lunes, septiembre 03, 2007

La 9a de Beethoven en la Sala Nezahualcóyotl


He oido decenas de veces, en fragmentos y completa, la 9a sinfonía de Beethoven pero ayer que fuí con la lupe a oirla a la sala Nezahualcóyotl comprobé que los que me decían "nunca la has oido si no ha sido en vivo" tenían razón.

Por el cuarto movimiento (cuando cantan, pues) el señor a mi derecha lloraba, la lupe a mi izquierda moqueaba, la señora frente a mí se enjugaba las lágrimas. Yo estaba más allá del llanto. Oir y ver a la Orquesta Sinfónica de Minería dirigida por Carlos Miguel Prieto interpretar mi rola favorita fue una experiencia desconcertante, asombrosa, poderosa y profundamente evocativa.

Me recordó varias primeras veces: primer orgasmo (con una mujer y no con mi mano), primera vez que ví a Constanza mirarme, primer brinco bungee, primera vez que oí el tum bum del corazón de Constanza a través de la panza de su mamá, primera vez que me asomé a un telescopio y ví los cráteres de la luna, primera madriza, primera vez que hice matemáticas, primera vez que ví la Tierra desde el espacio (¡ah chinga! esa todavía no... hasta que bajen el precio del boleto para treparse a la estación espacial). Y Naranja Mecánica, también.

Es notable la reacción que provoca cuando se oye en vivo. Más de una vez tuve que acordarme que había que respirar.

No puedo recordar otra ocasión en que haya yo aplaudido tanto tiempo.

pd: No sé si por ser septiembre o por ser el cierre de la temporada de verano, la orquesta abrió con el himno nacional. Descubrí que se oye chido cuando no lo escucha uno de un disco rayado por unos altavoces vetustos y carraspeantes en un patio de escuela.

El himno nacional le provocó a algunos que gritaran vivas a México, a la música y a Lopez Obrador (este último a su vez cosechó aplausos y rechiflas repartidos por igual).

22 comentarios :

TheJab dijo...

:S
Acabo (acabas) de incluir un pendiente más a mi lista 'antes de morir'.

Caray, también me hiciste recordar la primera vez que vi a mi hijo por medio del ultrasonido... mi esposa y yo agradecimos, salimos, entramos al auto, cerramos la puerta y de inmediato rompimos en el llanto más hermoso (hasta ese momento) de mi vida.

Ariany dijo...

Ya van muchas personas que opinan lo mismo, que la músioca de cñamara no es lo mismo en vivo que en 5.1... viniendo de un escéptico tal vez podría curar mi propio escepticismo a ese respecto, jhm.
Por cierto, no, nunca me mandaron invitación alguna a ciudadeblogs.com, puras habas! Me quedo exclusivamente en blogger por ahora, saludos.

Pirer dijo...

Qué envidia. A mi rancho nomás traen a Joan Sebastian (el beethoven de Guerrero). Saludos, compa, soy "lurker" habitual de su blog.

P.D: Por cierto, por ahí tengo una anecdota de Jaime Maussan que le quiero compartir. Ojalá después haya tiempo.

BEZA711019 dijo...

Mi querido Chéctor:

Es reconfortante que todavía "puedas" sentirte vivo. Me da mucha alegría. Qué bueno que sientes, vives, criticas y piensas de manera realmente libre.

Insisto, estás bien, pero bien reloco.

Tal vez por eso mismo seguimos siendo amigos.

Felicidades.

BEZA711019

ldecaso dijo...

¡Felicidades, y las obras apneicas (que quitan la respiración) que te faltan!
Recuerdo que a mi a los 17 años me presentaron la música de concierto, cuando era un despistado que todavia oia a Kiss y Karma Kamaleón, eso me cambió la vida, y no es que no me guste la música popular,hay muchos musicos populares a los que apreció, pero la música de concierto ocupa un lugar muy grande en mi corazón, y la gratificación emocional ninguna música popular la logra. He dejado quincenas enteras en Gandhi y MIXUP en la compra de sinfonias y conciertos.

Por cierto y si te interesa, y te gusta, de la 9a de Beethoven existe una reorquestación de otro de los grandes genios de la música , Gustav Mahler. luego te paso los links del servidor gratuito.

Saludos

Lupe dijo...

Un ser humano no puede pasar por esta vida sin presenciar la interpretación de la 9a de Beethoven.
Mientras la escuchaba recordé todos los momentos felices que he vivido!
Sólo una aclaración no es música de cámara es una sinfonía = música sinfónica.

David Moreno dijo...

Hace unos meses tuve la oportunidad de oir la novena en vivo...comparto la experiencia: es una maravilla. Tanto como escuchar Comfortably Numb o Hey Jude en directo....

Son de esos momentos que recuerdas como de los más emotivos que te ha tocado vivir....

Antonio dijo...

Sí, escuchar un concierto en vivo no tiene comparación con ninguna otra experiencia musical.

Tampoco he escuchado la novena en cámara.

Un Abrazo.

Pereque dijo...

¿Qué no el Himno de la Alegría es el quinto movimiento?

A ver cuándo me toca escuchar la Novena en vivo.

Saludos.

ldecaso dijo...

Para David

Aunque yo soy un beatlemaniaco y por ejemplo fanatico de Yes, y los he oido en vivo, (y que aqui cada quien con su gusto musical), creo que la audición de las grandes obras sinfónicas (las mas padres, las de mis compositores favoritos)bién tocadas son otro nivel de emoción, por lo menos para mí, creo que aqui no cabe el relativismo cultural. La cantidad de neuronas invertidas en la composición, y el ideal de crear emoción de los compositores está en otro nivel, aparte de que la técnica de los músicos es otra, salvo alguna minoria, en el pop el nivel musical y armonico es muy elemental ,no asi en la capacidad melódica, donde hay genios como McCartney. Aunque puedo estar equivocado.

Pereque
El Himno a la alegria es el 4o movimiento, "presto",

..................................
La novena no es de camara, aunque existe una reducción de para piano de Liszt (una especie de de "pop star" en el siglo XIX).

Finalmente algo que me ha dado mucho gusto, es que he convertido a mi "religión" sinfónica a mucha gente que consumia solamente pop,incluso pasito duranguense y que con buenas dosis de exposición a esta música, escogiendo obras idoneas para la iniciación, cambian sus hábitos de consumo, entre los convertidos hay gente con distintos niveles de instrucción, lo que desmiente el mito de que hay que ser muy "culto", para gustar estas proezas del intelecto humano. Al menos 3 de ellos se han vuelto unos verdaderon "junkies" de esta música, ya que como creo, afecta a otros niveles de emoción muy distintos a los de la música popular.

Saludos

AndreaLP dijo...

Pues yo pronto iré a escuchar un tributo a Queen en ésa misma sala que dicen se oye excelsa... aunque claro, no es la 9a. de Beethoven pero a mí me emocionará casi igual.

Qué envidia.

Kix dijo...

Wow... pensé que eras insensible! Neto...

Pero tu relato estuvo increíblemente emotivo.

:-)

Ribozyme dijo...

A mí lo que más me sorprende es que hayas podido conseguir boletos para oír la 9a de Beethoven en la Neza. Aunque me encanta la música que, a falta de otra descripción se le aplica la de clásica (la otra opción es "música culta" pero ese término es mucho más mamilas), mi experiencia en los 7 años que viví en el DF (¡Ah, cómo lo extraño! aunque ustedes no lo crean) es que Bellas Artes y la Neza se abarrotaban cuando se tocaban las sinfonías de la 5 a la 9 de Beethoven y algunas de Mozart, así que nunca estuve en posición de poder ir oír la 9a en vivo, que ha de ser una maravilla (si la orquesta y el coro son buenos, porque una vez me tocó ir a un Requiem de Mozart en el que el coro dejó muchísimo que desear). Pero te entiendo. Soy especialmente fanático del periodo barroco(hay que lamentar que se toquen muy pocas obras de esa época en el DF) y una vez me tocó ir a la presentación del "Gloria" más conocido de Vivaldi, con la excelente orquesta Carlos Chávez (comercial: durante temporada se presentan 2 veces por semana en el Centro Nacional de las Artes, en la sala con la mejor acústica que he conocido,la Blas Galindo) y el no menos excelente coro del Conservatorio Nacional, y hubo partes donde se me salieron las lágrimas (iba mi hermana pero me valió madres... aunque después de eso no me volvió a pedir que la invitara a un concierto).

Coincido con lo expresado, de que no importa qué tan bueno sea el sistema electrónico de sonido, la música orquestal (y muchas otras) en vivo no es completamente reproducible. Esto es especialmente verdadero para las obras que, a falta de mejor término, yo llamo "estrepitosas" (obras orquestales desde Beethoven hasta principios del siglo XX, sobre todo, con orquestas grandes y muy emotivas), no porque suenen mal, sino porque son de una enorme intensidad sonora. Recuerdo cuando me tocó oír la sinfonía "Desde el Nuevo Mundo" de Dvorak con la misma Carlos Chávez... ¡Qué impresión!

Y hablando de intensidades, la Sala Neza para mi gusto tiene una acústica un tanto muerta, que funciona bien con ensambles grandes, como la orquesta sinfónica, pero las obras barrocas, que son para ensambles pequeñitos, se pierden (me ha pasado 2 veces con intérpretes que todo se puede decir de ellos menos que no sean buenos, así que no fue su culpa). En ese aspecto está mejor Bellas Artes (sobre todo en mezzanine) y todavía mejor la Blas Galindo. Cálenla un día para que vean que no miento. Para empezar es pequeña y tiene los asientos sobre una pendiente muy grande, de modo que nunca queda uno demasiado lejos de la orquesta ni es obstruído por los que están adelante. Además de eso, el escenario está pegado a los asientos, y si está uno en las primeras filas es casi como estar entre los músicos de la orquesta.

Antonio dijo...

Que maravilla. Y aqui la orquesta sinfonica la tienen literalmente muriendose de hambre.Y la u de g construyendo "auditorios metropolitanos" que desde el primer dia metamorfosean su nombre a auditorio telmex.

Supongo que toda clase de musica es mil veces mejor oirla en vivo (a menos que sean unos pendejazos para interpretarla, y de esos sobran) pero mientras alla se oia a beethoven yo aca en guanatos oia en vivo y en abyecto a black sabbath. Supongo que no hay comparacion.

controlzape dijo...

thejab: si, siempre conmueve salirse sin pagar el ultrasonido.

aryani: era una sinfonía con una orquesta no música de cámara. La diferencia está en la cantidad de gente que participa, en la sonoridad que alcanzan y en que en la segunda no hay director. Un ejemplo para aclararlo: en el caso de la 9a con una orquesta se nota la diferencia (además de en los coros) en el momento en que los contrabajos, luego los violoncelos, luego las violas y luego los violines y los metales cada uno a su tiempo tocan el tema central. El efecto es parecido a cuando una ola te revuelca en el mar. Eso no ocurre en una atmósfera intimista de un concierto de cámara.

beza: somos cuates porque no hemos cometido la imbecilidad de decirle al otro qué tiene que hacer (al menos no muy seguido).

pirer: viene pues la anécdota.

lupe: a tí ya te dije lo que tenía que decirte saliendo del concierto.

david: con la salvedad de que la 9a dura mucho más y tiene una textura mucho más variada que las dos que mencionas (que también me gustan mucho).

idecaso: viene pues la liga.

1erantonio: tienes que escucharla. Si puedes lleva a tu chamaco. Ví a varios que llevaban a mocosos entre 9 y 15 años. Salián también con la boca abierta.

Pereque: La 9a nomás tiene 4 movimientos. Leyendo la wikipedia me he enterado que hay quien considera al último movimiento como una sinfonía en sí misma también con 4 movimientos (pero sin pausas).

Idecaso (otra vez): Felicidades por tu labor de evangelización musical.

Andrealp: Queen también rulea. Me contagió el gusto una ex. Ahí estaré al pendiente de tu blog para ver qué tal te pareció.

kix: ¿Cómo que Neto? Señor Héctor, por favor.

rybozime: Fue un churrote. Los compramos cuando fuimos a ver el concierto anual que da una pianista ukraniana que se llama Velentina Lisitza. Recién empezaron a venderlos por esa semana y ya se había agotado la primera función. Tuvieron que abrir una tercera por la demanda. Luego iré a la Blas Galindo a oir.

2doantonio: Lástima de la promoción desvergonzada de Telmex. La Nezahualcoyotl también recibe apoyo de Telmex y ahora nos encontramos a unas edecarnes de Telmex acomodando a los que se sentaron en el primer piso. Ni siquiera enseñaban piel, pfff. ¿Black Sabbath? Igual que varios clásicos tomaban prestados elementos de la música medieval o renacentista.

ldecaso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ldecaso dijo...

Ahi van los links de la rara versión de la 9a reorquestada por Mahler.

http://www.sendspace.com/file/vpdzsu

http://www.sendspace.com/file/ac70ay

http://www.sendspace.com/file/rdsjcl

http://www.sendspace.com/file/mme6ss


y en la liga de abajo esta la ficha técnica (interpretes etc)

http://www.arkivmusic.com/classical/album.jsp?album_id=7761

yo,tu plato de segunda mesa dijo...

Te concedo la razon, no tiene madre escuchar una sinfonica en vivo...

Antonio dijo...

Control zappe: no solo tomaban prestados elementos del renacimiento en la estructura de sus parttituras, sino que tambien en los temas de sus letras (aquelarres, fantasmas, demonios, magia negra), y sera recordado como el creador del heavy metal junto con un par de grupos mas, que ademas nadie tiene que ver con la decadencia del genero de los 80s con bandas de hair rock y todas esas mamadas. Lo que me lleva a pensar en un maestro de musica en la secundaria que decia que en realidad metallica tocaba musica clasica por la forma en que cambiaban de ritmos, por sus letras cultas (ya se que me pueden acusar de naco, pero descubri a lovercraft via ellos) y porque usaban armonias muy locas y no siempre tiempos de 4/4, y que eso solo lo apreciaba el verdadero conocedor. y recuerdo que decia que Mozart fue el primer rockstar de la historia. Yo nunca estuve de acuerdo pero igual nunca he dejado de oir ni la musica clasica ni a metallica. Y los arqueologos del futuro quizas cataloguen a queen como uno de los grandes clasicos, sumamente influyentes y creativos (hacian coros como nadie en el mundo)

Ribozyme dijo...

¿Quieren ver algo impresionante? Este link

http://youtube.com/watch?v=yxBT1pfVAKQ

Para el inicio de la ópera más antigua que se conoce, "L'Orfeo", de Monteverdi (el Barroco temprano), presentada en vivo en Barcelona y conducida por Jordi Savall.

Chequen los instrumentos, puros de la época.

V for Vancouver dijo...

La Novena. Ah, una maravilla. Escucharla y luego morir. No inmediatamente, aclaro; de preferencia debe haber algunas decenas de años de diferencia entre un evento y otro.

Recuerdo la última vez que la escuché en vivo como si fuera ayer. Y no, no fue ayer. permítanme relatar esa historia aquí. Fue el 4 de junio de 2007, en el Orpheum Theatre. La escuché en manos de la Vancouver Symphonic Orchestra. Iba yo acompañado por una gatita a la que quería impresionar con mis sabios comentarios sobre música clásica, con intenciones que, utilizando una metáfora del juego de pelota, eran llegar a home y anotar una carrera. O varias.

Iba yo disfrazado de gente decente, con saco oscuro, corbata con nudo windsor, pantalón recién planchado y zapatos recién lustrados. Ella con un vestido negro y zapatos de tacón de aguja. Yo viéndome como un pendejo, ella como un millón de dólares.

Uno se tiene que portar a la altura de las circunstancias. Se debía tener una conversación fina y educada con tu vecino de asiento. Nada de charlitas mamonas al estilo "¿Y qué opina de la bolsa, mi amigo?" "Ni me lo recuerde. Ayer, sin ir más lejos, se me rompió ésta..." No. La conversación debía girar sobre la composición que íbamos a escuchar. "¿Qué movimiento es su favorito?" "Me encuentro dividido entre los cuartetos finales y las tres últimas sonatas..."

La orquesta afina. El maestro Bramwell Tovey entra muy estirado, como si estuviera hecho a mano, o más bien como si el pantalón le apretara los ovoides. Levanta la batuta, curioso artefacto con forma de varita de mago que sirve para mezclar los sonidos de la orquestra para que suenen maravilloso juntos. La sala queda en silencio. Un imbécil tose. Los celulares han sido apagados y si alguno osa hacer el menor sonido será golpeado a martillazos hasta desaparecer. El celular y el dueño del celular. Estoy hasta la chingada de lejos, pero me importa un cuerno.

Empieza la primer obra. Inicia la Novena. Han dejado lo mejor para el principio. La ejecución es magnífica. Para cuando llegamos al allegro assai estoy al borde de las lágrimas: mi cita está tan emocionada que me aprieta la mano y me encaja las uñas, pero no digo nada para no enturbiar la ejecución perfecta de la Novena. Mi cita sólo tiene una pregunta, que realiza en voz baja: "¿Están cantando el himno a la alegría?" Susurro un sí y continuamos escuchando. En el intermezzo hago una broma sobre lo paradójico de que haya un pizzicato tanto de ritmo alocado a cargo de las cuerdas; mi cita no entiende de lo que hablo.

El programa, fuera de orden, continúa con Brahms y su Overtura Festival Académica para Coro y Orquesta. Siguen las Últimas Cuatro Canciones de Johann Strauss. La soprano, la mezzo soprano, el tenor y el barítono, cuyos nombres se me escapan, han logrado una ejecución pura, perfecta, intachable, sin mancha. No creo haber escuchado algo tan hermoso en vivo desde que me escuché cantar en la ducha esa mañana. Los aplausos aon atronadores. Medio teatro está aplaudiendo de pie. La otra mitad está parada mientras aplaude. A su debido tiempo el teatro se vacía.

Al salir de la sala mi cita me agradece por haberla llevado, y decidimos ir a otro lugar a tomar una copa. ¿Anoté esa noche? Ni siquiera logré colarme a la segunda base. Pero la lucha se le hizo. Pues yo, como los grandes conquistadores de este mundo, no cuento las mujeres que he tenido sino las que no logro tener.

*Ay, güey* el medicamento que estoy ingiriendo me altera la conciencia a grados insospechados. Hay una moraleja en mi historia, pero no estoy seguro de cuál sea.

Saludos cordiales.

V.

controlzape dijo...

jajaja, el comentario perfecto para cerrar esta bosta.