martes, septiembre 29, 2009

La Marcha Atea 2009 en el DF ... así la ví yo




El sábado domingo pasado que la lupe y yo arribamos al Hemiciclo a Juárez a las 12 del día para asistir a la 2da Marcha Atea, lo primero que hice fue sentarme para hacer las siguiente reflexión:

- Cuando escriba mi bosta sobre la marcha atea voy a acabar muy pronto y le pondré de subtítulo “de como los 5 seguidores de Lopez Obrador les apañaron el hemiciclo a unos ateos”.

Pero eso fue porque se me olvidó que la reunión era a las 12 y la marcha comenzaba a las 13. Duh.

Un par de centenares tenía poseído el Hemiciclo a Juarez para oir a unos oradores hacer un resumen del panorama sombrío del país, y a veces, para animarse, gritaban que es un horror honor estar con López Obrador. Mientras, en un rincón del monumento, los participantes de la Marcha Atea, fáciles de reconocer por sus playeras blancas, esperaban.

En lo que comenzaba la Marcha me senté en la otra acera para ver a los ciclistas, corredores y patinadores aprovechar el cierre dominical de circulación de patasdehuleautomotores en Reforma y Juarez. Pasó una hora, la autoridá abrió de nuevo la circulación y me aburrí de coches, consignas obradoristas y ateos inmóviles. Crucé Juárez para acercarme al Hemiciclo. Contemplaba el armado de la mesa de registro cuando Ribozyme, que también iba a ver de qué iba la Marcha Atea, se apareció. Me dió gusto reencontrarmelo y nos pusimos a platicar y a pitorrearnos de la piratería magufa en oferta a esa altura de la Alameda. Nahual que fue a sacar fotos se acercó a saludar.

Cuando los obradoristas terminaban su mitín, los ateos comenzaron a armar una minicarpa para resguardar la mesa de registro. Tork hizo acto de presencia y pude ponerle cara a las líneas de su blog. También conocí a Sidurti.

Al cabo de un rato se repartieron banderas, hojas con consignas e indicaciones. Comenzamos a caminar rumbo al Monumento a la Revolución. Alguien al frente de la Marcha cantaba las consignas y el resto las coreaba. La lupe corría tomando fotos. Ribozyme y yo caminábamos comentando sobre la condición humana.

La gente nos miraba pasar a medio centenar de participantes, la mitad portando banderas con un símbolo que casi nadie conoce, con la misma expresión que seguramente uds han puesto, avezados lectores, cuando se encuentran a unos marchantes “¿y ahora estos, qué chingados?”

Yo le encuentro varios defectos de expresar el ateísmo a través de una marcha (algunos los menciona Tork en su post de la marcha), sin embargo el más grave que hallo, lo expresó una policía que se acercó a la lupe a preguntar:

- ¿Y uds que exigen?

Se me hizo una ridiculez y una tontería responder con lo que venía en la hojitas de consignas: respeto. Yo no necesito del respeto de los creyentes para decir que considero que la mayor parte de las afirmaciones que hacen para justificar su fe son mentiras y falacias. Tampoco creo que sea algo que requiera la gente con la que iba yo caminando. Y por lo que le he leído a Richard Dawkins en The God's Delusion, a John Allen Paulos en Irreligion, y a Carl Sagan, Isaac Asimov y a James Randi, no veo que el respeto sea condición para ser ateo o agnóstico y proclamarlo a los cuatro vientos. Tampoco espero respeto de los que se oponen al laicismo.

Al llegar a las inmediaciones del Monumento a la Revolución nos dimos cuenta que otra marcha, mucho más nutrida, se preparaba para avanzar rumbo al Zócalo. Estos cargaban banderas firmadas con el logo del Sindicato de Electricistas. Nos miraron darle la vuelta al Monumento. Algunos tomaban un manifiesto que los organizadores repartían.

No regresamos por la misma ruta, sino que le dimos la vuelta a la Alameda. Me quedé pensando en las posibilidades que no fueron, por ser día 27 y no 28, cuando marchamos frente a Sn Hipólito entre gritos que decían: "No creo, ni rezo: pienso y actúo" y "Sin dioses y sin religión, sin miedo y sin culpas". Ribozyme me recordó algo que PZ Myers había escrito: "Nadie tiene derecho a no sentirse ofendido."

A la altura de la plaza de la Santa Vera Cruz un señor me preguntó.

- ¿De qué es la marcha?

- Es una marcha atea – le respondí.

- ¿Atea?

- Ei.

El señor se sumió en hondas cavilaciones y concluyó.

- Eso no sirve para nada.

Se fue antes de que pudiera comentarle que ni religiones ni ateismos son cosas que compitan por su utilitarismo (ni una ni otra sirven para cambiar un foco, pues).

A un costado de Bellas Artes, la lupe, Ribozyme y yo nos paramos para que Tork nos alcanzara. Un policía le estaba haciendo quién sabe qué preguntas. Yo pensé que me lo estaban apañando, pero después aclaró que era uno de tantos controles de la autoridá cuando hay una marcha en progreso.

De vuelta al Hemiciclo, oí a uno de los organizadores echar vivas a Juárez. Me provocó el mismo desconcierto que los gritos que se echan cada 15 de septiembre. Oir gritos de vivas a un muerto (por más notable que haya sido) me suena, por lo inútil, a invocación zombie. Como manera de honrar la memoria del muerto también se me hace muy chafa. Me encogí de hombros ante el dislate y nos sentamos a descansar y a oir lo que tenían que decir los que habían planeado unas conferencias informales sobre ateísmo. Este fue el programa:

1.Concepto de Ateísmo.

2.Argumentos Teístas Comunes.

3.Rol Social del Ateísmo.

4.El Derecho de Ofender

y quizá algún otro que se me olvida.

Si alguien quiere saber del contenido de las pláticas que vaya a ateosmexicanos.com para leer el material disponible. Durante los discursos estuve atento no a lo que se decía, sino a la gente que se acercaba a oir. Me dió mucho gusto ver a oyentes espontáneos. Unos se quedaban, otros se iban y algunos, hasta se animaban a tomar el micrófono para decir lo que pensaban. Como ejercicio de libre pensamiento considero que fue instructivo.

En resumen creo que la marcha fue una saludable caminata para los que participamos y un espectáculo sin mucho chiste para los que nos vieron caminar. Lo más notable que ví y lo que creo que más vale la pena repetir, es la interacción que hubo con los oyentes al final de los discursos.



Ahora bien, de esas participaciones del público la que encuentro más memorable por lo mal hecha y peor respondida es la siguiente.

Una señora cuando tuvo el micrófono en la mano nos informó, mutatis mutandis, que no debíamos hacer a un lado la religión, pues esta había dado muchas cosas buenas al mundo. A manera de ejemplo, la señora mencionó los afanes de Samuel Ruiz. Después dijo que había un Dios de Vida, y lo señaló haciendo un amplio ademán, mientras decía que esa entidad estaba en ella, en nosotros y en los árboles de la Alameda. Dicho esto dejó el micrófono.

La señora no aguantó vara. Pues los más cercanos a ella la comenzaron a cuestionar, al mismo tiempo que Tork, que había pasado al micrófono le explicaba de qué iba el ateísmo. La señora se sintió agredida y se fue quejándose "es que me cuestionan".

Aquí, debo reconocer que la señora tenía algo de razón, no en los disparates que dijo, sino en su huída. Si la hubieran invitado a quedarse a oir UNA SOLA réplica en vez de echarle 3 al mismo tiempo, quizá no se hubiera ido toda airada. Asímismo las réplicas que alcance a escuchar que le decían eran pésimas, aunque admito que a esa hora la mayoría estábamos pensando en irnos a comer. Yo, ante ese dislate hubiera revirado algo así:

"Uno de los problemas básicos que uno como ateo debe resolver en cualquier discusión con un creyente es definir a Dios. Ese Dios de Vida que ha mencionado la señora es una definición muy tramposa, por lo ambigüa. De acuerdo a ella, cualquier cosa es Dios. Una definición así de abierta no sirve para nada y da la apariencia de que todo mundo está de acuerdo con ella. Lo que sería un error. Recuerdo una conferencia en la que a Carl Sagan le hacen una pregunta sobre Dios y lo primero que él hace es acotar esa definición. Carl Sagan decía que una definición tan ambigüa y que tenga significados tan distintos sólo da la libertad de parecer que uno coincide con otras personas con las que en realidad no se coincide. La petición de la señora de que uno crea en un Dios de Vida que está en ella, en nosotros y hasta en los árboles de la Alameda es una invitación muy insatisfactoria y a la que me niego a aceptar.

Respecto a las bondades de la religión ejemplificadas en las labores de Samuel Ruiz también difiero. Si algún beneficio aportó Samuel Ruiz a su comunidad no se debe a la religión sino a sus propios esfuerzos."

Y ya.

Espero que haya una tercera marcha. Desde aquí un saludo a los organizadores y un agradecimiento a sus esfuerzos.