viernes, febrero 29, 2008

Echemos montón que lo vale

David Moreno, con quien hemos organizado las campañas "Ya Estamos Hartos" que pueden ver en el sidebar, dice que sus programas de radio en la UADY, Radio Universidad de Yucatán, están en suspenso. La razón que aducen los encargados de esa radio universitaria es una "reestructuración". Sea eso lo que signifique.

Yo no vivo en Mérida. Vivo en el DF. Pero escucho a David por internet y me entero de lo que ocurre por aquellas latitudes. Considero que sus dos programas, Café de Media Mañana y Magazine del Viernes son
de los más interesantes que he hallado y de los pocos que tratan a sus radioescuchas como gente con sesos. También estoy enterado del retrógrada conservadurismo de medios y autoridades yucatecas, como los dislates cortesía de la medieval Lourdes Casares de Felix en Diario Yucatán. Oyendo a David, además de otros programas de Radio Universidad, hallé un oasis meridiano de crítica, reflexión y entretenimiento.

Al margen de que un amigo se quede sin hacer lo que más le gusta (lo cual ya es bastante malo, David es el único al que le creo cuando dice que es feliz haciendo su chamba) esta noticia preocupa. Y ahí va porqué.

De acuerdo a esta nota de YucatánALaMano, el rector Alfredo Dájer Abimerhi a través de Cecilia Zavala, directora de Radio Universidad y de Francisco Fernandez Repetto, coordinador de extensión universitaria, ha impuesto una línea editorial en la emisora para incluir sólamente información interna de la Universidad. Esto quiere decir, avezados lectores, que si a un conductor se le antoja platicar de los Beatles o de la ley Televisa o de la influencia de los blogs en los medios o de los mártires de las reformas estructurales en México no puede hacerlo, pues el contenido no tiene que ver con informar lo que hace la Universidad de Yucatán.

Nos quieren cambiar pues, un contenido fresco, divertido, crítico y reflexivo por puros cacareos oficialistas de las autoridades de la universidad. A partir de ahora, en una reflexión sobre quéhacer científico quizá nomás escucharemos sobre la fascinante vida sexual de los platelmintos en los cenotes yucatecos.

La radio de la UADY es una radio pública. Eso significa que sus dueños en última instancia somos nosotros, todos los mexicanos que pueden oirla, por radio e internet. Si no exigimos que prevalezcan los espacios de discusión y crítica en aras de una reestructuración que parece no tener pies ni cabeza, bien nos merecemos todos los disparates de autoridades y medios de los que nos quejamos.

Por eso propongo una campaña mailera/bloguera dirigida a los encargados de Radio Educación de la UADY.

Los mails a dirigirse serían estos:

radio@tunku.uady.mx (Radio Universidad UADY)
dabimer@uady.mx (Rector UADY)

Y la fecha para mandar sus correos y postear en sus blogs queda a discreción. Tomen en cuenta que esta reestructuración quizá se resuelva hoy.

Actualización. He mandado esto a los mails mencionados con el subject que la lupe propuso: Reestructuración de Radio Universidad UADY

Alfredo Dájer Abimerhi, rector de Universidad Autónoma de Yucatán,
Francisco Fernandez Repetto, coordinador de Extensión Universitaria,
Cecilia Zavala, directora de Radio Universidad

PRESENTES

La presente es para manifestar la sorpresa que me provocaron como radioescucha de Radio Universidad de la UADY.

Escuchando su frecuencia por internet el día de hoy me he enterado que la programación de la UADY pasa por una reestructuración. Lo cual es un eufemismo para decir que muchos de los programas de su emisora salen del aire.

Ante esa noticia me dí a la tarea de visitar la página de la UADY para expresar mi inconformidad con esa medida. Suponía que en el marco de transparencia de la información en el que alegan estar inscritos iba yo a hallar un esquema de debate o de votación con el que uds elaborarían, junto con el público radioescucha y los que ahora laboran en Radio Universidad, una radio crítica y reflexiva.

No hallé ningún esquema parecido.

Lo que me lleva a pensar que han tomado las riendas de una radio universitaria, una radio pública, pensando como caciques con línea editorial estrecha y limitada.

Lo cual es un error. Grande.

Pues la radio de la UADY es del público. De los mexicanos que la seguimos por radio y por internet. A quienes no se les preguntó ni se les consultó sobre esta "reestructuración programática".

Es mi impresión, entonces, que la idea de la reestructuración sea para convertir a Radio Universidad de la UADY en un canal oficialista de las autoridades de la universidad.

Si es esa su intención les adelanto que eso también es un error. También grande. Enorme. He aquí porqué.

Ahora tienen una radio con una gran diversidad de opiniones. Inteligentes, divertidas, críticas, reflexivas. La oimos muchos que ni siquiera estamos en Mérida. La radio que han venido haciendo es un oasis en la oferta radiofónica. No en muchos lugares tratan a los radioescuchas como personas inteligentes.

Y sin embargo, uds se empeñan en botar por la borda a ese público (junto con los programas que lo han aglutinado) ¿para qué? ¿para hacer un órgano burocrático, aburrido que no va a cumplir ninguna labor informativa por los bostezos que provocará escuchar sobre temas oficialistas?

Es mi esperanza que tomen en cuenta, no nada más esta misiva, sino varias otras, junto con las llamadas por teléfono a los conductores de los programas que hoy se despiden. Reconsideren el proyecto radiofónico que tienen en las manos.

No necesitamos más radio que cacaree los triunfos de una burocracia universitaria que a ningún radioescucha interesa. Necesitamos radio hecha por gente que piense, entretenga, critique, evalue, reflexione. Una radio inteligente.

Y esa ya la tienen.

Saludos
Héctor Coronado
http://librepensar.blogspot.com

miércoles, febrero 27, 2008

¿Está la ciencia basada en fe? por Phil Plait

Me encontré un artículo de Phil Plait en el Foro de la JREF. Es un revire buenísimo a una pregunta que hacen varios creyentes de lo absurdo y despistados anticientíficos que creen que la ciencia es, o bien otra religión más, o bien que los preceptos de la ciencia están basados en fe y no en evidencia.

Mandé a Phil Plait aka The Bad Astronomer un mensaje por el foro pidiéndole permiso para traducirlo y postearlo.

¿Está la ciencia basada en fe?

No.

Ah, ¿querías detalles?. Va pues.

Si lees peroratas anticientíficas, tarde o temprano te encontrarás con la afirmación de que la ciencia está basada en la fe tanto como cualquier religión lo está. Por ejemplo, el horroroso sitio Answers In Genesis dice esto (trad) sobre la ciencia:

"La mayor parte del problema proviene de los puntos de inicio divergentes que tenemos con los Darwinistas. Todos, científicos o no, deben empezar sus búsquedas de conocimiento a partir de axiomas que no se pueden probar – alguna creencia a priori desde la que puedan elaborar a través de la experiencia y deducir otras verdades. Este punto de inicio, cualquiera que sea, sólo puede ser aceptado por fe; eventualmente, en cada sistema de creencias, hay fundamentos presupuestos y que no se pueden probar (debido a que una regresión infinita es imposible)."

Esto es completamente erróneo. Demuestra (sin sorpresa ahí) una concepción totalmente equivocada de cómo funciona la ciencia. La ciencia no está basada en la fe. Y he aquí porqué.

El método científico asume una sola cosa: el Universo sigue un conjunto de reglas. Eso es todo. Hay un corolario, y es que si el Universo sigue un conjunto de reglas, entonces dichas reglas pueden deducirse observando el modo en que el Universo se comporta. Esto es una conclusión natural; si algo sigue reglas entonces las reglas deben revelarse por el que las sigue.

Un ejemplo simple: vemos objetos girar alrededor del Sol. Este movimiento aparentemente sigue algunas reglas: las órbitas son secciones cónicas (elipses, círculos, parábolas, hipérbolas), los objetos se mueven más rápido cuando están más cerca del Sol pero no tanto como para que se escapen para siempre, etc.

A partir de estas observaciones podemos aplicar ecuaciones matemáticas para describir esos movimientos y usar esas matemáticas para predecir dónde estará un objeto dado en alguna fecha futura. ¿Y adivinen qué? Funciona. Funciona tan bien que podemos disparar sondas a objetos a miles de millones de kilómetros y atinarles con puntería fenomenal. Esto fortalece nuestra conclusión que las matemáticas son correctas. Lo que a su vez implica que el Universo sigue sus reglas y que podemos desentrañarlas.

Ahora bien, por supuesto que este es un ejemplo muy simple, y no está completo, pero te da una idea de cómo funciona la ciencia. Ahora piensa en esto: la computadora en donde estás leyendo esto existe por completo debido a la ciencia. Los circuitos de los que está hecha son el resultado de décadas, siglos de exploración sobre cómo funciona la electricidad y cómo se comportan partículas cuánticas. El monitor es un triunfo de la ingeniería, ya sea CRT o LCD. El ratón puede usar un LED o una bolita. El teclado usa resortes, los inalámbricos usan tecnología de radio, las bocinas electromagnetismo. *

Vean alrededor. Carros, aviones, edificios, iPods, libros, ropa. Agricultura, plomería, sistemas de eliminación de basura. Focos, lavadoras, hornos. Todos son productos de investigación científica. Si tu tele se decompone, puedes rezar para que se arregle espontáneamente, pero mi apuesta será para el que haya aprendido cómo arreglarla basado en principios científicos y de ingeniería.

Todo el conocimiento que hemos acumulado en milenios forma una sinfonía armoniosa de ciencia. No estamos adivinando aquí: lo que sabemos fue diseñado usando conocimiento previo desarrollado de manera científica por siglos. Y funciona. Todo esto demuestra lo que asumimos inicialmente: que el Universo sigue reglas que podemos deducir.

¿Hay agujeros en este conocimiento? Por supuesto que los hay. La ciencia no tiene todas las respuestas. Pero tiene una herramienta poderosa que sus detractores parecen nunca entender.

La ciencia no es sólo una base de datos de conocimientos. Es un método, una manera de encontrar este conocimiento. Observar, hipotetizar, predecir, volver a observar, revisar. La ciencia es provisional; siempre está abierta a mejoras. La ciencia está incluso sujeta a sí misma. Si el método no funciona nos daríamos cuenta. Nuestras computadoras no funcionarían (ok, mal ejemplo), nuestras sondas espaciales no despegarían del suelo, nuestra electrónica no funcionaría, nuestra medicina no funcionaría. Sin embargo, todas estas cosas, de hecho funcionan, espectacularmente bien. La ciencia se revisa a sí misma, por lo que es una forma asombrosamente poderosa para entender la realidad.

Y es justo aquí cuando ciencia y religión toman caminos diferentes. La ciencia no está basada en fe. Está basada en evidencias. Tenemos evidencia de que funciona, cantidades enormes, billones de piezas individuales que componen el tapiz de la realidad. Esa es la diferencia crítica. La fe, tal como la interpretan la mayoría de las religiones, no está basada en evidencias, e incluso se mantiene a pesar de la evidencia en contra. En muchos casos la fe se refuerza cuando se encuentra evidencia contraria a ella.

Decir que tenemos que tomar ciencia como fe es una brutal confusión sobre cómo funciona la ciencia que sólo puede ser dicha por alguien que está completamente despistado sobre cómo funciona la realidad.

La siguiente vez que alguien te diga que la ciencia está basada en fe como cualquier religión, traélos aquí. Quizá la evidencia de la ciencia los haga recapacitar. Quizá no; es difícil conseguir que alguien razone fuera de una posición que ni siquiera han razonado por sí mismos. Pero la siguiente vez que estén frente a una computadora, tal vez la vean con una mirada un poco más crítica y se pregunten si funciona con base en algún milagro o por el resultado del trabajo duro de mentes brillantes a lo largo de generaciones avanzando a través del método científico.

* No se me escapa la ironía de que Aswers In Genesis denigre a la ciencia en un sitio web.
pd. Phil Plait rulea.

lunes, febrero 25, 2008

3 que perduran 3

De las fotos que más me gustan son las antiguas (ya he mencionado porqué) y de las fotos antiguas, las que más me gustan son las de edificios conocidos en construcción.

La razón es la siguiente: a pesar de que la foto sea de apenas varias decenas de años atrás, funciona bien para reflexionar que podemos construir cosas que perduren. Eso para mí es un pensamiento alentador, mas cuando lo extrapolo a otro ámbito distinto a la construcción de edificios. A libros, música y relaciones por ejemplo.


Edificio de la Lotería Nacional rodeado de estrenos de cine

El palacio de Bellas Artes


Edificio de la Torre Latinoamericana

pd. Estas son fotos de fotos obtenidas en la exposición temporal de Gabriel Figueroa en el museo de Bellas Artes, en la exposición permanente del museo de la Ciudad de México y la exposición permanente del Museo de la Torre Latino, respectivamente.

viernes, febrero 22, 2008

Cri cri no me gusta

El ejercicio más reciente de Metatextos consistía en reinterpretar un personaje de alguna rola de Francisco Gabilondo Soler.

Ahora se publicó tarde mi texto. Así que lo pongo aquí. De hecho pongo dos porque fueron esos los que se me ocurrieron. Lo cual quiere decir que la música más execrable quizá sea la que más me inspire. Estoy mal. Muy mal.

El primero (que no fue el que mandé a Metatextos) es sobre El ropero de la mentada abuela. Cada vez que oigo esa canción me imagino que El Ropero de la Abuela queda excelente como nombre de un congal.

El ropero de la abuela

La anciana salió del estudio de televisión, después de participar en la grabación de un video de Gabilondo Soler rodeada de mocosos execrables. Con el dinero ganado hizo los arreglos para reemprender su antiguo negocio.

Días más tarde, de regreso en su casa, consultó su agenda y marcó a 16 teléfonos. En cada llamada dijo lo mismo:

- Buenas tardes señora. Ya regresé de mis vacaciones. Mañana puede traerme a su hija para que la cuide.

Esa tarde fue a rentar una camioneta. No regresaría ni a Mexcala ni a Plan de Abajo. Para el nuevo negocio que quería abrir necesitaba otro estado.

Al día siguiente les dijo a las niñas una vez que sus madres se fueron:

- Hoy vamos a hacer algo diferente. Vamos a irnos de excursión para comprar dulces para sus madres.

Las niñas brincaron de emoción.

Abordaron la camioneta y fueron por la autopista primero y luego por polvorientos caminos de terracería hasta llegar a una casa pintada de brillantes colores.

La anciana dejo que las niñas jugaran en el patio mientras ella llamaba por teléfono.

- ¿Gober precioso? Tengo listas 16 botellitas de cogñac.

Al cabo llegaron los vehículos. La anciana indicó a las niñas que se metieran a la casa. Dos horas más tarde se sentó en la entrada a juntar los puñados de billetes que dejaban los hombres que iban saliendo.

Con el paso de las semanas las niñas dejaron de llorar y de gimotear que querían regresar a sus casas. Se volvieron dóciles y silenciosas.

Así le gustaba a Arcángela Baladro que fueran sus empleadas. Y si alguna fallaba, ahí estaba la fosa profunda en el patio.

Quizá la usara cuando hubiera que rotar al personal.
El otro texto que se me ocurrió fue oyendo a Juan Pestañas. Es un homenaje chafa, pero homenaje al fin a Neil Gaiman. Y de paso expresa mi opinión sobre la obra de Francisco Gabilondo Soler.
La revancha de Juan Pestañas

Gabilondo Soler abrió los ojos después de lo que le pareció un largo sueño. Miró al hombre que lo contemplaba. Era muy extraño. Alto, delgado y pálido. El cabello, los ojos y sus ropas eran de oscuridad y estrellas.

- ¿Con que Juan Pestañas, eh? De todos los nombres con los que me han llamado -y son muchos- ese es el más jocoso de todos – dijo el hombre sin una pizca de humor.

- ¿Quién eres? ¿Dónde estoy? - preguntó Gabilondo.

- Algunos me llaman Daniel. Soy un Interminable. Tú llámame Sandman. Estás en mi reino.

- ¿...?

- Ya he pasado por esto. Con un colega tuyo. Se llamaba Esopo, quizá hayas sabido de él. Hacía fábulas. Nomás que él no las cantaba. También usaba a animales. Lo que me lleva al quid del problema por el que estás aquí. Antes de que continues haciendo preguntas idiotas te explicaré. Moriste. Tu corazón estaba viejo. Estabas en el ámbito sin sueños de mi hermana pero hice un trato con ella para traerte aquí. Para que compongas lo que echaste a perder.

- ¿Qué eché a perder? Yo era un compositor de temas infantiles. Muy querido y apreciado por mi público.

- Sí. La gente puede ser muy idiota a veces. Pero aquí estoy yo para evitarlo. Verás... pasaste muchos años componiendo historias cantadas de animales y objetos inanimados haciendo cosas de humanos. Eso estuvo muy mal. A los niños (no a todos afortunadamente) les parecieron maravillosas tus canciones y las cacarearon hasta dejar de imaginar cosas más interesantes por sí mismos. ¿Reyes de chocolate? ¿Ratones vaqueros? ¿Un chorrito? Pffffff. Ahora hay un déficit de sueños e imaginación de calidad en mi reino. Y alguien va a pagar por ello.
Ahí están. Despedácenlos por favor.

jueves, febrero 21, 2008

Eclipse lunar desde el Zócalo



Cuando supe que aquello iba a estar atascado me entró lo misántropo y dije: pffff, a qué voy si ni me voy a poder mover, voy a parecer una sardina mirando al cielo. Pero después reflexioné que llevo 3 años blogueando que la ciencia se debe popularizar y divulgar más y que vivimos en un país con analfabetismo científico y matemático y que muchos están más enterados de Maussan que de lo que hacen los astrónomos mexicanos, así que se me hizo muy pitero no ir al zócalo a ver el eclipse junto con unos miles más.

Arrastrando pues a la lupe llegamos poco antes de las 19:00 a un zócalo cruzado por ríos de gente. Comprendí que eran filas enormes esperando turno para asomarse a uno de las decenas de telescopios instalados. Aún había luz diurna.

Al museo nómada, vacío a esas horas le prendieron las luces exteriores. Estorbaba pues ocupa más de una tercera parte de la plancha del zócalo para albergar unas fotos pretenciosas y sin chiste. Otros que creí que estorbaban hasta que me fuí a pasear frente a ellos eran unos stands. Ahí se habían acomodado en mesas varios miembros de sociedades astronómicas. Me hizo el día mirar a adultos explicándole a niños geografía lunar.

Mientras, en el escenario montado en el lado poniente Julieta Fierro vestida de tehuana explicaba a una multitud que la veía por las pantallas gigantes instaladas a los lados del escenario las fases de Venus haciendo una coreografía.

Encontramos unos 2 metros cuadrados vacíos a media plancha y ahí nos instalamos. El coro de la UNAM amenizaba el escenario cuando la Luna salía por detrás del Palacio Nacional. Poco después empezó a oscurecerse el Oceanus Procellarum que por estas latitudes conocen como la cola del conejo.

Íbamos armados con un monocular de 12 aumentos. Suficientes para distinguir los cráteres más profundos cuando el contraste de la sombra de la Tierra permite verlos. Cuando la sombra iba ya por el Mar de la Tranquilidad las del coro de la UNAM se callaron para que presentaran a varios notables de este pueblito. Entre ellos Marcelo Ebrard y algunos de sus achichintles. Estaba también el rector de la UNAM y del IPN lo mismo que Julia Tagüeña de Divulgación Científica de la UNAM.

Nomás abrieron la boca dos de ellos. Una de las que habló era de los achichintles de Ebrard, la dra Esther Orozco, quién graznó una retahíla de demagogia que casi nadie aplaudió pues estábamos más atentos a la Luna que a si a que Pemex se lo roban unos caciques. No dijo que el GDF movió los planetas para que pudiéramos disfrutar del eclipse pero no le faltó mucho.

Se fueron los notables y siguió la música. Varios que ya se iban chocaban sus cabezas en mis codos pues ellos iban viendo al suelo y yo al cielo agarrado a mi monocular. Esos chaparros despistados y uno que se puso a fumar bajo mi nariz un puro relleno de una mezcla notablemente apestosa de tabaco, mariguana y orégano fueron las únicas incomodidades.

Ya cuando faltaban pocos minutos para la fase total del eclipse ví que varios que llevaban una playera de una sociedad astronómica de la UNAM explicaban a quien quisiera qué estaban viendo en el cielo.

- Miren, esa es Sirio. No esa no, es la brillante. Esa que señalas es Betelgeuse. Si, se pronuncia cómo la película.

Y ya 15 minutos después de que comenzó el eclipse total nos fuimos. Me puse contento de ver a tanta gente haciéndole al astrónomo aficionado.

pd. Nomás me enteré de dos dislates. Uno fue de una coguorquer de la lupe que quería ir a ver el eclipse al zócalo. Su marido no la dejó ir. Al principio cuando la lupe me contó creí que era porque estaba embarazada y su esposo temía que se le saliera el bebé de un apretón entre tanta gente. Pero no. La lupe me comentó que la suegra de su coguorker le recomendaba que se encerrara a piedra y lodo para que los "efluvios eclípticos" no fueran a malformar al bebé. El otro disparate fue de uno de mis vecinos de eclipse que contemplaba a un avión cruzar el cielo.

- Mira. Ese es un avión. No es un ovni. Los ovnis van más rápido. Tanto que no se pueden ver. Pero yo si los he visto – le decía a la chava que lo acompañaba.

martes, febrero 19, 2008

Eclipse lunar de mañana

Mañana habrá un eclipse total de la Luna. Para informarme de ese evento los de CSI me han mandado (como a todos los que están suscritos a su revista) un panfleto de Andrew Fraknoi de la Sociedad Astronómica del Pacífico. También Cazador de Tatuajes me ha mandado un link de la DGCS de la UNAM. He aquí un resumen de esa información:

Horarios (en el DF)

Comienzo de eclipse parcial: 19:43
Comienzo de eclipse total: 21:00
Eclipse total: 21:26
Fin de eclipse total: 21:52
Fin de eclipse parcial: 23:09

¿Qué vamos a ver?

Mientras la sombra de la Tierra cubre la Luna, el satélite no se oscurecerá totalmente. La luz de sol al pasar por nuestra atmósfera todavía alcanzará a la Luna dándole un color rojizo o cobrizo. El color exacto que adquirirá la Luna sólo lo sabremos viéndolo pues depende de la claridad de nuestra atmósfera y de cuánta actividad volcánica, tormentas y contaminación humana haya.

¿Es seguro ver el eclipse?

Los que son peligrosos de ver sin equipo adecuado son los eclipses solares. Como siempre es seguro ver la luna a simple vista un eclipse lunar no es peligroso contemplarlo con binoculares o telescopio.

¿Qué tan a menudo ocurren y cuándo es el siguiente?

Puede haber hasta 3 al año. Algunos de estos son eclipses totales y otros parciales. Entre el 2000 AC y el 3000 DC se contabilizan 7718 eclipses lo que da en promedio 1.5 al año. El siguiente eclipse visible desde estas latitudes será el 21 de diciembre de 2010. Quizá no estés vivo para el siguiente así que vale la pena salir a verlo.

¿Qué vamos a aprender de esto?

Échale un ojo a la sombra de la Tierra mientras se mueve por la cara brillante de la Luna. Y acuérdate de que esa mismita sombra sugería a los griegos, hace 2000 años, que la Tierra era redonda. Eso se puede ver eclipse tras eclipse. Ya sabíamos cuál era la forma del planeta mucho antes de recibir fotos de los primeros astronautas y naves en órbita.

¿Qué va a haber en el zócalo del DF?

Para impulsar la tradición astronómica y la ciencia entre la población habrá guateque. Habrá música, exposiciones, conferencias, videos, juegos para niños y pantallas gigantes donde se proyectarán imágenes de telescopios de los observatorios Astronómico Nacional en San Pedro Martir y de la Universidad de Sonora. El guateque es cortesía de la UNAM, el GDF, el Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal, el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, el IPN, la embajada de Francia, y otras instituciones, museos y sociedades de astrónomos.

Ahí nos vemos.

domingo, febrero 17, 2008

La Materia Oscura

Recién terminé la trilogía de Philip Pullman. Los antecedentes que yo traía fueron los de varios recientes lectores de la trilogía: el hype de la película La Brújula Dorada y las declaraciones suicidas de asociaciones cristianas en contra de la película y los libros. Las llamo suicidas porque cada vez que creyentes despistados alegan que un libro o película atenta contra su fe, lo único que consiguen es que uno adquiera interés por leer o ir a ver de qué se trata exactamente.

Hay varios defectos que le encuentro a la trilogía de Pullman. Le sobran personajes, sobredescribe lugares y escenarios cuya imagen no es tan crucial para el desarrollo de la historia y deja muy ambiguos otros en donde ocurre lo más estrujante de la acción. Pero todos esos defectos los compensa con creces con la narración y el desarrollo de los protagonistas.

La historia se trata de matar a la Autoridad y a su Regente y que la humanidad sea libre y responsable. Los villanos son el Regente (un ángel que recibió el Reino de los Cielos de La Autoridad -que ya está gaga-) y la Iglesia que no tolera que la gente sea librepensadora y que no esté sometida a sus reglas y prohibiciones.

Los protagonistas de la historia son Lyra y Will. Dos niños provenientes de mundos paralelos (Will viene de una versión de la Tierra que se supone que es la nuestra) que asumen su rol fuera de toda intervención de los adultos en la guerra de todas las Tierras contra el Reino de los Cielos, consiguiendo entre los dos lo que nadie había conseguido en toda la historia de la humanidad: matar al destino.

A lo largo de esta épica uno se encuentra que Pullman recurre a explicar buena parte de lo que ocurre en la trilogía por la acción de Las Sombras, Materia Obscura, Polvo o partículas cuánticas que tienen la propiedad de ser concientes. No obstante la magufería rampante en el mundo real de hoy en día que hace lo mismo; acudir a la mecánica cuántica y torcerla para darle validez a sus disparates (vean la homeopatía y al dr Emoto por ejemplo), Pullman consigue pisar más o menos firmemente por ese terreno resbaladizo apoyado con buenos elementos de ficción y una narrativa clara.

También uno va a hallar lo que opina Pullman sobre la religión institucionalizada. Por ejemplo uno de sus personajes, la dra Malone, hace la siguiente reflexión cuando explica a Will y a Lyra porqué dejó de ser monja: "el cristianismo es un error muy poderoso y convincente". Adicionalmente Pullman narra atrocidades cometidas por la iglesia a lo largo de la trilogía como mutilar niños y asesinar en nombre de La Autoridad.

Pero quien lea esta reseña no debe quedarse con la idea de que el valor de la trilogía trata sobre echarle caca a la iglesia. Eso nomás es circunstancial (además en la vida real la iglesia ya se echa a sí misma caca todo el tiempo). El ateísmo/agnosticismo intrinseco de la novela no es su principal valor. Es el siguiente: uno debe responsabilizarse de lo que hace. Y para eso no necesitas que haya un señor en el cielo que te diga qué hacer. Sólo necesitas usar tu cerebro. Y si el proceso te da miedo nomás tienes de dos sopas: a) enfrentar tu miedo y resolverlo o b) enterrar como avestruz tu cabeza en una biblia y esperar a que las cosas se resuelvan solas.

Lean la trilogía: es muy buena.

pd. En el blog de Fernando Toledo Razón Atea hay una entrevista a Phil Pullman. Me traigo para acá la respuesta que dió a una pregunta sobre la espiritualidad en sus libros con la que no podría yo estar más de acuerdo (el énfasis es mío).

En cuanto al «espíritu», lo «espiritual», la «espiritualidad», son palabras que no uso nunca, porque no veo que se correspondan con nada real: carecen de significado. Yo nunca me pondría a hablar de la vida espiritual de una persona, ni a hacer referencia a la profunda espiritualidad de alguien ni nada de eso, porque no tiene sentido para mí. Cuando otras personas hablan de espiritualidad, eso a mí realmente no me dice nada, salvo un sentido de vaga exaltación combinado, por un lado, con auténtica bondad y modestia, y por el otro lado con fariseísmo y orgullo. Eso es lo que ponen de manifiesto. Eso es lo que parece que ofrecen cuando interactúan con el mundo. Y en mi opinión es más sencillo, más claro y más veraz hablar sencillamente de bondad y modestia, o de fariseísmo y orgullo, sin entrar en las otras cuestiones. Es decir, me parece que las cualidades buenas que implica la palabra «espiritualidad» quedan cubiertas, y de modo más veraz, con otras palabras positivas, y no necesitamos para nada lo «espiritual».

Pero de hecho, mi reacción frente a la palabra «espiritual» es incluso un poco más fuerte; siento incluso una ligera repulsa. Pienso en esos retratos de santos y mártires por pintores del barroco y la contrarreforma: hombres horribles, de aspecto mugriento, con dientes podridos, que llevan túnicas oscuras y alzan la vista con una expresión de fervor fanático, o bien jóvenes hermosas vestidas con prendas suntuosas, con los labios entreabiertos, que alzan la vista con una expresión de fervor fanático, o mártires a quienes se arranca la carne de sus huesos mientras alzan la vista con una expresión de fervor fanático – mirando a la Virgen María, o a una visión de la Cruz, o a alguna otra cosa que flota en el aire por encima de ellos. Y sabes que lo que ellos ven, en realidad no está allí; si tú estuvieras delante de ellos, no verías a la Virgen sentada en una pequeña nube dos metros por encima del suelo; sólo verías los dientes podridos o las prendas suntuosas o la carne desgarrada y la expresión de fervor fanático. Ven cosas. De hecho, sufren un engaño.

De forma que la palabra «espiritual», para mí, tiene connotaciones que son totalmente negativas. Me da la impresión de que siempre que alguien usa la palabra, es señal de que o bien se está engañando a sí mismo, o que está engañando a los demás. Cuando la oigo o la veo impresa, mi reacción es de inmediato escepticismo.

jueves, febrero 14, 2008

Entrevista con Jorge Ibargüengoitia

Las negritas de énfasis son mías.


Entrevista con Jorge Ibargüengoitia

por Aurelio Asiain y Juan García Oteyza

Hicimos la siguiente entrevista el 3 de marzo de 1978, para el octavo y último número de Guernica, la pequeña revista que editábamos con oros amigos, donde apareció en forma abreviada. Ibargüengoitia había publicado poco untes Las muertas, quizá el libro suyo que más llamó la atención de los críticos, pero no lo entrevistamos por eso. Conocíamos sus artículos de Excélsior, sus cuentos y sus novelas, y sin mucho pensarlo nos pareció que seria el más divertido entre los escritores mexicanos que nos interesaban.

Para llegar basta su estudio, en el piso alto de su casa de Coyoacán, había que subir una escalera cuyo último escalón era unos centímetros más alto. Nos lo explicó, riéndose,cuando ya habíamos tropezado. Una mesa de trabajo con una máquina de escribir, una silla, un sofá, un archivero y -lo que me asombró- muy pocos libros, no de literatura sino de historia. Era todo lo que había. Era nuestra primera entrevista y el cuestionario que preparamos resultó inútil, pero Iburgüengoitia no nos defraudó. Empezó por corregirnos. Recuerdo claramente su expresión atónita cuando oyó la primera pregunta (“¿Por qué cambiaste del teatro a la narrativa?“) y su voz irónica después: “En primer lugar lo que debían haberme preguntado es: ¿ Por qué empezaste a escribir teatro?’ Eso es lo que les voy a contestar”. Lo que sigue es la transcripción de sus respuestas, sin algunas repeticiones innecesarias.

Aurelio Asiain


El teatro

Empecé a escribir teatro por accidente, porque en la Facultad de Filosofía y Letras no había un taller de composición novelística. Si un maestro hubiera dado clase de cómo hacer novela yo la hubiera tomado antes, pero la única clase en que te enseñaban a hacer algo en Filosofía y Letras cuando yo entré, en 1951, era un taller de composición dramática que daba Usigli. El me enseñó a escribir teatro, y me enseñó que un escritor es una persona común y corriente que tiene un trabajo y tiene que trabajar. Pero a mí, en el fondo, no me interesa el teatro. No me interesan las situaciones que se llaman dramáticas en la vida real. En realidad soy un escritor de novela; el defecto de todas mis obras de teatro es que no tienen un personaje principal, o dos personajes principales hay ocho que son iguales. Y eso a nadie le interesa. Excepto Susana y los jóvenes y Clotilde en su casa, todas las obras que he escrito fueron un fracaso. La razón por la cual no sigo escribiendo teatro es que lo hice muy mal.


La política

La política mexicana no es política. Aquí hay una estructura que no corresponde a la de ningún otro lado. Tenemos la misma situación desde hace años: el pueblo sufre siempre, el gobierno trata de protegerlo y los ricos son los malos. Los papeles no han cambiado nunca. Al pueblo se le han hecho toda clase de favores pero sigue siendo el pueblo y se sigue muriendo de hambre. Los ricos siguen siendo los malos pero también siguen siendo los ricos. El gobierno sigue siendo el protector del pueblo... y así es la vida. El señor que tiene un puesto en el gobierno cobra por defender al pueblo y el pobre paga porque lo defienda el rico que está en el gobierno. Es un teatro. Pero no tiene nada que ver con lo que podría llamarse política. Sería política si, por ejemplo, los problemas se discutieran públicamente, como se hace en otros países.


Tampoco creo que la solución marxista sea política, yo no soy marxista. Las aplicaciones de Marx que tenemos a la vista son un fracaso total. Yo creo que la libertad es fundamental, que si alguien quiere expresar sus opiniones debe poder hacerlo, y eso hasta ahora sólo es posible en los países capitalistas. Y éstos son horrendos porque explotan al hombre, pero en todos lados explotan al hombre. De manera que los países capitalistas tienen una ventaja sobre los no capitalistas.

Mis opiniones políticas son muy concretas y muy limitadas. Yo creo que México es un país socialista con mala conciencia. Es decir, que está jugando al socialismo siendo un país capitalista, como tiene que ser, porque vive junto a los Estados Unidos y si México se vendiera, como se vendió Cuba, a la Unión Soviética, no le darían un clavo porque la Unión Soviética no puede mantener a México. Y punto. Nos iría muy mal.

La historia

Lo que me interesa al escribir es presentar la realidad según la veo. De eso se trata: es la vida lo que me fascina. Es fascinante, por ejemplo, que en La Bombilla, un restaurante muy agradable que estaba donde ahora está el monumento a Obregón, se le haga una comida al Presidente de la República y llegue un tipo, se meta al banquete y haga caricaturas durante toda la comida (porque hubo sopa y luego cabrito y luego frijoles y la trompeta) y a la hora de los frijoles le dé
siete balazos. Eso puede ser maravilloso. Pero al mismo tiempo estoy hablando siempre de un mundo que ya no existe, porque México no sólo ha cambiado rápidamente sino que se ha perdido. Es un país que no está escrito. Francia, por ejemplo, lo está. Es un país que tiene obras como las del Marqués de Saint-Simon, que era un viejo ridículo que se molestaba porque alguien pasaba delante de él en un coche y lo escribía. Nosotros no tenemos nada. El problema de México es que no tiene historia.

El humor, la burla y los chistes

El humor es algo que yo, francamente, no sé qué es. El termino “comedia”, por ejemplo, significa algo muy concreto:se trata de una visión parcial de las cosas, de ver la realidad en un sesgo en el que todo es un poco grotesco y presentarlo como tal. La comedia supone una simpatía del escritor con el personaje. La sátira es otra cosa: el escritor odia al personaje y lo presenta como una piltrafa. Pero el humorismo no sé qué es. Un señor que hace chistes no me interesa. Sé que ciertas cosas son chistosas, y puedo hacer chistes, pero no me parece que la risa tenga ninguna virtud ni que sea una ventaja. Lo que a mí me interesa es presentar la realidad y si la presentación puede ser chistosa está muy bien. Pero hacer un chiste de algo que no es chistoso me parece grotesco. La muerte de alguien, la muerte de un canalla por ejemplo, puede ser la cosa más chistosa del mundo. Pero en el momento en que la presentas así pierdes una perspectiva, la escena queda fuera de su dimensión particular.


Pero como se supone que soy un escritor chistoso, hay gente que se ríe de cosas que no tienen ningún chiste. En Las muertas, por ejemplo, hay ciertas situaciones que a muchos les dan risa. Hace unos días me hizo una entrevista Jorge Saldaña y según él le daba una risa tremenda que a una persona la plancharan. A mí no, francamente. Que alguien crea que se puede curar a una persona planchándola puede ser ridículo, pero la situación no deja de ser terrible, porque están matando a alguien. Es grotesco, pero no tiene por qué dar risa: no es una situación cómica ni un chiste. Hay miles de cosas grotescas que no son chistosas. Si el Presidente de la República se va a sentar en una silla, alguien le quita la silla y se sienta en el vacío, ha de ser chistosísimo (a mí me encantaría estar presente); pero si en cambio se trata de un elevador que no está, y se abre la puerta y el señor Presidente se va al hoyo, la cosa toma otra dimensión.

Yo creo que he sido un escritor cómico, pero no soy burlón. La burla supone algo de odio o de crueldad, o de desprecio. Generalmente trato de escribir sobre algo que me produce cierta simpatía. En Las muertas, por ejemplo, aparecen las hermanas Baladro, que son unas madrotas. Estas señoras, a pesar de lo que hayan hecho, tienen que tener una vida personal que sea simpática, porque no es posible vivir sin producirle simpatía a alguien. Siempre hay algún momento de ternura o de pasión interesante, o de otras cosas. Pero todo tiene que estar justificado, tiene que haber un equilibrio. Supongo que nadie en el mundo es totalmente despreciable y si tomo un personaje lo que me interesa es justificarlo. Por eso no creo en la burla.

El estilo

El estilo está hecho de limitaciones. Siempre. El momento en que sabes qué es lo que no vas a decir de lo que sabes es el
momento en que sabes que vas a decir. Es una cosa fundamental. Yo soy un escritor que funciona a partir de liminaciones: esto no se dice, esto no se dice y sólo se dice esto. Eso es el estilo. Yo creo.

Obra y biografía

Tengo dos corrientes. Hay una parte de mí que quisiera contar mi vida y hay otra que quisiera contar cosas que no tienen nada que ver con mi vida. La mayor parte de mis novelas se refieren a esa clase de cosas. Por ejemplo, hay una en la que el personaje principal es un general revolucionario mexicano, que no soy de ninguna manera. En otra hay un
tirano, y el asesino de un tirano, que tampoco soy (y espero no tener que serlo). En otra hay madrotas y prostitutas. Todo eso lo veo de lejos, apenas tiene que ver con mi vida. Yo nunca he entrado en un burdel de manera tan consuetudinaria como para conocer los enredos que hay entre las putas y las dueñas. Me lo imagino. Tampoco he sido general, no he estado nunca en el ejército, pero me imagino lo que sería ser un general mexicano en 1928 y me interesa mucho. ¿Cómo funciona un general? Funciona, en último termino, como uno mismo. Todos somos humanos y podemos saber cómo funciona el resto de la gente: si me hacen tal cosa, reacciono de cierta manera, si me hacen tal otra reacciono de tal otra. Así que si uno es madrota, general o tirano, es igual que Jorge Ibargüengoitia, que no es ni madrota ni general ni tirano.

Tengo también libros autobiográficos (como La ley de Herodes o Estas ruinas que ves) pero nunca he escrito mi autobiografía y tal vez es lo que en el fondo me gustaría hacer en el futuro. Me interesa mucho el hecho de que cuando uno es joven no se da cuenta del tiempo. Es una dimensión que no importa. Cuando recuerdo lo que era a los diecisiete años, o a los cuatro, veo un mundo suspendido. Las transformaciones que ocurren con el tiempo se hacen presentes mucho más tarde. En la vejez uno se da cuenta de cuando es joven cree que todo depende de SU voluntad. Y de pronto se encuentra con que hay miles de factores que no tienen nada que ver con eso. Cuando uno es joven cree que todo va a ser siempre igual, que las piernas van a funcionar siempre, y de pronto se da cuenta de que se cansa, de que le duelen las piernas. Ahora, por ejemplo, tengo gota. Tengo un dedo que se me hincha y no puedo caminar mucho, porque me canso, ni puedo tomar mucho alcohol, porque se me hincha el dedo y me duele más. Todo esto cambia la perspectiva del mundo que uno tiene; son idioteces, pero cuentan. Es una cosa impresionante.

La ley de Herodes, Estas ruinas que ves

Creo que tengo una evolución muy lenta, que no madura pronto ni mucho menos. Y ahora tengo otra idea de las cosas que cuando escribía La ley de Herodes. Es un libro un poco heterogéneo, porque los cuentos que están en él fueron escritos a lo largo de siete años. No volvería a escribirlo, de ninguna manera. Ahora veo la vida de manera muy diferente. Pero la veo incluso de manera muy diferente a como la veía en Estas ruinas que ves, una novela que escribí hace tres años. En ésta el narrador es un personaje activo, es el héroe también. Pero es un héroe que tiene, digamos, treinta años y una visión muy concretamente de los treinta años: no ve ni para adelante ni para atrás. En cierto sentido es una limitación que el personaje no tenga historia. No se sabe nada de su infancia, por ejemplo, o de su familia. Desde que aparece hasta el final de la novela todo le ocurre en el presente.


Las muertas

El tema me interesó casi por repulsión: la historia era horrible, la reacción de la gente era estúpida, lo que dijeron los periódicos era sublime de tan idiota. Todo esto, que me producía una repulsión verdaderamente muy fuerte, me pareció muy mexicano. Pero la historia me atrajo como a uno lo atrae una operación o un perro muerto: algo horrible. Según la información de los periódicos todos los personajes eran espantosos. Lo que me interesaba, entonces, era meter a esa gente en la realidad, hacerla comprensible, no verla como los periódicos.


Se trataba, desde luego, de personas muy tontas: la clase de gente a la que le da una pulmonía y quiere curarla con té de orégano. Pero por otro lado la sociedad que las rodea es una sociedad podrida, que funciona para impedir que las cosas se arreglen. Estas personas se encuentran de pronto fuera de la ley y tienen que huir de Jalisco. Se esconden en Guanajuato, en una casa que había sido un burdel, a la que se entraba por la casa de al lado porque había sido clausurada. Se meten en ese lugar con no se cuántas prostitutas y dejan de existir, no tienen vida cívica. Y de pronto se muere una de ellas. Normalmente, uno llama al médico, el medico extiende un certificado de defunción y unoentierra al muerto. Pero si uno está viviendo en una casa clausurada no puede llamar al médico, no puede tener el certificado, no puede enterrar al muerto en el panteón. Entonces, ¿qué hace? Lo entierra en el corral, porque tiene corral y no puede hacer otra cosa. Las leyes y las barreras burocráticas no dejan otra salida, porque las leyes están mal y la moral de la sociedad es idiota. ¿Por que se cerraron los burdeles en Guanajuato? Porque el Gobernador quería quedar bien con los ricos de León, que son los que pagan impuestos. Y creó un problema socioeconómico de treinta mil personas, que son las que vivían de los burdeles.

Todo esto es horrible, pero por otro lado es fascinante, como una enfermedad. Había que encontrar la manera de poder mirarlo. En cierto momento pensé que tendría que entrevistar a las Poquianchis, pero a mí no me gusta hacer entrevistas y, además, era el momento menos oportuno para hacerlas, porque ya habían sido condenadas y hubiera sido imposible hablar con ellas. Entonces decidí que lo que había que hacer era volver a inventar la historia a partir de los datos que tenía, de los periódicos y las actas del proceso. Eso era mucho más interesante y, en el fondo, mucho más cierto. Como digo en la primera página del libro, los hechos son más o menos reales pero los personajes son imaginarios. Porque no es la historia de las Poquianchis, sino la historia de unas señoras que yo inventé, a las que les pasaron las mismas cosas que a las Poquianchis.

El periodista y el narrador

Hay una diferencia enorme. Como periodista uno escribe para un público muy concreto, un público muy ignorante en cuya imaginación no se puede confiar mucho. Hay que dejarlo todo muy claro. Y, por otro lado, los artículos de periódico se escriben en tres horas cuando mucho. Me levanto, sé lo que voy a escribir, me siento a la máquina y en una hora y media, dos horas o tres horas porque no siempre me funciona igual la cabeza) tengo listo un artículo. Si no salió muy bien no hay remedio. Al llegar al último renglón de la tercera página hay que poner punto final: no se puede seguir, porque mandan la continuación a la página no sé cuántos.


Los lectores

Mientras uno escribe un libro es su primer lector y cree que los que van a leer el libro van a leer su libro. No es cierto.
Cada persona va a imaginar algo diferente y en el fondo uno sabe que escribió un libro que no es posible, que nadie
volverá a leer. Es lo fantástico de la escritura.

Por eso en realidad lo que uno hace no puede juzgarse, porque nadie lo verá. Hasta la fecha no he leído una crítica que me haga decir: “Este señor entendió realmente lo que dije”. Nunca me ha pasado. Y no porque está tratando de decir cosas complicadísimas, sino porque mis labios no se leen con atención, en parte porque se supone que son chistosos. Pero no me interesa cómo va a ser juzgada la obra, lo que me interesa es hacerla.

Comunicarse por medio de hojas escritas es fantástico. Es un medio de comunicación de tímidos: no hay que enfrentarse a nadie, que es lo terrible del teatro. Uno tiene que ver en escena las malas interpretaciones de los directores. Entonces se da cuenta de que está aislado y de que la única parte interesante es la que está de su lado, en lo que escribió. Por eso uno escribe y deja luego que las cosas se vayan, como si las echara al río, a ver qué pasa. A veces producen dinero, a veces no, pero eso es todo. Si alguien dice de pronto que uno es un genio, mejor. Pero tampoco creo que sea cierto, no. No me interesa cómo vaya a ser juzgado esto.

pd. Si te gustó leer a Ibargüengoitia también puedes oirlo.

Actualización (28/02/08): Aurelio Asiain, el entrevistador, tiene un blog. Échenle un ojo está interesante.

miércoles, febrero 13, 2008

martes, febrero 12, 2008

Feliz día de Darwin a todos

Hoy se cumple el 199 aniversario del nacimiento de Darwin y ahí les va un recordatorio de qué celebramos:

1. Celebramos una explicación plausible y rigurosa que nos dice cómo llegamos aquí, sin recurrir a alguna intervención divina (ojo: cuando digo rigurosa por omisión me refiero a rigor científico; la explicación que dice que diosito bimbo nos hizo a su imagen y semejanza no es rigurosa, es ramplona y nomás satisface a miopes o a idiotas).

2. Celebramos la libertad de pensamiento y la libertad de inquirir por nuestros orígenes.

3. Celebramos el escepticismo.

¿Cómo se celebra? Vayan a un museo de historia natural. Cualquier día del año. Abran los ojos. Piensen. Y si llevan a un mocoso con uds mejor.

pd. Buscando con qué adornar este post chafita me encontré este video.



jueves, febrero 07, 2008

Libros engañabobos

Si yo pudiera ver lo que ve Sylvia Brown estaría alucinando o sería un estafador


Paramédicos con alas de zopilote e imaginarios.


Para los que la química nunca les entró.


Afortunadamente para el autor de este bodrio Sun Tzu está ya bien muerto, de lo contrario le metía toda la edición por el culo.


Para los que no pudieron con la escuela de medicina pero que a huevo quieren usar bata y tener un consultorio


Sin necesidad de leer este libro yo predigo que los astrólogos van a seguir fallando


¿Es ud anumérico irremediable pero le encanta platicar de números para parecer menos pendejo? Este libro es lo que necesita.


Esta es fácil. Uds. son unos embaucadores hijosdeputa.


Un clásico de las puñetas. Teoría y práctica.


Si estás atrapada en una vida personal y profesional sin futuro cámbiate el nombre a Aparecida y escribe dislates. Bien pronto mejorará tu situación.


Manual del electricista magufo.


¿Le da hueva evaluar científicamente si el personal que contrata su empresa es el adecuado? Acuda a revisar sus garabatos. Va a terminar contratando gente que no necesita pero que cruza bien bonito las t.


¿Su hijo es un mocoso execrable? No pierda el tiempo educándolo y autoengáñese creyendo que es el próximo mesías.


¿Cansada de ser una ñoña? Ahora puedes ser una ñoña que cree que puede controlar la naturaleza.


Se le carga directo a su recibo telefónico. Tome en cuenta que los espíritus nunca están en su área así que hay cargos de larga distancia.


Porque los ayurvédicos arrasan en los concursos de belleza.


Otro manual para hacerse puñetas.


Los the Chaser lo dicen mejor que yo.


Lo mismo que tú. Nada.


Yo creía que estaba ante una dramática historia de un niño de 40 años que lucha por meterse al vientre de su madre pero es nomás otra aburrición sobre almas que se conocen en el cielo y bla bla bla.

Actualización: Esta selección del autoengaño, de la estafa y de la literatura pitera fue traída a ustedes, avezados lectores, desde la sección magufa de la librería El Sótano y el Sanborn's de Coyoacán.

miércoles, febrero 06, 2008

Yo estoy ruco pero tú estás anumérica

Diálogo con una niña de 11 años que se enteró de que mañana cumplo años.

- Oye, ¿cuántos años cumples?

- 35 – respondí.

- ¡Has tenido un millón de cumpleaños! - me dijo admirada después de contemplar el infinito.

pd. Mañana voy al centro a que me celebren los chinos.

lunes, febrero 04, 2008

2 spoilers al frente 2

I.

Hubo dos citas memorables en El Orfanato. Una fue buenísima y la otra me sacó un chále.

Cita buenísima:

Simón (mocoso de 7 años, después de descubrir que es adoptado y que tiene VIH): ¿Lo de los reyes magos también es mentira?

Cita chale:

Medium (a la mamá de Simón que ya no sabe donde buscarlo): No vea para creer. Crea para ver.

La película es entretenida y Guillermo del Toro nuevamente demuestra el dominio de su oficio. Pero lo más notable es que la historia continue siendo efectiva cuando uno se pregunta lo siguiente:

¿Qué tan brutos tienen que ser 500 adultos, magufos, policías y el señor Barriga, para no dar con el sótano de la casa cuando un mocoso execrable lo encuentra en los primeros días?

II.

El comentario más recurrente que me he encontrado para reseñar Cloverfield es el que dice que la película es un menjunje de la bruja Blair y Godzilla. Estoy en desacuerdo; hay otra frase más corta que explica mejor de lo que va:

Cthulhu va de compras a Manhattan.