lunes, marzo 15, 2010

Receta asimoviana para la histeria sísmica

A raíz de los sismos recientes de Haití, Chile y Turquía, tanto en conversaciones presenciales como en foros de discusión, twitter, facebook, formspring y en cadenas turulatas que me mandan a mi correo electrónico he notado una preocupación recurrente que se puede resumir en la siguiente pregunta:

¿La Tierra se estará sacudiendo de encima a la humanidad y a sus excesos?

Se me ocurren varias formas (no todas amables) de contestar esa pregunta, sin embargo en esta ocasión voy a dejar que un escéptico más chinquetas que yo que ya ha abordado ese tema responda esto.

Con uds el señor Isaac Asimov, de La Receta del Tiranosaurio y otros 100 ensayos (excepto en el título el énfasis es mío).


Los estragos de la naturaleza.

El 19 y 20 de septiembre de 1985 dos terremotos gemelos pasaron con gran estruendo a través de la ciudad de México, la más grande del mundo. Murieron unas 20,000 personas, otras 40,000 quedaron heridas, y 31,000 se quedaron sin hogar. En ese mismo año otro poderoso temblor golpeó a Chile, el 3 de marzo, con la consecuencia de 150,000 personas sin hogar; afortunadamente tan sólo murieron 177. Otros sacudieron a China y la Unión Soviética.

Durante la noche del 13 de noviembre de 1985 un volcán colombiano, inactivo durante mucho tiempo, rugió volviendo a la vida y enterró con lodo caliente a toda una población a sus pies, matando a 25,000 personas que dormían tranquilamente. Más de 60,000 sobrevivientes estaban heridos o sin hogar.

El 31 de mayo de 1985, en el noreste de Estados Unidos, hubo docenas de tornados que se constituyeron en la peor demostración en los libros de records. Mataron a 88 personas, hirieron a cientos y borraron pueblos completos.

A todo esto agregue deslizamientos de tierra, aludes, huracanes y tifones asesinos, hasta un récord de desastres aéreos, y parecería que la naturaleza se ha desencadenado. ¿Podría darse el caso de que, por alguna razón, hemos maltratado tanto a nuestro planeta que lo hemos desequilibrado? ¿O podría ser que ciertas fuerzas sobrenaturales están molestas con nosotros?

¿Tales catástrofes seguirán empeorando? ¿O se trata de desastres naturales cíclicos y tan sólo estamos en la temporada mala del ciclo?

En efecto, si contemplamos cuidadosamente estos casos, parece claro que los desastres naturales se presentan al azar. Esto no significa que se distribuyan equitativamente y que todos los años sean iguales. Hay años buenos y años malos. Si se presentan al azar, de vez en cuando podremos tener un largo período de relativa calma para después, inesperadamente, tener un período de muchos años turbulentos. Hasta ahora no hay forma de predecir ni prevenir los años malos.

Aún así, esta sospecha de la casualidad del desastre no parece estar en lo correcto. La gente de mi edad puede recordar años anteriores, cuando pocas veces ocurrían desastres y no se trataba de noticias cotidianas como hoy en día. ¿Por qué?

La respuesta es que se trata de un espejismo debido al adelanto de la tecnología humana.

Hoy en día nuestros satélites de comunicación —que giran en órbita alrededor de la Tierra— y las televisiones en todas las casas, nos dan cuenta inmediata de los detalles de todos y cada uno de los desastres.Durante días y días vimos las fatigadas cuadrillas mientras se esforzaban por rescatar a otro bebé de losmontones de escombros en los que se había convertido gran parte de la ciudad de México. Podíamos ver los daños, ver miradas temerosas y desesperadas, estábamos completamente conscientes del alcance del desastre.

Aún así, ni siquiera se acercó al peor terremoto de la historia. El 23 de enero de 1556 un terremoto derrumbó acantilados en el norte de China, y la Tierra —al hundirse— enterró a 830,000 personas en cinco minutos. Los europeos de aquellos días nunca oyeron de tal catástrofe. La conocemos tan sólo por los registros chinos

Una vez más, el 27 de agosto de 1883 la pequeña isla volcánica de Krakatoa —entre Java y Sumatra— estalló y provocó una tsunami (marejada) que ahogó a 36,000 personas en las costas cercanas. La gente de Europa y América se enteró después, con pocos detalles y (por supuesto) sin imágenes de televisión. En occidente la vida continuó como si Krakatoa nunca hubiera estallado.

Pero el 18 de mayo de 1980, cuando el Monte Santa Helena sufrió una pequeña erupción — comparativamente— en el noroeste de Estados Unidos, matando unas cuantas docenas de personas, todas las noches veíamos acontecimientos en la televisión, veíamos las columnas ascendentes de humo y ceniza, las corrientes de lava, el polvo que caía sobre Portland, Oregon, y muchas otras cosas. A los estadounidenses pudo haberles parecido que el desastre del Monte Santa Helena era peor al de Krakatoa, tan distante en el tiempo como en el espacio.

Ahora bien, tendemos a medir la intensidad de un desastre por el número de personas muertas y los millones de dólares de propiedades destruidas. También esto tiende a hacer que las catástrofes del presente parezcan mucho peores a las del pasado. Después de todo, hoy en día hay más gente en la Tierra que la que había en el pasado, y está bastante más apiñada y, por lo tanto, destinada a morir en mayor número en cualquier catástrofe de hoy en día que en el caso de catástrofes similares hace cien o más años.

Una vez más, estructuras humanas de todo tipo (fábricas, presas, centrales eléctricas, altos edificios dedepartamentos) ocupan la superficie de la Tierra como nunca antes, y cada una de ellas es bastante más cara que cualquier otra cosa del mismo tipo en el pasado. Por lo tanto, cualquier catástrofe actual está destinada a destruir más que en el pasado. Por ejemplo, el terremoto más espantoso que alguna vez golpeara a Estados Unidos no tuvo lugar en California. Tuvo lugar en el aparentemente tranquilo y estable Medio Oeste, como una serie de sacudidas que comenzaron el 6 de diciembre de 1811, y que llegaron a su clímax, con un feroz terremoto, el 7 de febrero de 1812. El epicentro estuvo cerca del Río Mississippi, en el lugar donde ahora se encuentra New Madrid, Missouri.

Los temblores se sintieron en lugares tan alejados como Boston, y se destruyeron 150,000 acres de bosques. El curso del Mississippi fue cambiado en varios lugares, se formaron nuevos lagos, se secaron algunos pantanos. Aún así, no sabemos de una persona que haya perdido la vida en este extenso desastre. Después de todo, la zona casi no estaba poblada en aquella época. Por otra parte, si hoy en día fuera a tener lugar un terremoto de la misma intensidad y en el mismo lugar, con seguridad morirían muchos miles de personas, al igual que quedarían destruidos muchos millones de dólares en propiedades. En nuestros días aún un pequeño temblor en el mismo lugar provocaría más daños que el monstruoso terremoto de 1811-12, y con seguridad la gente tendría la impresión de que, de algún modo, los terremotos están empeorando.

Aún así, la humanidad no ha tenido que vivir los peores desastres de todos, que perfectamente podrían ser cíclicos. En el presente los científicos discuten acaloradamente respecto a la posibilidad de que, de vez en cuando, una lluvia de cometas pueda cruzar en todas direcciones el Sistema Solar interior y que algunos de estos, por pura casualidad, pueda chocar contra la Tierra.

Un sencillo golpe de un cometa, de un radio de unos cuantos kilómetros, provocaría un cráter de cientos de kilómetros de ancho y enviaría tal cantidad de polvo a la parte superior de la atmósfera que, virtualmente, durante meses o años desaparecería la luz del Sol. Dejaría de existir mucha vida vegetal, de tal forma que lo mismo pasaría con la vida animal que dependiera de ella. Se supone que un choque como estos, hace 65,000,000 de años, aniquiló a los dinosaurios junto con muchos otros tipos de plantas o animales. Pero eso no fue lo peor. Parece que un choque parecido hace unos 230,000,000 de años aniquiló a más del 90 por ciento de todo tipo de plantas y animales que entonces vivían. En cada uno de los casos (hasta ahora) la vida continuó pero cambió drásticamente, ya que nada más los supervivientes se multiplicaron y volvieron a colmar a la Tierra.

Algunos científicos creen que tal "Gran Mortalidad" tiene lugar cada 26,000,000 de años. Parece que el último se presentó hace 13,000,000 de años, por lo que el siguiente no se dará durante otros 13,000,000 de años. Así, tenemos tiempo suficiente y, quizá, si los seres humanos o sus descendientes todavía viven para entonces, quizá tengamos la tecnología para prevenirlo.

Mientras tanto podemos avistar la venida de los huracanes por medio de nuestros satélites meteorológicos; estamos desarrollando métodos para predecir terremotos y erupciones volcánicas; y, en general, estamos intentando evitar que nos sorprendan los desastres. Esto, en sí mismo, debe mejorar las cosas.

En conclusión, a aquellos que dicen que estamos ante el fin de los tiempos o que hay que ponerse a rezar en vez de a estudiar sobre tectónica de placas, el señor Isaac Asimov y yo les tenemos un mensaje.

11 comentarios :

Vagancianet dijo...

*Standing ovation*

Armando dijo...

Che Control... me acabas de ahorrar una buena buscada en Internet.

Traigo una discusión con una persona en la que yo aseguro que en otras ocasiones han ocurrido muchos terremotos y que lo que ha pasado este año es normal y no un signo del apocalípsis.

Además con la firma del maestro Asimov.

Genial la entrada y el blog.

Saludos

Juan Carlos Bujanda Benitez dijo...

Una cosa es que la gente sea estúpida y otra que quiera permanecer en esta condiciona (habla el misántropo).

Hay muchas y muy buenas resenas de este tipo, que fácilmente desmitifican las teorías catastrofistas, pero la gente prefiere creer mas las ultimas.

Ya hasta History Chanel, le entro a la moda del las profecías mayas, tan fácil que seria divulgar a Asimov.

Excelente aportación Hector, a muchos nos sera muy útil.

Saludos.

Antonio dijo...

Bien. Muy bien. Ahora solo busco una forma tan elocuente y estructurada como esta para decirle a los fanaticos de nostradamus (y a los fanaticos de las profecias del fin del mundo) que estan sus creencias muuuy jodidas.

Fabian PS dijo...

Jajaja simplemente genial la foto de Asimov.

Considero que este post sera cada vez mas y mas necesitado conforme nos acercamos al "2012" que mello.

El Contador Ilustrado dijo...

resume impecablemente el mensaje

Ahora Que Hice dijo...

y cuál es la necesidá de despejar los miedos, digo, mucho se puede aprovechar con la frase "ya ves, mi reina, ya se va a acabar el mundo y tu ni haz ..."

Kix dijo...

Ah, super bien! Muy informativo!

A mí me gustaba mucho the History Channel, pero como que últimamente han pasado programas apocalípticos al por mayor. Eso obviamente contribuye a la psicosis colectiva.

Antonio dijo...

La receta del tiranosaurio, una cita aquí y otra en el podcast "la media hostia". Dos menciones en una misma semana. Seguro es una señal del fin de los tiempos.

Conozco a uno que va a usar esto como un argumento para demostrar que nunca debimos civilizarnos.

Un Abrazo.

Anónimo dijo...

hey controlzape se que hay otras maneras de hacer preguntas [correo twitter] pero tengo una duda, Hay alguna buena revista de escepticismo en espanol? 'o en ingles cual me recomiendas la Skeptic o' la Skeptical Inquirer? Gracias

controlzape dijo...

A mí me gusta más la skepticalinquirer que la skeptic.

En español había una que se llamaba Pensar que también editaba CSI (antes CSICOP) pero ya murió.

La única publicación periódica escéptica vigente en español que conozco es el Escéptico Digital.