Más Libros Engañabobos
En los cilindros de libros que están al lado de las cajas en las cadenas de restaurantes uno puede encontrar ocasión de gran pitorreo escéptico. Vean.

Es como el chiste del pendejo esférico: el que es pendejo desde cualquier ángulo que se le mire.

¿El poder de la palabra gracias? Bah. Eso no es nada. Todos saben que si uno le dice a algún atolondrado "vete a la chingada" la reacción que se consigue supera con mucho a la que se obtiene en un año de estar diciéndole "gracias".

Método para puñetas de mediana duración. Ideal para los vienerápidos.


La vida erótica de una misionera de la caridad octogenaria.
Impresiones Preliminares de El Elogio a la Irreligión
Ya decía yo que andar poniendo palabras donde no las hay era señal de mala traducción (me refiero al título del libro ¿Elogio? Chale). Empecé a leer el libro de John Allen Paulos y lo dejé cuando llegué al capítulo 2, donde se habla del argumento del diseño. Los de Tusquets decidieron que era buena idea llamarlo el argumento del designio. No me considero nazi del lenguaje pero la última vez que revisé designar y diseñar sonaban parecido pero no significaban lo mismo. Si es cierta esa idea ridícula de que los que ya se murieron están al tanto de lo que hacemos, William Paley que fue uno de los señores que propuso este argumento del diseño para decir que diosito bimbo existe al hacer una analogía del mundo natural con un reloj, quizá esté llorando.
No obstante, por los buenos oficios de un lector avezado (gracias Arturo), ya tengo el libro en su idioma original. Pronto una reseña en este blog.
Gran oportunidad para los anónimos ofendidos
Hay un juego de madrazos en la red que se llama El Bruto. Consiste en configurar el nombre y el aspecto de un bruto y en echarlo a pelear contra otros brutos. Los anónimos que me quieran madrear no tienen porque echar en falta la nula coordinación ojo-mano que demuestran cada vez que comentan o mandan mail, pues las peleas son automáticas. Todo lo que tienen que hacer es escoger al bruto al que quieren retar, apretar un botóncito para comenzar la pelea y contemplar el intercambio de bofetadas.
Ahora bien, esto no entraña peligro de procrastinación pues una vez que uno se inscribe hay un número limitado de peleas diarias (al momento de inscribirse son ocho las peleas disponibles y a partir de ahí, tres por día). Conforme uno va echando a su bruto a pelear va ganando puntos de experiencia, que al acumularse lo suben de nivel, concediéndole habilidades y armas extras que hacen más interesantes las batallas (pocas cosas hay más satisfactorias que echarle al contrincante una bomba en las patas o mandar a un sasquatch a que le saque las tripas).
Aquí está mi bruto. Anímense. http://controlzape.elbruto.es Al principio quizá no den batalla pero si continuan jugando quizá estén a nivel.
pd1. De las fotos de libros engañabobos concluyo que tengo que limpiar más seguido la lente de mi celular.
pd2. Acuérdense de poner contraseña a su bruto para que otro no se los juegue.