jueves, febrero 26, 2009

Reflexiones sobre escritura y texticulo en Recolectivo

Cuando iba a la SOGEM alguien (¿Oscar de la Borbolla, Bernardo Ruiz, Fernandez Unsaín, todos ellos?) nos preguntó para qué escribíamos. Una señora que llamábamos Comillas pues cada frase que decía la entrecomillaba haciendo cómo si rascara el aire con las manos, contestó:

- Yo escribo para exorcizar mis demonios.

Si bien reconozco la utilidad terapeutica de verbalizar las broncas que uno traiga como primer paso para encararlas, me parece excesivo pasar por un diplomado en creación literaria para "exorcizar demonios".

Acabo de echar una bosta en Recolectivo. Narro y me pitorreo de los meses dantescos en los que trabajé para Alejandro Ferretis. Fueron meses horribles (nah, no del todo, había buena comida) pero no veo que me haya yo embrujado de los demonios de un protoemo cincuentón que ya está muerto. Tampoco veo porque no pueda yo pitorrearme de esa relación laboral.

No hay algo por exorcizar por la sencilla razón de que no existen los demonios. Ni los literales ni los figurados.

Escribí de Alejandro Ferretis porque se me antojo ver si podía hacer algo parecido -sí ya sé que me falta aún mucho- a los cuentos que escribe Jorge Ibargüengoitia en la Ley de Herodes (sobre todo el de La Vela Perpetua).

Hagan click en la imagen para leer.


lunes, febrero 23, 2009

Presentación en sociedad en el hotel Virreyes

Hace dos sábados fuí al hotel Virreyes. Renato, un bloguero que estimo presentó un libro suyo.

Renato aka TatooHunter me cae bien. Se encarga de mantener aceitado al robot de Metatextos y por las líneas que le he leido (de sus textos, mentecatos, no de la mano; la quiromancia no es lo mío) ya había yo concluído "este me cae bien".

A Renato ya lo conocía físicamente desde antes de la presentación. Cuando nos conocimos creí que iba a matarme: estaba yo esperando que me cobraran en la caja del Vips sito en Miguel Angel de Quevedo y Pacífico cuando escuché detrás de mi a alguien decir mi nombre. Me di vuelta esperando encontrar a uno de los que me mandan correos prometiendo madrearme o matarme cuando me encuentren. Pero no; era Renato. Del alivio lo abracé y lo desconcerté.

Desde entonces no lo había yo vuelto a ver pero sí he seguido leyéndo su blog y sus metatextos con regularidad. Cuando me enteré que iba a presentar un libro de cuentos con otros coautores en el hotel Virreyes decidí asistir y por eso apreté el botón de "Sí, asistiré" de la invitación que me llegó por feisbuc.

- Voy al Virreyes a una presentación de un libro – anuncié a la lupe cuando llegó el día.

- Que te vaya bien. Yo aquí te espero – dijo la lupe.

Para transladarme al Virreyes. me subí a un trolebús y mientras rebotaba por el eje central reflexionaba "¿y si chocaran un trolebús y un metrobús de frente a la misma velocidad cuál de los dos quedaría más madreado?"

Con esas profundas cavilaciones me apeé en el cruce Izazaga–Eje Central y miré la fachada tétrica y oscura del hotel Virreyes. Entré.

"Cuando vayas échale un ojo al mural de la entrada" recordé que me dijo mi cuate Alvaro al que le gustaba hospedarse en el Virreyes cuando venía al D.F.

Contemplé un mural en donde unos señores muy barbones, vestidos como se vestían en tiempos de la colonia, estaban sentados mirando a otros españoles arrear a unos indios. De fondo pusieron la iglesia que está afuera del Virreyes, a la mitad de Izazaga. La iglesia del mural se veía menos madreada que la real. Supuse que los señores barbones y adustos eran los virreyes de la Nueva España.

"¿Pintaron el mural por el nombre del hotel o le pusieron el nombre al hotel por el mural?" pensé. No vi placa explicatoria que respondiera eso y caminé al lobby.

Subiendo un tramo de escaleras encontré a un policía viejo y chaparro.

- Hola. Vengo a una presentación de un libro – dije dándome cuenta que se me había olvidado como habían bautizado al libro.

El poli me miró como si en ese momento hubieran en el hotel otras 20 presentaciones de libros.

- Pregunte en recepción – me indicó.

Misma pregunta en recepción.

- Regístrese en ese libro y suba por las escaleras un piso. A la derecha, al final del pasillo, está el tivirrum. Ahí es.

Mientras firmaba el libro llegó una pareja a pedir habitación. Eĺ era uno de los hombres más oscuros que he visto. Negro; no de algún tono de café, sino negro. Llevaba abrazada a una guera tan guera que desde donde estaba podía yo estudiar su aparato circulatorio. Supuse que querían habitación para hacer café con leche.

Subí al tivirrum. Lo encontré a oscuras pero con actividad. Al fondo, una pantalla pasaba una película. La luz de la pantalla me permitía ver algunas cabezas que contemplaban la película.

Un señor barbón y chaparrito salió de no sé dónde.

- ¿Es aquí la presentación de "Cuentos asesinos"?– dije acordándome del nombre del libro gracias a las interioridades macabras del hotel Virreyes.

- Sí. Ahora estamos proyectando la película El Asfixiador, luego sigue la presentación del libro, luego una charla sobre asesinos seriales en cine y en comic y cerramos con otra película que se llama Amores Solitarios – dijo.

- Ah muy bien – dije satisfecho con la explicación y me dispuse a internarme a la sala oscura.

- Son 20 pesos – me dijo.

"Pfff. Es la primera vez que pago para entrar a una presentación de un libro". pensé, pero pagué sin hacer aspavientos al comprender que la presentación era parte de un conjunto de sesiones donde pasan 2 películas y la gente platica un rato, en este caso de cereal's killers.

Entré al tivirrum y a tropezones encontré una silla vacía. Miré con creciente desinterés el final de El Asfixiador.

Se prendieron las luces y me di cuenta que estaba junto a 40 personas. La sala en la que estábamos me pareció ideal como escenario del descubrimiento de un descuartizamiento. "Si todos estos, en lugar de tener cara de alivio por que ya se acabó esta película, tuvieran los sesos de fuera por que un maniático se los extrajo a hachazos no me hubiera yo sorprendido mucho" – pensé.

Compré un jugo para tragarme mi píldora anticonvulsiva. No quería yo robarles protagonismo a los autores tirándome al suelo a bailar watussi.

Me senté a leer a Clarke. Pasó Renato. Saludo y plática breve. Luego se fue a maquillar o lo que fuera que hacen los autores antes de presentar un libro.

Continué leyendo. Oí mi nombre. Ahora pronunciado por una mujer. Era Lu, la coautora del diccionario de tauromaquia.

El organizador-editor-tallerista (y el que me cobró la entrada) comenzó a hablar. Nos explicó la génesis del libro. Los autores se presentaron y comenzaron a leer fragmentos de sus cuentos. A unos les faltó apretarse un huevo o un ovario para que la sala se llenara con su voz.

Empezó la sesión de preguntas y respuestas. La más memorable para mí fue también la más intrigante. Un pariente de una de las autoras preguntó de dónde provenía esa veta de relatos violentos ya que conocía a la autora de toda la vida y siempre la había juzgado tierna y modosita.

- No sé – dijo mutatis mutandis la autora.

"Chale. Que alguien que escribe no pueda explicar de donde obtuvo una idea no suena bien."

Iba a levantar la mano para preguntar por los autores de cabecera de los presentadores pero me abstuve. Me quedé con la impresión de que exceptuando a Renato y a otros tres corría el riesgo de que me fueran a responder:

"Yo no leo a nadie pues no quiero contaminar a mis musas."

Comenzó la vendimia. Saqué la cartera antes de que lo que quedaba del tiraje de 100 ejemplares se agotara. Le dí a Renato 50 pesos y él me dió un libro autografiado de 56 páginas que contiene 2 antologías de cuentos. Lo recibí esperando que Renato evolucione de joven promesa a autor de una biblioteca de herejías famosas, o ya de perdida a autor malogrado en medio por un gran crimen o un escándalo. Con la venta de su libro autografiado espero pagarme un entierro fastuoso.

Me senté a leer. Alguien dijo mi nombre. Era Gerson. Platicamos de nuestras impresiones de la presentación y del hotel Virreyes. Nos interrumpió una de las autoras. La misma que no sabía por qué escribía cuentos de asesinos seriales.

- Atención, por favor. Uno de mis cuentos salió mal impreso. Pasen conmigo para que les diga cómo era – dijo.

De ello colijo que la presentación del libro no nada más fue para el público sino también para los autores.

Se nos unió Lu que nos platicó más del Virreyes. No me atreví a preguntarle cómo estaba más enterada que yo del lugar.

El editor-organizador-tallerista (con el libro ya en la mano supe que se llama Carlos Camaleón) se sentó a platicarnos de asesinos seriales en cine y comic. Gerson emprendió el largo camino a su casa. A Lu y a su amiga les dió hambre y se fueron a cenar. Yo ví un ratito a John Travolta hacer de policía y a Salma Hayek hacer de asesina. Me cansé de estar sentado y salí a ver los edificios iluminados de Regina.

Fue una de las presentaciones de libro más raras a las que he ido.

Me da mucho gusto por Renato y desde aquí va otra vez una felicitación.

sábado, febrero 21, 2009

Mi asombrosamente anumérica hermana

El jueves, mi hermana y yo, caminamos juntos por Santa María La Ribera. A mi hermana no le gusta caminar por las banquetas. A mí no me gusta caminar por el arroyo vehícular. Comenzamos a conversar sobre nuestras preferencias peatonales.

– No se te quita lo xiutepeca. Es la única razón que ahora se me ocurre para explicar tu gusto por caminar a media calle – hipoteticé.

– Tú eres más xiutepeca que yo – reviró mi hermana.

– Eso es una mentira del tamaño de una casa. Tú viviste más tiempo en Xiutepec que yo – dije.

– No – djo.

– Sí – dije.

– Tú estás más viejo – dijo.

– Eso es cierto pero no tiene nada que ver con lo que estamos discutiendo – dije.

Nos callamos un rato. Reflexioné sobre "la caducidad de la vida".

– Tú viviste más tiempo en Xiutepec – continuó mi hermana.

– Nah. Llegamos a vivir ahí el mismo año arrastrados por mis padres que huyeron de este agujero infernal en 1984. Yo emigré de ahí antes que tú – dije.

– Pero tú estás más viejo – insistió.

– Tengo más años que tú, pero si llegamos a vivir a Xiutepec el mismo año y me fuí antes que tú entonces estuve menos tiempo ahí. A ver. ¿Qué año llegaste a vivir a Xiutepec? - dije.

– 1984 - dijo

– ¿Qué año llegué a vivir yo a Xiutepec? - dije.

– 1984 – dijo.

– Es el mismo año ¿no? - dije.

Hubo una pausa en la que mi hermana ponderó la idea profunda de equivalencia.

– Sí – dijo.

– Bien. Ahora ¿qué año te fuiste? - dije.

– No sé – dijo.

Miré al cielo para ver si veía llegar un meteorito que pusiera fin a tanta tontería. Por no poner atención a donde ponía mis pies casi me mato al resbalar con una cacota. De esas tan frescas que todavía echaba vapor.

Después de medio limpiarme el tenis mediante el recurso de arrastrar la pata durante tres cuadras continuamos discutiendo.

– ¿Dejaste de vivir en Xiutepec en 1996, que fue el año en que yo me fuí? - dije.

– No. Después -dijo.

– Muy bien. Si te fuiste un año después que yo, viviste en Xiutepec 13 años y yo 12. Si te fuiste 2 años después que yo ,viviste en Xiutepec 14 años y yo 12 y así sucesivamente. En cualquier caso pasaste más tiempo en Xiutepec que yo – dije.

Pausa.

– Lo tengo que pensar – dijo.

Miré la panza de mi hermana en la que se está gestando el próximo miembro de la familia Coronado.

"Espero que esa criatura goce de mayores capacidades de abstracción que su anúmerica madre" reflexioné.

pd1. Xiutepec se escribe la mayor parte de las veces Jiutepec pero a mí me gusta verlo más con X. De esa manera se le añade al nombre del municipio una característica típica de la región.

pd2. No se me escapa la ironía de que si hubiéramos caminado por la calle como decía mi hermana yo no me hubiera embarrado de caca. Aunque corría peligro de que algún energúmeno al volante me hubiera hecho a mí caca.

martes, febrero 17, 2009

Un átomo en tu ciudad, versión chilangotitlán.

En el blog Ciencia en el XXI, Eugenio su autor, hace una propuesta turístico-científica a sus alumnos (enseña química y física). Supongo que para que les caiga bien el veinte del vacío que hay en un átomo.

Si el núcleo de un átomo mide 10-15 mts y el electrón más cercano está a 10-11 mts, significaría que el nucleo es diezmil veces más pequeño que el diámetro de un átomo. El espacio que hay entre el núcleo y la nube del primer electrón estaría vacío. Como el interior de la cabezas de los conductores de noticieros de Televisa y TV Azteca.

Para entender de qué magnitud es ese espacio vacío en un átomo, Eugenio propone el siguiente ejercicio: si uno está parado con una pelota de tenis (de un decimetro de diámetro) considerando que es el núcleo de un átomo, a esa escala, habría que caminar un kilómetro hasta encontrar la nube del electrón más cercano.

Por ejemplo si uno estuviera parado sobre la plancha de la Plaza de la Constitución aka zócalo de la cd. de México, sosteniendo la pelota de tenis/núcleo atómico y se empieza a andar por Madero hacia el poniente, rumbo a la Alameda, Bellas Artes y la Torre Latino), la nube formada por los brincoteos cuánticos del primer electrón la encontraría uno a la altura de la calle de Dolores, pasando el Palacio de Bellas Artes.


Si se camina hacia el norte desde el zócalo, el primer electrón lo anda uno hallando por los rumbos de La Lagunilla.

¿Dónde queda el primer electrón a partir del centro de sus respectivas ciudades?

pd. Cambiemos de perspectiva el ejercicio. Para apreciar las distancias del sistema solar y lo erróneo que sería considerar a un átomo como el sistema solar en miniatura. Si suponemos que nuestra pelotita de tenis es el Sol y caminamos desde el asta bandera, a esa escala, vamos a encontrar la órbita de la Tierra apenas hayamos dado 10 pasos. Dentro de la plancha del zócalo. La órbita de Plutón en su punto más lejano al sol estaría a 49 veces esa distancia; aproximadamente a medio camino de donde estaría la nube del primer electrón en caso de que la pelotita fuera un núcleo atómico.

Reflexión malaleche: Eso sí que es vaciedad y no las mensadas que los budistas alegan alcanzar mirándose el ombligo.

lunes, febrero 16, 2009

Recorrido al mercado de San Juan c/ receta en NoLeCuentes + texticulo

Recientemente la lupe y yo fuimos a conocer el mercado de San Juan. Escribí al respecto en NoLeCuentes.

Vayan, lean y comenten.

pd. También participé en el ejercicio más reciente de Metatextos donde vierto mis opiniones sobre la 9na sinfonía de Beethoven. Agradeceré sus comentarios (de preferencia ahórrenme las indicaciones a comas o acentos que se me hayan pasado. Si les hago caso dejo sin comer a mis futuros correctores de estilo).

sábado, febrero 14, 2009

200 años del nacimiento de Charles Darwin (III y última)

Continuemos con el cierre de esta serie de 3 bostas.

¿Por qué razón Darwin metió en un cajón una de las ideas más notables que alguien haya concebido y se dedicó a cosas más prosaicas?

Porque a Darwin ya se le había quitado lo tarambana y era un hombre prudente. Tan prudente que casi le ganan la autoría de la teoría de la evolución.

En 1844, años antes de la publicación de El Origen de las Especies, circulaba un libro anónimo titulado Vestigios del Mundo Natural en la Creación. Su autor, Robert Chalmers, un editor de biblias, hizo tan buen trabajo haciendo de autor anónimo que ni sus amigos más íntimos sabían que él lo había escrito. Ese libro, que trataba de la transmutación de las especies, hizo que todos se pararan de pestañas. Y le sirvió a Darwin para afinar sus propias ideas y para darse cuenta que necesitaba un gran cuerpo de evidencia para sustentar su teoría.

Trabajó mucho organizando esa evidencia. Le dedicó tanto tiempo a esa tarea que en 1856 otro naturalista, llamado Alfred Rusell Wallace casi le come el mandado al publicar un artículo llamado Sobre la ley que regula la introducción de nuevas especies.

Lyell, que para entonces era cuate de Darwin y estaba más o menos familiarizado con sus ideas, lo instó publicar. En lugar de hacer caso, Darwin continuó investigando especímenes que le enviaban naturalistas de otras partes del mundo, incluido el mismo Wallace que chambeaba en Borneo.

En 1858 recibió un paquetito de Wallace. Lo abrió pensando que era un animal disecado y se fue de espaldas "plop" al darse cuenta que era un artículo describiendo la selección natural.

"No mamar" ha de haber dicho.

Darwin no sabía que hacer. No quería desechar su propio trabajo pero si lo presentaba temía que pareciera que estaba plagiando a su joven colega.

Sus amigos le dijeron qué hacer:

"Hay que presentar el trabajo conjunto de ambos dos en la próxima reunión de la Sociedad Linneana y todos felices."

Darwin estuvo de acuerdo. Wallace estuvo encantado cuando se enteró. Ninguno de los dos estuvo presente en esa reunión. Wallace por estar del otro lado del mundo y Darwin por estar enterrando al segundo hijo que se le moría.

Si alguien dió muestras de haberse dado cuenta de que estaba asistiendo a la presentación en sociedad de la teoría de la evolución lo disimuló muy bien. Las ideas de Darwin y Wallace se presentaron con el nombre de Acerca de la tendencia de las especies para formar variedades; y sobre la conservación de variedades y especies por medios naturales de selección. La treintena de asistentes a la reunión recibió la lectura entre cabeceos.

Se publicó el artículo y este pasó desapercibido. Cuando le preguntaron al presidente de la Sociedad Linneana si había ocurrido algo interesante en ese año este contestó que no se habían hecho descubrimientos revolucionarios.

Darwin pasó los siguientes meses preparando un resumen de su ensayo y sus notas. Entre sudores, achaques y porras de los cuates lo terminó. Lyell arregló que se lo editaran.

"Uy, esto está reteaburrido. Mejor escriba un libro sobre palomas", le dijo su editor.

Darwin insistió y el editor accedió a un tiraje de 1250 ejemplares de El Origen de las Especies por medios de selección natural, o de la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida. Salió a la venta el 22 de Noviembre de 1859.

Se vendió como pan caliente. Hasta parecía que Isaac Asimov, Carl Sagan y Richard Dawkins lo habían escrito. Se sigue reeditando 150 años después.

Hubo controversia. Algunos veían (y ven) a la selección natural como un plan maestro de diosito bimbo, otros la veían como una idiotez y otros como una conveniente herejía.

Y unos sí la entendían. T.H. Huxley (el señor que acuñó la palabra agnosticismo) dijo "chale como no pensé en esto antes" al comprender de qué iba la selección natural.

Se organizó un debate al respecto en 1860. De los primeros agarrones de greñas entre evolución vs creacionismo. De esa reunión ya hemos hablado. En lo más álgido de las discusiones Fitzroy, que estaba ahí para platicar de meteorología, agarró una biblia y gritó que la leyeran.

Wallace por supuesto que apoyaba a Darwin. Yo creo que la gente se acordaría más de la aportación de Wallace si no fuera porque dejó la ciencia para dedicarse al espiritismo (para que vean amiguitos que la magufería no deja nada bueno).

Darwin continuó trabajando. Escribió, entre otros, un libro que trataba de evolución humana (El Origen de las Especies apenas trata el tema de pasada): El origen del hombre, y la selección en relación al sexo.

Se murió en 1882 a los 73 años. Lo enterraron al lado de otro grande, Newton, en Westminster.

En su vida escribió de viajes, de geología, de plantas, de lombrices y hasta de conducta animal y humana.

Esto que escribí no es una biografía exhaustiva. Es para dejar claro qué celebramos.

A 200 años de que naciera Darwin celebramos el viaje que hizo, los libros que escribió y las ideas que generó. Celebramos que integrara las nociones más adelantadas de su tiempo para explicar uno de los aspectos más intrigantes del universo: la vida. Celebramos las explicaciones naturales y no las sobrenaturales. Celebramos que usara observación, pensamiento crítico y escepticismo para entender la realidad.

Celebramos mirar la realidad como es.

Celebramos que más como Darwin continuen con lo que él propuso.

Eso celebramos y al creacionista que no le guste que se muerda un huevo.

viernes, febrero 13, 2009

200 años del nacimiento de Charles Darwin (II)

Continuemos con lo que empezamos la bosta previa.

¿Se subiría Darwin al Beagle a pesar de las protuberancias de su cabeza tan poco favorables para el capitán Fitzroy el frenológico?

Darwin no era la primerísima opción de Fitzroy. Dos naturalistas ya le habían dicho a Fitzroy "¿viaje alrededor del mundo? No, gracias. La siguiente semana tengo tertulia para ir a recoger grillos en el patio trasero de la casa."

Eso y que un pariente le escribiera a Fitzroy una carta asegurándole que Darwin era un caballero de caracter hecho y derecho contribuyeron para que aquél decidiera llevarse a Darwin como naturalista de El Beagle y damo de compañía.

Darwin se puso a preparar lo que preparan los naturalistas para un viaje alrededor del mundo. El mismísimo Lyell (el padre de la geología moderna) le había pedido a Fitzroy que echara un ojo a piedras, guijarros y acantilados. Fitzroy para preparar a Darwin en esa tarea le regaló Los principios de Geología de Lyell. Es un libro que explica a las características de la superficie de la Tierra (montañas, cañones, acantilados) como el resultado de un proceso que tiene lugar en largos períodos de tiempo y no en un día de la semana.

Después de algunos retrasos El Beagle partió. Ambos, Fitzroy y Darwin, empezaron a llevar diarios del viaje. Cuando regresaron cinco años después, Fitzroy publicó en cuatro volúmenes su diario de viaje anexando el diario de Darwin. El editor se dió cuenta que la parte de Darwin era más popular (lo que escribió Fitzroy hay quien lo usa como remedio para el insomnio) y lo publicó aparte. Después de varias ediciones le pusieron el nombre que todos conocemos El viaje de El Beagle.

Darwin se divirtió y aprendió mucho durante el viaje. Cuando partió era un naturalista amateur y su idea era coleccionar todo lo que pudiera y dárselo a expertos cuando regresara a Londres. En la primera parada, Cabo Verde, Darwin vió de cerca formaciones volcánicas. Lo que vió y la lectura de Lyell sirvieron para que empezara a teorizar sobre eventos que tienen lugar en largos periodos de tiempo. En Brasil vió de cerca dos cosas: el bosque tropical y la esclavitud. El primero le gustó, la segunda no.

En una de sus cenas con Fitzroy comentaron el tema de la esclavitud.

- Una vez supe del dueño de una estancia brasileña que le dijo a sus esclavos si querían ser libres y estos contestaron que no – dijo Fitzroy que no entendía para qué quería ser libre un esclavo.

Darwin que quizá fuera medio tarambana pero siempre fue un gran escéptico reviró:

- Dudo que un esclavo pudiera contestar honestamente esa pregunta si se la hace su dueño. Sobre todo si este está agarrando un látigo.

Fitzroy se paró de pestañas y corrió de la cena a Darwin gritándole cómo podía dudar de su palabra. Más tarde Fitzroy escribió una nota como quinceañera como caballero inglés pidiéndole perdón.

El incidente le sirvió a Darwin para darse cuenta que su compañero de viaje tenía pedos en la cabeza. Dicen que la tripulación conocía a su capitán como "Hot Coffee" por su tendencia a calentarse hasta el ardor.

Darwin encontró fósiles en Argentina, se puso una peda con gauchos, atestiguó el fracaso civilizador de los fueguinos amaestrados de Fitzroy, le tocó un terremoto en Chile que elevó la costa arriba de la linea de la marea, fue a ver los andes montado a caballo, estuvo un mes tumbado en cama y regresando de comprar chimichurri en Mendoza vió un bosque petrificado en las montañas.

En cada puerto con correo que se encontraba enviaba a Inglaterra sus hallazgos y lo que había coleccionado. Los naturalistas ingleses eran felices con los envíos.

En Las Galápagos coleccionó más ejemplares mientras esperaba a que El Beagle regresara con agua fresca que fue a buscar al continente. Fue cuando estaba ordenando sus notas y su colección, quizá zampándose una sopa de tortuga, ya rumbo a Tahiti, que se dió cuenta de algo interesante: los pinzones recolectados en cada una de las distintas islas diferían por isla.

Visitaron Tahiti, Nueva Zelanda, Australia, Tasmania y Cocos (unas islas que están a medio camino entre Australia y Sri Lanka). Después de bajarse a estirar las piernas en la isla de Mauricio continuaron al Cabo de Buena Esperanza.

Ya de vuelta al Atlántico se fueron a turistear a la isla de Sta Elena para ver la tumba de Napoleón. Darwin escribió que si sus sospechas sobre los pinzones y las tortugas de las Galápagos y los zorros de las islas Malvinas eran ciertas "podrían socavar la [idea de] estabilidad de las Especies".

Fitzroy quería hacer una última medición de la longitud en Brasil. Darwin estuvo encantado de ver una vez más el bosque tropical.

De regreso en Inglaterra Darwin tuvo una calurosa bienvenida. De su familia porque ya lo extrañaban y de los naturalistas ingleses por la enorme colección que Darwin había acumulado. Nomás eso hubiera bastado para darle un lugar en la historia.

Lo invitaban a pedas, a conferencias y a reuniones. Tardó años en organizar su colección y sus notas, por lo vasto de lo recogido y por los errores de novato que había cometido al recoger especímenes. Después de ese esfuerzo tenía un esbozo de una teoría que explicaba el origen de la diversidad de formas de vida en el planeta, una teoría de la evolución.

En lugar de salir corriendo a la calle para anunciarla a sus amigos, la guardó en un cajón por quince años y se ocupó en engendrar 10 hijos, en mirar percebes y en sufrir sus achaques y los remedios de caballo que le daban los doctores de la época (hay quien dice que contrajo la enfermedad de Chagas en Sudamérica).

¿Por qué razón Darwin metió en un cajón una de las ideas más notables que alguien haya concebido y se dedicó a cosas más prosaicas?

Lo averiguaremos en la siguiente y última bosta de esta serie.

Actualización y nota al calce: Fitzroy no sale por completo de esta historia. Antes de volver a ella fue precursor de los reportes de metereología y gobernador de Nueva Zelanda. Ambas actividades las tomó con seriedad y entusiasmo pero con resultados ingratos e irregulares.

jueves, febrero 12, 2009

200 años del nacimiento de Charles Darwin (I)

Hay muchos personajes de la historia de la ciencia que admiro. Pero, según mis muy subjetivas cuentas, sólo hay cinco que por su lucidez y por su obra le han dado una necesaria patada por el culo a la humanidad para que esta se levante del letargo en el que luego suele caer.

Uno de esos cinco es Charles Robert Darwin.

Voy a celebrar su bicentenario haciendo un recuento de su vida.

Cuando su padre, Robert Darwin, que era médico -y librepensador de clóset- mandó a Charles Darwin a la Universidad de Edimburgo a que estudiara medicina, este hizo dos descubrimientos importantes: 1) las clases lo aburrían y 2) poner las manos en las interioridades de otras personas le daba mareos. Dejó de asistir a sus cursos y para no aburrirse, aprendió taxidermia y se unió a la Sociedad Pliniana, un club de historia natural. Ahí aprendió a mirar de cerca a las plantas y a los invertebrados marinos.

Su papá, exasperado de que su hijo estuviera negado para la medicina, puso en marcha el plan B para hacer de Charles Darwin un hombre de provecho: lo mandó a Cambridge a obtener un grado de bachiller que era un requisito previo para que se volviera clérigo anglicano.

"Si este tarambana no puede ser doctor que sea sacerdote" ha de haber pensado Robert Darwin.

Charles se aburrió otra vez e hizo lo que cualquier joven de su edad haría. Salir a echar desmadre. En aquellos días no había muchas opciones para reventarse más allá de montar a caballo y salir a cazar. Un pariente lo introdujo a la actividad de moda: coleccionar escarabajos.

A pesar de todo consiguió salir bien en sus exámenes que presentó en enero de 1831.

Debía regresar a su casa hasta junio, así que para entretenerse Charles Darwin leyó algunos libros. Leyó los viajes de Alexander von Humboldt (gran viajero científico) y el libro de un señor que se llamaba John Hershel que explicaba que para entender las leyes de la filosofía natural (así le decían antes a la ciencia) había que ejercitar la observación y hacer uso del razonamiento inductivo.

Entusiasmado con esas lecturas Darwin se preparó para hacer un viaje a Tenerife con sus cuates para estudiar historia natural tropical y se inscribió a un curso de geología.

Mientras Charles Darwin le sacaba canas verdes a su padre, a otro Robert, este de apellido Fitzroy lo nombraban, en Sudamérica, capitán temporal de una nave del Almirantazgo Británico llamada El Beagle. Esto porque su antecesor se deprimió tanto mientras cartografiaba el estrecho de Magallanes que se pegó un tiro.

Posteriormente, el acto más notable de Fitzroy como capitán fue tomar como rehenes a unos nativos de Tierra del Fuego (fueguinos) que le robaron un bote. Al ver que sus rehenes eran muy brutos a Fitzroy se le ocurrió llevarlos a Inglaterra para "civilizarlos".

La idea de Fitzroy consistía en que los fueguinos ya civilizados evangelizaran en los modos y religión ingleses a sus paisanos salvajes. Para ello había que regresarlos a su tierra. Consiguió que parientes suyos movieran influencias para que el Almirantazgo consintiera una segunda expedición de El Beagle. Cuando obtuvo permiso Fitzroy uso parte de su fortuna para equipar El Beagle pues no nada más iba a dejar a los fueguinos. Iba a darle la vuelta al planeta para medir su longitud (un problema antiguo de navegación que sólo se resolvió con relojes y mediciones muy precisos). El Beagle quedó como un Enterprise del siglo XIX nomás que sin bahía de teletransportación.

Sin embargo a Fitzroy lo preocupaban dos cosas. Las soledades de la Tierra del Fuego habían provocado que el anterior capitán de El Beagle se suicidara. Además en su familia había un antecedente de suicidio: un tío suyo se había cortado la garganta mientras chambeaba en su oficina. Para evitar ese destino funesto Fitzroy tuvo una de las mejores ideas en la historia de la ciencia:

"¿Y si invito a un jovenazo como yo, que comparta mis gustos científicos, que sea de mi misma clase social y que de paso haga lo que hacen los naturalistas, para que me haga compañía y no me desampare ni de noche ni de día? Cenaría con él, platicaría con él y así abriría yo la boca para otra cosa que ladrar órdenes a los pelafustanes de la tripulación."

Después de algunos intercambios de correspondencia (y una intervención de un tío de Charles pues su padre se oponía a un viaje tan largo y de destino tan lejano) Robert Fitzroy y Charles Darwin se conocieron.

Cuando Fitzroy vió a Darwin tuvo una primera impresión desfavorable:

"Chale este cabezón no me va a servir" ha de haber pensado haciendo uso de sus conocimientos arcanos sobre frenología, el disparate de moda para determinar el caracter de una persona a través de las protuberancias de su choya (algo tan idiota como determinar el caracter de una persona mediante el momento de su nacimiento o la manera en la que cruza las tes y pone punto a las ies).

¿Conseguiría Darwin lugar en El Beagle a pesar de su cabezota tan poco propicia para el capitán frenólogo Fitzroy?

Continua en la siguiente bosta.

lunes, febrero 09, 2009

Nuevo Diccionario de Tauromaquía

La tauromaquia, avezados lectores, es una manifestación artística y cultural que siempre me ha parecido notable por los bostezos que me provoca.

Los poquísimos momentos de emoción coreados a hurras que he experimentado en la fiesta brava consisten en contemplar al toro perforarle uno de sus diminutos testículos (comparados con los del toro) al señor que está o bien de pie o bien a caballo esperando que el astado vaya corriendo a ensartarse como mariposa en el rejón o estoque que cargan.

Son muy raros esos momentos. Hasta en el aburridísimo futbol -que se juega con las patas- hay más chance de mirar a alguien tropezar y meter el balón en la portería. En cambio en un ruedo la mayoría de las veces ocurre que al toro lo terminan usando de alfiletero. Y eso NO es, por el lado que se le vea, una hazaña. Hasta un mocoso execrable puede hacerlo.

Por eso se me ha ocurrido que la tauromaquia al cabo de varios siglos necesita, urgentemente, de una revisión. Y qué mejor que un diccionario renovado de tauromaquía for dummys.

El esfuerzo no nada más es mío. Ayer por twitter me encontré a una metatextera de las que mejor escriben con ánimo para participar con el talento que la caracteriza en la tarea. Lu en su blog hizo un recuento de la colaboración (en la que yo digo que ella destaca). Aquí nada más me limitaré a vaciar alfabéticamente las definiciones que elaboramos con unos cambios mínimos:
Asiento de barrera de sombra: Técnica ninja para estar cómodo escondido en la oscuridad.

Banderillero: Cocinero especializado en asar carnes y algunas legumbres en un palillo de madera.

Burladero: Las reacciones que provoca Fox cada vez que abre la boca en público.

Burladero: Así también le dicen los vecinos al edificio del Congreso de la Unión.

Cartel taurino: Asociación de toros que comercian ilegalmente algunas yerbas alucinógenas.

Cogida: Estrategia recaudatoria de la Secretaría de Hacienda.

Cogida: Preparación de la "horchata" en una "corrida de toros". Ver definición de corrida de toros.

Corrida de toros: Reunión inverosimil donde algunos toros llevan algunas vacas amigas suyas y se divierten haciendo una "horchata".

Coso taurino: Cuando un toro aborda torpemente a una vaca con intenciones de bajarle los chones.

Descabello: Declaración de panista en precampaña.

Encierro: situación de uno o más individuos privados de su libertad en aras de cumplir una sentencia. Ocultarse o coger hasta amanecerse.

Hacer el paseíllo: Así anuncia Ned Flanders sus salidas a caminar.

Fiesta brava: Baile en Tepito o Neza donde un vato va con su novia y se encuentran al exnovio (de ella o de él) y se arma la rebambaramba.

Fiesta brava: Arte consistente en ponerse unos pantalones ajustados en revienta huevos y fingir que eso es ventaja para el toro.

Fiesta brava: Fiesta brava lo que se dice brava no es ponerse frente a un toro y dar de brinquitos cuando embista; es mear en los baños de la plaza de toros.

La Monumental: Piropo. Simple pero efectivo.

Matador: Canción de los Fabulosos Cadillacs que anima cualquier peda.

Monosabio: Mozo encargado de responder las preguntas de la gente bruta.

Ooole: El eco que se oye cuando un hambriento vocifera por pozole.

Orejas y rabo: Eufemismo de felación.

Ruedo: Situación posterior a una peda cuando un sujeto pierde el equilibrio y se percata de que va dando vueltas en una pendiente.

Ruedo: Rueda sin vagina

Tauromaquia: Es lo que ocurre cuando un toro se pone una máscara de luchador y se echa una maroma sobre otro toro.

Toreo: Nombre con el que se conoce comunmente a la estación del metro llamada Cuatro Caminos.

Torero: Hombre muy hombre y muy valiente que no encontró otra forma mejor para disimular que ponerse mallas.

Torero: Señor muy valiente que se atreve a salir a la calle vestido con un pantalón diseñado para subir las nalgas a la espalda.

Traje de luces: Uniforme del personal de limpieza del D.F. con luces preventivas para ser vistos por los automovilistas.

Traje de luces: Indumentaria apropiada para los pinos en navidad.

Pajarito: Toro debutante el 29-01-06. Se dice que entre sus películas predilectas están Quo Vadis? y Liberen a Willie.

Picador: Nombre afectuoso con el que se designa al dedo utilizado para escarbarse las fosas nasales.

Pitón: Protuberancia con la que el buey (o en este caso toro) embiste con el objetivo de "coger".

Puya: Exclamación que profirieron los espectadores gangosos cuando vieron al famoso Pajarito alcanzarlos de un brinco.

Puyazo: Queja por golpe súbito y violento en el dedo meñique del pie expresada vehementemente por un gangoso.
pd. Se aceptan colaboraciones.

sábado, febrero 07, 2009

Excusado extra para echar mis bostas

Rox, que es una mujer muy lista, me ha invitado a escribir mis crónicas de paseos chilangos y aledaños en un blog de viajes que ha abierto mentado No le cuentes a mi madre.

Aunque los recorridos que yo hago son locales y los de ella son ultramarinos creo que tienen algo en común. A ambos nos gusta llevar los ojos bien abiertos para ver qué nos encontramos y además nos gusta contar lo que vemos.

Aquí mi debut.

Lean. Sus comentarios son muy bienvenidos.

pd. Échenle un ojo a la página de autores. Próximamente habrá más.

jueves, febrero 05, 2009

Chiste ateoescépticomeareligiones

Revisando los feeds de el google reader encontré un chiste. Estaba en inglés. Me gustó, lo traduje y le compuse la moraleja.

Ahí va.
Un judío, un católico y un ateo están formados esperando turno en la guillotina durante la Revolución Francesa (han de haber sido unos aristócratas execrables).

Es el turno del judío. El verdugo le pregunta si quiere decir sus últimas palabras. El judío exclama: "Creo en el único y verdadero Dios. Él me salvará". El verdugo lo coloca en la guillotina, baja la palanca, la cuchilla cae... y se detiene a centímetros del cuello del judío.

"Dios detuvo la cuchilla" exclama la multitud. El verdugo está de acuerdo, deja ir al judío y prepara la guillotina para el siguiente en la hilera.

Es el turno del católico. El verdugo vuelve a hacer la misma pregunta. El católico exclama "Creo en el Padre, en el Hijo y el Espíritu Santo. Ellos me salvarán". El verdugo lo coloca en la guillotina, baja la palanca, la cuchilla cae... y se detiene a centímetros del cuello del católico.

"El Espíritu Santo detuvo la cuchilla" grita la multitud en arrebato religioso. El verdugo está de acuerdo, deja ir al católico y prepara la guillotina para el siguiente en la hilera.

Es el turno del ateo (que además es escéptico). El verdugo pregunta por sus últimas palabras. En lugar de pedir ayuda a personajes imaginarios el ateo-escéptico (que además se mea en las religiones) examina la guillotina y exclama: "Encontré el problema. Hay una piedrita que estorba la trayectoria de la cuchilla."

Moraleja: Hay un tiempo y un lugar para quitarle sus ilusiones a los que te rodean.
pd. Originalmente decía la moraleja que hay un tiempo y un lugar para el escepticismo pero me gustó más la que puse.

martes, febrero 03, 2009

Concurso: Las cuatro esquinas del Universo

Estaba yo revisando qué actividades -además de la Noche de Estrellas que fue el pasado 31 de enero- se han organizado para el Año Internacional de la Astronomía y me encontré un concurso de cuento de ciencia ficción que cierra el próximo 31 de Marzo.

He aquí las bases:
De los participantes:

1. Podrán participar las personas con residencia en México y mexicanos en el extranjero

2. La participación será individual.

3. Cada participante podrá concursar con solamente una obra.

4. No podrán participar las personas relacionadas con la organización de los eventos asociados al “Año Internacional de la Astronomía” ni sus familiares directos.

De la obra:

1. El cuento debe ser escrito en castellano, inédito (ya sea en medios impresos o electrónicos) y sin participación paralela en otros concursos.

2. La obra deberá estar enmarcada en el género de la ciencia ficción, abordando algún tema relacionado con la astronomía, ya sea en sus conceptos fundamentales como en las teorías o fenómenos relacionados con ésta, por ejemplo: la gran explosión, cosmología, relatividad, sistemas planetarios, galaxias, medio interestelar, mecánica cuántica, formación estelar, etc.

3. La extensión será de un mínimo de 15 cuartillas y un máximo de 25, escritas a doble espacio utilizando la fuente Times New Roman a 12 puntos.

4. Las obras deberán ser enviadas en forma impresa (original y 4 copias) en un sobre. Si se utiliza el servicio postal nacional se deberá enviar a la dirección:

Concurso de Cuento “Las cuatro esquinas del Universo”, Instituto de Astronomía, UNAM, Cubículo 15, Apartado postal 70-264, Ciudad Universitaria, México D.F. 04510, México.

En caso de utilizar algún servicio de mensajería privado la dirección es:

Concurso de Cuento “Las cuatro esquinas del Universo”, Instituto de Astronomía, UNAM, cubículo 15, Circuito exterior s/n, Ciudad Universitaria, México D.F. 04510, México, Tel. (55) 56-22-39-06.

5. Los trabajos deberán aparecer suscritos bajo seudónimo enviándose, junto con ellos, un sobre que contenga una ficha con el nombre completo, la dirección, el teléfono y el correo electrónico del autor, este sobre deberá estar rotulado con el seudónimo.

6. La presente convocatoria queda abierta desde su publicación y hasta el 31 de marzo de 2009. En todos los casos se tomará en cuenta la fecha del matasellos postal. Después de esta fecha ningún trabajo será aceptado. Los envíos se harán bajo la responsabilidad del participante.

7. Los autores de la obra ganadora y de las obras con mención honorífica aceptan, al momento de participar, ceder los derechos de su obra a la Universidad Nacional Autónoma de México.

De la premiación:

1. Habrá un primer premio de $15,000.00 M.N.

2. Se hará la publicación de un libro con las mejores obras bajo el sello de la Universidad Nacional Autónoma de México.

3. La selección de las obras ganadoras y el resto de las obras publicadas será hecho con base tanto en su fundamento científico como en su calidad literaria.

4. Los autores cuya obra sea publicada serán merecedores a una mención honorífica y 5 ejemplares del libro.

5. El jurado estará integrado por personas con capacidades demostradas en los campos literario y/o científico.

6. Los resultados del concurso así como el lugar y fecha de la premiación, serán dados a conocer en el sitio www.astronomia2009.org.mx el 8 de junio de 2009.

7. El jurado tendrá la capacidad de declarar desiertos los premios si los trabajos no reúnen los requisitos necesarios.

8. Cualquier caso no previsto en la presente convocatoria será resuelto según el criterio del comité organizador.
De 15 a 25 cuartillas y el cierre es en dos meses. Por supuesto que yo le voy a entrar.

pd. Ibargüengoitia, ante la pregunta de si creía que en la literatura mexicana faltan obras de sátira, decía: "en la literatura mexicana falta de todo". Eso es muy cierto. Y además de cierto lamentable en el ámbito de ciencia ficción. Busqué sobre la generación de literatura de ciencia ficción en México y me encontré este artículo de la wikipedia del cual concluyo que si la ciencia ficción mexicana ha tenido una edad de oro esta ocurrió la década pasada. Snif.

ACTUALIZACIÓN: Menciona wigahluk que las bases han cambiado. Los organizadores del concurso también lo confirman. Ahora el cierre es hasta el 29 de Mayo.