lunes, marzo 16, 2009

3 trucos de magia explicados 3 + de qué fue la TwittMX2

Cuando me enteré de que alguien con harta convocatoria había organizado una reunión de tuiteros allá por Mixcoac dije "A lo mejor voy". Cuando más tarde me enteré que había que pagar para estar entre tuiteros dije "¿Pagar para ir a platicar con gente con la que ya platico gratis en tandas de 140 caracteres? Bah." Cuando llegó el día del evento, este sábado que pasó, dije: "Bueno, ahí voy".

Le dije a la lupe y ella me respondió.

"Acabamos de ir a una fiesta infantil hoy en la tarde ¿y me quieres llevar a otra? Vé tú y me cuentas cómo estuvo."

Le hice caso.

Los organizadores decían que a las 21hrs empezaba el evento. Yo, creyéndome muy listo, llegué a las 22 pensando que ya todo mundo iba a estar dentro y las chelas iban a estar bien frías. En lugar de eso me encontré una fila.

La fila avanzaba tan lento que comencé a reflexionar como Ibargüengoitia sobre "la caducidad de la vida". Cuando crucé la primera puerta un señor muy elegante me pidió que me vaciara los bolsillos. Accedí al comprender que esa era una medida para evitar que introdujera yo algo que fuera a poner en peligro la integridad física de la tuitósfera mexicana.

Mientras esperaba a que me cobraran la entrada ví a alguien que nomás conocía yo en pixeles.

- ¿Semidios? - pregunté.

Abrazos. Semidios iba con Yosola y Salvador Leal. Los dejé pagando, dí cuatro pasos y me encontré a Renato agarrado a una cerveza.

- ¿La barra? - pregunté.

Renato señaló al fondo y allá fuí. Hice matemáticas. ¿Cuántas cervezas son necesarias para desquitar la entrada?

Secuestré una chela. Hallé unas escaleras clausuradas y a tuiteros que no conocía. Ví una silla que me pareció ideal para despedirme permanentemente de la playera horrible que me dieron a la entrada. Regresé a dónde estaba Renato y platicamos del contenido de su antología de cuentos. Pasó Gerson y nos tomó una foto.

Circulé. Saludé a Adan Avelar a quien no veía desde que me enseñó a usar Indesign en 3 patadas. Se evaporó mi chela. Fuí por otra y me enfrenté a la primera gran batea de babas de la twittMX2.

- Ya no tenemos chelas frías – me dijo el que repartía las chelas.

Quise desahogar por twitter mi desesperación y me dí cuenta que no había wifi.

Medité sobre la tontería de la condición humana. En eso estaba cuando Semidios y Salvador Leal se aparecieron. Semidios, gran conocedor de las buenas maneras en la barra, evitó que los sedientos nos abalanzáramos sobre el que servía las cervezas. Repartió vasos, repartió hielos y repartió chelas y luego me invitó a seguirlo como Jesús ha de haber invitado a sus discípulos. Con una cerveza fría en la mano no opuse resistencia.

Conocí a Agustín Fest y a su sra Sol. Más abrazos. También conocí a Mau. Vimos a alguien entrevistar gente. Nos pitorreamos. De tanta carcajada a los que fuman se les antojó un cigarro y salimos.

Mientras contemplábamos a un séquito de adoratrices de Semidios, se apareció alguien que no conocíamos a desconcertarnos.

El desconocido nos enseñó un clavo de diez centímetros de largo. Al principió creí que nos estaba albureando. Le tendió el clavo a Salvador. El desconocido llevaba un martillo. Pensé entonces que estábamos presenciando los últimos momentos de Salvador Leal y que el desconocido del martillo y el clavo era un fan decepcionado, pero luego nos dimos cuenta que estábamos asistiendo a un acto de magia.

El mago solicitó a Salvador examinar el clavo. Una vez que estuvimos satisfechos con la solidez del clavo. el mago procedió a metérselo por la nariz a martillazos (en su propia nariz no en la de Salvador -lo cual, creo yo, hubiera estado más interesante-). Hubo exclamaciones y alaridos. Yosola me sugirió que escribiera al respecto (del truco no de los alaridos).

El mago solicitó un voluntario para sacarse el clavo de la nariz. Todos dieron un paso para atrás y yo uno para adelante. Retiré el clavo de la nariz del mago y me lo quitó. Luego sacó de una bolsa una baraja. Revolvió las cartas y le pidió a Salvador que escogiera una y que la marcara. Salvador escribió su nombre en el 9 de diamantes rojos (creo) mientras el mago miraba a la pared.

El mago cortó las cartas. Salvador introdujo su carta en medio del mazo y el mago las barajeó. Dijo que iba a sacar del mazo la carta de Salvador. El mago se llevó algunas cartas del mazo a la boca, las sostuvo entre sus labios y tiró una. Salvador dijo que la que se había caido no era la qué el había marcado mientras la recogía.

El mago hizo entonces como si fuera a guacarear. La pantomima de regurgitación culminó con el mago abriendo la boca y sacando una carta doblada en cuatro que tenía escrito el nombre de Salvador.

Comencé a explicar a quien quisiera oirme cómo se prepara un mazo de cartas para encontrar rápido una carta que un voluntario haya escogido. Me callé al darme cuenta que el mago sostenía un cigarro de manera inusual para alguien que no sea emo radical: el pulgar lo tenía del lado de la colilla y el índice del lado del tabaco incandescente. Hubo más alaridos. Cuando se cansó de hacer el truco le pasó el cigarro a Agustín quien terminó de fumárselo. El mago nos dijo adios sin aclararnos si era un tuitero o si le gustaba tomarle el pelo a los que iban a chupar a Mixcoac los sábados en la noche.

La sorpresa del mago nos duró poco: platicamos sobre las maneras en las que isopixel podría gastarse el dinero de las entradas, paramos la oreja para oir la rifa, regresamos al interior, conocí a @Staregirl, Semidios me evangelizó respecto a Kraftwerk -a quien oigo mientras bosteo esto-, bebimos y brincamos.

La gente empezó a irse. Ví en mi reloj que era la 1 y media de la madrugada y me retiré yo también, nomás que sin cometer la grosería de despedirme, satisfecho de haber bebido y platicado con personas finísimas.

Ahora bien, eso es todo lo que tengo que decir sobre la twittmx2. Lo que sigue es sobre lo que he averiguado al respecto de los trucos del mago del sábado.

El clavo en la nariz

Aquí la cagoteé. Al principio supuse que el clavo sería un artilugio telescópico e inofensivo. Creí que el mago le había dado a Salvador un clavo genuino y que lo había reemplazado por un artilugio telescópico al enseñarnos su martillo. Pero cuando retiré el clavo de la nariz del mago se sentía bastante sólido. Además durante el rato que lo tuvo metido en su nariz era evidente que el clavo estaba bien sujeto y un artilugio telescópico no habría dado el pego. ¿Cómo lo hizo entonces?

Googleé. Hallé una página que explica a fondo el truco consistente con mis lecturas de anatomía. En resumen dice que si ven a alguien con un clavo metido en la nariz es porque en realidad tiene metido un clavo en su nariz. O más específicamente en su cavidad nasal. El truco consiste en que todo mundo piensa que los nostrilos (los agujeros de la nariz, pues) conducen a una cavidad hacia arriba, hacia la frente; pero en realidad conducen a una cavidad que va hacia la garganta, hacia atŕás.

"Es cuestión de escoger el ángulo apropiado" explican en un foro de magia donde se discute el truco.

Nota al margen: Mucho tiento al hacer este truco pues hay un montón de cosas que pueden salir mal. Desde pescar una infección hasta estornudar con un clavo metido muy cerca de la garganta. A menos que tengan muy, muy, muy claro lo que están haciendo (y un buen seguro médico vigente y a la mano) no aliento a ninguno de uds, avezados lectores a intentarlo. (Constanza, hija, tú hasta que cumplas 90 años tienes permiso de intentarlo).

La carta regurgitada

Hay varias maneras de preparar un mazo de cartas para hacer variaciones del truco de "escoge una carta mientras yo miro a otro lado y te adivinaré cuál es". En algunas tiendas venden mazos preparados. Los que más me gustan a mí son los mazos que de un extremo son ligeramente más delgados que de otro. La diferencia no se nota a simple vista y sólo es perceptible al tacto. Al barajear lo único que hay que cuidar es que los extremos de todas la cartas coincidan. Mientras el voluntario garabatea sobre la carta que escogió lo que hay que hacer es dar vuelta al mazo para que el extremo grueso quede del lado opuesto a donde estaba cuando el voluntario tomó la carta. Cuando el voluntario devuelva la carta al mazo será la única cuyos extremos no coincidan con los de las demás y será facilmente detectable.

Lo interesante de esta variación del sábado no consiste en detectar la carta que el voluntario escogió, sino en doblarla en 4 y metérsela a la boca para que sea efectiva la pantomima de regurgitación. Yo supongo que ese paso lo efectuó el mago (con gran habilidad admito) cuando estábamos todos mirando la carta que tiró de sus labios al suelo para ver si esa era la que Salvador había marcado.

Los dedos invulnerables al fuego

Este es sencillo. Sólo hay que mojarse los dedos que uno va a poner en el extremo encendido del cigarro. Los hielitos de la bebida que uno cargue en la mano sirven bien para eso. Hay que practicar antes para tener claro en cuanto tiempo -que es muy breve- se extingue la humedad que protege al dedo. Es casi seguro que se quema uno durante los ensayos.

Y ya.

pd1. Espero que hayamos sido los primeros a los que el mago hacía el truco; si no, examinamos un clavo que quién sabe cuántas veces estuvo metido en los recovecos nasales del mago.

pd2. El clavo en el ojo es más impresionante que el clavo en la nariz.

10 comentarios :

Vagancianet dijo...

También debemos escoger un clavo lo suficientemente largo para que no se atore por completo DENTRO de la nariz.





Luego regreso voy al hospital.

sirako dijo...

al cigarro con la humedá del hielo hay forma de petrificar la puntita así que dura mucho más tiempo entre los dedos, o sea que no es hasta que se acabe la humedá, sino hasta que se consuma lo de abajo y se caiga el cigarrillo de la mano.

Elea dijo...

Bueno, estimado, siquiera la pasaste bien... A mí, en cambio, me obligaron a asistir al "Día Z"... una idea salida de cerebros Zeitgeist-maníacos... Entre trueques y jipiosidades, vi cada magufada...

Como escéptico, te pregunto: ¿Qué opinión te merecen estos seudodocumentales? No ando de provocativo, sólo que ya no argumentos para hacer ver a mis amigos que creerle a esa película es como caer en las redes del Triny Blog o el Proyecto Matriz...

MaJaDeRiA dijo...

GRACIAS!!!!!!
Este post es todo lo que habia esperado.

Saludos!!

Lupe dijo...

Para la siguiente si te acompaño.
MUAK

TheJab dijo...

Yo tengo callos en las yemas de los dedos, de modo que puedo tocar cosas calientes (como ollas, para retirarlas del fuego de la estufa) durante más tiempo que el promedio de las personas. Aun así, un gigarro encendido es demasiado... o no... a ver...

(Just) Danito dijo...

Me hubiera gustado asistir y conocer a la banda tuitera, pero fui a ñoñear con mis amigos casados o en visperas de... not so bad, but...

Sidurti dijo...

Interesante relato de esos encuentros cercanos con twitteros, aunque eso del clavo debo decir: waaaaaaakk
También espero que no pesquen alguna infección exótica por andar agarrando clavos moqueados.

JIFF dijo...

Caray, yo no pude ir por las graciosadas de un pendejo que me tienen con collarin, aunque lo del mago seguro no me hacia mucha emoción

El Tío César dijo...

¿Qué es Twitter?¿es mejor que los blogs?

Lo dudo...