martes, noviembre 24, 2009

Libro que cualquier aspirante a escribir historias de desastre, ruina y destrucción decentes DEBE leer

Van unos escenarios primero:

1. Un señor se levanta de su cama, va al baño, y por la ventana nota que los árboles fuera de su casa están en llamas, antes de ver, con ojos llorosos por la intensa luz, una bola cruzando el cielo y que cuando hace contacto con la superficie terrestre, provoca una onda de choque que reduce a astillas los árboles, edificios y a prácticamente todo lo demás en un radio de muchos centenares de kilómetros a la redonda.

2. A mitad de un invierno gélido en la Tierra, el Sol eructa una llamarada, producto de la intensa actividad magnética. Pocos minutos después, a la Tierra llega una cantidad inusual de partículas subatómicas de alta energía que dejan frita la electrónica de los satelites de comunicaciones y que ionizan la atmósfera. Los electrones libres saturan más allá de su capacidad las redes de transmisión y distribución de electricidad. Todo un hemisferio se queda sin electricidad y sin comunicaciones.

3. Una luz nueva ilumina el cielo nocturno. Los astrónomos profesionales están advertidos con algunas horas de antelación del fenómeno por el aumento de neutrinos que detectan en sus observatorios y se emocionan, pues sólo una vez cada siglo hay un evento de esos en la galaxia, una supernova. Además de la luz visible proveniente de la supernova también hay un frente de rayos gamma destruyendo la capa de ozono. Cuando amanece, la luz ultravioleta proveniente del Sol mata al fitoplancton del oceáno en cantidades masivas. Otro evento de extinción masiva para la vida en la Tierra.

Esos tres escenarios son resúmenes de los que escribe Phil Plait al principio de los respectivos tres primeros capítulos de su libro Death From de Skies! (para pronunciarlo correctamente se levantan los brazos y se corre en círculos, de preferencia con jeta de horror).


A lo largo de 307 páginas el badastronomer y presidente de la JREF le da al lector una explicación amena, digerible y muy instructiva de astronomía y cosmología, con un bonus genial. El libro que uno tiene en las manos, no nada más es uno de divulgación científica (excelente, añado), sino que también es una obra de terror.

Y, tal como el autor lo señala en la introducción, uno tiene una obra de terror que supera a las del cine. Cuando termina una película de miedo, se prenden las luces y sale uno muy campante dejando los sobresaltos y el susto en la sala de cine. En Death From the Skies!, en cambio, uno cierra el libro y voltea a ver el cielo diciendo: "por favor sr. Universo no me vaya ud. a matar mientras estoy leyendo".

Y no es que al Universo vaya a hacer caso a sus ruegos, ni que sea su amigo o enemigo. Nomás no sabe que están ahí y tiene un arsenal letal con la mira apuntada a la Tierra.

Impactos de asteroides, llamaradas solares, supernovas, ráfagas de rayos gamma, agujeros negros, ataque alienígena, la muerte del Sol, colisiones galácticas y la mísmisima muerte de el Universo (¿qué? ¿pensaban que era eterno? estaban en un error) son las maneras que tiene el Universo para mandarlos al olvido y cada una de ellas es abordada por Plait, capítulo a capítulo, en su libro. Para abrir boca, se describe un escenario como los que ya mencioné al principio de esta bosta y luego, se aborda el tema de tal manera que NO hay que tener un doctorado en astrofísica para entender y disfrutar el discurso de Plait, sin que deje por ello de ser preciso y riguroso.

"El diablo está en los detalles", comenta Plait más de una vez en su libro. Hay asteroides a los que una explosión atómica les produciría lo mismo que un martillazo a un saco de arena pero que podrían ser arreados, un agujero negro tiene más formas de matarte que convertirte en spaguetti, una colisión galáctica puede dejar una nebulosa repleta de estrellas masivas en el paso del Sol o hacer que el agujero negro supermasivo del centro se vuelva activo y lance una ráfaga de rayos gamma que deje tiesos a todos los habitantes de un hemisferio terrestre si llega a atinarle a nuestro planeta. El Sol en su camino a convertirse en una gigante roja va a mandar toda la atmósfera de la Tierra (océanos incluidos) al espacio y convertir la superficie terrestre en un erial mucho antes de que ocupe buena parte del sistema solar interior. Y años, que se cuentan en centenas de potencias de 10, después de que el Sol se haya apagado, tantos que los que han transcurrido desde el Big Bang son un instante brevísimo en comparación, nuestros protones van a decaer en una noche sin luces, sin estrellas, sin enanas blancas, sin galaxias y hasta sin agujeros negros (los agujeros negros pierden masa por algo que se llama radiación de Hawking). Hasta que en un rincón del Universo haya un descenso abrupto hacia un último estado de energía y lo que conocemos como la trama del espacio y tiempo se convierta en una cosa para la que no tenemos nombre.

Chido ¿no? La palabra "eterno" en este contexto es un sinsentido.

En el epílogo (que se titula algo así como "¿Que si estoy preocupado? Nah"), Phil Plait dice:
"La mayor parte del Universo es letal, pero el rinconcito en el que estamos es cálido y cómodo. Ve afuera, disfruta del Sol y de una noche estrellada. Hay peligro que evitar, pero también belleza que contemplar y ahora, entiendes un poco más acerca de lo que ves.

Y entender es siempre bueno."
pd1. El libro tiene una tabla con las probabilidades de que ocurra un evento de los descritos y la letalidad que tendría para el lector. Si bien, de todos los eventos astronómicos, sólo hay dos que a huevo van a ocurrir (la muerte del Sol y la de el Universo), va a transcurrir tanto tiempo que no se consideran letales para el lector (por muchas ganas que tengan de estar por aquí para verlos). No obstante hay otros dos eventos que podrían ocurrir en el tiempo de vida del lector y que en el estadio tecnológico actual de la humanidad son prevenibles. Uno, es el choque de un asteroide, aunque no se previene de la manera en la que están pensando por haber visto demasiadas veces Armaggedon. El otro evento, la llamarada solar, no es prevenible en si mismo pero sí en sus efectos. De nuevo, "el diablo está en los detalles", para conocer esos detalles consíganse el libro de Phil Plait, léanlo, platíquenselo a sus cuates y familiares y ténganlo a la mano en el librero, junto con Cosmos de Sagan y Una Breve Historia del Tiempo de Hawking.

pd2. El único pero que le veo Death From the Skies! es el empleo del arcaismo de millas y no kilómetros para expresar distancias y que para mencionar cantidades de 10 a la 9 su autor use la palabra "billones" y no la frase "miles de millones" (cuando alguien me dice a mí billones, si no está hablando de dinero entiendo millones de millones o 10 a la 12) Pero eso se compone con una traducción al mexica.