martes, agosto 17, 2010

Impiedad

Constantemente nos enorgullecemos de la utilidad del dogma de la otra vida; se pretende que, aunque sea una ficción, sería ventajosa porque se impondría a los hombres y los conduciría a la virtud. A esto yo pregunto si es verdad que ese dogma hace a los hombres más prudentes y más virtuosos. Por el contrario, me atrevo a afirmar que no sirve más que para volverles locos, hipócritas, malvados, atrabiliarios, y que se encuentran más virtudes, mejores costumbres en los pueblos que no tienen ninguna de estas ideas que en aquéllos en que constituyen la base de las religiones. Si los que están encargados de enseñar y de gobernar a los hombres tuviesen luces y virtudes, los gobernarían mucho mejor con realidades que con quimeras; pero bribones, ambiciosos, corrompidos, los legisladores han encontrado más fácil adormecer a las naciones mediante fábulas que enseñándoles verdades... que desarrollarles su razón, que impulsarles a la virtud por motivos sensibles y reales... que gobernarles, en fin, de una forma razonable.
¿Suena contemporáneo? No lo es. Estas palabras (excepto por el énfasis, que es mío) fueron escritas hace más de 200 años por una persona que consideraba que la impiedad era una cualidad y una virtud.

Que es una idea que yo también comparto.

Si saben de quién son esas líneas los aplaudo por tener fresca una lectura notable. Si no saben, compongan ya esa situación.

2 comentarios :

Antonio dijo...

Ya se me hacía conocido.

También hay un diálogo interesante en "La filosofía en el tocador", aunque para leer el resto de la novela se requiere algo de estómago.

Un Abrazo.

I was a sunny rainphase dijo...

Acabo de dar con tu blog investigando un poco acerca del ESAD, pero me encontré con cosas muchisimo más interesantes!
Salud.