lunes, febrero 23, 2009

Presentación en sociedad en el hotel Virreyes

Hace dos sábados fuí al hotel Virreyes. Renato, un bloguero que estimo presentó un libro suyo.

Renato aka TatooHunter me cae bien. Se encarga de mantener aceitado al robot de Metatextos y por las líneas que le he leido (de sus textos, mentecatos, no de la mano; la quiromancia no es lo mío) ya había yo concluído "este me cae bien".

A Renato ya lo conocía físicamente desde antes de la presentación. Cuando nos conocimos creí que iba a matarme: estaba yo esperando que me cobraran en la caja del Vips sito en Miguel Angel de Quevedo y Pacífico cuando escuché detrás de mi a alguien decir mi nombre. Me di vuelta esperando encontrar a uno de los que me mandan correos prometiendo madrearme o matarme cuando me encuentren. Pero no; era Renato. Del alivio lo abracé y lo desconcerté.

Desde entonces no lo había yo vuelto a ver pero sí he seguido leyéndo su blog y sus metatextos con regularidad. Cuando me enteré que iba a presentar un libro de cuentos con otros coautores en el hotel Virreyes decidí asistir y por eso apreté el botón de "Sí, asistiré" de la invitación que me llegó por feisbuc.

- Voy al Virreyes a una presentación de un libro – anuncié a la lupe cuando llegó el día.

- Que te vaya bien. Yo aquí te espero – dijo la lupe.

Para transladarme al Virreyes. me subí a un trolebús y mientras rebotaba por el eje central reflexionaba "¿y si chocaran un trolebús y un metrobús de frente a la misma velocidad cuál de los dos quedaría más madreado?"

Con esas profundas cavilaciones me apeé en el cruce Izazaga–Eje Central y miré la fachada tétrica y oscura del hotel Virreyes. Entré.

"Cuando vayas échale un ojo al mural de la entrada" recordé que me dijo mi cuate Alvaro al que le gustaba hospedarse en el Virreyes cuando venía al D.F.

Contemplé un mural en donde unos señores muy barbones, vestidos como se vestían en tiempos de la colonia, estaban sentados mirando a otros españoles arrear a unos indios. De fondo pusieron la iglesia que está afuera del Virreyes, a la mitad de Izazaga. La iglesia del mural se veía menos madreada que la real. Supuse que los señores barbones y adustos eran los virreyes de la Nueva España.

"¿Pintaron el mural por el nombre del hotel o le pusieron el nombre al hotel por el mural?" pensé. No vi placa explicatoria que respondiera eso y caminé al lobby.

Subiendo un tramo de escaleras encontré a un policía viejo y chaparro.

- Hola. Vengo a una presentación de un libro – dije dándome cuenta que se me había olvidado como habían bautizado al libro.

El poli me miró como si en ese momento hubieran en el hotel otras 20 presentaciones de libros.

- Pregunte en recepción – me indicó.

Misma pregunta en recepción.

- Regístrese en ese libro y suba por las escaleras un piso. A la derecha, al final del pasillo, está el tivirrum. Ahí es.

Mientras firmaba el libro llegó una pareja a pedir habitación. Eĺ era uno de los hombres más oscuros que he visto. Negro; no de algún tono de café, sino negro. Llevaba abrazada a una guera tan guera que desde donde estaba podía yo estudiar su aparato circulatorio. Supuse que querían habitación para hacer café con leche.

Subí al tivirrum. Lo encontré a oscuras pero con actividad. Al fondo, una pantalla pasaba una película. La luz de la pantalla me permitía ver algunas cabezas que contemplaban la película.

Un señor barbón y chaparrito salió de no sé dónde.

- ¿Es aquí la presentación de "Cuentos asesinos"?– dije acordándome del nombre del libro gracias a las interioridades macabras del hotel Virreyes.

- Sí. Ahora estamos proyectando la película El Asfixiador, luego sigue la presentación del libro, luego una charla sobre asesinos seriales en cine y en comic y cerramos con otra película que se llama Amores Solitarios – dijo.

- Ah muy bien – dije satisfecho con la explicación y me dispuse a internarme a la sala oscura.

- Son 20 pesos – me dijo.

"Pfff. Es la primera vez que pago para entrar a una presentación de un libro". pensé, pero pagué sin hacer aspavientos al comprender que la presentación era parte de un conjunto de sesiones donde pasan 2 películas y la gente platica un rato, en este caso de cereal's killers.

Entré al tivirrum y a tropezones encontré una silla vacía. Miré con creciente desinterés el final de El Asfixiador.

Se prendieron las luces y me di cuenta que estaba junto a 40 personas. La sala en la que estábamos me pareció ideal como escenario del descubrimiento de un descuartizamiento. "Si todos estos, en lugar de tener cara de alivio por que ya se acabó esta película, tuvieran los sesos de fuera por que un maniático se los extrajo a hachazos no me hubiera yo sorprendido mucho" – pensé.

Compré un jugo para tragarme mi píldora anticonvulsiva. No quería yo robarles protagonismo a los autores tirándome al suelo a bailar watussi.

Me senté a leer a Clarke. Pasó Renato. Saludo y plática breve. Luego se fue a maquillar o lo que fuera que hacen los autores antes de presentar un libro.

Continué leyendo. Oí mi nombre. Ahora pronunciado por una mujer. Era Lu, la coautora del diccionario de tauromaquia.

El organizador-editor-tallerista (y el que me cobró la entrada) comenzó a hablar. Nos explicó la génesis del libro. Los autores se presentaron y comenzaron a leer fragmentos de sus cuentos. A unos les faltó apretarse un huevo o un ovario para que la sala se llenara con su voz.

Empezó la sesión de preguntas y respuestas. La más memorable para mí fue también la más intrigante. Un pariente de una de las autoras preguntó de dónde provenía esa veta de relatos violentos ya que conocía a la autora de toda la vida y siempre la había juzgado tierna y modosita.

- No sé – dijo mutatis mutandis la autora.

"Chale. Que alguien que escribe no pueda explicar de donde obtuvo una idea no suena bien."

Iba a levantar la mano para preguntar por los autores de cabecera de los presentadores pero me abstuve. Me quedé con la impresión de que exceptuando a Renato y a otros tres corría el riesgo de que me fueran a responder:

"Yo no leo a nadie pues no quiero contaminar a mis musas."

Comenzó la vendimia. Saqué la cartera antes de que lo que quedaba del tiraje de 100 ejemplares se agotara. Le dí a Renato 50 pesos y él me dió un libro autografiado de 56 páginas que contiene 2 antologías de cuentos. Lo recibí esperando que Renato evolucione de joven promesa a autor de una biblioteca de herejías famosas, o ya de perdida a autor malogrado en medio por un gran crimen o un escándalo. Con la venta de su libro autografiado espero pagarme un entierro fastuoso.

Me senté a leer. Alguien dijo mi nombre. Era Gerson. Platicamos de nuestras impresiones de la presentación y del hotel Virreyes. Nos interrumpió una de las autoras. La misma que no sabía por qué escribía cuentos de asesinos seriales.

- Atención, por favor. Uno de mis cuentos salió mal impreso. Pasen conmigo para que les diga cómo era – dijo.

De ello colijo que la presentación del libro no nada más fue para el público sino también para los autores.

Se nos unió Lu que nos platicó más del Virreyes. No me atreví a preguntarle cómo estaba más enterada que yo del lugar.

El editor-organizador-tallerista (con el libro ya en la mano supe que se llama Carlos Camaleón) se sentó a platicarnos de asesinos seriales en cine y comic. Gerson emprendió el largo camino a su casa. A Lu y a su amiga les dió hambre y se fueron a cenar. Yo ví un ratito a John Travolta hacer de policía y a Salma Hayek hacer de asesina. Me cansé de estar sentado y salí a ver los edificios iluminados de Regina.

Fue una de las presentaciones de libro más raras a las que he ido.

Me da mucho gusto por Renato y desde aquí va otra vez una felicitación.

16 comentarios :

Pereque dijo...

Fachada tétrica, eventos extraños, ubicación conveniente... si cobran barato, ya sé a dónde intentar llegar si alguna vez voy al De Efe.

¡Saludos!

(OT: acuso de recibo la explicación de las costumbres peatonales de Xiutepec. Allá tiene bastante sentido.)

TheJab dijo...

Mmmhhh...

Ahora recuerdo que uno de mis sueños frustrados (más por falta de talento que de otra cosa) es escribir un buen libro.

arboltsef dijo...

No tuve el placer de ir a la presentación de libro. (Como siempre, chamba).

Sin embargo, he tenido el placer de visitar el Virreyes muchísimas veces en mi vida, y sé que es un constante refugio para extranjeros por un precio modesto.

Saludos!

l u dijo...

En realidad, era la segunda vez que estaba en ese lugar. La primera vez, creo que lo dije, (la verdad no recuerdo mucho de lo que digo, como pudiste comprobar, no es nada memorable) también vi un ciclo de asesinos cereales, duh.

Y hubiera querido ir al de Lovecraft,pero no se pudo. snif

Saludos!

Lupe dijo...

La iglesita que mencionas está ahora en remodelación y es muy pequeñita, nunca he entrado pero tengo curiosidad de mirarla por dentro, así que algún día lo haré. Empecé a leer el primer cuento, el del jefe Toletes, y la verdad me está gustando mucho :D

Semidios dijo...

Me hice muy bien las imágenes mentales de la presentación, me hubiera gustado mucho asistir.

Kix dijo...

Creo que ahí en el Virreyes se hacen fiestas en las noches no? Donde tocan grupos y van DJ's y demás. No he ido, personalmente, pero mi hermana es asidua.

Felicidades a Renato.

Ribozyme dijo...

¿Cuál es la tarifa por noche en el Virreyes con habitación sencilla? Cuando viajo al DF me quedo en un hotel en República de Cuba que está bastante bien y me queda a escasas 2 cuadras del Metro Allende, pero siempre es bueno mantener otras opciones abiertas. Me imagino que el Virreyes no ha de ser como el hotel de El Resplandor de Kubrik, pero suena interesantemente terrorífico.

Ribozyme dijo...

Al principio, al ver el título del post, pensé que Marcelo Ebrard te había financiado tu fiesta de quince años en festejo diferido, como en la canción Los Quince Años de Espergencia de Chava Flores.

controlzape dijo...

juar juar del cateto y de las rodillas prietas de espergencia no me acordaba.

Cazador de Tatuajes dijo...

Muchas, perodeveras MUCHAS gracias por haber ido, maese. Significó (y sigue significando mucho para mi)

Me pareció que levantaste la mano y te arrepentiste después al momento de las preguntas. Mentiría si dijera que no sentí un pequeño alivio al librarme de tus inquisitivo chingaqueditismo.

Gracias por ir de nuevo y gracias por las flores.

Cazador de Tatuajes dijo...

Cuando termines los cuentos (y asimismo la Lupe lo haga, me gustaría saber que les parecieron)

Pereque dijo...

<off-topic>¡Las canicas budistas volvieron!</off-topic>

AndreaLP dijo...

Por alguna extraña razón me apasiona el tema de los asesinos cereales así que si está bueno el libro, comentalo.

Y sí he pasado por el hotel Virreyes pero nunca he entrado. Ya con la mención del mural, tiene que valer la pena la visita.

Saludos!

Ribozyme dijo...

Y sí, Cateto y Espergencia. Antes los nombres jalados tenían cierto encanto. Ahora son símplemente patéticos, como de personaje de telenovela colombiana o espectador entrevistado en el programa de Don Franjijco: Crístofer (en general, las formas de escribirlos varían, ya que los perpetradores de semejantes salvajadas los conocen de oídas pero no escritos), Jónatan (de preferencia con "h" intermedia pa que se vea más "cool"), Brayan, Yovani, Yésica (aparte de las "h"s intermedias, también se consideran muy deseables y elegantes las dobles "s", las "k" y las "y"... como en nombre de estética), Yaquelín, Nalleli, Liset (¡ah! y las "th"), etc.

Gndrix dijo...

Saludos, me gusta tu blog. Estaría muy bien que escribieras una entrada o una serie de entradas de crítica al budismo, igual yo lo traigo medio atravesado y me gustaría leer tu opinión. La de la expo budista no cuenta, jeje.