lunes, 23 de mayo de 2011

Creacionismo a la mexicana

Un tema recurrente cuando se juntan más de dos monstruos apalea-focas-bebés escépticos civilizados y razonables consiste en agradecer a Cthulhu, a las leyes de Reforma y al centralismo en políticas educativas de la SEP, que aquí, en el territorio nacional, no tengamos problemas como en Estados Unidos, cuyas juntas estatales de educación, en ocasiones son invadidas por individuos que insisten en confundir las aulas de ciencia de escuelas públicas con púlpitos.

No obstante, eso no quiere decir que aquí en México, los católicos guadalupanos estén mucho más conformes con la evolución que sus primos protestantes-

Echen un ojo al siguiente texto:
La evolución no es un proceso ordenado, planificado o dirigido por algún ser superior o por la naturaleza. No nos oponemos a que se expongan teorías, sino al dogmatismo absurdo de un gobierno que ese empeña en introducir el evolucionismo para negar la existencia y la intervención de dios, tal como lo dice el libro del maestro de sexto año. El anterior manifiesto es una expresión de nuestra inconformidad por la voilación de nuestros derechos y el mal uso de los fondos públicos, además retamos a los señores de la SEP a que demuestren públicamente que tienen razón en lo que exponen y que dicen que son verdades absolutas.
Estos exabruptos son añejos pero no tanto. Son autoría de la Unión Nacional de Padres de Familia publicados el 3 de febrero de 1975 en El Excelsior y son parte de un manifiesto ridículo de la mentada Unión, ofendida por los contenidos de los libros de ciencias naturales de sexto de primaria.

Además de estar ofendidos por Darwin, la Unión Nacional de Padres de Familia se oponía a la educación sexual repartiendo como hostias un non-sequitur por acá y un hombre de heno por allá.

La masturbación no es normal ni natural en la adolescencia. ¿Acaso quienes están bien educados por sus padres son anormales o antinaturales? [...] Afirmaciones tales tienden a exonerar de responsabilidad moral a los jóvenes que se masturban [...] Además es inmoral justificar que la masturbación es normal y natural, afirmando que no pueden sustraerse a ella, porque tienen una necesidad biológica, tal necesidad, de existir, será creada patológicamanete, como el fumar, las drogas, el adulterio, etc.
Ya sabía que cuando compré El Estado Laico y sus Malquerientes me iba yo a divertir mucho. Y también me iba yo a indignar. Más de eso último, en una próxima bosta.
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