miércoles, agosto 11, 2010

Impacto de asteroide (3 de 3 y que podría llevar como subtítulo "Estudia astronomía. Salva al mundo.")

Bien, en la bosta previa preguntábamos

¿Cómo se le hace para evitar que un asteroide nos choque?

Respuesta corta: no como en Armageddon.

Ahora va la respuesta larga.

La película va así: un asteroide de kilómetros de diámetro se dirige derechito a la Tierra. Un grupo de astronautas-militares-petroleros se sube a un cohete, se enfrentan a la roca, le echan una pieza selecta de arsenal nuclear y la vuelan en pedazos. Felicidad y luces de pirotecnia en el cielo antes de que pasen los créditos.

Suena bien... para una película de guión pitero. En la realidad eso no funcionaría. Estallar una bomba nuclear en un asteroide, si es de hierro, va a tener el siguiente efecto: calentarlo tantito.

Incluso si el asteroide es de piedra, una bomba nuclear podría no hacerle gran daño. Muchos asteroides tiene una densidad notablemente baja. Un guijarro del suelo tiene aproximadamente una densidad de 2 o 3 gramos por centímetro cúbico. Hay asteroides que tienen mucho menos que eso. Uno, llamado 253 Mathilde, que orbita el Sol, entre Marte y Júpiter tiene 1.3 gramos por centímetro cúbico. Ha de tener una textura parecida a la de unicel.

¿Cómo es que llegan a ser tan porosos? Muchos asteroides chocan entre ellos. Y si no lo hacen con la suficiente fuerza, en vez de volar en pedazos, la propia gravedad del asteroide mantiene todas sus piezas juntas. Son, en esencia, cascajo flotante.

¿Qué pasaría si se le echa una bomba a un asteroide de esas características?

Lo mismo que pasaría si uno le da un martillazo a un bulto de arena: el bulto absorbe el madrazo. Si un asteroide de esos viene en camino, podríamos lanzarle todo el arsenal que tenemos y no conseguir nada.

Además de estos problemas, está el detalle de que explotar bombas nucleares para modificar la trayectoria de un asteroide no es precisamente sútil (y además es ilegal, hay un tratado de 1963 que dice que está prohibido detonar armas nucleares en el espacio -aunque uno pensaría que ante la alternativa de una aniquilación de la especie podríamos dejar a un lado esos afanes fundambientalistas-).

Una alternativa a echar bombas nucleares sería bombardearlo con impactores. Ya hemos hecho eso. En julio 4 del 2005 la sonda Deep Impact chocó contra el cometa Tempel 1 creando un flashazo detectado por centenares de instrumentos científicos en todo el mundo. El impactor era de 400 kilos de cobre y se dirigió al cometa a más de 9 kms/s. La explosión resultante fue como detonar 5 toneladas de TNT.

Sin embargo, eso fue en un cometa de 5 a 8 kms de diámetro. De tener que hacerlo en un asteroide de menor tamaño quién sabe si le hubiéramos atinado. Aunque como primer intento fue exitoso y mucho se aprendió de eso.

Es importante señalar que el impactor en un escenario de asteroide-chocando-contra-la-Tierra también tiene desventajas similares a las de la bomba nuclear. Si es una pila de cascajo la que nos cae encima, el impactor sólo será absorbido. Y si no controlamos bien el impacto, bien podríamos lanzar el asteroide a otro impacto contra la Tierra en una órbita futura.

Es necesario aprender a manejar piedras del tamaño de montañas.

Hay un organismo llamado la Fundación B612 que es un lugar donde científicos, ingenieros y astronautas se sientan a discutir cómo salvar al mundo de impactos futuros. Su página web tiene unas ideas que parecen de ciencia ficción, pero que son plausibles.

Una de esas ideas es la siguiente: ¿y qué tal si nuestra mejor opción es lanzar un cohete que no le atine para nada al asteroide?

Veamos esa idea más de cerca.

Los asteroides, aunque pequeños tienen masa. Y los objetos con masa, como bien decía Newton, tienen gravedad. El cohete que lancemos también tiene masa y por lo tanto gravedad. Entonces la solución sería así: un cohete se pone en órbita cerca del asteroide. La gravedad del asteroide jala al cohete y la gravedad del cohete jala al asteroide. Si en esas condiciones, prendemos el cohete con mucho, mucho, mucho cuidado para contrarrestar su caída hacia el asteroide obtenemos un jalón gravitacional. Con el tiempo suficiente, el jalón gravitacional podría modificar la órbita del asteroide a una más segura.

Incluso se podría intentar una solución híbrida: la del impactor cinético y la del jalón gravitacional. El primer golpe sería para mover el asteroide a una zona segura, y el jalón gravitacional para afinar su trayectoria para que no nos vaya a sorprender órbitas más tarde.

Lo único malo es que a pesar de lo prometedoras que suenan estas tecnologías, aún no las podemos implementar. Estamos cerca, probablemente estamos a años del jalón gravitacional en lugar de a décadas.

Y aquí es donde entras tú, adolescente turulato que no sabe qué estudiar ¿Alguna vez soñaste con tener superpoderes y salvar a la Tierra? Bueno, tirarte de cabeza a un bote de desechos tóxicos no va a ayudar. Pero sí estudias matemáticas y astronomía bien podrías ser quien resuelva uno de los chingomil intríngulis para mover asteroides o para calcular la trayectoria de uno con las suficientes órbitas de antelación para hacer algo al respecto.

Si piensas "¡bleh! eso no va a pasar nunca", sugiero que eches un vistazo al paper donde se calcula una probabilidad de 1/1000 de que el asteroide (101955) 1999 RQ36 choqué contra la Tierra en la segunda mitad del siglo XXI. Y además ten cuenta lo siguiente.

El chance de que nos pegue una piedra cualquiera son del 100%. Y dado el suficiente tiempo, si no hacemos nada al respecto, va a haber impactos. Y uno de ellos va a ser GRANDE... si no hacemos nada al respecto. Lo interesante es que podemos hacer algo.

Estudia astronomía. Salva al mundo.

pd. De nuevo, la fuente de estas bostas meteóricas fue Death From the Skies! del señor Phil Plait. Léanlo. Aprenderán de otras ocho maneras que tiene el Universo para matarnos.

4 comentarios :

Juan Carlos Bujanda Benitez dijo...

"Bueno, tirarte de cabeza a un bote de desechos tóxicos no va a ayudar".

Jajaja, que bueno que lo aclaras, no vaya a ser.

Aunque si se tiraran algunos, como el gobernador de Guanajuato, si le harían un gran favor a la tierra.

Saludos.

weboneitor dijo...

Pues que mas quisiera que estudiar matematicas y despues astronomia, de hecho ese era mi plan, pero todo se fue al carajo el dia que me di cuenta que soy anumerico, triste realidad para alguien que tiene como una de sus mas grandes influencias a Carl Sagan

Pequeña Saltamontes dijo...

Mmhh... interesante.

Parece que mi siguiente paso es estudiar Astronomía n_n

ldecaso dijo...

El lugar donde estudiar en Mexico la física de los meteoritos y asteroides ( y como desviarlos)es ni mas ni menos.

1ro La facultad de ciencias, ya sea la carrera de Física o ls nueva de Ciencias de la Tierra, esta última debe tener algunos cursos de Física Espacial.

2o Un posgrado en física espacial, quizá en el Instituto de Geofísica.

El Instituto de Astronomia, por razones muy extrañas no tiene integrada la parte de la Física Espacial. la física planetaria, o la física del sol y la heliósfera.