martes, abril 20, 2010

Sensei nuevo

El domingo en la noche estaba yo examinando mi Google Reader. Uno de los contenidos compartidos consistía en un post sobre una versión de La Última Cena que me cuadró más que la tradicional.


Reconocí (de izquierda a derecha) a Galileo, a Curie, a Oppenheimer, a Newton, a Pasteur, a Hawking, a Einstein (yo hubiera puesto a Newton y no a Einstein en ese lugar), a Sagan, a Edison, a Dawkins (de pie tomando una foto o mirándose a un espejo) y a Darwin.

No sabía quiénes eran los que estaban entre Edison y Darwin. El barbón seguro era algún griego antiguo pero el trajeado era una incógnita.

Dos clicks después dí con el post del autor de esta última cena. Dice que los asistentes a esa cena han hecho más por la humanidad que los de la original. Estoy de acuerdo. También me enteré que los dos que no reconocía son Aristóteles y el Dr. Neil deGrasse Tyson.

¿Quién es el Dr Neil deGrasse Tyson?

Es un astrofísico y Director del Planetario Hayden en el Museo de Historia Natural de Manhattan. También es un sciencestar, es decir alguien famoso por divulgar ciencia en medios masivos. En este caso conduciendo el programa NOVA scienceNOW de PBS (una cadena de televisión pública gringa).

También ha escrito varios libros. Me latería leer dos que se llaman Death By Black Hole and Other Cosmic Quandaries y The Sky Is Not the Limit: Adventures of an Urban Astrophysicist.

Eché un ojo a la página del dr deGrasse en el planetario Hayden. Tiene textos notables. Uno que se llama El Perímetro de la Ignorancia es uno de los textos contra el creacionismo más llegadores que he visto.

No traduje todo pero si lo suficiente para que vean porqué el dr deGrasse se ha convertido en sensei del autor de este blog pitero. Quedó largo pero, en serio, vale la pena leerlo.

En épocas pretéritas muchos científicos se han sentido obligados a hacer una mezcla entre su asombro ante misterios cósmicos y la mano de Dios. Muchos de esos científicos, como varios de la actualidad, se identifican como espiritualmente devotos.

Sin embargo una lectura cuidadosa de sus textos, sobre todo los que tienen que ver con el Universo en sí mismo, muestra que sus autores invocan a la divinidad cuando alcanzan las fronteras de su entendimiento. Apelan a un poder más grande cuando contemplan el océano de su propia ignorancia. Llaman a Dios desde el solitario y precario límite de su incomprensión. Donde se sienten seguros sobre sus explicaciones, Dios apenas recibe mención.

Veamos uno de los más grandes intelectos que el mundo ha visto. Isaac Newton. Sus leyes del movimiento y la gravitación universal, concebidas a mediados del s. XVI, abordan fenómenos cósmicos que habían permanecido en el misterio por milenios. A través de esas leyes, uno puede entender la atracción gravitacional de los cuerpos de un sistema, y a partir de ahí a sus órbitas.

La ley de gravedad de Newton te permite calcular la fuerza de atracción entre dos objetos. Si introduces un tercer objeto, entonces cada uno ejerce atracción sobre los otros dos y sus órbitas son más difíciles de calcular. Añade otro objeto y luego otro y otro, y pronto, tendrás los planetas de nuestro sistema solar. La Tierra y el Sol jalan uno del otro, pero Júpiter también jala a la Tierra, Saturno jala a la Tierra, Marte jala a la Tierra, Jupiter jala a Saturno, Saturno jala a Marte y así sucesivamente.

Newton temía que todas estas interacciones volvieran inestables las órbitas de los planetas. Sus ecuaciones indicaban que los planetas hacía mucho que debían haber caído al Sol y escapado del sistema solar. Sin embargo, el sistema solar y el cosmos en su conjunto, parecen el mismísimo modelo del orden y la duración. Así que Newton en su obra cumbre, los Principia, concluyó que Dios debía meter mano ocasionalmente para componer las cosas.

Un siglo después Laplace abordó el dilema de Newton de las órbitas inestables. En lugar de decir que la misteriosa estabilidad del sistema solar era una obra incognocible de Dios, dijo que eso era un desafío científico. En su obra Mecánica Celeste, Laplace demostró que el sistema solar es estable en períodos de tiempo más largos de los que Newton predijo. Para hacer eso Laplace, inventó una nueva rama de las matemáticas para examinar los efectos acumulativos de muchas fuerzas pequeñas.

Muchos científicos, además de Newton, han recurrido a Dios -o dioses- cuando su comprensión se desvanece en ignorancia. Ptolomeo decía, al estudiar las trayectorias de cuerpos celestes, que "se sentía ante la presencia de Zeus y compartía su porción de ambrosía".

Christiaan Huygens, el astrónomo holandés del s XVII, en su obra Los mundos celestes descubiertos, aborda el conocimiento que se tenía en su época sobre órbitas planetarias. Dios no es mencionado en ese tema, cuando apenas un siglo antes, antes de Newton, las órbitas planetarias eran misterios supremos. Sin embargo, Mundos celestes, también aborda especulaciones sobre las formas de vida en el sistema solar y en ese tema Huygens hace preguntas para las que en su época no había respuesta. Debido a que la física del s XVII era más avanzada que la biología del s XVII, Huygens invoca la mano de Dios cuando habla de biología.

Newton, Huygens y otros grandes científicos de siglos previos, aunque devotos, también eran empíricos. No huían de las conclusiones que la evidencia les mostraba. Y cuando sus descubrimientos entraban en conflicto con los artículos de fe de la época, privilegiaban los descubrimientos. No siempre era una tarea fácil: a veces encontraban oposición, como le sucedió a Galileo.

Galileo claramente distinguía el rol de la religión y el de la ciencia. Para él, la religión estaba al servicio de Dios y la salvación de las almas, mientras que la ciencia era la fuente de observaciones exactas y verdades demostradas. De manera excepcional, incluso entre científicos, Galileo percibía lo desconocido como un lugar para explorar, en vez de un eterno misterio controlado por la mano de Dios.

Sin embargo la esfera celeste, generalmente reconocida como dominio de lo divino y por tanto citada como prueba de la mayor sabiduría de Dios frente a los mortales que no podían explicarla, a partir del s XVI, gracias a Copérnico, Kepler, Galileo, Newton -por no mencionar a Maxwell, Heinsenberg, Einstein y todos los que contribuyeron a descubrir leyes fundamentales de la física- se ha convertido, poco a poco, mediante los métodos de la ciencia, en un lugar que podemos conocer.

Una idea generalizada en los siglos XVII y XVIII consistía en que vivimos en un universo como maquinaria de reloj. Ordenado, racional, predecible, diseñado por Dios -que también diseñó sus leyes físicas-.

No fue hasta el s XIX que se hizo evidente que la luz visible era sólo una parte del amplio espectro de la radiación electromagnética. Una banda muy estrecha en la que podemos ver. El infrarrojo se descubrió en 1800, el ultravioleta en 1801, las ondas de radio en 1888, los rayos X en 1895 y los rayos gamma en 1900. En las siguientes décadas aparecieron nuevos telescopios que veían las partes "invisibles" del espectro electromagnético.

Ocurre que algunos cuerpos celestes brillan más en las partes invisibles del espectro que en las visibles. Los nuevos telescopios nos mostraron un universo que no tiene nada de un tranquilo mecanismo de reloj: monstruosas emisiones gamma, pulsares mortales, campos gravitacionales intensos, agujeros negros come-materia, estrellas naciendo en nebulosas, galaxias colisionando y canibalizándose, estrellas supermasivas explotando. Incluso nuestro vecindario parece galería de tiro con todos los objetos, asteroides y cometas que chocan contra los planetas de vez en cuando. Algunos pueden barrer con cantidades notables de flora y fauna. El universo no es un reloj que se porta bien, es hostil, violento y destructivo.

Incluso la propia Tierra no es saludable para tí. Un oso grizzly te puede devorar en tierra, como un tiburón en el mar. Una tormenta helada te puede congelar, los desiertos te pueden deshidratar, los terremotos te pueden enterrar, los volcanes te pueden incinerar. Los virus te pueden infectar, los parásitos te pueden dejar sin fluidos vitales, cánceres pueden infestar tu cuerpo, las enfermedades congénitas te pueden llevar a una muerte temprana. Incluso si estás sano, una plaga se puede comer tu cosecha, un tsunami se puede llevar a tu familia o un huracán puede barrer con tu pueblo.

Asi que el Universo nos quiere matar (controlzape: y añado que con el tiempo lo va a lograr). Pero dejemos de lado esa complicación por el momento.

Muchas preguntas, quizá incontables, están en el borde de la ciencia. En algunos casos, las respuestas han eludido las mejores mentes de nuestra especie, por décadas o siglos. En la América contemporánea (controlzape: y no nada maś ahí) la noción de que una inteligencia superior es la respuesta a todos los enigmas ha resurgido bajo el nombre "diseño inteligente". El término sugiere que una entidad, dotada de una capacidad mental superior a la que la mente humana puede llegar, creó o compuso todas las cosas en el mundo físico que no podemos explicar, actualmente, por métodos científicos.

¿Pero para qué limitarnos a atribuir maravillas o intringulis muy complicados para nuestro entendimiento a una superinteligencia? ¿Porqué no le achacamos también todo lo que vemos chafa, tonto, impráctico, malhecho y chambón y que en el fondo no es más que una ausencia de inteligencia?

Por ejemplo, el cuerpo humano. Comemos, bebemos y respiramos por el mismo agujero en la cabeza, y a pesar de la maniobra Heimlich, ahogarse es la cuarta causa de muerte accidental en los Estados Unidos. ¿Y qué tal ahogarse? Es la quinta causa. En un mundo donde 3/4 partes de la superficie están cubiertas por agua somos criaturas terrestres. Sumerge tu cabeza unos minutos y te mueres.

Otro ejemplo, nuestra colección de partes inútiles. El apéndice que después de tu niñez sólo sirve para darte una apendicitis. También las partes útiles son problemáticas: sólo echa una mirada a tu columna.

¿Qué tal sobre los asesinos silenciosos? La presión alta, el cáncer de colon y la diabetes. A veces no te das cuenta que los tienes hasta que te da un infarto. ¿No habría sido mejor estar dotados con algunos indicadores biológicos para advertirnos de esos peligros? Hasta los coches más baratos tienen indicadores.

¿Y a qué diseñador bromista se le ocurrió configurar la región entre nuestras piernas: un centro de entretenimiento construido alrededor del drenaje?

El ojo, a veces es usado como ejemplo de un milagro de ingeniería biológico. Pero para un astrofísico es un detector con defectos. Uno mejor debería ver en la oscuridad y en todas las partes invisibles del espectro. Veríamos unos atardeceres más espectaculares si percibiéramos el ultravioleta y el infrarrojo. Sería útil ver las fuentes de microondas o saber qué transmisores de radio están activos, sobre todo para los radares de velocidad.

Hay material de sobra para comenzar un movimiento nuevo llamado "el diseño estúpido". Sin embargo a la gente le gusta pensar que sus cuerpos, mentes e incluso el universo son el pináculo de la forma y de la razón. A lo mejor es un buen antidepresivo considerar así las cosas. Pero no es ciencia. No lo es ahora, no lo fue en el pasado y no lo será.

Otra práctica que no es ciencia consiste en acudir a la ignorancia. Y sin embargo es fundamental para la filosofía del Diseño Inteligente: No sé que és, y tampoco sé cómo funciona. Es muy complicado para que yo lo entienda. Es muy complicado para que cualquiera lo entienda. Así que debe ser producto de una inteligencia mayor.

¿Qué opinas de esa línea de razonamiento? ¿Cedes tu capacidad para resolver problemas a alguien más listo que tú, alguien que ni siquiera es humano? ¿Le dices a los niños, jóvenes y estudiantes que sólo aborden las preguntas fáciles de responder?

Hay un límite para lo que la mente humana puede entender sobre el universo. Pero ¿no se te hace monstruosamente presuntuoso decir que si no puedes resolver un problema, nadie que haya vivido o que venga después lo podrá resolver? Imagina a Galileo y a Laplace diciendo eso. Más aún, imagina a Newton NO diciéndolo. Pudo haber resuelto el problema de Laplace un siglo antes, haciendo posible que Laplace cruzara la siguiente frontera de la ignorancia.

La ciencia es una filosofía del descubrimiento. El diseño inteligente es una filosofía de la ignorancia. No es posible construir un programa de descubrimiento bajo la premisa de que nadie es lo suficientemente listo para resolver un problema. Hace mucho la gente identificaba a Neptuno como la fuente de tormentas en el mar. Ahora los llamamos huracanes. Sabemos cómo y cuándo empiezan. Sabemos que los mantiene y sabemos qué los mitiga. Los únicos que llaman a los huracanes "actos de Dios" son los que escriben las polizas de los seguros.

Negar la riqueza histórica de científicos y pensadores que han invocado a la divinidad en sus obras sería intelectualmente deshonesto. Seguro hay un lugar apropiado donde abordar el diseño inteligente dentro del ámbito académico. ¿Qué tal historia de la religión? ¿O filosofía? ¿O psicología? Pero hay un lugar donde no va: en las clases de ciencia.

Si no te convencen los argumentos académicos, considera los económicos. Permite que el diseño inteligente llegue a los libros de texto de ciencia, a los salones de clase, a los laboratorios y el costo para el descubrimiento en la frontera de la ciencia -la frontera que impulsa la economía del futuro- será incalculable. No quiero que a los estudiantes que puedan provocar la próxima revolución en energías renovables o viajes espaciales les enseñen que cualquier cosa que no entiendan y que nadie más haya comprendido, aún, es obra divina y por lo tanto fuera de su capacidad intelectual. El día que eso pase podemos sentarnos asombrados de los que no entendemos, mientras vemos al resto del mundo ir a donde nadie ha ido antes.
Otra razón por la que el dr Neil deGrasse Tyson es sensei es porque tiene la mejor chamba del mundo: enseñarle a la gente cómo funciona el universo.

11 comentarios :

Iosephus dijo...

Excelente. Por cierto también lo hacen "cantar" en el video de "The Symphony of Science".

Lupe dijo...

Excelente texto!

encontrado dijo...

Mil gracias por la traducción, y me apunto al clan de seguidores del Dr. deGrasse.

Y como en toda selección, me niego dejar fuera mi cuchara y modifico la alineación:

Yo recorrería más al centro, al maestro Darwin y sin duda le daría un sitio a Hypatia. Por sus admirables aportaciones a la ciencia y no influido por cuotas de género, tan mentadas en nuestros días.

Saludos.

Juan Carlos Bujanda Benitez dijo...

Ademas deGrasse es un orador excelente, no solamente te ensena, sino que te hace querer aprender.

Lamentablemente Hypatia no dejo ningún legado, salvo histórico.

Yo pondría a Darwin al centro.

Quien seria Judas?

Martín Ponce de León Gómez dijo...

Gracias por este material selecto del Dr. deGrasse, Controlzape: exhibe las debilidades de los argumentos creacionistas con meridiana claridad.

Juan Carlos:

Pienso que Oppenheimer es Judas, ya que se le considera el padre de la bomba atómica.

TheJab dijo...

Artísticamente, sigo prefiriendo la "original" de Leonardo, pues casi cualquier réplica no es más que una lamentable parodia. En la cena científica se pierden algunas líneas expresivas, por ejemplo.

Por lo escrito, voy de acuerdo. Y gracias por presentarme a Neil deGrasse Tyson.

Y ya.

Ribozyme dijo...

Éste:

http://www.youtube.com/watch?v=RQhNZENMG1o

es un video de una conferencia que dio recientemente. En él habla de la importancia de la exploración espacial tripulada, de llevar humanos a la Luna y a Marte. También menciona de pasada que "los gobiernos han sabido desde el siglo XIX que los países que invierten en investigación científica son los que se convierten en los líderes en el mundo" (cosa de la que no le acaba de caer el veinte a los gobiernos de México) y luego pasa a mencionar cómo los USA se han quedado atrás y el colisionador más grande del mundo está en Europa, y los trenes más veloces del mundo los hacen en Alemania, etc. (¿Qué nos queda sentir a nosotros? y peor, si pensamos en países como la India, que estando igual o más fregado que nosotros hace unas décadas, ahora tiene su propia tecnología nuclear y ha lanzado sondas exploratorias a la Luna, etc.). A pesar de que los ademanes y entonación de Tyson (recuerden que en inglés no se usa segundo apellido, a menos que se una en uno solo con el primero mediante un guión; "de Grasse" es su segundo nombre, ya que en inglés es común usar apellidos, como segundo nombre, ya ven los hermanos Robert y John Kennedy, que su segundo nombre era Fitzgerald, el apellido de soltera de la mamá) me recuerdan, de manera desagradable, los de un predicador evangélico, el video está muy bueno.

Palabra de verificación: holli. ¿Ironía por parte de blogspot?

Antonio dijo...

Muy buen texto. De verdad dan ganas de leer más de Neil deGrasse Tyson.

Un Abrazo

Anónimo dijo...

en vez de aristoteles hubieran puesto a arquimedes

Nostromo dijo...

Felicidades por el descubrimiento y me suscribo.

Nation84 dijo...

En vez de Edison yo hubiera puesto a Tesla. Detalles.