miércoles, febrero 09, 2011

Joe Nickell y las lágrimas de la Virgen

Hace unas semanas, recibí la siguiente pregunta por formspring:
¿Cómo le hacen para que las virgenes, cuadros y demás figuras "lloren sangre" ¿Sabes cómo logran eso?
Para responder esa pregunta sugiero acudir a Joe Nickell, cuya chamba consiste en ir a inquirir, en persona, sobre afirmaciones supernaturales. Lleva más de 40 años yendo, no sólo a estudiar efigies de vírgenes sangrantes, sino también a visitar lugares embrujados, a examinar reliquias "divinas" y a buscar monstruos míticos. En resumen, a investigar misterios históricos, paranormales y forenses, además de mitos y engaños.

Pongan atención en la palabra investigar. Al contrario de muchos autoproclamados investigadores de lo paranormal, Joe Nickell, aplica el método científico a lo que investiga y suele resolver el misterio. Es tan bueno en lo que hace que lo han llamado Sherlock Holmes moderno. Yo lo llamo La Máquina del Misterio.

En el ámbito de las vírgenes, cuadros y demás figuras que lloran o que tienen reportes de animación por intervención divina, no hay una sóla explicación para todos los casos. Para ilustrar esto a continuación presento alguna de la experiencia de Joe Nickell (obtenida del artículo The 'New' Idolatry publicado en el número de Mayo/Junio de 2006 de la revista Skeptical Inquirer).

Estatuas animadas

1985. Ballinspittle, Irlanda. Reportes de que una estatua de la Virgen, en una gruta de la población, se balanceaba ligeramente.

Dice Joe Nickell: "Miles de peregrinos, ansiosos por atestiguar el milagro, viajaron a la villa para mirar la estatua, que estaba adornada con un halo de luces azules."

La tarea de descubrir de qué iba el fenómeno quedó a cargo de un grupo de científicos de la University College Cork. También, como los devotos, vieron a la figura balancearse.

¿Qué hicieron a continuación? Poner un detector de movimiento, que no registro ninguno. Con lo que determinaron que el fenómeno consistía en una ilusión "inducida cuando la gente se mueve ligeramente hacia atrás y adelante al mirar la estatua. Al atardecer, cuando el cielo está gris y las referencias visuales se oscurecen, el ojo no tiene puntos de referencia excepto el halo de luces azules." En esas condiciones, el cerebro no distingue que el movimiento que uno percibe se debe al movimiento de la cabeza y el cuerpo del observador, y no al de la estatua.

Estatuas lagrimeando sangre

1985. Quebec. Reportes de que una estatua de virgen llora sangre.

Cuenta Joe Nickell que la estatua estaba en casa de un trabajador ferroviario. Cuando se divulgó el fenómeno miles de peregrinos acudieron, a mitad del crudo invierno, para ver el milagro -12,000 se llegaron a contar en una semana-.

Después de que reporteros de la CBC (Canadian Broadcasting Corporation) pidieron prestada la estatua y la hicieron examinar encontraron que "la sangre que lloraba la estatua había sido mezclada con grasa animal, de tal manera que cuando la habitación se calentaba por la presencia de tantos peregrinos, la sustancia se volvía líquida y fluía como lágrimas." Más tarde el dueño confesó haber usado su propia sangre para producir el efecto.

Iconos chillones

Sobre otro ícono que había sido reportado que lloraba dice Joe Nickell: "Un productor de la BBC me trajo desde Siria un ícono que había sido reportado que lloraba. Sospechosamente, la corriente de aceite que le brotaba, cesó de fluir tan pronto como separaron al icono de su dueño. Asimismo, ni ruegos, ni amenazas, ni partir kilos de cebollas ante el icono sirvieron para que llorara de nuevo. Ahora es parte de mi colección paranormal."

Para cerrar esta bosta voy a traducir la última parte del artículo de Joe Nickell.


[...] CNN me pidió una entrevista para el caso de una estatua en Sacramento que parecía que lloraba sangre. Pude examinar una fotos y videos del supuesto llanto. Me dí cuenta que la corriente de "sangre" brotaba sólo del ojo izquierdo de María. Uno de los riachuelos de sangre comenzaba arriba y afuera del ojo. Inclusive, la corriente no se veía que fluyera, más bien parecía estática, como ocurriría con la aplicación de una simple sustancia de color rojo. Con estas observaciones le dije a Paula Zahn cuando aparecí en su show (Paula Zahn Now, CNN, Diciembre 2, 2005) que tenía buenas y malas noticias sobre el caso. Las malas eran que el llanto de la estatua era un truco; las buenas noticias eran que pocos de los devotos iban a creerme.

[...] Cuando un vocero de la iglesia, el reverendo James Murphy dijo que no había planes para investigar el incidente, respondí: "Sí el fenómeno es un fraude, o incluso un error de percepción, es algo que debería determinarse. En caso de que sea un fraude debería, además, repudiarse."

Sin embargo, el reverendo Murphy señaló: "Si la gente ve esto como un milagro, y eso hace que se acerque más a Dios, entonces está bien". Pero tal actitud de que el-fin-justifica-los-medios va en contra tanto de la ciencia, como de la religión, la ética y el sentido común. Y también de la verdad.
Uno supondría que conocer la verdad es un valor que tanto la ciencia y la religión, en tanto actividades humanas, deberían compartir. Pero como se ve en estos casos, no es así.

pd. Releyendo el artículo he visto otros casos en los que la sustancia para simular las lágrimas es aceite que no se seca, lo que da la apariencia de perenne frescura. Se suele usar goteros o incluso pistolas de agua para aplicarlas.

1 comentario :

Dib dijo...

En el libro "Los pilares de la tierra" de Ken Follet, explican un mecanismo de una virgen que llora, mencionando que almacena el rocío de la mañana y con la diferencia de temperaturas puede posteriormente dar la impresión de que llora.

No creo que sea exacto, pero la descripción puede servir como punto de referencia para entender cómo funcionan estos "milagros".