jueves, septiembre 23, 2010

¿Qué se obtiene de la combinación de escepticismo y chelas?

Hace unas semanas cuando me enteré que alguien había organizado una reunión escéptica "al estilo de Skeptics in the pub" dije,

- Hipótesis: chelas y escepticismo es un combo que no puede fallar. Probemos.

Y cuando llegó el día, que fue ayer, para allá fuí, preguntándome si seríamos más de 3 los que acudiríamos.

El Atrio es uno de los chingomil lugares dispersos por la colonia Roma (el censo no es exacto) a los que uno puede entrar a cenar y beber después de un hórrido día de chamba de entresemana. Está en la calle de Orizaba y al caminar hacia allá uno tiene chance de pasar ante Casa Tibet de México, los organizadores de la exposición charlatana Reliquias del Tibet.

Hice un alto para pitorrearme de los cursos para que el crédulo comulgue con su espiritualidad y continué mi camino.

Dentro de El Atrio me reencontré con Esteban y Maryjuana que habían recorrido un poco más de un centenar de kilómetros para estar ahí. Mientras ellos cenaban y yo me abrazaba a una cerveza, platicamos, entre otras cosas, de nuestras aventuras para desafanarnos de ceremonias religiosas en bautizos y bodas. Concluí que asistir a eventos donde la gente se encomienda a diosito es tan divertido como quedarse a oscuras a media lectura porque se fundió un foco.

Después de un rato, Esteban averiguó que la reunión escéptica ya había comenzado en un cuarto al fondo de El Atrio y para allá fuimos. Encontramos una veintena de personas y tuve la oportunidad de confundír a Gerardo aka @ramasknight del podcast masacritica con Rodrigo aka @incognia. También tuve chance de conocer a @kumku.

Gerardo, quien no se calla quien tiene grandes dotes para la oratoria, platicaba a todo el grupo de sus experiencias participando u organizando eventos como las Marchas Ateas y el próximo 1er coloquio de ateismo. En ese lapso pasaron dos cosas notables: descubrimos que todos los que estábamos ahí teníamos un montón de experiencias que compartir y como no estábamos dispuestos a esperar turno para dirigirnos a todo el grupo, nos escindimos en grupitos para soltar nuestro rollo más a gusto. Antes de que eso pasara, alguien sugirió hacer una lista de problemáticas que quisiéramos resolver, lo que afortunadamente no se concretó -íbamos a chupar y a conocernos no a arreglar el mundo- gracias, en parte, a la intervención de un pintor que llegó a decir:

- Yo soy pintor y soy escéptico de su escepticismo.

Nomás que eso que a mí me tomó 9 palabras, él lo dijo como en 200 y muy poco articuladas. Luego huyó antes de que pudiéramos revirarle.

Platicando con Gerardo tuve oportunidad de conocer algunos de los intríngulis de la organización de un evento como el coloquio de ateismo. Yo platiqué de mi experiencia participando en Cafe Conciencia y después de una ida a sacar cervezas fuera de mí, platiqué con @kumku y otra asistente cuyo nick/nombre se me ha olvidado pero no su ocupación; enseña literatura inglesa a nivel secundaria y aprovecha su clase para instruir a sus alumnos en pensamiento crítico.

Hubo fotos, chelas e intercambio de experiencias. Conocí a dos hermanos, cuyos padres son ateos, por lo que tienen el privilegio de no estar bautizados y, así, no ser parte de las cuentas oportunistas de los jerarcas católicos, consistentes en suponer a cualquiera que esté bautizado como parte del club de ignominia que es la Iglesia Católica.

Ahora bien, esta bosta no es una crónica exhaustiva de la velada, es para a) dar una noción general de que los que fuimos nos la pasamos a toda madre y b) abordar una crítica que quizá más de uno de ustedes, avezados lectores, esté formulando:

¿Qué chiste tiene juntarse nomás entre escépticos? ¿No es como cantar nomás para el coro?

La respuesta es no y ahí les va porqué.

Divulgar ciencia y pensamiento crítico es una actividad que se opone a la charlatanería e hijoputismo rampantes en un montón de ámbitos de la vida cotidiana. Hacerlo sólo está bien, pero hacerlo entre varios es mejor. Además estos eventos que reunen personas que piensan de manera similar permiten conocer experiencias de las que no se enteraría uno de otra forma. Por ejemplo, platicando con @kumku conocí una manera de desbancar, en menos de un minuto, la magnetoterapia.

Es como decía James Randi cuando le pedí ayuda para congregar escépticos mexicanos interesados en participar en una feria escéptica (idea que no concreté pero que retomaré pronto):

Así es como comienza el cambio. A una persona le importa lo suficiente como para hacer un esfuerzo y entonces otros se unen.
Este tipo de esfuerzos no son inexistentes en la blogósfera escéptica mexicana. Está el ejemplo de Andres Tonini -de quien platicamos un rato en la reunión- con su seguimiento al fraude de los detectores moleculares como el GT200 y que, poco a poco, ha conseguido congregar a varios en ese seguimiento.

Este evento de "Escépticos en el atrio", también fue un esfuerzo de esos y a quien hay que agradecer es a Adan Lerma por la iniciativa de organizarlo (en su blog hay otra reseña del evento + fotos).

Nos vemos el próximo mes. Los interesados en asistir estén atentos a la siguiente convocatoria en el blog espejoescéptico.

3 comentarios :

Adán dijo...

Que bueno que te agradó, te encontraste con personas y logramos encontrar puntos en común, aunque un pintor dude de nosotros.

Iremos organizando otra para el próximo mes, espero no?

Saludos,

TORK dijo...

De verdad hubiera querido ir. Ya será pal'otra.

cineto dijo...

que chingón está el DF!