jueves, febrero 04, 2010

Escepticismo retro

Revisé el primer número del primer volúmen de la Skeptical Inquirer (de 1974) y averigué un par de cosas.

1. La revista no se llamaba Skeptical Inquirer sino The Zetetic.



¿Que qué es zetetic? Según el Webster's Third New International Dictionary:

ZETETIC 1. adj. proceeding by inquiry. 2. n. skeptic, seeker; specif, one of a group of Pyrrhonist philosophers.

2. En el comité editorial había gente que quizá más de uno de ustedes reconozca.


De los que subrayé en rojo ya hemos hablado en este blog (también de Phillip J. Klass). Excepto de uno. Del señor L. Sprague de Camp.

A L. Sprague de Camp yo lo conocí cuando estaba en preparatoria. Un día entré a la biblioteca de la escuela, descubrí que tenían antologías que recopiló Asimov de ciencia ficción y en una de ellas leí un cuento que me pareció muy bueno de un neanderthal que sobrevive hasta nuestros días (hay una película con una premisa parecida pero con distinta resolución: The Man from Earth).

Ya no volví a saber de L. Sprague de Camp hasta que cayó en mis manos uno de los libros de Conan el Bárbaro del que Sprague de Camp era coautor y pensé que nomás era un escritor notable de ciencia ficción y fantasía y tan tan.

Como pueden darse cuenta por los nombres con los que se codeaba en el consejo editorial de la Skeptical Inquirer, antes The Zetetic, L. Sprague de Camp era más que un escritor de ciencia ficción y fantasía.

Eché un ojo a la entrada de L. Sprague de Camp en la wikipedia y me encontré que trabajó con Robert Heinlein e Isaac Asimov en un astillero de la Armada gringa. Revisé su bibliografía y entre los libros que tiene hay uno sobre escepticismo.


En ese libro L. Sprague de Camp desbarata los mitos alrededor de las civilizaciones antiguas y reconoce los logros que sí consiguieron (una lectura que quizá sea refrescante en medio de tanto autoproclamado experto contemporáneo en sabiduría maya del fin del mundo). También aborda dislates criptozoológicos, cuenta del comportamiento de algunos científicos, unos sólo excéntricos y otros clínicamente orates, y examina la diferencia entre ciencia real y seudociencia.

Quiero Fringe of the unknown en la escepticoteca.

3 comentarios :

Lupe dijo...

Ya entendí!

adrix32 dijo...

Que sean dos ejemplares! Claro, yo pago el mío (con mucho gusto pagaría el tuyo también pero mi economía está influenziada, snif)

Kix dijo...

:-) Eres mi biblioteca escéptica, Sr. Héctor!