lunes, abril 11, 2011

Reflexiones piteras sobre Rita Guerrero y el Ejército Mexicano

Si han ido recientemente al cine, avezados lectores, quizá hayan visto que entre anuncios, antes de que comience la película, hay uno que consiste en lo siguiente: soldados brincando, trotando, arrojándose al vacío, arrastrándose por el lodo y dándole golpes de karate al aire le dedican sus esfuerzos a varios individuos. Dicen "Por María, por Héctor, por Ernesto..." etcétera. Luego, un narrador señala que la fuerza del Ejército y Fuerza Aérea mexicanos "es la gente". Unos subtítulos indican que los días para celebrar a esas instituciones caen en febrero. Al final, hay varias escenas en las que el espectador comprueba que los elementos del ejército mexicano son capaces de formar filas derechitas.

Yo, cada vez que veo ese anuncio, no me siento protegido por el ejército mexicano (que supongo que es lo que querían los autores del anuncio). Ese anuncio hace que me acuerde de Rita Guerrero. A continuación va una larguísima explicación de esa asociación insólita.

Rita Guerrero, está muerta. Su fallecimiento causó gran pesar entre sus fans. La mató un cáncer que, de acuerdo a una petición de apoyo que circulaba por internet unos pocos meses antes de morirse, había decidido tratarse con "algunos tratamientos prometedores de medicina alternativa que complementen los de la medician alópata".

No sobra señalar, otra vez, que esa categorización de medicina alópata y medicina alternativa es un eufemismo que sirve para confundir a los más despistados y a los más desesperados. Lo correcto es decir que hay medicina que pasa por pruebas clínicas y está basada en evidencia y pseudomedicina que no.

Y la pseudomedicina que no está basada en evidencia no es la que cura a los pacientes que tienen cáncer (o cualquier otra enfermedad).

Ahora bien, seguro se estarán preguntando ¿qué tiene que ver el lamentable (¿evitable?) deceso de Rita Guerrero con un anuncio entusiasta y pitero del ejército mexicano?

Convoco a su paciencia un momento más, avezados lectores. Mantengan en algún lado de su cabeza lo que he dicho sobre Rita Guerrero.

Hace unas semanas, por el noticiero de Carmen Aristegui de MVS Radio, se armó un gran borlote. Empezó cuando Aristegui usó su espacio para reportar una entrevista que una colega suya, Sanjuana Martinez, había hecho al general retirado Bibiano Villa Castillo, Director de Seguridad Pública de Torreón. La entrevista y su difusión por MVS Radio provocó reacciones viscerales y opuestas, unos decían que los modos de disparar primero y preguntar después de Bibiano Villa eran la onda y que estaría bueno que en cada ciudad del país hubiera un Bibiano Villa para poner en cintura a los criminales. Otros decían que Bibiano Villa era un caso ambulante de desprecio a los derechos humanos y al estado de derecho.

Esa semana en la que en el mismo noticiero de Aristegui se difundieron las reacciones del público, me llamó la atención lo siguiente: no oí a alguien que hiciera la pregunta pertinente ¿los modos milicos del general retirado Bibiano Villa funcionan?

Es como la vez que discutíamos en la bosta La tortura ¿funciona?, si una estrategia antiterrorismo como esa es efectiva. Al margen de las ideologías a favor o en contra, una de las lecciones de aquella ocasión es que ante problemas societales complejos es preferible tomar decisiones basadas en la evidencia que hay en vez de decantarse por soluciones "alternativas" nomás por pura comodidad ideológica.

También va eso para problemas personales.

Por eso cuando contemplo a soldados echar maromas por Fulanito o Zutanito para reinvindicar un prestigio que se ha luído por varias pifias a lo largo de una guerra contra el narcotráfico que tiene toda la apariencia de ser contraproducente, me quedo pensando que la estrategia del gobierno federal se parece más a la decisión de Rita Guerrero de ignorar la evidencia y ver cómo componer una situación grave aunque sea con puras promesas vacías.

pd. Va una recomendación a los encargados de la campaña La Fuerza del Ejército: que los soldados marchen sobre un montón de fraudulentos detectores moleculares GT200 hasta que queden hechos añicos, así la gente se dará cuenta que los GT200 están vacíos y son inútiles. Quizá entonces suene un poco más honesta la cantaleta institucional del ejército.