jueves, abril 03, 2008

La hoja en blanco

Se me ocurren pocas frases más inútiles que la queja sempiterna de quienes quieren escribir al decir "me enfrento a una hoja en blanco".

A aquellos que cacarean lo de la hoja en blanco y se lo achacan a que están apestados y las musas no se acercan, descerebrados que ni siquiera se pueden inventar una excusa buena para decir que prefieren cagarse en los calzones a abordar lo que afirman que les gusta más, escribir, les va esto que me encontré en De Escritura, de Bernardo Ruiz.

Muchas ocasiones, quien intenta escribir se enfrenta a un muro de ensoñaciones que son el verdadero impedimento para su labor y, a corto o mediano plazo, el origen de su frustración creativa: un qué dirán propicio para la esterilidad, aparentemente, un qué dirán familiar o social o literario, pero en realidad íntimo. No se focaliza la obra, ni se está pensando en ella, sino en el invisible resultado y sus consecuencias. Así el mayor enemigo de un escritor es él mismo.

Un pretexto más elaborado para mantenerse inactivo es la búsqueda de una originalidad casi absoluta: la cual es imposible -o sólo propia de genios- que no abundan, ni requieren de manuales de escritura para su trabajo.

2 comentarios :

Lupe dijo...

Esos de la hoja en blanco, sólo se dan atole con el dedo.
Oye pon la liga de tu nuevo metatextos, quiero leer por cuál te decidiste.
Besos

Kix dijo...

Yo nomás me imagino que estoy echando el chisme con alguien y bueno! las palabras surgen solas... claro que no es para nada algo que pueda entrar en el término Literatura... jeje