lunes, octubre 01, 2007

Sobre la muerte de perros

La semana pasada me enteré que a unas amigas se les murió el chucho que tenían. Se llamaba Enrique y era un salchicha. Era un perro muy inteligente. Sabía exigir que uno jugara con él cuando estaba aburrido. Cuando lo dejaban solo demasiado tiempo expresaba su inconformidad haciendo montañas de mierda sobre la sala nueva. Mis amigas dicen que pensaba que era un humano más de la familia (como esa caricatura del perro que Elmer debe cuidar y que termina apropiándose de su vida).

A mí me recibía a ladridos y cuando se acordaba de quién era yo se me subía a la cabeza. Huelga mencionar que ningún anfitrión humano me ha recibido igual.

Pese a toda su sagacidad Enrique no jugaba ajedrez, ni hacía matemáticas ni música, ni comentaba lo que le parecía la última película que había visto. Hago esta aclaración por la actitud que veo en muchos que creen que sus perros son tan listos que nomás les falta hablar para ser humanos.

Era cariñoso y simple. Como compañia superaba a varios mentecatos de dos patas que conozco, aunque no superaba a muchos (también bípedos) a los que si les funciona el seso.

Mis amigas están tristísimas pero tranquilas y resignadas. Y aunque entiendo lo que sienten creo que la regaron gacho al confundir a un perro con un miembro irremplazable de la familia. Para mí un chucho es una mascota a la que hay que cuidar y querer y, cuando se muere, a la que hay que desechar mientras uno hace un esfuerzo por acordarse de sus gracias en vida para tener qué contar en reuniones con otros dueños de animales.

Otra ocasión de gran llanto fue cuando murió el perro de mi familia. Yo vivía con mi hermana y fue ella la que me enteró después de recibir la noticia por teléfono. Al colgar lloró como magdalena y yo pensé que se había muerto mi carnal o mi papá o mi mamá. Cuando me informó quién era el occiso dije uf que alivio. Ella lo interpretó como una monstruosidad de mi parte y me gritó indignada que a mí, nuestro perro nunca me había querido. Lo cual es una mentira del tamaño de una casa que, al escribir estas líneas, me doy cuenta de que si fuera cierta me valdría madres.

Ahora cada vez que voy a casa de mis papás tengo la oportunidad de contemplar un altar consistente en una foto del perro querido y un recipiente que contiene sus cenizas. Mi mamá justifica este desfiguro alegando que le reza para que nos cuide. No me sorprende en una persona que cree que todo lo que ocurre es porque así lo quiere un amigo imaginario que tiene.

Y ya. Voy a ver si convenzo a mis amigas de que en vez de otro chucho chaparro y tripón se consigan un ejército de tarántulas. Pues las tarántulas rulean y los perros ladran y cagan.

13 comentarios :

Lupe dijo...

Enriquito lo extrañé el domingo :(
Dejó memorias alegres :)

AndreaLP dijo...

Puede que no sea como una persona, pero definitivamente Enrique sí fue un miembro más de la familia de tus amigas pues ésos sujetos de 4 patas suelen tener las virtudes del humano, sin la mayoría de sus defectos.

Si les interesa, diles que pueden visitar Corazon Canino para conocer a un nuevo amigo cuadrúpedo.

Saludos, Héctor.

Djini Domina Venti dijo...

Mmmm, una de las virtudes del humano es racionalizar sus acciones y hacer complicados procesos de abstracción, ¿No?
Shale, hablar de virtudes es meterse en terrenos de la filosofía, pero ahí va mi aportación:

Según Platón, las virtudes del ser humano son sabiduría, valor, autocontrol y justicia, ahora bien, si mi memoria no me es infiel, las virtudes se cultivan, no se nace con ellas, aunque quizá sea posible que nazcamos con alguna inclinación hacia ellas (o a una sola en particular o a varias), por lo que me parece complicado que un perro pueda tenerlas, pero igual y con mucho adiestramiento...¡bah! ¿yo qué sé? De todas formas a mí me gustan más los felinos.

Kix dijo...

Pues yo sí sufrí enormemente cuando se murió mi hijo-perro el año pasado.

:-(

Roland dijo...

Pues mi perrito ya está en las últimas . . . y la verdad ha estado con nosotros 17 años (¿cuánto es eso en años-perro?), es decir, durante las últimas dos terceras partes de mi vida. (Chin! Revelé mi edad!).

Cuando llegue el momento de dormir al pobre, me cae que voy a extrañar al animal.

Y Platón puede chupar limón.

yo,tu plato de segunda mesa dijo...

Yo por eso tengo tortugas, es mas probable que me muera yo antes que ellas...Pero, y quien las va a cuidar cuando yo me muera?...

Djini Domina Venti dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Djini Domina Venti dijo...

Bueno, dudo mucho que Platón chupe algo porque hace tiempo que dejó este mundo y en segundo lugar, yo no estoy discutiendo que se encariñe uno con las mascotas, al contrario, jamás condenaría eso; si pusieron atención a lo que dije, únicamente estoy diciendo que eso de las virtudes me sonó un poco como la teoría del buen salvaje...yo también quiero a mis mascotas, y sí, soy muy ridícula cuando "hablo" con ellos, pero no digo que tienen las virtudes del ser humano sin la mayoría de sus defectos; es más uno de ellos (que ya murió) era un gato violador y pederasta y la verdad lo quería mucho.
Por lo demás cada quien tiene el derecho de prodigarle amor a quien quiera, sin que eso represente un motivo de paranoia...en fin

David Moreno dijo...

El Enrique era hiper mega requeterrecontra cool...
Yo lo veía cada año, y siempre meneaba la cola con gran alegría (o por lo menos eso pensaba yo)...

Saludos...

Antonio dijo...

entre mas conozco a los hombres mas quiero a mi perra, y entre mas conozco a mi perra mas quiero a unos pececitos monjita que me regalaron hace mucho

Ribozyme dijo...

La gente se encariña de esa manera exagerada con sus mascotas porque les atribuyen sentimientos y pensamientos para los cuales las principales razones que tienen es el desear que así sean y que hay una apariencia superficial de que así son las cosas... Igualito a las creencias religiosas y magufas. Justo hace unos días leía un artículo de divulgación donde hablaban de un centro en el cerebro, que existe únicamente en los humanos, en el que se conectan el pensamiento y los sentimientos y el autor especulaba que aunque algunos animales (chimpancés, perros) parecen tener sentimientos e incluso acciones (que reflejarían algún tipo de pensamiento) semejantes a los nuestros, éstos diferirían de un modo esencial de los nuestros. Si incluso a seres tan simples como una hormiga le llegamos a suponer intenciones, cuando que el poder computacional de su sistema nervioso es inferior al de casi cualquier teléfono celular... Además la gente luego idolatra a los perros por esa actitud de cariño incondicional hacia algunos humanos (que por lo general no extienden a sus congéneres, con los que pueden ser unos hijos de la chingada... nada más hay que verlos a la hora de compartir comida o juguetes). Por eso yo prefiero los gatos, ya que, en contraste con los perros barberos, con un gato hay que ganarse el cariño. Aun así, desde la infancia que no lloro ni me siento terriblemente mal por la muerte o la separación de una mascota. Hay que tener las cosas en perspectiva.

Por cierto, he tenido tarántulas mascota, pero se me hacen como los peces y muchos reptiles, relativamente apáticos, siendo más bien algo para verse y admirar que algo con lo que convivir. En ese aspecto los mamíferos, hasta las ratas, son mejores (no recomiendo a los hamsters y ratones, ya que casi nunca se les quita lo arisco).

White Rabbit dijo...

"Nada como tener un perro para ser un dios y un gato para ser un esclavo".

Solo si zapeas bien al perro y te ve como alfa si no; el asume el puesto y son unos hijos de la chingada, los gatos son bastante raros en general.

Me gustan los perros y gatos, ya no les lloro cuando mueren; pero si lo hice alguna vez.

Anónimo dijo...

Ribzyme:realmete es triste tu manera de ver la vida...vida? tienes?
"Tu si que has te estar mas solo que un perro"
Y no se les quiere por darles aactitudes humanas....y hay varios humanos que ya quisieran las actitudes y aptitudes de las mascotas.
Y yo no creo en la reliogiòn ni en las magufas...so....zzzzzzzzz