martes, enero 06, 2009

La más reciente adición a mi escépticoteca

Durante el intercambio de regalos de hace dos semanas la lupe hizo de mí un escéptico feliz cuando me dió un paquetito que contenía el siguiente libro:


Que está escrito por James Randi y prologado por Carl Sagan.

No crean, avezados lectores, que este fenómeno, el de la curación divina o milagrosa a través de la fe, es una manifestación que nomás se da entre cristianos gringos y turulatos. Aquí también en México y en esta meritita ciudad podemos hallar varios que se dedican a la estafa y al engaño de andar curando gente enferma haciéndose pasar como intermediarios de diosito bimbo mientras abrazan alguna versión de la biblia para añadir credibilidad a sus dizque superpoderes curativos. Además del ya mentado en este blog Wayman Mitchell, me vienen a la mente los brasileños que convierten cines y teatros en templos de oración bajo el cacareo de Pare de Sufrir.

Dice Sagan en el prólogo de The Faith Healers:
Hipócrates de Cos es el padre de la medicina. Aún se le recuerda 2500 años después con el Juramento Hipocrático (cuya versión modificada recitan los estudiantes de medicina durante su graduación). Pero es aún más celebrado por sus esfuerzos en sacar a la medicina de la sombra de la superstición y llevarla a la luz de la ciencia. (Una similar emergencia de la ciencia médica desde el misticismo ocurrió unos pocos siglos después en China bajo el tutelaje de Bian Que.) En el diagnóstico de la enfermedad, Hipócrates ayudó a sentar las bases del método científico -urgiendo la observación cuidadosa, la evaluación honesta y la voluntad de reconocer las limitaciones del conocimiento del médico. En un pasaje típico escribió: "La gente piensa que la epilepsia es divina, sólamente porque no la entienden. Pero si llamaran divino a todo lo que no entienden, no habría límite para las cosas divinas." Conforme el conocimiento médico ha avanzado desde el siglo IV A.C. hay más cosas que entendemos y menos cosas que atribuimos a la intervención divina. La mortalidad infantil ha disminuido, el tiempo de vida se ha alargado y la medicina ha mejorado la calidad de vida de mucha gente en la Tierra.
Más adelante en su prólogo, Sagan dice del propio James Randi:
Hace, con efectividad aplastante, las preguntas del más elemental sentido común: ¿Tenemos algún conocimiento médico independiente de que la persona cuya "ceguera" se ha curado estaba de hecho ciega antes de asistir con el curador milagroso? ¿Estaba el individuo que dramáticamente se levanta de su silla y camina después de ser "bendecido" realmente confinado a una silla de ruedas antes del "culto"? Solo porque queremos creer en tales curas aceptamos irregulares evidencias -experimentos sin controles-.
El libro es muy bueno. Contiene el recuento de James Randi sobre cómo desenmascaró al charlatanazo de Peter Popoff (vean el video en youtube) y cómo ha buscado evidencia de numerosos casos de curaciones milagrosas de más autoproclamados curadores milagrosos sin encontrarla. No por falta de ganas sino porque los autores de tales cuentos nunca pudieron suministrarla.

7 comentarios :

Semidios dijo...

buena recomendación a ver si luallo!

Jouleman dijo...

Que curaran a alguien que sufre de disfunción eréctil con un acto de fe, eso es algo que me gustaría ver.

AndreaLP dijo...

Se me antoja leerlo. Es un buen regalo, eh. La Lupe se lució.

Hace tiempo en el Discovery ví un documental respecto a los 'sanadores' y el efecto que tenían en la gente y comprobaron que efectivamente, es puro pájaro nalgón (o sea, un engaño).

Palabra verificadora: corishm... y me acordé de David Coresh y eso de los fanáticos religiosos. Otra bosta, como dirías tú.

TheJab dijo...

"La mortalidad infantil a disminuido"...

¿Podría corregir eso? ¿Sí?

Por otra parte, este post me recuerda que hoy tengo tiempo para continuar la lectura de un libro... el que más he tardado en leer, y apenas voy como a la mitad.

Palabra verificadora: ursirent
¿le recuerda algo?

controlzape dijo...

Corregido. Pero nomás porque estaba yo traduciendo lo que Sagan escribió, En otro caso lo hubiera dejado como está pues estoy más interesado en que mis futuros correctores de estilo tengan qué hacer que en andar viendo donde se me fue una h.

Roland dijo...

En un ambiente de euforia religiosa como el de los eventos religiosos de esa gente el cerebro debe de segregar una buena cantidad de endorfinas que le hacen sentir mejor a uno... pero cuando se pasa el efecto y ya no parece tan buena idea el haberse deshecho de las muletas, las cámaras de televisión ya no están ahí.

Saludos.

El Nahual dijo...

La estupidez es divina?