sábado, febrero 14, 2009

200 años del nacimiento de Charles Darwin (III y última)

Continuemos con el cierre de esta serie de 3 bostas.

¿Por qué razón Darwin metió en un cajón una de las ideas más notables que alguien haya concebido y se dedicó a cosas más prosaicas?

Porque a Darwin ya se le había quitado lo tarambana y era un hombre prudente. Tan prudente que casi le ganan la autoría de la teoría de la evolución.

En 1844, años antes de la publicación de El Origen de las Especies, circulaba un libro anónimo titulado Vestigios del Mundo Natural en la Creación. Su autor, Robert Chalmers, un editor de biblias, hizo tan buen trabajo haciendo de autor anónimo que ni sus amigos más íntimos sabían que él lo había escrito. Ese libro, que trataba de la transmutación de las especies, hizo que todos se pararan de pestañas. Y le sirvió a Darwin para afinar sus propias ideas y para darse cuenta que necesitaba un gran cuerpo de evidencia para sustentar su teoría.

Trabajó mucho organizando esa evidencia. Le dedicó tanto tiempo a esa tarea que en 1856 otro naturalista, llamado Alfred Rusell Wallace casi le come el mandado al publicar un artículo llamado Sobre la ley que regula la introducción de nuevas especies.

Lyell, que para entonces era cuate de Darwin y estaba más o menos familiarizado con sus ideas, lo instó publicar. En lugar de hacer caso, Darwin continuó investigando especímenes que le enviaban naturalistas de otras partes del mundo, incluido el mismo Wallace que chambeaba en Borneo.

En 1858 recibió un paquetito de Wallace. Lo abrió pensando que era un animal disecado y se fue de espaldas "plop" al darse cuenta que era un artículo describiendo la selección natural.

"No mamar" ha de haber dicho.

Darwin no sabía que hacer. No quería desechar su propio trabajo pero si lo presentaba temía que pareciera que estaba plagiando a su joven colega.

Sus amigos le dijeron qué hacer:

"Hay que presentar el trabajo conjunto de ambos dos en la próxima reunión de la Sociedad Linneana y todos felices."

Darwin estuvo de acuerdo. Wallace estuvo encantado cuando se enteró. Ninguno de los dos estuvo presente en esa reunión. Wallace por estar del otro lado del mundo y Darwin por estar enterrando al segundo hijo que se le moría.

Si alguien dió muestras de haberse dado cuenta de que estaba asistiendo a la presentación en sociedad de la teoría de la evolución lo disimuló muy bien. Las ideas de Darwin y Wallace se presentaron con el nombre de Acerca de la tendencia de las especies para formar variedades; y sobre la conservación de variedades y especies por medios naturales de selección. La treintena de asistentes a la reunión recibió la lectura entre cabeceos.

Se publicó el artículo y este pasó desapercibido. Cuando le preguntaron al presidente de la Sociedad Linneana si había ocurrido algo interesante en ese año este contestó que no se habían hecho descubrimientos revolucionarios.

Darwin pasó los siguientes meses preparando un resumen de su ensayo y sus notas. Entre sudores, achaques y porras de los cuates lo terminó. Lyell arregló que se lo editaran.

"Uy, esto está reteaburrido. Mejor escriba un libro sobre palomas", le dijo su editor.

Darwin insistió y el editor accedió a un tiraje de 1250 ejemplares de El Origen de las Especies por medios de selección natural, o de la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida. Salió a la venta el 22 de Noviembre de 1859.

Se vendió como pan caliente. Hasta parecía que Isaac Asimov, Carl Sagan y Richard Dawkins lo habían escrito. Se sigue reeditando 150 años después.

Hubo controversia. Algunos veían (y ven) a la selección natural como un plan maestro de diosito bimbo, otros la veían como una idiotez y otros como una conveniente herejía.

Y unos sí la entendían. T.H. Huxley (el señor que acuñó la palabra agnosticismo) dijo "chale como no pensé en esto antes" al comprender de qué iba la selección natural.

Se organizó un debate al respecto en 1860. De los primeros agarrones de greñas entre evolución vs creacionismo. De esa reunión ya hemos hablado. En lo más álgido de las discusiones Fitzroy, que estaba ahí para platicar de meteorología, agarró una biblia y gritó que la leyeran.

Wallace por supuesto que apoyaba a Darwin. Yo creo que la gente se acordaría más de la aportación de Wallace si no fuera porque dejó la ciencia para dedicarse al espiritismo (para que vean amiguitos que la magufería no deja nada bueno).

Darwin continuó trabajando. Escribió, entre otros, un libro que trataba de evolución humana (El Origen de las Especies apenas trata el tema de pasada): El origen del hombre, y la selección en relación al sexo.

Se murió en 1882 a los 73 años. Lo enterraron al lado de otro grande, Newton, en Westminster.

En su vida escribió de viajes, de geología, de plantas, de lombrices y hasta de conducta animal y humana.

Esto que escribí no es una biografía exhaustiva. Es para dejar claro qué celebramos.

A 200 años de que naciera Darwin celebramos el viaje que hizo, los libros que escribió y las ideas que generó. Celebramos que integrara las nociones más adelantadas de su tiempo para explicar uno de los aspectos más intrigantes del universo: la vida. Celebramos las explicaciones naturales y no las sobrenaturales. Celebramos que usara observación, pensamiento crítico y escepticismo para entender la realidad.

Celebramos mirar la realidad como es.

Celebramos que más como Darwin continuen con lo que él propuso.

Eso celebramos y al creacionista que no le guste que se muerda un huevo.

11 comentarios :

Casi un Dios dijo...

eso significa que soy una reencarnacion de darwin, empezando con mi poderoso intelecto y por que compartimos la misma fecha de nacimiento!

Lupe dijo...

Buen cierre a esta biograzape de Darwin y pues CELEBREMOS!

David Moreno dijo...

Tres muy buenos y amenos posts mi estimado Héctor....

Saludos...

tOnYtO dijo...

Excelente seria de entradas. Deberías de tomarte el serio la creación de algún tipo de libro de divulgación científica. yo lo compraría :)

Saludos.

leonardomurguia dijo...

Yo me esperaria a que alguien suba tu libro a internet, y entonces lo descargaba, jajaja.

Exelente relato. No cabe duda de que muchas veces, las ideas mas revolucionarias son las que pasan desapercibidas.

Saludos...

Caminante dijo...

Sobre conducta humana son importantisimos los diarios en donde describía el crecimiento de uno de sus hjos.

Son de las primeras aproximaciones sistemáticas y alejadas de la especulación para intentar explicar el desarrollo humano.

Sivoli dijo...

Como que te dio hueva al final ,no?


Eniguei, lo leí completito.

controlzape dijo...

No. Lo mío no fue gueva sino torpeza. La obra de Darwin es vastísima. Pasé trabajos para decidir qué incluía, qué mencionaba y qué dejaba fuera.

aguaclara dijo...

Buena serie de posts, enhorabuena. Aquí un ensayo de Dawkins sobre Darwin en The Guardian: http://www.guardian.co.uk/science/2008/feb/09/darwin.dawkins1

Y aquí su traducción al español en la revista Sin Permiso: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2363

Saludos cordiales,
MAAG

Semidios dijo...

Excelsa trilogía, LIKE THAT PEELED!!
Leyendo esta clase de textos sí se me pega la historia que, huelga decir, la mayoría de las veces me aburre.

SaludoS!!!

Nostromo dijo...

Gracias por la serie, estuvo entretenida. Me chuté las tres partes de corridito. Porqué qué hueva no saber qué pasaba al final ¡Qué tal que ganaban los creacionistas!