jueves, enero 15, 2009

El Vocero de Dios, reseña y reflexiones piteras mías

La primera vez que supe del libro de Salvador Frausto y Temoris Grecko fue por feisbuq. Alguien había publicado una invitación abierta para la presentación del libro a la que no fuí.

La segunda vez que me volví a acordar de El Vocero de Dios fue en Gandhi MAQ. Había un altero de ejemplares. Tomé uno con cuidado para que no fuera yo a terminar sepultado bajo decenas de jetas de Jorge Serrano Limón y miré cuánto costaba. Lo dejé al darme cuenta que sólo llevaba dinero para adquirir mi libro de Ricardo Garibay que tenía prioridad en esa ocasión.

La tercera vez fue en casa de mi papá.

- Ví a Salvador Frausto – dijo mi papá.

- ¿Al papá o al hijo?

- Al papá. Estábamos platicando de lo que han hecho nuestros respectivos hijos. Él me presumió el libro que escribió su hijo y me dió un ejemplar para que lo leyera. Yo nomás tenía para presumir tu blog horrible.

A continuación me dió el libro El vocero de Dios. Con ese gesto mi papá, un señor muy listo, consiguió varias cosas: me transfirió el compromiso de una lectura que no quería hacer él, de tal manera que cuando Salvador Frausto Senior le pregunte cómo va con el libro que le dió, mi papá sólo debe repetir como perico esta reseña. Y de paso, se desquitó de las vergüenzas que le hago pasar cada vez que algún cuate suyo saca a colación el tema "los logros de nuestros vástagos".

Pues bien, papá. Ya acabé de leer el mentado libro. Ahí va la reseña.

Cuando le quité el plastiquito protector miré las últimas páginas. El epílogo terminaba en la 249. "Utale" pensé "¿Cómo hicieron para llenar 249 páginas con la vida y obra de Jorge Serrano Limón? Yo creo que ni la esposa e hijos del exdirigente de Provida conseguirían llenar 50 sin repetirse hasta la nausea".

Estaba yo muy equivocado. El libro no trata nada más de Jorge Serrano Limón (no lo hubiera terminado de ser así). En la presentación, antes del capitulo 1 lo aclaran sus autores: "en las páginas siguientes el lector encontrará una investigación periodística en la que se entrecruzan un perfil de Jorge Serrano Limón, una crónica del activismo católico y un análisis de cómo opera la ultraderecha mexicana. Amén".

Y efectivamente, usando el activismo de Jorge Serrano Limón como hilo conductor, los autores van desmenuzando diversos incidentes de la vida nacional (en la bosta previa hay uno) cuyos protagonistas puede uno colocar en dos grupos: por un lado están los herederos ideológico-religiosos de los realistas, de los que trajeron a Maximiliano de Habsburgo, de los que al grito de Viva Cristo Rey hacían la guerra al estado mexicano y de los que simpatizaban con los regímenes de Hitler, Mussolini y Franco y por otro lado están (¿estamos?) los que defienden el librepensamiento, la separación Iglesia-Estado. la educación laica y la necesidad de legislar en consecuencia ante una sociedad cada vez más plural y diversa.

El inicio del hilo conductor lo establecen los autores la mañana del 24 de abril de 2007 a las afueras de la ALDF cuando un grupo desnutrido de opositores a la despenalización del aborto en la capital se manifestaba raquíticamente y Serrano Limón rezaba en la Catedral Metropolitana.

"Es el día más triste de mi vida" dicen que dijo Serrano Limón cuando se enteró del fallo.

De ahí los autores brincan a hacer un perfil de Jorge Serrano Limón. Uno se entera de aspectos de la vida personal del señor: padre de 8 hijos -sobreviven 7-, corredor de maratones -corre todos los días en Los Viveros-, sobreviviente de cáncer, dialogante de Dios -le consulta las decisiones de su vida-, vecino de Coyoacán -vive en Pino y Miguel Angel de Quevedo-. Por las entrevistas que le hicieron los autores uno llega a pensar que sería un señor a toda madre, si no estuviera convencido que Dios le habla y que él es su vocero.

De ahí los autores brincan a platicarnos de los orígenes católicoclasemedieros de Serrano Limón.

En este ámbito uno de los aspectos más interesantes que yo encontré es que a Jorge Serrano Limón le gustaba asistir y mandar gente a las pláticas que daba el execrable Salvador Borrego (los disparates antihistóricos y negacionistas de este último ya le hubieran asegurado una celda en alguna cárcel europea para gran pena de a) sus fans y b) los que nos gusta pitorreamos de él).

También en esta parte el libro comienza a abordar denominaciones como la Unión Nacional Sinarquista, el Yunque, las falanges de las Camisas Doradas que después derivan en otras como la Unión Nacional de Padres de Familia, Provida, el PAN y un montón más.

Se barajean también muchos nombres. Lorenzo Servitje (don Bimbo para más señas), Luis Pazos (el señor que desvió 30 millones de pesos a Provida de recursos originalmente destinados a la lucha contra el SIDA), los actuales funcionarios de la secretaría de Salud (que en tiempos de Frenck se opusieron a las políticas oficiales de planeación familiar, anticonceptivos y campañas protolerancia y que ahora se han dado cuenta que no es tan fácil subordinar las políticas de estado a sus creencias religiosas y personales) y un chingo más.

El libro continúa con muchos sube y bajas de esta "jihad o cruzada para dominar tu sexo, tu vida y tu país" como le dicen los autores. Las visitas papales les daban mucho combustible a estos grupos ultraderechistas (de los cuales Provida es apenas uno y no necesariamente el más influyente) para oponerse a las iniciativas de despenalización del aborto y a las políticas de salud pública basadas en la educación sexual, la promoción del uso del condón y los anticonceptivos.

El activismo católico ultraderechista del que el libro cuenta no termina ahí. Tanto la censura a expresiones artísticas que ellos consideraban blasfemas (de nuevo miren la bosta previa) que iba desde retirar obra plástica hasta prohibir la exhibición de películas (La Tentación de Cristo tardó 15 años en llegar a las carteleras mexicanas), como la oposición a cualquier debate entre legisladores que dieran apenas un asomo de derechos a homosexuales son también fuente de abundante conflicto y parado de pestañas.

Los coqueteos y desaires con otros grupos ultraderechistas y los candidatos al poder también son narrados en el libro. Felipe Calderón, por ejemplo, no tuvo empacho en aceptar los votos que le pudo conseguir el activismo incansable de Serrano Limón pero no le gustaba que lo vieran con él.

"Es el pato feo de la ultraderecha", lo definen los autores.

Después de la reacción jocosa que provocaron los intentos de prohibir la exhibición de El padre Amaro, los capítulos que representaron una dosis de ubicatex para mí son los siguientes: Qué tango con las tangas y ¡Putos Todos!

En el primero los autores dan cuenta del escándalo de las tangas. Gracias a la marrullería de Luis Pazos. Provida contó con más recursos que otras organizaciones de su tipo en 2003. Luego una auditoría ciudadana sacó a la luz el desbarajuste contable con el que operaba Provida (del que las famosas tangas apenas y pintan). Lo grave de todo esto es que a pesar de las evidencias contundentes, el SAT y la PGR lo hayan exonerado. Si bien no le han levantado la sanción a Serrano Limón no lo han castigado. A Luis Pazos nomás lo regañaron y este ha de haber respondido:

- Juar, juar.

Y así siguen las cosas.

El otro capítulo que me gustó es el que cierra el hilo conductor de los autores en un círculo. Trata de cómo estuvo la campaña para evitar que se despenalizara el aborto en la ciudad y sus secuelas. Una de esas secuelas y que yo no conocía es la que consiste en los engaños y mentiras que los esbirros de Provida usan para bombardear a las mujeres que van a abortar en las clínicas del D.F. Por si no fuera suficiente enfrentar un aborto las chavas deben encarar a "los objetores de conciencia" (algunos de los cuales trabajan en el hospital) que les dicen que lo que están a punto de hacer es un pecado y que además dañará irremediablemente su salud. Pfff.

El párrafo del libro que rulea es el siguiente:
"... el Estado laico está construido para prevenirnos de los fanatismos intolerantes de la religión, precisamente. De los voceros de Dios y de los Mesías que nos vienen a salvar tratándonos como a incapacitados. El Estado laico permite normar las relaciones entre personas de distintos credos y de ninguno, sin que la convicción religiosa de cada cual impida la generación de acuerdos. En este mundo hay embarazos no deseados, mujeres afectadas o muertas por abortos clandestinos, jóvenes contagiados de VIH por no usar condón, graves problemas sociales que demanadan acciones eficaces basadas en la ciencia y en la razón, y que no se podrían realizar si los Serrano Limón o las Rocío Gálvez de México y del Vaticano tuvieran el poder de detenerlo todo con un terco: "es que va contra la vida". Sus argumentos se reducen a repetir esa frase. Y así se oponen al condón, aunque el sida se lleve muchas vidas, y al aborto legal, aunque la clandestinidad acabe con muchas otras, y a la anticoncepción, aunque las adolescentes se embaracen. La destrucción o limitación del Estado laico significaría suplantar la razón por el dogma, la ciencia por la fe, y el progreso por el retroceso."
Ahora bien, la cruzada para que el clero imponga su modelo de sociedad -una de educación religiosa en las escuelas y de vigilancia eclesiástica en la vida del páis- está lejos de terminar. Por ejemplo vean nada más los dislates sobre las consecuencias del divorcio que el enano que tenemos por presidente dijo ayer, avalado por la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Terminan Salvador Frausto y Temoris Grecko diciendo ante la perspectiva de que eventos como el Encuentro Mundial de las Familias sean el detonante para más activismo ultraderechista: "que Dios nos agarre confesados".

Aquí difiero de los autores. En estos días he leído en periódico y oido en radio sendas menciones a las distintas posibilidades de familia que puede haber (y no nada más a la "avalada" por la Iglesia Católica) como reacción al Encuentro Mundial de las Familias. También en unos días será el Festival Internacional de Cine y Teatro Gay de México en el CNA.

La sociedad mexicana, aunque en su mayoría católica, no comulga toda con el afán de obispos y de grupos ultraderechistas que insisten en decirle a uno hasta en qué no pensar. Que Dios agarre confesados a sus hijos de puta de "valores" caducos.

14 comentarios :

tavone dijo...

La reseña esta bastante larga y Don Serrano Limón me da Hueva y pena ajena

Kix dijo...

:-) Creo que es un must en mi librero eh!! Se escucha jugosito...

¿Pero no me enfermaré de la bilis?

TORK dijo...

Te quedó medio floja la reseña, pero logró que me interesara en conseguir el libro.

Antonio dijo...

Inteligente tu papá Héctor. Eso de hacer que mi hijo lea los libros que ya sé que no voy a leer y luego usar su reseña... me acaba de dar un nuevo aliciente para insistirle a mi hijo en que se sumerja en los placeres de la lectura.

Creo que esto del encuentro mundial de las familias da para varias reflexiones sobre el catolicismo mexicano. Por lo pronto Kix ya empezó en su blog.

Un Abrazo.

Altamar dijo...

me dio hueva leerlo, ah, pero no comento pa eso. Hace un par de dias conoc'i a Ricardo Garibay (hijo), tiene un negocio de impresi'on fotogr'afica y de arte, se platica chid'isimo con 'el.

Deino dijo...

Ah como me hace rabiar ese Serrano. Pero como me entretienen todas esas sandezes que el y la ultraderecha se sacan.

controlzape dijo...

A los que les quedó muy larga la bosta se las voy a resumir (uy, ya me los alburié sin querer).

1. El libro está bueno.

2. No nada más trata de Jorge Serrano Limón.

3. Leánlo.

Servidos.

Multipolar dijo...

También me has hecho querer leerlo, y vaya... con lo del encuentro de familias, lo del divorcio y la retrograeez del episcopado y las minifaldas, y los panistas guanajuatenses, me han dado náuseas moralinas....

tOnYtO dijo...

Buena reseña, que bueno que haya libros que desenmascaren el terrorismo católico en México.

Por cierto, este blog ya tiene algunos años y es referencia en la blogósfera mexicana y entre blogs escépticos, no es para menospreciarlo :P

Saludos.

Lupe dijo...

La tarugada esa del encuentro de familias... es uno de los colmos para el gobierno del pendejete de Calderon y peor aún que él mismo vaya y se ponga de pechito ante los clérigos... de pena ajena. Y qué los mugres curas no le dirán que robar y usurpar puestos también es pecaaaadoooo puaj son de dar asco.
Además me dió mucho coraje el que dijeran que las convivencias y demostraciones homosexuales deben ser en privado... carajo, pinchurrientos curas que son sepulcros blanqueados, porque muchos de ellos no se salvan de esas demostraciones en su privacidad.
Y del libro... creo que es interesante, pero me quedo con tu reseña jejeje.

Roland dijo...

Lo que me alegra es que el emperador Pal... quiero decir, el papa Benedicto les hizo fuchi y no quiso venir a su "encuentro" chafa.

Lo que me preocupa es que el presidente si haya ido.

Lo he dicho antes y lo repito: nadie como un grupo de señores grandes, solteros, supuestamente célibes y enfundados en flamboyantes vestidos medievales, para venir a decirnos cómo debe de ser la vida en familia.

Saludos.

Dario dijo...

A la reseña le faltó algo: La foto de una tanga sexi.

Quizás debiera completarse con las fotos de unos perversos besos seguidas de las caras de los perversos panistas que propusieron la pendejada de prohibirlos en la vía pública en Guanajuato, y terminarla con la foto de otros perversos panistas que, escandalizados ante tanta pendejada perversión de los primeros, amenazan con la expulsión de aquellos. ¿No quieres enviarle tu reseña a los hijos de puta de Pro Vida?

T blog es referencia importante para mi en mi pelea con tanta estupidez esotérica, posmoderna antirracionalista. Y aparte, me divierto mucho.

Saludos, y un abrazo.

Mundo Abierto dijo...

¡Quiobo!

Oye, pues chida la reseña... qué bueno que no fuiste más allá, porque sintetizas todo y ya nos quedamos nosotros como rolleros, dijiste + ó - en cortito lo que nos tomó 250 págs... un abrazo Héctor!

Témoris

TORK dijo...

Ya leí el libro. Un trabajo de 2 autores que, sin ser propiamente historiadores, usan el género de la biografía para ilustrar los procesos que han seguido los grupos conservadores católicos en los últimos años.

Chingón.