martes, mayo 19, 2009

La pesca de salmón en Yemen


Si tuviera una repisa en mi librero titulada “chingonas primeras novelas”, ahí metería al lado de El Perfume, de Patrick Süskind; Los Relámpagos de Agosto, de Ibargüengoitia, y El curioso incidente del perro a medianoche, de Christopher Boone, a esta que acabo de leer: La pesca de salmón en Yemen, de Paul Torday.

La premisa de la que parte la historia es la siguiente: ¿qué pasaría si a alguien se le ocurriera introducir la pesca del salmón inglés en Yemen? Si, Yemen: ese país desértico situado al sur de la península arábiga?

¿Suena muy sin chiste? Pues bien, Torday consigue que una actividad, que es la pesca de salmón, de la que la mayoría nomás conocemos por películas o televisión, resulte el detonante de una historia muiy buena.

El libro comienza con el intercambio de unos emails. Una agente de bienes raíces en Londres que tiene un cliente, jeque-yemenita-millonario, contacta a un científico piscicultor*, que trabaja en una dependencia del gobierno inglés, para pedirle que la ayude a estudiar las posibilidades de introducir la pesca de salmón en los wadis yemenitas.

El piscicultor, quien también es gran aficionado a la pesca deportiva del salmón, responde de manera firme y educada “No mamar”. Entonces, la agente de bienes raíces que está bien conectada con organismos de gobierno del que depende la institución donde chambea el piscicultor, mueve sus influencias para que los jefes de este le den una patada por el culo y se ponga a chambear en el proyecto mentado, que huelga decir, está respaldado por los millones del jeque yemenita.

Interviene el gobierno inglés. Torday pinta unos inquilinos del 10 de Downing Street hundidos en los abismos de la desesperación, gracias a la desastrosa política exterior quue Inglaterra a seguido en Medio Oriente, en particular Irak. El jefe de comunicación y el Primer Ministro ven el proyecto de la introducción de la pesca de salmón inglés en Yemen, como una oportunidad para recuperar prestigio entre sus votantes y apoyan, de manera no oficial, al proyecto.

Los medios se enteran. Reaccionan con gran incredulidad al éxito del proyecto y entonces el Primer Ministro y su jefe de comunicaciones se echan para atrás.

Por otro lado, tenemos al jeque yemenita que además de millonario es anglófilo y vive convencido de que introducir la pesca de salmón en Yémen es su forma particular de adorar a Dios. El científico piscicultor y la agente de bienes raíces se hacen cargo del proyecto y de todos los problemas que hay que superar para echar salmones ingleses en los wadis yemenitas.

Los fundamentalistas de Al-Qaeda también se enteran y consideran una gran ofensa que los yemenitas pasen sus ratos libres agarrados a una caña de pescar. Deciden por tanto que hay que matar al Jeque.

Todo esto que he contado de manera muy sucinta, Torday lo presenta usando una narrativa inusual. Cada capítulo del libro está hecho con fragmentos de emails, de notas de períódicos y del diario del psicicultor, a través de los cuales, uno va siguiendo el progreso del proyecto y cómo este cambia la vida, apacible y sin chiste hasta ese entonces, de los protagonistas, en especial del científico piscicultor que empieza a creer, no en Dios, pero sí en el proyecto del Jeque.

Hasta aquí todo bien. Uno no se imagina en qué va a acabar la historia... hasta que Torday comete, a mi parecer el único fallo en su narrativa: unos capítulos los titula Interrogatorio. Ahí el lector, si no es tonto, percibe que todos estos fragmentos con los que va Torday contando su historia, forman parte de un dossier gubernamental. ¿Habrá terminado en una monumental pifia el proyecto? ¿Quién no habrá quedado satisfecho con los resultados como para que se haga una investigación gubernamental para deslindar responsabilidades?

Al final, el autor se recupera pues, a pesar de que uno ya intuía que la cosa no terminaba en final feliz, el desenlace que narra Torday supera con mucho el que el lector pueda imaginar. Asímismo, no deja cabo suelto con los protagonistas con los que no tiene consideraciones moralinas y cursis.

En conclusión, este es uno de esos libros que al terminarlo me ha provocado decir: “Qué chingona historia. Ojalá se me hubiera ocurrido a mí”.

pd. En mi última participación en Recolectivo, un comentarista firmando como “lector escéptico” me dió un consejo: “desliga tu vida de lo que escribes”. Ese consejo es el peor que me han dado en narrativa. Las historias más notables que he leído tienen algo de la vida del autor. En este caso, por ejemplo, Torday es también gran aficionado a la pesca deportiva del salmón y, debido a su trabajo, ha tenido que visitar muchas veces el Medio Oriente. Por lo tanto al que me dió ese consejo le doy a su vez otro: vete a decirle cómo escribir a la más vieja de tu casa.

*(ojo astrólogos idiotas: cuando digo piscicultor no hablo de uno nacido bajo el signo zodiacal de piscis, sino de un señor que usa ciencia para estudiar el comportamiento de los peces).

11 comentarios :

Ximena dijo...

No he muerto, sigo leyéndote desde los feeds rss, se me complicó la existencia cuando comencé mi investigación en la uni.

¿Dónde conseguiste esa novela? me gustaría leerla.

En cuanto a científico piscicultor, estás confundiendo términos, el correcto es ictiólogo, un piscicultor se dedica a criar truchas para que la gente nice las pesque en La Marquesa y un ictiólogo estudia e investiga la biología de los peces.

Nos vemos, pues, vuelvo a mi calabozo.

Oxipusio Ridxxol dijo...

Oye, no sé por qué chingados aparezco como Ximena allá arriba... Como sea, soy yo, solo aclaro.

Nostromo dijo...

“desliga tu vida de lo que escribes”

¿Y entonces de qué escribirías?

Además entiendo a qué se refiere tu consejero; está de hueva leer la autobiografía, mal, novelada de un perfecto desconocido. El truco, me parece, está en saber darle la vuelta de tuerca. Y aunque uno quisiera abordar un tema completamente ajeno a la realidad propia, "Un día en la vida de un chofer de camión en Irak", por ejemplo. Al hacer la investigación y el tratamiento se volverían parte de la vida de uno.

Kyuuketsuki dijo...

Creo que es lo que en cine le dicen "plot twist" (o algo así). Se ve que esta interesante

Tengo la misma duda: ¿es ictiólogo o piscicultor o acuicultor o que? O será un error de traducción...

Lupe dijo...

Sí dan ganas de leer el libro, lo anexaré a mi lista de pendientes. En cuanto al tonto consejo que te dió el lector escéptico, opino que creo para los escritores es imposible dejarse influenciar por su vida, ya que ella está llena de lo que ven, oyen, sienten, leen, piensan, odian, etc... Digo, este tipo debería pensar mejor sus comentarios antes de hacerlos.

Lupe dijo...

Perdón redacté mal: es imposible dejarse influenciar , lo que quería decir es que es imposible NO dejarse influenciar

Carolus dijo...

Aquí os dejo abrir un e-libro muy útil para que lo miréis, se llama El Gran Juego, de C. Martín Pérez.

http://www.personal.able.es/cm.perez/comentarioslibros.html
http://www.personal.able.es/cm.perez/Extracto_de_EL_GRAN_JUEGO.pdf

Se trata de un libro de estrategia, ya sea política, militar o de marketing, pues inclusive en la actualidad se dice que emplea en las carreras de empresariales o derecho. Con lo que veas se puede practicar mucho sobre estrategias, autocontrol, PNL, lenguaje verbal y corporal, liderazgo, seducción, manipulación, persuasión y lucha por el poder.

Saludos.

Kix dijo...

Vientos, suena bien!

Ribozyme dijo...

¿Cómo llamar a un científco que hace investigación en piscicultura? Que no es lo mismo que la ictiología, que estudia a los peces desde el punto de vista básico, mientras que la piscicultura pretende aplicar lo que se sabe de básico, más la experimentación, para maximizar los rendimientos en la producción de peces cautivos, de los que hay tanto de agua dulce (por ejemplo el pez gato, o bagre; y la lobina negra o black bass), y muchos marinos (gracias a las investigaciones es que puedo encontrar mucha información sobre las enfermedades que afectan a mis peces marinos y la forma de tratarlos... más experimentación... al principio era un moridero pero ahorita ya tengo más de 15 y se me están dando).

¡Qué pendejada del que te dijo que no pongas cosas de tu vida, lo que has experimentado y/o conoces por lecturas o de oídas, en lo que escribes!

chilangoleon dijo...

alli=pescaron=a=salma=hayeck?

AndreaLP dijo...

Cuando leí el título pensé "Whaaaat?" pero ya entendiendo la historia como la comentas, suena muy interesante.

Saludos.