sábado, 7 de mayo de 2011

Como minero coahuilense

Nota previa: El jueves pasado envié mi colaboración semanal a Diez4. Por alguna razón (quizá los editores ya se dieron cuenta que soy chilango y no tijuano) no ha sido publicada. Por lo tanto he decidido reproducir mi texto aquí.

I.

Despierto y medio embrutecido de sueño hago un listado de los pendientes que debo resolver en mi chamba. Uso dosis masivas de voluntad para salir de la cama y prendo la radio con la esperanza de oir que el mundo ya llegó a su fin.

En lugar del apocalipsis, escucho los alegatos de Bruno Ferrari, el Secretario de Economía, con los que trata de responder unas preguntas muy sencillas que Carmen Aristegui, la conductora del noticiario matutino de MVS Radio, le ha hecho a partir del desastre minero reciente en Sabinas, Coahuila:

- ¿Por qué después de Pasta de Conchos, en el mismo estado de la República, se continúan presentando irregularidades en minas y pozos? ¿Qué clase de verificaciones hace la Secretaría de Economía a las concesiones que otorga para la explotación minera?

Me aburro de oir las mentiras de un funcionario pendejo, apago la radio y me dispongo a ir a mi chamba, que tiene unas prestaciones laborales que me recuerdan a las de los mineros coahuilenses cuyos patrones ni siquiera se molestaron en inscribir al seguro social.

II.

Trabajo en tecnologías de la información desde hace más de 15 años. Así dicho y desde afuera suena glamouroso. No lo es, y procuro dejarlo claro cuando me preguntan en qué trabajo y respondo "soy computito", robándome la frase que le he leído a una colega bloguera.

Es un trabajo que da de comer y que he realizado con más de media docena de patrones. Dos de esos patrones me han contratado, en distintos periodos de mi vida laboral, para ir a chambear al IMSS. Mis actividades en esas ocasiones han consistido en ser un engranaje anónimo, entre otros cientos, de la Dirección de Innovación y Desarrollo Tecnológico del instituto encargado de otorgar seguridad social a casi la mitad de la población del país.



Eso último que he dicho no es del todo cierto porque ninguno de esos dos patrones, a saber, Softtek y Tata Consultancy Services, me ha contratado y pagado, si nos ponemos rigurosos. De acuerdo a mis recibos quincenales, me han contratado y pagado otras empresas. ¿Cómo? Tanto Softtek como Tata han usado a empresas de razones sociales variopintas para pagarme. ¿Para qué? Para que sólo una de ellas le diga al IMSS: "mira aquí tenemos un trabajador" (que soy yo) "que nomás gana el salario mínimo y no el salario que le estamos pagando".

Una de las consecuencias de esa práctica (además de la evasión de mis patrones en su pago de cuotas al IMSS), consiste en que si me caigo de cabeza por las escaleras de mi chamba por ir pensando en cómo resolver un loop infinito en vez de fijarme donde pongo los pies o si durante un temblor quedo sepultado bajo los escombros de mi lugar de trabajo, y sobrevivo a cualquiera de esas desgracias y quedo baldado de por vida, la seguridad social del IMSS va a entrar en acción y me otorgará una pensión pitera muy inferior a lo que en realidad percibo como sueldo.

De acuerdo a mi experiencia, las consultorías dedicadas al outsourcing en este país así resuelven sus compromisos laborales. Usan una razón social para afiliar a sus trabajadores al IMSS notificando un sueldo mínimo. Y usan otra razón social para pagar el resto del sueldo con trucos fiscales como "percepción por ayuda de alimentos" o "beca".

Por eso hace unos meses, cuando el Director General del IMSS, Daniel Karam, dijo a los empresarios de Quintana Roo que no se dejaran "engañar por despachos que les hacen propuestas aparentemente legales, tales como lo que utilizan las pagadoras denominadas outsourcing" pues "esos esquemas están al margen de la ley porque perjudican al trabajador", me reí mucho.

- Como Seguro Social no vamos a permitir que se sigan dañando los derechos de los trabajadores - remató en un fervorín el Director.

Daniel Karam podría empezar a hacer caso a su propio consejo cruzando la calle de Tokio en la col. Juárez de la Cd de México, y entrando al edificio de los engranajes de la Dirección de Innovación y Desarrollo Tecnológico, pues de acuerdo a esta nota de La Jornada la ley del IMSS fue reformada desde el 2009 para que las empresas de outsourcing NO evadan sus responsabilidades con la seguridad social de sus trabajadores. Sin embargo si al propio instituto le meten goles con las empresas que le ofrecen outsourcing, ya me imagino como estará el resto del país.

Así que ya saben, cuando el Secretario de Trabajo Javier Lozano, o el Secretario de Economía Bruno Ferrari o el Director General del IMSS Daniel Karam, pronuncien en el mismo discurso las frases "reformas laborales" y "beneficios a los trabajadores" tengan en cuenta que están ante fulanos que quieren tomarles el pelo. Igual que a mineros coahuilenses.
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