miércoles, agosto 06, 2008

The Long Walk

El del título es el nombre de un relato que Stephen King escribió bajo el seudónimo de Richard Bachman. Trata de unos pubertos que son elegidos para participar en un concurso (pongan atención productores de realities de "luminarias televisivas") que consiste -adivinaron- en caminar mucho. Las reglas son muy sencillas: si el caminante no va a 4 MPH al menos, o si recibe ayuda de los espectadores, o si le da una patada por el culo a otro caminante recibe una amonestación. Si el concursante logra caminar durante una hora sin juntar otra amonestación es borrón y cuenta nueva. Si junta más de 3 amonestaciones es descalificado y de premio de consolación recibe una reluciente bala en la choya.

Gana el que queda al último, pero eso no es lo importante ahora. Lo que importa es que al cabo de unos pocos días de falta de sueño y de caminar bajo la constante presión de morirse, los concursantes caen en un estado mental muy similar al de los asistentes a un informe de gobierno.

Así me sentía yo en enero pasado cuando fuí a caminar al ejido de Tlalmanalco con la lupe, Caro, Memo y más acompañantes.




Para llegar a Tlalmanalco salimos en coche de la ciudad un sábado temprano por la autopista de Puebla y nos desviamos rumbo a Amecameca. Antes de Amecameca hay un pueblo que se llama San Rafael. Ahí hay que meterse y preguntar por Dos Aguas o el camino a la Vieja Fábrica de Papel (así se pregunta, en mayúsculas).

Encontramos una casa donde dejar los coches y nos dispusimos a subir. De antemano había recibido advertencias alarmantes de que en las faldas del Iztaccihuatl en enero hace frío comparable al islandés, por lo tanto iba yo vestido para enfrentar la próxima era del hielo.

Esa precaución fue contraproducente como más adelante se verá.

Yo me considero buen caminante... urbano. Si el suelo está pavimentado puedo caminar indefinidamente. Si la decisión más compleja de ruta consiste en ver si meto el pie en un charco de agua de cochambre de puesto de tacos o en un charco de agua de coladera desbordada puedo caminar indefinidamente. Si cada 20 cuadras que recorro hay disponible un 7 eleven para surtirme de bastimentos diversos puedo caminar indefinidamente. Si el peligro más inminente durante una caminata es un energúmeno al volante o un asaltante que me llega al ombligo puedo andar indefinidamente.

Con esos antecedentes, entonces, creía que podía yo subir caminando cualquier cerro polvoriento.

Estaba yo en un error.

Comenzamos a caminar. Medí a ojo la pendiente por la que subíamos y me dije que no habría problema. Estaba aún resonando en mi cabeza mi optimismo cuando nos encontramos frente un vetusto tubo de metal de aproximadamente un metro de diametro que subía por una parte muy escarpada del cerro.

- Por aquí vamos a subir – me anunciaron.

- ¿Por el tubo?

- Sí.

- Ah chinga. Ni que fuera yo teibolera.

Nadie oyó mis protestas y comenzamos a trepar. Al cabo de 20 pasos, la lupe estaba morada y yo ya me había deshidratado por ir vestido como esquimal. Sin embargo continuamos subiendo. Pensando que en pocos minutos pasaría lo más pesado de la cuesta.

Una hora después continuábamos afanándonos por subir.

Dos horas después continuábamos afanándonos por subir.

Tres horas después continuábamos afanándonos por subir.

Cuatro horas después esperábamos que alguien pusiera fin a la ordalía pegándonos un balazo.

Cuando ya estábamos a punto de echarnos a llorar, llegamos a un punto de reunión que se llama Nexcolango. Ahí hallamos a los del grupo muy frescos, desayunando quesadillas y dispuestos a seguir.

La lupe, yo y un flickero más urbano que nosotros anunciamos que hasta ahí llegábamos y que otro día con más calmita los acompañábamos.

Nos despedimos y comimos mientras contemplábamos el Izta. Ya que sentimos de nuevo las piernas emprendimos el regreso.

¿No mamar, que se podía subir uno en camioneta?

Aquí debo confesar que estaba yo espantado. Dudaba que mi prodigiosa memoria sirviera de algo pues no puse atención al camino durante la subida y estaba seguro de que nos iba yo a perder.

Estaba considerando nuestro futuro funesto cuando una chava que ayudaba a su mamá a atender uno de los puestos de quesadillas nos preguntó si podía acompañarnos para bajar a San Rafael pues no quería hacer el camino sola.

- ¿Sabes cómo llegar? - pregunté.

- Sí.

Casi me tiro al suelo de rodillas para agradecerle.

La bajada fue más interesante que la subida en la que nomás íbamos concentrados en no caer muertos de cansancio. En la bajada íbamos concentrados en no partirnos ni una pata ni la choya contra alguna piedra.

Además nuestra guía nos contaba la historia de la vieja fábrica de papel y la vida cotidiana de los sanrafaelitas antiguos y contemporáneos. La plática sirvió para distraerme. Comprendí que buena parte de mi fatiga consistía en que ya estaba yo harto de mirar:


a) un árbol,

b) otro árbol,

c) un chingo de árboles,

d) y la camioneta de la bruja blair que por alguna razón ignota el flickero halló interesantísima y fotografió durante veinte minutos.

Y ya. Llegamos a donde dejamos el coche con los pies temblando y el ánimo igual al del que cruza un desierto y se encuentra un oasis. Agradecimos a nuestra guía – que las fuerzas de la evolución prevalezcan su progenie por los siglos de los siglos, amén- y volvimos a la ciudad.

pd. Como la lupe y yo somos necios y masoquistas, iremos de nuevo a Tlalmanalco... de preferencia cuando Slim les compre el Izta a los ejidatarios y ponga un teleférico.

15 comentarios :

El Corsario Negro dijo...

¡Excelente Narración!

Caminante dijo...

Se hubieran ido a entrenar a Torres o una de esas coloñas que estan arriba de six flags, no hay seven´s, es medio rural el asunto y esta de subida.

Suerte para la proxima.

AndreaLP dijo...

Lo bueno es que acá puedes llegar hasta la cima del Xinantecatl en auto (aunque casi sin oxígeno). Ya si quieres repetir la hazaña puedes subir caminando, pero poca gente lo intenta, más que nada por salud mental.

Fue rico leer ésta aventura, la desarrollaste muy entretenida.

Saludos!!

Lupe dijo...

La vista valió la pena la subida ;)
Aquí tu foto vestido de esquimal: http://www.flickr.com/photos/la_lupe/2225749873/

Alice dijo...

Me hiciste la mañana. Es posiblemente el mejor post que te he leído. A lo mejor no. No sé, ando confundida. Pinche chamba pesada y ciudad inundada. Je je je.

:)

Luis dijo...

A tu suplicio solo le voy a dedicar un reglamentario Ha-ha! y me voy a enfocar en lo de La Larga Marcha.

A mi el libro me gusto muchisimo, el estado mental que mencionas me parecio interesantisimo, pero hay algo que me estuvo molestando inconscientemente todo el tiempo: la duracion de la caminata.

No se si sea humanamente posible caminar por dias enteros sin detenerse, en el libro llega incluso un momento en que duermen caminando (o caminan durmiendo), pero no tengo idea si es fisicamente posible, debe haber un momento en que el cuerpo simplemente se apague y colapse, y no creo que se espere a 2 o 3 dias de caminata ininterrumpida.

Como sea, el final es imperdible.

Altamar dijo...

ah, ya no me acordaba de la cara de sufrimiento de los dos (la lupe y tu), tons, pa cuando volvemos ?

Altamar dijo...

pa que me siga...

Lord Maese Darth Chelerious dijo...

jejeje nunca he hecho esa caminata pero me reflejo en el protagonista, creo que me pasaría exactamente lo mismo

Ribozyme dijo...

¡Ah! Yo por la Larga Marcha conocía los movimientos del Ejército Rojo Chino entre 1934 y 1935. Siempre es bueno saber de "otras versiones" (parece que incluyen a una novela de Simone de Beauvoir).

Y sí, es una chi...ga eso de caminar en el monte. Es muy diferente a caminar en ciudad porque tiene uno que estar vigilante en todo momento de posibles obstáculos y otras situaciones peligrosas. No puedo decir que crecí en una zona rural, pero casi, ya que es una región agrícola, y cuando yo era niño el campo quedaba a sólo unas 10 cuadras de mi casa. Tiene que estar cuidándose uno de no meter los pies en plantas espinosas y zacates con semillas adherentes muy molestas. Eso sin contar las innumerables piedras con las que se puede uno tropezar, dar un patinazo o torcer un tobillo al pisarlas.

Si a eso le sumas la pendiente, que por si sola es una friega... ¡Entiendo tu dolor! Por eso yo me asombro de la gente que tiene la capacidad física para treparse por riscos verticales o casi verticales, ya sea con la ayuda de cuerdas y demás herramientas o no. Me gustaría saber qué tipo de régimen de preparación física siguen. Yo creo que hasta eso de ir a subir cerros relativamente accesibles requiere de cierta preparación física, si ésta es conveniente hasta para correr 5 km.

Lupe dijo...

Yo estaba completamente muerta al llegar a Nexcoalango, pero Caro hasta bailaba y brincaba jejeje. Por lo pronto yo estoy haciendo algo de ejercicio para que cuando volvamos a ir no ponerme tan morada jejejeje. Ahhh!!! olvidaba algo gracias al amigo de Caro por prestarme un bastón para caminata de montaña, sin él no hubiera llegado... eso seguro!

Wayne dijo...

si te fijas bien,el mapa se parece a la mama del falso profeta,pues aparece una mujer con algo que parece ser su pene

logre ver que el mapa dice claramente pecho y un poco abajo..mas abajo;cabeza

Marcos E. Vargas dijo...

Yo he hecho el mismo recorrido mas de 30 veces, me encantó tu forma de describirlo. Yo lo estoy haciendo también, te invito a que lo leas.

Saludos.

inteligencia.emocional dijo...

Me podrian decir como llegar al Ejido de Tlalmanalco en autobus? o como poder llegar sin tener carro? Mil gracias. carlosmarino80@hotmail.com

Anónimo dijo...

Hola,

Jajaja, excelente relato !

La primera vez que yo subi -hace varios años- me sentia casi igual, caminando porque no tenia de otra ( no me sabia el camino de regreso y no tenia con quien regresar), se me hizo interminable, veia el punto mas alto y llegando alli, ya habia otro punto mas alto....asi por horas, entonces pense: que hago aqui pudiendo estar comodamente en mi casita viendo una pelicula ?

Ya estando en Nexcoalango, pense que la vista era increible ....y regrese algunas ocasiones mas.