aún puede hallar piezas interesantes en la exposición permanente del museo si se está dispuesto a pasear entre escolares que tratan de hacer su tarea guiados por padres y tutores, turulatos y regañones.

A continuación algo de lo que me llamó la atención.

Don Porfirio posando con el calendario

Máscara del África subsahariana.

La onda en el África subsahariana no son los tatuajes (considerados como adorno pitero y sin chiste). Lo que rulea son las escarificaciones.

La otra onda en el África subsahariana consiste en salir con los amigos vestido de arbusto.

Una copia de Poseidon pitochico.

Una copia de Menelao y Patroclo (la Iliada). Noten la cara de sorpresa del pimero, como diciendo: "así me lo encontré, yo no lo maté".

Una copia del Código de Hammurabi

Chale, los garabatos que escribo se parecen a estos.

Diagrama chino de puntos vitales (antecedente de dislates como el reiki y la reflexología y herramienta de todo buen acupunturista).

Caligrafía japonesa (antecedente de los disparates de la psicografología contemporánea).

Herramienta de computito de antaño.

Una miniatura de los barquitos que usaron los primeros que alcanzaron Oceanía.

Máscara de las islas Salomón.

1 bumerang y una batea.

Un guey matando a culatazos a otro. Vean la cara de arrepentimiento que trae. Este mural de Tamayo (¿o era Orozco?) esta a la entrada del Museo de las Culturas.

12 comentarios :

IS dijo...

Me gustó ir ahí, lo disfruté a pesar del cansancio por haber patinado y caminado en reforma.
De camino al zócalo, recuerdo al Sr. que tocaba en el sax,leyendo la música,uno de los Estudios de Chopin que más me gusta y que en un tiempo algo lejano yo también tocaba en el piano.

Lupe dijo...

Is = Lupe

TheJab dijo...

:D

David Moreno dijo...

JA!!...no manches, los pies de foto están muy divertidos...

Saludos..

Antonio dijo...

No había observado que la cara de don Porfis se parece a la cara del centro de la piedra del sol.

Un Abrazo.

Nation84 dijo...

Yo digo que es Orozco, Tamayo no pintaba masacres ni idealismos bananeros.
Por cierto ya viste esta joya del niño predicador? : http://www.youtube.com/watch?v=RnmBaWy4DJo

Ernesto dijo...

interesante. yo fui a este museo hace un buen

rabon dijo...

Ah me ganaron lo del video del niño loco =(

Anónimo dijo...

Hola Chéctor:

Ya que "la palabra" es tu herramienta... te paso esto:

Según el RAE:

vendimia.

(Del lat. vindemĭa).

1. f. Recolección y cosecha de la uva.

2. f. Tiempo en que se hace.

3. f. Provecho o fruto abundante que se saca de algo.

******

En México, se usa de como bazar, mercado o tianguis; sin embargo está mal. ¿Cómo va la chamba?

Saludos, --ABZ

yo,tu plato de segunda mesa dijo...

Que hace Porfirio Diaz ahi?

Entonces, recomiendas ir o no?

Dagorläd dijo...

Esta medio piteron el museo, me acabo de acordar que fui en la secundaria.

Mejor deberias de dedicarte a ser guia de museos, con tanta cosa que dices la gente aprenderia mas que con la voz soporifera de los guias actuales.

TORK dijo...

Yo acabo de ir el domingo pasado, después del espectáculo de niños chinos minusválidos (así se hacen llamar ellos y no tiene nada de despectivo, así que ahórrense los eufemismos). Después de andar con los güevos en la garganta en los puestos de la calle de Moneda.

Como curso cultural básico no está nada mal, pero ya es anacrónico cuando uno quiere profundizar. De cualquier forma es muy recomendable. Particularmente mi sala favorita es la del Japón.