lunes, enero 17, 2011

Hereafter. O de cómo fue que Clint Eastwood me dejó chillando.

Ayer fuí a ver Hereafter, dirigida por el señor Clint Eastwood. Si quieren llegar con sus circunvoluciones cerebrales vírgenes ante la película, no sigan leyendo esto.

Pero si están indecisos para ir a verla quizá lo que sigue les ayude a decidir.

Si uno busca qué significa la palabra hereafter se va a encontrar, entre varias acepciones, con el tema de la película: el más allá o vida después de la muerte.

La película trata de 3 historias que en los últimos minutos de la película se terminan de trenzar en una feria de libro en Londres (excelente elección de locación). Hay un niño que busca con ahínco comunicarse con su hermano gemelo que ha muerto en un accidente; hay un obrero que en el mundo ficticio de Hereafter es un psíquico genuino (en la vida real no ha habido nadie que sea capaz de demostrar que tal cosa existe), capaz de comunicarse con los muertos de la gente que toca, habilidad que él percibe como una desgracia, y hay una reportera francesa, sobreviviente de un tsunami, que debido a esa experiencia ha echado un vistazo a ese más allá y no puede quitárselo de la cabeza.

Clint Eastwood, que es un señor que sabe lo que está haciendo cuando filma, retrata la cotidianeidad de esas tres personas; las que, como dice el cartel de la película: "tienen una relación especial con la muerte."

Quien se meta al cine pensando que va a ver una película de gente muerta, desengáñese. Lo que van a ver es a gente viva con sus cuitas, como las de todo mundo. Lo que me parece estupendo.

Por ejemplo, en el caso del agobiado obrero psíquico, interpretado por Matt Damon -que gracias a la batuta de Clint Eastwood logra hacer algo parecido a actuar- tiene como muchos de nosotros, ganas de coger. Conoce a una mujer de no malos bigotes con la que hay chance de satisfacer esas ganas. Hasta ahí todo bien, hasta que debido a su peculiar habilidad, en la primera cita, en lugar de decirle "bájate los chones" le dice algo parecido a "tu papá muerto dice que lamenta haberte bajado los chones cuando eras pequeña".

Otro ejemplo, la reportera decide escribir un libro, sobre Mitterrand. Convence a un editor que le da un adelanto y ella comienza a escribir. ¿Qué pasa entonces? Lo que le pasa a cualquier novato que escribe un libro: mientras está tirando líneas, comienza a divagar y en un acto de procrastinación que a más de uno le va a parecer familiar, deja el procesador palabras detrás de una ventana de google y se pone a buscar sobre otro tema que en ese momento es más interesante. En su caso, sobre la vida después de la muerte. El resultado de la búsqueda la lleva a conocer a una "atea y científica" que estudia el asunto y que le proporciona "evidencia incontrovertible" con el encargo de que procure usar su posición de escritora y reportera para divulgarla. La evidencia incontrovertible de la vida después de la muerte cabe en una caja y en unos folders y, en una escena más adelante, vemos la evidencia desparramada en una cama, mientras la reportera la estudia. La muy mentada evidencia consiste en papeles y diapositivas. Cuando la vía casi me carcajeo. ¿Cómo hicieron para obtener diapositivas del más allá? Misterio.

La historia del niño, Marcus, es la mejor lograda. Durante un rato, antes del accidente en el que es arrollado el mayor de los gemelos, vemos a los dos carnales que deben capotear a los de servicios sociales para que no se den cuenta que su madre, adicta, no es capaz de cuidarlos y los aleje de ella o peor todavía, los separe. Plan que se va por el caño cuando Jason, el gemelo mayor por 12 minutos, se muere.

El hilo narrativo de la desgracia de Marcus tiene varios momentos culminantes después de eso, como cuando busca a quien lo pueda ayudar a comunicarse con su carnal muerto. Marcus roba y se va a gastar el dinero en puros charlatanes: una señora que usa lectura en frío muy chafita para dar el pego de que habla con los muertos ante una audiencia, a la John Edwards, la muy hijadeputa, o un señor que alega servir de canal de una entidad antigua y sabia que le comunicará con su hermano, como esa chiflada de Ramtha de la película ¿Y tú que sabes? o un experto en psicofonía que enciende grabadoras y micrófonos para captar las manifestaciones de Jason.

Las caras que fastidio y desánimo que pone Marcus ante esos estafadores son para aplaudir.

Finalmente Jason da con el obrero psíquico que con gran reluctancia acepta "hacerle una lectura".

No voy a reproducir el diálogo aquí, pero sólo diré que después de la parte sobadísima en la que el muerto cuenta a través del medium, cómo es el más allá, lo que sigue es asombroso. Tanto que tuve oportunidad de experimentar, otra vez y con gran intensidad, la enormidad y la contudencia innegables del hecho de que todo lo horrible, lo genial y lo pitero que me ocurra no voy a compartirlo con mi cuate el cerdo. Nunca. También me perdí de todo lo horrible, genial y pitero que le pudiera haber ocurrido a él. Para siempre.

Snif y ni modo, hay que seguirle: de eso se trata la vida. Y también la película.

Vayan a verla.

pd. El más allá que retrata Clint Eastwood parece reunión de desmañanados en atrio de iglesia. Lo bueno es que sólo sale en ratos muy breves. Si toleran eso, lo del tsunami -buena destrucción, mala ciencia- y lo de la "evidencia" del más allá, lo demás es muy, muy bueno.

7 comentarios :

Humbert C. Christopher dijo...

A mi no me terminó de convencer. Eso si, el señor Eastwood es una reata de director y logró que los actores demostraran talento.

Tienes razón: las escenas del niño inglés desencantado con los charlatanes no tiene precio. Yo no sabía si reír o llorar, y terminé haciendo un poco de ambas.

La palabra para la verificación es "ingle". Ahí lo dejo.

La Lupe dijo...

Conozco ese sentimiento de añorar el abrazo o la palabra del amigo que ya no está y que no volverá a estar nunca a tu lado.
La peli me gustó mucho.

Ribozyme dijo...

Yo estaba temiendo que se tratara sobre todo de una apología de "la vida después de la vida", por el puro título, y eso fue lo que para mí arruinó "Biutiful", junto con lo de los "poderes extrasensoriales" del protagonista, aunque la película sigue siendo muy recomendable. Pero me parece que la muerte es un hecho tan trágico y serio que se lo abarata con eso de que "realmente no se muere". Confieso que casi no leí este post, sólo pequeños fragmentos, pero si tú recomiendas la película, iré a verla.

PD. Sospecho que Eastwood con esta película refleja que ya siente pasos en la azotea, y tiene razón, ya está bien ruco.

Antonio dijo...

Ya está anotada en la lista de películas para ver en la primera oportunidad. Creí difícil que pudiera superar su Gran Torino.

Un abrazo

Ribozyme dijo...

Ya la fui a ver. ¿Cómo se las arregla Eastwood para repetir ideas que salen casi al mismo tiempo en películas de Javier Bardem? En Million Dollar Baby toca el mismo asunto de la eutanasia de una persona cuadriplégica que en Mar Adentro (aunque en la segunda me pareció mucho mejor logrado). Y ahora se trata del tipo que habla con los muertos y les transmite sus mensajes en Biutiful. ¿Será una conexión psíquica...?

A mí la película no me llegó tanto como a ti, a pesar de que iba dispuestísimo. Supongo que es porque soy un cínico irremediable y la realidad retratada por Eastwood me pareció demasiado color de rosa, demasiado perfecta, desde los paisajes de postal (me encantaron el de la playa y el del sanatorio), hasta esos decorados que hasta el del obrero-medium es de muy buen gusto. Incluso la mamá drogadicta y alcohólica del niño recién muerto puede cómodamente ensotarles el chamaco sobreviviente a unas gentes buenísima onda para que se lo cuiden por un año al menos mientras ella se va a rehabilitación. Y eso de que haya un médium honesto y que no quiere enriquecerse...

Aparte, la postura de Eastwood sobre el "más allá", de que la intelligentsia científica e intelectual se oponen estúpida y deshonestamente a evidencias incontrovertibles sobre su existencia y censuran y arruinan a cualquiera de sus defensores es un argumento ya muy sobado por los magufos (se ve hasta en el título del libro de la francesa). Como dije antes sin haber visto la película, Eastwood siente pasos en la azotea y quiere consolarse contándose un cuento a sí mismo.

controlzape dijo...

Respecto a la postura de Eastwood respecto al "más allá" encontré la siguiente declaración:

"... there’s a certain charlatan aspect to the hereafter, to those who prey on people’s beliefs that there’s some afterlife, and mankind doesn’t seem to be willing to accept that this is your life and you should do the best you can with it and enjoy it while you’re here, and that’ll be enough. There has to be immortality or eternal life and embracing some religious thing. I don’t have the answer. Maybe there is a hereafter, but I don’t know, so I approach it by not knowing. I just tell the story.”

Ernesto dijo...

Qué lástima, tenía yo mejor concepto de Clint Eastwood como director. Las presiones del mercado.