sábado, abril 25, 2009

Todavía no me muero

Si alguien lee las minibostas que escribo por Twitter se dará cuenta que me ando pitorreando de algunas reacciones de los medios y la gente ante la emergencia sanitaria de influenza. Esto no significa que ignore la gravedad de la enfermedad.

Estoy haciendo un rosario de tonterías que escucho al respecto.

Si las autoridades no deciden aplicar a la Ciudad de México el mismo tratamiento que a Racoon City y si esto no es el inicio de The Stand de Stephen King, la siguiente semana, en este espacio de escepticismo pitorrero, estaremos abordando los dislates alrededor de la influenza.

miércoles, abril 22, 2009

El lector de hojas de té TAZO está más menso que igod

¿Se acuerdan de igod? ¿El bot que daba la impresión de que uno estaba comunicándose con un retrasado mental y por lo tanto también daba el pego de que a uno le estaba contestando diosito?

Me encontré a un constructo de sotgüer aún más mensote.

Va un larguísimo preámbulo. No es para aburrirlos ni para rellenar esta bosta. Es para que se den cuenta que la magufería que encuentro no es porque la ande yo buscando. Está por todos lados. En serio.

Vean.

Todo empezó cuando me trepé a un taxi que me transportó unas pocas zonas postales de donde lo abordé y nomás tenía yo un billete de 200 pesos para pagar.

- No tengo cambio – me dijo el taxista como si acabara yo de proponerle que me donara un rinón.

- Por las barbas de Darwin, ni que estuviera yo pagando con un billete de mil pesos. Bueno, espérame aquí: voy a ese Starbucks de enfrente (puaj!) a conseguir cambio.

Entré al Starbucks (puaj!). Una veinteañera de apariencia vigoréxica a la que nunca había visto yo en mi vida me miró con mucho gusto, como si esa mañana se hubiera levantado de mi cama.

- ¡Hoooola! ¿Cóoomo estás? ¿En qué te puedo servir? -dijo la vigoréxica.

- Hola. ¿Tienes cambio? - dije yo alzando como bandera mi billete de 200 pesos.

La vigoréxica puso cara compungida.

- Híjole ¿qué crees? No tengo cambio – dijo.

Se me hacía tarde para un cita y suprimí el impulso de convertirme en el protagonista de una nota de El Universal que dijera: "Energúmeno le pone de sombrero la caja registradora a una empleada de Starbucks". En lugar de eso tomé lo primero que encontré en el mostrador. Era un tecito embotellado.

- Cóbrate – dije entregando todo el dinero del que disponía en el mundo mundial.

En seguida la vigoréxica obtuvo de la caja el cambio que segundos antes dijo que no tenía y me fuí a pagarle al taxista los 30 pesos que le debía.

Me encaminé a mi cita, me dió sed, abrí la botella, me tomé su contenido y me dí cuenta que en el interior de la tapa había un letrero.

Mutatis mutandis: "Visita www.tazo.com para una lectura gratis de hojas de té".

Más tarde, en casa, prendí la computadora, entré al mentado www.tazo.com y me encontré un botón bautizado "CONSULT THE TEA LEAVES".

Di click y contemplé a un viejito virolo y balbuceante. Su discurso me recordó las maneras de un profesor chafa de cálculo que tuve en el primer semestre de la carrera que se apellida como el actual secretario de gobernación.


La interacción con el lector de hojas de té se limitó a llenar tres campos en vez de sostener un aparente diálogo -como igod-. Los resultados fueron desalentadores. Sólo cuatro frases para mi futuro. Después se empezó a repetir. Ello puede significar dos cosas: o que tengo un futuro limitadísimo o que al programador de esta animación le falta imaginación.

"Te vas a casar" fue la última predicción.

A lo mejor esto de la lectura de hojas de té mediante flash sólo da para predecir un futuro retroactivo. Así como todos los alegatos que hace Giovanita diciendo que ella predijo el sismo de 1985 después del terremoto.

pd1. De todas las maguferías adivinatorias la de la lectura de hojas de té se me hace de las más aburridas. Yo prefiero a los que auscultan las entrañas de las aves. Esos tienen la ventaja de que aprenden anatomía aviar. Si fracasan en su carrera de adivinadores pueden dedicarse a vender pollos.

pd2. Al menos los de Tazo aclaran que el futuro real puede ser distinto al predicho. Eso es más de lo que se puede decir de charlatanes como el Brujo Mayor.

pd3. Bueno Tazo. Ya quedamos a mano. Tú me echas una animación chafa y yo te echo pitorreo chafa.

lunes, abril 20, 2009

Más Libros engañabobos, impresiones preliminares de El Elogio a la Irreligión y oportunidad para que se atrevan a darme de madrazos

Más Libros Engañabobos

En los cilindros de libros que están al lado de las cajas en las cadenas de restaurantes uno puede encontrar ocasión de gran pitorreo escéptico. Vean.

Es como el chiste del pendejo esférico: el que es pendejo desde cualquier ángulo que se le mire.

¿El poder de la palabra gracias? Bah. Eso no es nada. Todos saben que si uno le dice a algún atolondrado "vete a la chingada" la reacción que se consigue supera con mucho a la que se obtiene en un año de estar diciéndole "gracias".

Método para puñetas de mediana duración. Ideal para los vienerápidos.


La vida erótica de una misionera de la caridad octogenaria.

Impresiones Preliminares de El Elogio a la Irreligión

Ya decía yo que andar poniendo palabras donde no las hay era señal de mala traducción (me refiero al título del libro ¿Elogio? Chale). Empecé a leer el libro de John Allen Paulos y lo dejé cuando llegué al capítulo 2, donde se habla del argumento del diseño. Los de Tusquets decidieron que era buena idea llamarlo el argumento del designio. No me considero nazi del lenguaje pero la última vez que revisé designar y diseñar sonaban parecido pero no significaban lo mismo. Si es cierta esa idea ridícula de que los que ya se murieron están al tanto de lo que hacemos, William Paley que fue uno de los señores que propuso este argumento del diseño para decir que diosito bimbo existe al hacer una analogía del mundo natural con un reloj, quizá esté llorando.

No obstante, por los buenos oficios de un lector avezado (gracias Arturo), ya tengo el libro en su idioma original. Pronto una reseña en este blog.

Gran oportunidad para los anónimos ofendidos

Hay un juego de madrazos en la red que se llama El Bruto. Consiste en configurar el nombre y el aspecto de un bruto y en echarlo a pelear contra otros brutos. Los anónimos que me quieran madrear no tienen porque echar en falta la nula coordinación ojo-mano que demuestran cada vez que comentan o mandan mail, pues las peleas son automáticas. Todo lo que tienen que hacer es escoger al bruto al que quieren retar, apretar un botóncito para comenzar la pelea y contemplar el intercambio de bofetadas.

Ahora bien, esto no entraña peligro de procrastinación pues una vez que uno se inscribe hay un número limitado de peleas diarias (al momento de inscribirse son ocho las peleas disponibles y a partir de ahí, tres por día). Conforme uno va echando a su bruto a pelear va ganando puntos de experiencia, que al acumularse lo suben de nivel, concediéndole habilidades y armas extras que hacen más interesantes las batallas (pocas cosas hay más satisfactorias que echarle al contrincante una bomba en las patas o mandar a un sasquatch a que le saque las tripas).

Aquí está mi bruto. Anímense. http://controlzape.elbruto.es Al principio quizá no den batalla pero si continuan jugando quizá estén a nivel.

pd1. De las fotos de libros engañabobos concluyo que tengo que limpiar más seguido la lente de mi celular.

pd2. Acuérdense de poner contraseña a su bruto para que otro no se los juegue.

miércoles, abril 15, 2009

Arreligiosidad: Un matemático explica porque los argumentos de la existencia de dios nomás no suman.

Para evitar que la próxima navidad vaya yo a ser obsequiado con puros paquetes de calcetines, me he puesto a buscar libros que recibiría con gran regocijo para añadir a mi escepticoteca.

He encontrado uno de John Allen Paulos, el señor del que adopté la palabra anumerismo y con el que aprendí que una comprensión clara de conceptos matemáticos básicos suele ir de la mano del pensamiento crítico y escéptico.

El libro en cuestión es este.


Y he aquí algo de su contenido.


En la liga de Amazon está disponible, además del contenido, una parte del primer capítulo. En él, Paulos aborda el argumento de La Primera Causa que consiste en alegar la existencia de diosito como creador del universo.

Los lectores avezados de este blog seguro conocen ese argumento. Dice, mutatis mutandis, así:

1. Todo tiene una causa (o varias causas),
2. Nada es su propia causa,
3. Las cadenas de causas y efectos no son infinitas,
4. (Entonces) tiene que haber una primera causa,
5. Esa primera causa es diosito bimbo. Por lo tanto existe.

La gran virtud de Paulos es que sin meterse en notación lógica, ni hacer énfasis en las frases "razonamiento circular" y "petición de principio" desbarata en tres patadas, comprensibles hasta para el religioso más necio este pseudoargumento.

Tengo muchas ganas de leer el resto del libro.

Actualización: La lupe me dice que ya lo tradujeron y que hasta lo venden en Gandhi. Voy por él este fin de semana.


Me gusta más cómo traduje yo el título. ¿Qué es eso de elogio? Pffff. Paulos no está haciendo un elogio. Hasta donde llevo leído, Paulos explica que los argumentos religiosos tienen agujerotes por los cuales uno puede contemplar la tontería de quienes los esgrimen.

martes, abril 14, 2009

Zape recorrido en Coyoacan

"Si yo me dedicara a diseñar recorridos a pie para los visitantes de la ciudad de México, el siguiente sería el correspondiente a Coyoacán. Estaría prohibido entrar a la casa azul de Frida Kahlo y al Museo de las Culturas Populares."

El párrafo anterior es el abstract de mi colaboración semanal que en realidad es quincenal en No le cuentes a mi madre.

Click en la imagen para leer. Sus comentarios son muy bienvenidos.