lunes, junio 30, 2008

Marcha LGTB 2008 o el que no brinque es buga

El sábado la lupe y yo fuímos a mirar desde el camellón central de Reforma, la trigésima edición de la marcha LGTB.

En el tiempo que tengo blogueando me enteraba yo de estas marchas al otro día viendo las fotos en los periódicos y me decía "el próximo año sí voy para bloguearla".

Este año por fin pude planear una visita gracias a Caro y a Memo que me avisaron (vayan a ver sus fotos que esas sí están chidas).

A continuación algo de lo más notable que ví.



Empleado de la delegación Cuauhtemoc haciendo su luchita con las asistentes tempraneras a la marcha

Mamás participando

Guillotina para la intolerancia, decían los autores de ese carrito alegórico. Lo malo es que estuvo vacía todo el tiempo, pfff.







Mujer Maravilla con mecate para colgar la ropa





Spider Woman 1





Spider Woman 2



Vayan. Es muy divertido.

pd. Después de mirar a dos gueras besarse en medio de la multitud, busqué a la lupe para comentarle algo. La encontré tomando fotos debajo del taparrabo de uno vestido de apache que, debo reconocerlo, tenía mejores nalgas que yo.

Nota mental: llevar una batea de babas para la lupe cuando vayamos al siguiente año.

viernes, junio 27, 2008

Autocensura para evitar constructos inútiles.

Nomás uso dos reglas para aplicar autocensura: la aburrida y la chida.

La aburrida consiste en procurar que cuando hablo de terceros cercanos estos estén, si no de acuerdo, al menos enterados de que estoy dedicándoles unas líneas. En caso de que no quieran ser ventilados por este blog chafita entonces busco otro tema y sanseacabó.

Por supuesto que en el caso de que
esos terceros sean unos hijos de puta mis afanes por procurar enterarlos suelen reducirse a esperar a que algún día googleen su nombre y aparezca una bosta mía ante su nariz pegada al monitor.

No falla.

La autoncensura chida tiene más que ver con mi escepticismo galopante.

Me explico.

Cuando estoy escribiendo suelo expresar muchas ideas en términos muy piteros. Por ejemplo, cuando quiero decir algo sobre el rol inneludible de la ciencia en la vida moderna, en lugar de decir "el rol inneludible de la ciencia", etcétera escribo "el espíritu de la ciencia". Cuando releo eso me doy asco y lo cambio.

La palabra espíritu me enferma. Al igual que Philip Pullman no la extrañaría si se borra de todos los diccionarios. Creo que las desgracias autoimpuestas más gordas que ha tenido que enfrentar la humanidad se las debemos a la ridiculez platónica de suponer que existe un mundo ideal además del real. Y la palabra espíritu (junto con la palabra alma) suelen usarse para abordar esa noción chaquiriscueta de un mundo donde las ideas de todos los objetos viven muy contentas.

Es una tontería. Por eso tengo baneadas tanto "alma" como "espíritu" (aún cuando se les pueda usar como sinónimo de esencia). Nomás las uso para pitorrearme de ellas. Y de sus usuarios.

Sí. Ya sé que parezco nazi del lenguaje (además de incongruente después de haber dicho que estaba de acuerdo con eso de que no hay malas palabras nomás hay oidos moralinos). Pero lo que intento decir aquí es que a mí no me gusta usar palabras que provengan de las nociones más piteras que hay para explicar cómo funciona el mundo. Y de todas esas nociones la peor de todas es la que sublima un mundo idealizado restando importancia al que vale: el mundo real en el que vivimos.

pd. Una de las frases de cajón que más me ponen morado es "alimento para el espíritu/alma" para referirse al consumo de música, pintura, cine, o literatura. ¡Por las barbas de Darwin y Randi! ¿Cuál espíritu? Sentirse satisfecho ejercitando algo de contemplación y reflexión estética ¿qué tiene que ver con esa idea paranormafílica de que tenemos dentro del cuerpo algo más que células autoorganizadas, algunas capaces de volvernos autoconcientes? Pfff.

miércoles, junio 25, 2008

Reciclando bostas gracias al cine

El domingo fuí con la lupe a ver 21. El siguiente diálogo me entusiasmó.





Da gusto ver en la cartelera una película donde se aborde algo de probabilidad condicional.

pd. Aunque la neta yo prefiero mi versión del problema de Monty Hall.

jueves, junio 19, 2008

Para batfans

Cuando hace 270 bostas ví el bativolante de un taxista cuernavaquita creí que en términos de batfanatismo ya lo había visto yo todo.

Estaba equivocado.

Contemplen, amigos y vecinos, al bati galeón de las 20 vergas.



pd. Jo. Ningún post de preámbulo a la película The Dark Knight en toditita la blogósfera va a superar este.

miércoles, junio 18, 2008

A la tercera

Esto lo leí en el libro El Universo de Carl Sagan.
No estoy cargado de títulos académicos y ello quizá constituya una ventaja. Creo que hasta cierto punto lo es. Puedo decir las cosas tal como las veo. Pongamos por caso que un periodista aparece en una universidad cualquiera porque un profesor de esa institución ha soltado algo que suena un tanto peregrino, de echo parece serlo desde todos los puntos de vista, y sin embargo ocupa varios titulares y figura en todos los programas de entrevistas, por lo que entendemos que debe de tener importancia, así que el reporte tal vez pregunte a un colega del profesor: "Disculpe, caballero, ¿podría decirme su sincera opinión sobre el estudio que ha llevado a acabo el profesor Brontosaurus y que ha sido comunicado recientemente en la prensa?", y puede que el colega responda en términos bastante generales que el profesor Brontosaurus, "que, como ud bien sabe, ha publicado en muchas revistas científicas importantes y cuya labor yo por supuesto respaldo, al igual que el resto de mis compañeros -haga el favor de tomar nota- es en realidad un agudo observador de la naturaleza, un gran erudito y un miembro numerario de nuestra universidad, ¿está ud anotando? bien. Aunque pueda presumirse que apenas dispone de un soporte de datos sobre el que asentar las conclusiones formuladas en el presente; no es que esos datos de partida resulten insuficientes per se, sino que tal vez podrían ampliarse con el objeto de mejorar el cuadro estadístico ¿entiende", y quizá siga y siga sin llegar jamás a decir nada. Pongamos que ese mismo reportero se me acerca y me pregunta "qué opina acerca de la declaración del profesor Brontosaurus?". Entonces le respondería: "Francamente creo que ese hombre no tiene los pies en el suelo".

[...]

Algunas de mis ocupaciones resultan decepcionantes. En ocasiones me veo obligado a destruir las creencias de la gente o, cuando menos, a suscitarles alguna duda acerca de las mismas. En cambio, se comportan como lo patos de goma, siempre salen a la superficie. No hay nada que hacer para desalentar a los verdaderos creyentes. Puede que en cierto momento digan sí, vaya, que tal vez no tengan esa aura o lo que sea, pero en cuanto les das un par de días, vuelven a recuperarse.

[...]

En ocasiones me han preguntado por qué hago todo esto. Pues lo hago porque intento mantener informada a la gente. Creo que esa es la labor que debe desarrollar un educador, intentar informar. Me siento como un hombre que ve a una persona atropellada por un coche y que al no ser médico y carecer de preparación necesaria se pregunta qué hacer. Creo que lo razonable sería arrastrar a esa persona fuera del paso de los coches y buscar ayuda médica; eso es en esencia lo que hago yo. Me dedico a decirle a la gente que quizá la estén timando o engañando, o que tal vez tengan una idea equivocada y yo pueda aportarles otro punto de vista. Pero claro, si la persona en cuestión decide arrastrarse para volver a colocarse en medio del tráfico y resulta que es atropellada una segunda vez, está bien. Tal vez volviera a sacarla de la calzada pero, eso sí, que no lo haría en una tercera ocasión. Al fin y al cabo es esa persona quien ha decidido ponerse en medio del tráfico y sufrir lesiones. Yo me limito a ofrecer mi ayuda.

James Randi.

lunes, junio 16, 2008

El palacio de los condes de Santiago de Calimaya

En la bosta de ¿Por qué las matemáticas? mencionaba yo que la sala de matemáticas del Universum es el segundo lugar más chido de la Cd. de México para ir a aplastarse un rato a contemplar el infinito.

Ahora no se me dá la gana de platicar del primer lugar en mi lista. Pero sí del séptimo. Es el palacio de los condes de Santiago de Calimaya.


Los condes de Santiago de Calimaya fueron unos novohispanos de gran prosapia. Entre sus miembros más notables figura uno que quemó vivo en la hoguera a Guillén de Lampart quien tuvo la peregrina idea de que había que independizar a México. Allá por 1659.

Para llegar al palacio de los condes de Santiago de Calimaya uno puede abordar un taxi y decir:

- Lléveme al palacio de los condes de Santiago de Calimaya.

Aquí puede ocurrir que quien vaya manejando el taxi sepa que el mentado palacio es ahora el Museo de la Ciudad de México y que está en Pino Suarez #30 Centro Histórico. También puede ocurrir que el taxista crea que le están tomando el pelo y para desquitarse vaya a dejarlo a uno hasta La Villa.

El museo alberga una sala de exposición permanente que se llama Todo Cabe en una Cuenca y consiste en un panorama histórico-geográfico de la olla de grillos en la que vivimos.


Muy instructivo. Aquí me enteré yo de un episodio histórico chilango que a pesar de haber ocurrido en el siglo XVII sirve bien para ilustrar lo kafkiano de esta ciudad y los que la habitamos.

Episodio histórico chilango: Chambonería, inundación, virgencitas y temblores.

En 1607 para resolver el problema de las inundaciones en la cd, el virrey Luis de Velasco encargó a un señor de curriculum renacentista pero de vocación milusos que se llamaba Enrico Martinez que atendiera el problema. Enrico Martinez presentó dos proyectos y las autoridades escogieron el más pitero por barato (el tunel de Nochistongo y el canal de Huehuetoca). El problema se resolvió hasta que el 20 de septiembre de 1629 llovió durante 36 hrs. Las aguas llegaron a 2 metros de altura y tumbaron media ciudad que ha de haber estado hecha de lodo en aquellos días. Enrico Martinez, para que el agua no se llevara su canal, decidió cerrarlo provocando una inundación que duró cinco años.

Cuando el virrey y su corte estaban pensando en hacer las maletas y llevarse el gobierno a un lugar menos húmedo como Pachuca y cuando los habitantes de la ciudad ya estaban hartos de transladarse en canoas para cruzar la calle, hubo un gran terremoto que terminó de tumbar la ciudad pero que tuvo la virtud de abrir unas grietas gigantescas en el suelo por donde se fue el agua. Muchos atribuyeron el temblor a la virgen de Guadalurias a la que dedicaban rezos para que les quitara el agua del cuello.

Ya pues. Vayan. Además de Todo Cabe en una Cuenca hay exposiciones temporales.

pd. Hay cosas imperdibles. Como este crossover de Wonder Woman y Superbarrio.

miércoles, junio 11, 2008

Bosta multiblog v3.0 o cómo fue que empecé a pensar que el escepticismo rulea

Leyendo a luis me encontré un post donde reflexiona sobre escepticismo y divulgación. En él pide que yo "debraye sobre si el escepticismo innato produce el gusto por la divulgación científica o viceversa".

Para hoy tenía yo agendado un post que iba a esclarecer de una vez por todas la importantísima cuestión de la influencia de la dieta de dicotolidoneas en los clérigos eslavos del siglo XV... pero bueno, creo que el mundo puede esperar a las sesudas respuestas a ese problegómeno que no ha de dejar dormir a más de uno.

Antes de debrayar sobre qué va primero, si el gusto por leer textos de divulgación científica o el desarrollo del pensamiento crítico y del escepticismo, voy a debrayar sobre el caracter innato del escepticismo repitiendo algo que Asimov ya dijo en la introducción que escribió para el libro de James Randi, Flim Flam:

"Los niños son por naturaleza escépticos".

¿No quedo claro? Va de nuevo.

"Los niños son por naturaleza escépticos".

Ahora bien. Quizá alguno de uds tenga en la choya una dantesca imagen de un montón de mocosos vociferantes haciendo fila para sentarse en las rodillas de un señor vestido de santaclos y piense: "ese Asimov estaba pedo cuando escribió eso".

Yo lo dudo. A Asimov no le gustaba ingerir alcohol cuando escribía. Además hay algo adicional qué considerar y es lo siguiente:

Los mocosos son curiosos (la palabra curioso no la estoy usando como sinónimo de interesante o notable, la estoy usando como sinónimo de alguien con ganas de inquirir). Quien lo dude deje un tornillo al lado de un bebé y enfréntese a la posibilidad de terminar el día en la sala de urgencias de un hospital esperando que le puedan sacar al bebé de la garganta el mentado tornillo que se zampó por investigar qué era esa cosa metálica de superficie tan garigoleada.

Y en el fondo ese es el quid del escepticismo. Curiosidad. Sin ganas de inquirir no hay manera de entender cómo es el mundo que lo rodea a uno. Carl Sagan solía llamar a la habilidad efectiva de inquirir un matrimonio entre asombro y escepticismo. Pero a mí me gusta ser más claro y breve, y prefiero la palabra curiosidad.

Por tanto, creo que cualquier niño (a menos que tenga una tara mental irremediable) viene equipado con lo esencial para ser escéptico. Y también creo que si no se fomenta esa actitud innata entonces al cabo de pocos años uno va a tener en las manos un adulto paranormafílico crédulo y que se traga todo lo que la figura de autoridad en turno le diga. Ya sean sus padres, sus maestros, sus gobernantes, los desaforados locutores de televisión que alegan que estamos inundados hasta el cuello de visitas extraterrestres o los infomerciales que prometen quitar lo gordo, lo impotente y hasta lo bruto gracias a la ingestión del milagroso hongo michoacano (no, avezados lectores, cuando escribí hongo michoacano no me refería a Felipe Calderón).

Ya que quedó zanjado eso de lo innato vamos a la pregunta de luis: ¿lee uno divulgación científica y se vuelve escéptico? ¿O uno al ser escéptico por eso lee divulgación científica?

Aquí hay que tener en cuenta de que a pesar de que uno desde pequeño traiga toneladas
de curiosidad (sí, ya sé que no se mide en toneladas pero esto es una figura retórica chafa que por el momento sirve), a medida que se van adquiriendo experiencias y explicaciones provisionales de esas experiencias, uno va olvidando que dichas explicaciones son eso, provisionales, y adquieren caracter de inamovibles y así se quedan hasta que uno se muere junto con sus ideas y creencias ridículas.

A menos que antes uno tenga un choque con la realidad.

Yo fui afortunado y ese choque con la realidad lo tuve leyendo Cosmos. Que no fue de los primeros libros de divulgación que leí.

Antes de Cosmos mis lecturas de divulgación nomás eran dos. Una si era científica y la otra era magufa.

La científica consistía en rebanarme como jamón las yemas de los dedos a la hora de pasar las hojas de cualquier tomo de la enciclopedia Time Life. Estaban buenas las fotos (además los tomos negros dedicados a historia eran geniales).

La otra lectura que yo creía que era de divulgación era una revista promagufa setentera que se llamaba Duda. Explicaba en formato de comic maguferías que iban desde la lectura de auras con cámaras Kirllian hasta ognis y búsquedas heróicas de agua o tesoros con varitas de madera.

En aquellos días no tenía yo mucho sentido crítico para discernir qué era magufo y qué era ciencia.

El primer paso para entender la diferencia lo tuve cuando en una navidad ochentera mi papá me regaló Cosmos. En el capítulo número 1 leí de Eratóstenes y cómo midió el planeta en el siglo tercero a. de C.

Ahí tuve una revelación. Me dí cuenta que todo lo que había leido era pura basura. Aún no sabía que Time Life contuviera ciencia, ni que la revista Duda contuviera puro bullshit. Lo que sabía es que estaba yo ante la primera ocasión en la que alguien, Sagan, explicaba con palabras que podía yo entender y con un método que juzgaba yo reproducible, la manera en la que otro, Eratóstenes, había aprendido uno de los datos que yo me había aprendido como perico: el diámetro de la Tierra.

Y pues de ahí pa'l real. A medida que pasaba el tiempo me daba cuenta que lo magufo era de lo que hallaba explicaciones chafitas e inamovibles y lo que era ciencia era de lo que encontraba explicaciones provisionales pero plausibles.

Eso sonó muy rápido, pero no fue así. Fue un proceso de muchos años que me ha costado llevar a más ámbitos en mi vida -a veces tortuoso porque además de escéptico suelo ser rematadamente necio- y que va a terminar hasta el día que me muera.

Y ya. A lo que pregunta luis no creo que haya una regla. Hay gente que escribe divulgación y que es muy escéptica en su campo pero que se traga cualquier cosa si se les saca de su ámbito. Hay gente que puede citar en gramos cuánto pesa la Tierra pero que no sabe cómo llegamos a esa conclusión. Hay gente que se lía a bofetadas con creacionistas cristianos enunciando de memoria la edad de la Tierra y sumando la duración de cada era geológica pero que no saben de los distintos cálculos a lo largo de los últimos 300 años para averiguar cuántos años tiene el planeta. Hay también indignados ante los negacionistas del holocausto que tampoco están muy enterados de la manera en la que los historiadores llegan a la suma de judios muertos en ese genocidio. Y hay gente muy lista que cree que Freud y Lacan eran de lo más sensato a la hora de estudiar la psique humana.

Todos esos aunque tengan los datos correctos nomás han sido expuestos a divulgación científica enciclopédica. Y esa, no es la que hace a un escéptico.

Creo que lo que hace a un escéptico es una mezcla muy rara de información, de autocrítica, de indignación y de mucha curiosidad. No basta con mirar lo que se publica en Science. Vean si no a otro luis; uno que se apellida González de Alba.

¿Ya había dicho y ya?

domingo, junio 08, 2008

Preparando un reto

De los magufos que más me ponen morado son los que alegan que pueden diagnosticar si un candidato a un puesto de trabajo dado es el adecuado a partir del sesudo análisis de la manera en la que cruza las tes y pone punto a las ies.

Ese dislate se llama psicografología y puedo contar con los dedos de una mano -sin que me sobran dedos- las ocasiones en las que a algún conocido lo han eliminado del proceso de selección con la excusa de que de acuerdo a su letra no va a poder desempeñar la chamba a la que está aplicando.

Se me ha ocurrido echarles un reto a algunos de esos psicografólogos que venden métodos facilones pero erroneos de selección de personal a agencias de recursos humanos crédulas y chambonas.

Consiste en pedir a los psicografólogos que a partir de sus métodos chaquiriscuetos respondan algunas preguntas respecto a dos muestras de escritura de 2 mexicanos:

1. Sexo, y

2. trabajo que desempeñaban.

Las muestras de escritura son de 2 mexicanos notables que desempeñaban su chamba con éxito y las fuentes de estas muestras están publicadas y disponibles en varios lugares de la ciudad, por lo tanto no sé sí sea muy fácil que los psicografólogos le atinen. Por eso las traigo ante uds avezados lectores, para ver si las muestras son lo suficientemente imprecisas para que no resulte trivial adivinar quienes fueron los que las escribieron.

Aquí las dos muestras.

Muestra 1:


Muestra 2:

viernes, junio 06, 2008

Noten la diferencia

¿Se acuerdan de que en una ocasión pregunté, mutatis mutandis, a un señor que hablaba sobre el calentamiento global si la temperatura creciente en Marte no sería un aspecto a considerar a la hora de achacar la temperatura creciente en la Tierra nomás a la actividad humana?

Como al divulgador no le gustó mi pregunta respondió con una mentirota:

- No se puede medir la temperatura de un planeta- dijo y continuó con su discurso estilo Greenpeace.

Bueno a mí tampoco me gustó que me respondieran con una mentira. Eso provocó que tome yo nota cuando alguien platica sobre la medición de la temperatura de un planeta.

Comparen el estilo del dr Antonio Fernando Sarmiento Galán para encarar eso de las mediciones de temperaturas en planetas distantes y el de Phil Plait que en este video responde preguntas sobre astronomía que le hicieron estudiantes de 6to grado. La pregunta sobre temperaturas planetarias está en el minuto 4:33.





pd. Espectrógrafo. ¿Qué va de "telescopio infrarrojo" a espectrógrafo cuando intenté revirarle al dr Sarmiento Galán? Si tuviera tantita vergüenza estaría cerrando el blog. Lo bueno es que no tengo.

martes, junio 03, 2008

¿Y por qué las matemáticas?

Uno de los aspectos que más me gustan de las exposiciones de matemáticas consiste en que proporcionan herramientas para revirar a EL GRAN TEMOR VOCACIONAL que se expresa casi siempre así:

“¿Qué carrera estudio donde no haya matemáticas?”

La respuesta corta a un anumérico aterrado por matemáticas es la siguiente: Tírate a las ruedas de un tren pues no existe una carrera que no use matemáticas (hasta los literatos más entusiastas del anumerismo tienen que aprender a contar las palabras que entregan).

Por eso celebro que hace unas semanas se inaugurara la exposición “¿Por qué las matemáticas?” en el centro cultural Ollin Yoliztli. La exposición es una iniciativa del Centre Sciences CCSTI de la région Centre (Orleans-France) con la Tokai University y la Universidad de Manila.



Los que ví que visitaban la exposición se dividían en tres grupos. El grupo más numeroso consistía en vociferantes mocosos echando espumarajos y tomando por asalto todo lo que pudieran mover, jalar, morder y escupir mientras sus azorados padres los intentaban controlar con muy poquito éxito.

El otro grupo era menos escandaloso pero igual de alarmante. Era gente que creo que arribó a la exposición porque se perdió yendo a pagar el recibo de la luz. Miraban los elementos de la exposición con la misma expresión con la que contemplarían el motor humeante de su coche en el periférico bajo el rayo del sol. Eran de esas personas que encaran las cosas que no entienden con la creencia de que la vida, el universo, el destino, la gran chingada y el ridículo karma les quieren jugar una broma.

El tercer grupo era más interesante y era el que disfrutaba más la exposición. Eran personas de todas las edades que al pasearse por la exposición abrían los ojos como platos al darse cuenta de que un chingo de ámbitos de su vida cotidiana se pueden expresar en términos matemáticos si usan lo que traen sobre sus hombros un poco.

Esta exposición tiene elementos comunes con la sala de exposición permanente de matemáticas del Universum (la sala de matemáticas del Universum es el segundo lugar más chido en toda la ciudad de acuerdo a la guía chilanga controlzape –publicación imaginaria que rivaliza en popularidad con esa otra guía chaquiriscueta del autoestopista galáctico-). Por ejemplo en ambas exposiciones uno puede apostar a encontrarse a alguien dándole vueltas a un triángulo rectángulo para contemplar arrobado cómo la arena (o el aceite en el Universum) de los cuadrados de los catetos llenan el cuadrado de la hipotenusa.


Tripa chelera + Teorema de Pitágoras en acción.

Más del contenido de ¿Por qué las matemáticas?

Möbius + Escher

Una razón más para aprender matemáticas.

Tardé quinientas horas en lograr dos burjujas contenidas dentro de otra. Ahora sé que con un popote hubiera sido más sencillo. Duh.

Gödel sabía.

Los puentecitos de Königsberg o de la primera vez que alguien me platico de teoría de grafos

El teorema de los 4 colores o de la segunda vez que alguien me platico de teoría de grafos

Multitud estudiando geometría con papiroflexia

Porque en el tianguis del chopo uno no puede hacer teselaciones

Vayan. Va a estar hasta el 15 de junio.

Pd offtopic. Alguien me dejó en los comentarios de la bosta previa algo que luego borró. Mis trolls son una vergüenza dijo. Me imaginé un concurso bloguero en el que los participantes echáramos a pelear a nuestros anónimos más necios como gallitos de pelea. Yo quedaría en ultimísimo lugar si uso al anónimo a quien le escocen las tripas cada vez que escribo que me voy a tirar al suelo a bailar watusi.