lunes, mayo 25, 2009

La Sociedad de los Luceros Turbios y Acapulco

Mi papá pertenece a una sociedad que yo llamo la Sociedad de los Luceros Turbios. La he llamado así por la sencilla razón de que me gusta más ese nombre que el que le puso el notario que la constituyó.

Una de las características fundamentales de los miembros de la Sociedad de los Luceros Turbios es que tienen mucho tiempo libre. Para remediar eso emprenden proyectos de administración del ocio.

El proyecto más reciente de la Sociedad de los Luceros Turbios consistió en adquirir un jonuco en Acapulco al que cada cada miembro tiene derecho durante una semana cada 3 meses. Para conocerlo, la lupe y yo alcanzamos a mis padres y a mi carnala y a su marido este fin de semana.

Llegar al jonuco de la Sociedad de los Luceros Turbios es muy sencillo. Sólo tiene uno que subirse a un camión que lo lleve desde Taxqueña a la terminal Diamante de Estrella de Oro y al arribar, irse a un edificio que, junto con otros, urbaniza (unos dirían que afea) una playa de olas muy ruidosas y de arena muy fina que se llama Revolcadero. La única complejidad en el viaje, si les repugnan las supersticiones como a mí, consiste en no bajarse del camión justo a la hora de emprender el trayecto, cuando el conductor encomienda por los altavoces el feliz término del viaje a diositobimbo, y no a su propia pericia conduciendo o a la habilidad de los ingenieros que diseñaron el autobús.

Si la devoción del conductor no llega al extremo de soltar el volante para que entidades imaginarias lo tomen, el trayecto dura cinco horas.

En Revolcadero uno puede mirar el sol, la arena, el cielo, el mar y la panza de la gente a la que le gusta exponerse a los rayos ultravioleta a lo pendejo. Esos turistas serían candidatos a los premios Darwin (los que se conceden a la gente que gracias a su estupidez se mata sin dejar descendencia), si el melanoma que los va a matar les fuera a dar ya y no dentro de 20 años cuando, lamentablemente, ya se hayan reproducido, ellos y su tontería.

Las olas rompen en una larga extensión de agua poco profunda. En ocasiones rompen muchas olas muy cerca y se acumula tanta agua que la profundidad lo llega a rebasar a uno, pero si uno no se interna hasta donde rompen las primeras olas, se necesita ser muy bruto para ahogarse. La temperatura del agua es deliciosa.

El oleaje intenso y la arena fina sirven para que uno termine con arena en todos sus recovecos. Es mala idea hacer largas caminatas si uno trae los huevos escarchados de arena debajo del traje de baño. A los 1267 pasos uno queda rosado y rozado. Más ardido que los anónimos que participan en este blog.

Hay aves de plumaje tan negro y brillante que bajo el sol de mediodía parecen iridiscentes (como los cds, pues). Esas aves son muy listas. Se esperan a que uno abandone su botana para acercarse a ella y comérsela. Hay otras, de plumaje gris y blanco que comen algún alimento misterioso en la playa: cuando llega una ola, corren a terreno seco, y cuando el agua se retira, corren a meter sus picos en la arena recién mojada, con aparente gran deleite.

A veces pasan nativos subidos en cuatrimoto o a caballo, ofreciendo un paseo. Yo hubiera preferido ver a un nativo paseando de las fauces de un tiburón.

Cuando corre el viento con suficiente fuerza, la arena seca de la parte alta de la playa forma unas dunas diminutas que al atardecer proyectan sombras azules.

Las palmeras son importadas para completar los proyectos arquitectónicos de edificios de jonucos frente a la playa. Casi todas son enanas y se extrañan las palmeras de más de 20 metros que abundan en el interior.

En resumen es un buen lugar para ir a estar de huevón. Las 34 horas que duró mi visita yo estuve haciendo lo propio. Mientras, para no aburrirme, meditaba sobre la condición humana y sobre cómo sería recibir ahí un huracán.

Gracias a la Sociedad de los Luceros Turbios por la visita. La lupe y yo disfrutamos mucho.

pd1. Otra de las cosas que aprendí es que dentro del cuidado que hay que tener con instrumentos de óptica, debo incluir el de no meterlos al mar. También conocí un platillo nuevo: paella negra. En lugar de azafran lleva tinta de pulpo. Muy sabrosa.

pd2. Lo turbio de los miembros de la sociedad no se debe al aspecto de mafioso que tiene uno de ellos, sino a lo ininteligible de su discurso cuando se ponen pedos.

pd3. Esta bosta y las que escribo en nolecuentes.com NO apoyan el ridículo más reciente de FCalderón mentado Vive México.

6 comentarios :

Salles dijo...

Correcciones. Ya se, es castroso, "lo que importa es el contenido, no la forma", pero mejor eso a sólo escribir: "ah, chido post. Por cierto, te invito a que pases a mi... bla bla bla".

"adquirir un jonuco en Acapulco al que cada cada miembro"

Suprime un "cada".

"(...) a profundidad lo llega a rebasar a uno, pero si uno no se interna hasta donde"

Elimina un "uno", u ocupa otro sujeto indirecto.

Y ya. >.<

Por cierto ¿La Sociedad de los Luceros Turbios no es de puritita casualidad "la Luz del Mundo"? Eso si es poder.

controlzape dijo...

Hajaja, no. La luz que proporcionan estos luceros que digo sí se mide en megawatts. La de los de la luz del mundo nomás existe en la retorcida imaginación de los feligreses.

Kyuuketsuki dijo...

Breve y sustancioso cambio de "La sociedad de los poetas muertos", todo un cambio al estilo.

Playa revolcadero es un lugar muy bonito. Lo sería mas si no estuviera muy cerca el Princess, hotel pretencioso donde los haya. Con razón no entendí en el tuiter porque la necesidad de vitacilina en los tompiates...

Lupe dijo...

Siii! Estuvo muy chida la estadía en Acapulkito aunke fuera de pocas horas :D

AndreaLP dijo...

Qué bueno que disfrutaron unas horas de 'tranquilidá'.

Justo estoy empezando a pensar a dónde ir de vacaciones pero Acapulco nunca me ha gustado. Si sabes de una playa medio desconocida, a precios módicos y con muchos atractivos me avisas.

Saludos a tí y a la Lupe!

Antonio dijo...

Yo no podría apoyar la inciativa de Calderón ni aunque quisiera. Pide que usemos nuestro prestigio para promover el buen nombre de nuestro país, y yo no tengo prestigio.

Buena bosta.

Un Abrazo