viernes, octubre 08, 2010

Cruzando la línea

Hace unas semanas miraba libros en Gandhi MAQ y la lupe llamó mi atención a un librito medio perdido entre biografías piteras del Dalai Lama. El libro es de la serie MetaBreves de la editorial Tusquets (libros para comprender el mundo, dice el subtítulo de la serie) y se titula Darwin, historia concisa de un hombre extraordinario. Su autor es Tim M. Berra, profesor de biología, ecología y evolución en la Universidad Estatal de Ohio.

En su interior encontré varias ilustraciones que no conocía. Una de las que más me gustó es esta de Augustus Earle, el dibujante de abordo en el segundo viaje de El Beagle.


La obra se titula Crossing the line e ilustra el rito de iniciación de los pollywogs en El Beagle (creo que la traducción de pollywog sería renacuajos), es decir de los que cruzan por primera vez el Ecuador.

Para que sepan de qué fue la ceremonia lean la entrada del diario de viaje de Darwin correspondiente al 17 de febrero de 1832:

Hemos cruzado el Ecuador y he tenido que sufrir la desagradable experiencia de ser afeitado. Esta mañana, más o menos a las nueve, nos pusieron a los pobres "novatos", treinta y dos en total, en la cubierta inferior. Habían cerrado las escotillas, de modo que estábamos en la oscuridad y hacía mucho calor. En seguida, cuatro edecanes de Neptuno vinieron hacia nosotros y nos condujeron uno por uno en dirección al puente. Yo fui el primero y salí relativamente bien parado. Pese a ello, me pareció que esa ordalia de agua era bastante desagradable. Uno de los edecanes me había vendado los ojos y me condujo a ciegas, mientras cubos de agua me caían encima por todas partes; luego fui colocado en un tablón quehacían balancear sobre un gran depósito de agua. Me embarraron la cara y la boca con brea y pintura que luego rasparon en parte con un tosco zuncho de hierro: a una señal dada me hicieron resbalar de cabeza en el agua, donde dos hombres me recibieron para hacerme zambullir. Finalmente pude escapar, bastante contento pues la mayoría de los demás fueron tratados de peor manera: les ponían unas mezclas asquerosas en la boca y les embadurnaban la cara. Todo el navio parecía un baño de ducha y el agua corría por doquier: nadie, ni siquiera el capitán, se libró de quedar empapado.
pd1. Me llevé el libro con la esperanza de aumentar mi repertorio de juramentos darwinianos. "Por los clavos del Beagle" es una frase chida pero no la quiero yo sobar mucho.

pd2. Otra cosa que me cuadró del libro es que está dedicado al juez John E. Jones III a quien ya hemos homenajeado en este blog por dejar claro que enseñar el dislate del "diseño inteligente" en clases de ciencia no se vale.

2 comentarios :

Ribozyme dijo...

He estado leyendo un libro que se llama "Hitler's Pope", sobre el papa Pío XII, y ahí mencionan que lo que se acostumbra en la actualidad es hacer una pachangona con toda clase de excesos agradables, pero que cuando Pío XII viajó a América en barco, todavía como el cardenal Eugenio Pacelli, él realizó en lugar de eso una ceremonia religiosa muy piadosa... ¡Qué hueva!

Onlineshooping dijo...

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