jueves, agosto 13, 2009

Un perro ofuscado no equivale a invasión de fantasmas en la casa

Hace algunos días, una señora, asistente a una reunión, se levantó y nos anunció a todos los demás:

- Se metió una presencia en mi casa.

No se trataba de su marido, ni de sus hijos, que son los que más entran y salen de la casa mentada. Tampoco se refería a sus mascotas, ni al señor plomero, ni al señor gasero, ni a la pareja en turno de su hija.

A continuación, describió el episodio. Dijo que ella estaba en su casa y que de manera súbita, el perro comenzó a ladrar, frenético, hacia un rincón vacío de la estancia. Dijo también que en ese momento sintió un escalofrío. La interpretación que ella le dió a esos dos acontecimientos -perro ladrando sin motivo aparente + escalofrío- fue la siguiente: el “remanente espiritual de un pariente”, recién muerto, fue a cobrarle un dinero que le había prestado meses antes. Ella se defendió con su biblia, echando rezos y oraciones.

La mayoría de los reunidos, católicos y supersticiosos, dieron por buena la interpretación magufa de la señora y procedieron a intercambiar consejos. La reunión se convirtió en una convención de exorcistas.

Yo estuve a punto de intervenir con el revire más a la mano para estos casos: que la interpretación fantasmal que le estaban dando a los acontecimientos no era la única; el perro, (ya en el umbral de la senilidad canina) podría estar ladrando hasta por un pedo atorado; el escalofrío de la señora, podría ser un síntoma de los achaques al que tiene sometido su cuerpo torturado y descuidado (tiene diabetes, obesidad y problemas circulatorios graves).

No obstante me quedé callado. Primero, porque ya aprendí a gastar saliva sólo con las personas que están dispuestas a escuchar, y las que tenía yo enfrente, no eran de esas. Segundo, porque me quedé contemplando mi abismal ignorancia sobre percepción canina. Es decir, tengo muy claro los mecanismos que tuercen la percepción de una persona hasta el punto de hacerle ver algo que no está ahí (¿se acuerdan del Dragón Mirón y de las espirales de colores “diferentes”?) ¿pero que hay con la percepción de un perro? ¿sería cierto que el olfato y oído de un perro pueden ser tan agudos al grado de que son detectores de fenómenos paranormales que se nos escapan a nosotros, atolondrados humanos?

¡Al Skeptic Dictionary! me dije para ver qué material hay sobre los asombrosos poderes sobrenaturales de los perros.

Sucede que hay un mito popular entre los dueños de perros que además son creyentes de fenómenos paranormales. El más común consiste en que un perro puede percibir cuando su dueño, a kilómetros de distancia, se está preparando para regresar a casa. El caso más famoso es el de Jaytee, un terrier que vivía con su dueña, Pam Smart y los padres de ella, los señores Smart quienes, sin hacerle honor al apellido, observaron que el perro corría a asomarse a la ventana cada vez que Pam se disponía a regresar a su casa. Parapsicólogos examinaron al perro y declararon que tenía habilidades psíquicas genuinas. Esa conclusión se echó por tierra cuando Richard Wiseman y Matthew Smith, hicieron una prueba controlada del comportamiento del perro. Sincronizaron relojes, pusieron video cámaras y se sentaron a ver qué hacían la dueña y su perro cuando estaban separados. Observaron que el perro no hacía lo que los Smarts y los parapsicólogos afirmaban. Lo que ocurría es que el perro iba a asomarse a la ventana, cada que se le pegaba la gana, lo cual era muy frecuente, y de todas las ocasiones en las que se asomó sólo una coincidió con el momento en que su dueña se estaba preparando para regresar a casa. Y esa ocasión se descartó porque también coincidió con la llegada de un carro que se estaba estacionando fuera del domicilio.

- ¡Ah controlzape! -quizá revire un dueño de perro. - Es que los perros perciben la mala vibra, y las energías negativas y hasta cuando viene un temblor.

Bueno, en mi experiencia eso no es cierto. Como sismógrafos los chuchos son muy irregulares: hasta ahora ninguna jauría aulladora ha servido para predecir correctamente terremotos. Y tampoco son muy buenos para percibir “energías negativas”. Si uds se acercan a su perro y le dicen, con ese tono de voz que imita a un retrasado mental: “Hola perro bonito, como estás, te he extrañado mucho, muak”, el perro se va a poner contento, va a menear la cola, los va a olisquear y se va a dejar apapachar. Y si uds le dicen, con la misma voz de retraso mental: “Pinche perro de mis tompiates, ya vienes a babearme las manos, ya me tienes hasta la madre”, el perro -y por eso son chidos los perros- también se va a acercar a ustedes meneando la cola, para olisquearlos y dejarse apapachar. Lo que demuestra que a su perro nomás les da gusto verlos, tanto si uds son unos execrables hijos de la chingada, como si son candidatos al premio Nobel de la paz.

Conclusión: el perro de la señora quién sabe porqué estaba ladrando, pero yo apuesto por mi explicación pedo-perruno-atorado, y no por la de visita-supernatural-recién-muerta que propuso su dueña turulata.

12 comentarios :

Pereque dijo...

1. ¿Para qué quiere dinero un fantasma?

2. Los cerebros de los perros también trabajan por detección de patrones. Igual que con nosotros, un perro excesivamente bueno detectando patrones tiene más probabilidades de sobrevivir que un perro muy malo detectando patrones. Faltaría confirmar experimentalmente si los perros perciben apofenias olfativas o auditivas.

2 bis. No importa qué tan finos sean los sentidos de un perro. Tenemos tecnología que puede igualar al menos al oído. Y si la tecnología no lo cacha, es muy improbable que los perros lo hagan.

3. Pero claro que le hacían honor al apellido... recuerda a Max Smart, el Super Agente 86.

¡Saludos!

Lord Eggs dijo...

Yo apuesto por una explicación un tanto más prosaica, y eso sólo por experiencia: mis perros suelen ladrar a cualquier cosa que se mueva y los saque de onda, sea una cucaracha, un moscardón o un cabrón del gas. Millones de veces (bueno, exagero, sólo miles de veces) el perro de guardia en mi taller ha ladrado nomás porque se metió un pinche zancudo. Y el pedote que le sacan a uno en esas ocasiones está cabrón.

Eso sí, suscribo que si le mientas la madre al perro con voz de retrasado mental no sólo te mueve la cola sino que incluso desea lamerte el hocico para cimentar que eres el jefe de la manada.

Pantera dijo...

Los perros son estúpidos.

Ya.

Sidurti dijo...

Espera, deja que mi perro lea esto y te conteste














Bueno, dice que no tiene ningún comentario.
No sé si mi perro esté defectuso, pero no predice los temblores, eso sí, se espanta cuando ya siente que le mueven el piso.

Kyuuketsuki dijo...

Para variar, estoy de acuerdo contigo, así que me divertiré respondiendo a pereque:

1. Lo necesita para pagarle al barquero y que lo lleve con tranquilidad al hades, por supuesto. ¿Por qué no lo pensaste?

2. Se te olvida que este es un perro con poderes místicos y tiene activada la glándula fantasmal, que todo mundo sabe que se ubica justo debajo de la tiroides.

2 bis. Casi lo mismo que el punto de arriba. La tecnología actual no detecta ruidos ultraterrenos-de-seres-non-vivos. Ese perro tiene esa capacidad oculta.

3. Yo prefiero a James Bond... bueno, no.

Como pueden ver, es una defensa irrefutable.

Por cierto, Pereque, deberías sacar un tuiter. Nos hemos divertido chingos con un homeópata entre ayer y hoy.

DeadKennedy77 dijo...

Le hubieras dicho lo del pedo atorado a la señora gorda. Posiblemente te odiaría ahora, pero la hubieras hecho pensar al menos un poco. Y así, la próxima que su perro ladrara contra un rincón vacío, alomejor después de pensar en fantasmas, se pregunte "tal vez ya se caga".

Antonio dijo...

Cierto, el perro quería salir a defecar y estaba ladrando en dirección al árbol al que la ñora siempre lo lleva, excepto ese día, que como hacía frío, se quedó dormida y olvidó sacar a cagar al perro. La interpretación del pariente cobrón no fue mas que el aflorar de la cochina conciencia de haber sido mala paga con quien después murió, y sí, el fantasma viene a cobrar, pero no para él, sino para los niños que dejó huérfanos, por lo que en lugar de andarse con biblias y rezos, la señora debió haber ido a adoptar a los hijos del difunto, para limpiar su conciencia y poder dormir sin sentir escalofríos cada que ladra un perro. Claro que es más cómodo sacar una biblia y ponerse a rezar que hacerse responsable por los pobres huérfanos.

(Creo que debo dejar de leer a Dickens.)

Un Abrazo.

ROSALMOR dijo...

Me gustò tu Blog,y diràs lo que quieras de los perros pero a mi me encantan. Y a propòsito tienes tienes uno??

controlzape dijo...

A mí también me gustan los perros. Disfruto mucho yendo a CU los domingos a contemplar como se corretean entre ellos cuando los llevan a pasear sus dueños.

En la casa paterna desde hace 15 años siempre ha habido un chucho al menos. En la actualidad cada vez que me ven llegar se les cae la cadera de gusto. Esos recibimientos no los obtengo de ninguna persona.

Bruxcat dijo...

Bueno, si lo de la presencia resulta ser cierto eso puede indicar que:

1. El alma no se la puede pasar en eterna contemplación del aura divina de Jebús y tiene que darse un rol cada que se le duermen las nalgas, o...

2. Jebús cobra por hora el acceso a la divina contemplación y al difuntito ya no le alcanzaba.


*Aunque lo de Caronte que Kyuuketsuki menciona me convence más (el "afterlife" griego siempre me ha parecido más coherente que las actuales propuestas)

Pereque dijo...

Kyuutz: yo pensaba que ese pago se hacía poniendo monedas sobre los párpados o dentro de la boca del muerto. Además se supone que ya le pagaron al cura para hacer eso...

Ah, tengo una idea: El Sacerdote como Pollero de Ultratumba. Le pagas para que te ayude a cruzar tu alma al Otro Lado pero en realidad hace el equivalente espiritual de abandonarte en el desierto de Sonora (¿el cementerio? ¿una casa embrujada? ¿la casa de un pariente?).

Saludos.

humildemente la mejor.!! dijo...

ahh digan lo q digan mi perro es el unico q se alegra cuando llego a casa(y estoy segura q no es por q llego a darle d comer)