miércoles, julio 18, 2007

Sueño jocoso (o interprétenme esta)

Una de las frases más recurrentes de la patrona que me había encargado un sofguer de interpretación de sueños era la siguiente:

- Por favor escribe lo que sueñes para alimentar el álbum de sueños con el que vamos a hacer el lanzamiento del sotgüer.

Durante los meses que duró el proyecto el único sueño que tuve era el que consistía en que ya se terminara ese encargo que cada vez era más fastidioso. Huelga decir que no escribí nada.

Recientemente tuve un sueño que me dió mucha risa y que sí se me antojó escribir. Si algún émulo del dr Nestor Braunstein quiere decirme que lo mío es un caso clásico de castración psíquica o cualquier otro constructo lacaniano es muy bienvenido, pero luego no se queje si le reviro sus dislates.

Ahí va.

Estaba yo en un gigantesco edificio de aulas. Era un campus del ITESM que tenía elementos de los campi (el plural de campus es campi, latín 101) que conozco.

Iba ahí buscando al culpable anónimo de un crímen que ya olvidé cuál era.

Mientras hacía indagaciones, el sospechoso se daba cuenta de que estaba a punto de descubrir su identidad y para evitarlo recurrió a una medida desesperada.

Arrojó en las instalaciones una lata de humo de singulares efectos. Provocaba en quien lo oliera un orgasmo detrás de otro. Pero nomás funcionaba con personas que no tuvieran 1 cromosoma Y (en mujeres, pues, genética 101).

Estábamos en una escuela de puras viejas. Ahí los únicos poseedores de 1 cromosoma Y éramos mi némesis y yo.

El culpable no podía escapar del campus (en previsión a esta clase de eventualidades había yo copado las salidas con costales de repugnante comida para gatos -qué listo soy-) así que su única alternativa consistía en confundirse entre el viejerío y fingir orgasmos.

Hecha esa deducción infalibilísima me di a la tarea de buscarlo.

Lo que no fue sencillo de ninguna manera pues por alguna no-razón de mi torcidísima psique en esa escuela asistían todas (si escribí todas) las mujeres que he conocido en la vida real y en mis fantasías.

Di un paso y ví a la que le compraba las tortillas de niño teniendo un orgasmo. Di otro paso y me encontré a mi mamá y a sus vecinas teniendo un orgasmo. Entré a un pasillo y me encontré a la lupe, colorada y sudorosa . Di media vuelta y ví a Mónica Belluci poniendo ojos de huevo.

- Así no se puede trabajar - reflexioné.

Entonces me puse en batman-mode. Di muchos saltos descomunales para evitar a las chingomil que estaban en el suelo retorciéndose muy a gusto y finalmente descubrí al culpable que se encontraba con los ojos abiertos como platos contemplando el espectáculo.

No me acuerdo si le dí una patada en el culo o le solicité la receta del humo que aventó.

Y ya. Desperté y me lamenté de que no se pudieran sacar fotografías en los sueños.

Si no escribo sueños es porque la mayoría se me olvidan. Y de los que me acuerdo considero que han de tener una interpretación más irrelevante que el que pueda hallar un agorero que lea el sino de la humanidad en las heces de un borracho con diarrea.

7 comentarios :

Lupe dijo...

Un caso CSI muy peculiar!

Antonio dijo...

Me imagino que para escribirlo lo racionalizaste un poco, pero tu narración me recuerda algunos cuentos y novelas de Phillip K. Dick.

Un Abrazo.

Sivoli dijo...

No me imagino a mi sacrosanta jefecita poniendo ojos de huevo... EL HORROR! EL HORROR!!

Saludos.

Emma dijo...

jajajajajajajaj, ojalà haya estado yo en el sueño.....se oye muy a gusto!!!
jijiji
Ah como me hiciste reir!!!

Jorge Luis dijo...

Los sueños pueden ser tan irrelevantes como lo que imaginamos estando despiertos.

AndreaLP dijo...

Jaja, qué sueño tan interesante.

Buen finde.

KrizalidX1 dijo...

UUUUUUUUUUUUUU

un gas orgasmico, con eso, se aseguraria la paz mundial