miércoles, julio 27, 2011

Metatextos, el rescate

Hace unos días estaba yo con ganas de leer mis textos menos chafas de mi paso por Metatextos y me encontré que en metatextos.com ya no hay líneas de blogueros hispanoparlantes sino un anuncio, en ruso, que ofrece sepaquéchingados (espero que sean bats con clavos para ablandar focas bebé).

No me cuadra no poderlos leer a mis ejercicios metatexteros, por lo tanto, exponiéndome a sufrir una embolia he decidido sentarme a reproducir los que me divirtió más pergeñar, para ponerlos aquí en mi blog, disponibles hasta el fin de los tiempos.

Ahí van, mutatis mutandis


Pozole

Hacía pocas horas que la zombificación había comenzado. Padre e hijo están resguardados en el sótano de su casa, a salvo de las hordas de zombies que merodean en la calle.

- Oye papá, ¿mamá va a estar bien?

- No lo sé, pero si intenta entrar por esa puerta para mordisquearnos junto con sus amigas de la vela perpetua, les voy a tener que volar la cabeza, hijo.

El niño se echa a llorar. Su papá no sabe como consolarlo. Alguien sacude la puerta del sótano. El papá echa mano a la escopeta y apunta a la puerta. Le dice a su hijo que se calle. Al cabo de un rato las sacudidas cesan.

El niño, entre gimoteos pregunta a su papá:

- ¿Por qué se pusieron mamá y sus amigas enfermas?

- Nadie lo tiene claro. La última vez que oí la radio le atribuían este desastre al polvo del cometa de la otra noche. ¿Te acuerdas que salimos todos a mirar cuando anunciaron que la Tierra pasaría por la cauda del Halley?

- ¿Y eso puso enferma a mamá y a todas las mujeres?

- No hay quien lo sepa con seguridad. Tampoco se sabe si esto vaya ser para siempre o sólo dure un tiempo.

- ¿Y si dura para siempre? ¿Qué va a pasar?

- Prevaleceremos. Sólo se perderían la costumbre de andar con las camisas planchadas y algunas recetas de pozole.

La liga revolucionaria

(Este ejercicio estuvo inspirado en La Liga de Caballeros Extraordinarios de Alan Moore. La encomienda consistía en usar personajes de literatura nacional. Yo usé a Guadalupe Arroyo de Los relámpagos de agosto de Ibargüengoitia, a Demetrio Macías de Los de abajo de Azuela y al Ambrose Bierce de Gringo viejo de Fuentes. Al final hay un cameo de un par de personajes de Traven.)

Demetrio Macías dirigió, metido en su tanque, el ataque al flanco oriente del Tepeyac. Tan pronto comenzó a subir por el cerro recibió una andanada ofensiva.

- Pinches guadalupanos, están más armados que nosotros - dijo Demetrio por radio. Recibió por respuesta pura estática y echó diez mentadas mientras su tanque avanzaba con muchos trabajos abriéndose paso entre las líneas enemigas.

A mitad del camino una explosión sacudió su tanque y se dio cuenta que ya no podía avanzar. Creía que hasta ahí había llegado cuando oyó por la radio la voz de su compadre.

- Aguanta, ya llegué. Yo te empujo y con tu torreta dispara a todo lo que se mueva. Nomás faltan media centena de metros.

- Pinche Lupe ¿pues dónde andabas, canijo?

- Yéndome a confesar por lo que vamos a hacer.

Juntos Lupe Arroyo y Demetrio Macías llegaron a la cima del cerro. El bunker, inexpugnable, se alzaba ante ellos.

- ¿Listo? - dijo Lupe Arroyo.

- No, pero si no lo hacemos ahora, ya no lo hicimos nunca.

Demetrio Macías y Lupe Arroyo se apearon de sus tanques. Aún los acompañaba una veintena de sus hombres. Las defensas del cerro habían sido abatidas pero sabían que no tenían ninguna posibilidad contra las que estaban dentro del bunker.

Como habían pactado dejaron las armas en el suelo y se acercaron a la entrada del bunker. La puerta se abrió y salió una mujer joven, rodeada por una escolta de dos docenas de sus fieles.

- ¿Por qué matan a mis seguidores? - preguntó la virgen.

Lupe Arroyo le susurró a Demetrio: háblale tú, a mí me da miedo esta vieja.

Demetrio miró su reloj, luego al cielo y dijo: No hay necesidad. El gringo, como siempre, es puntual.

Una sombra cayó sobre el grupo. La virgen también alzó la mirada y vió como un biplano caía en picada sobre ellos. Reconoció al piloto y alcanzó a decir Ambrose antes de que el avión se estrellara sobre el grupo con una gran explosión.

La bola de fuego la contemplaron dos hombres con binoculares desde otro cerro en Chapultepec.

- Hasta ahí llegó esa grandísima puta - dijo uno.

- ¿Y si no?

- Pues los revives, Macario, para que la ataquen de nuevo.

El regalo

Cuando comenzaron a celebrarle su centenario de vida, el viejo pensó que la celebración sería aburrida como las que había tenido que tolerar los últimos 50 años. Puro ruido, lameculismo y ditirambos.

- Tengo un regalo para ti - le dijo en un aparte, el único nieto que tenía al que no consideraba un idiota. - Está afuera, detrás de la casa grande.

El viejo salió rodando en su silla de ruedas de la carpa puesta para la celebración. Cuando llegó a donde le había indicado su nieto se quedó boquiabierto. Un cohete se alzaba detrás de la mansión, listo para despegar.

- Tu regalo te lo doy cuando estemos en órbita - dijo su nieto mientras empujaba la silla de ruedas del viejo por la rampa de abordaje del cohete.

Después de unos minutos despegaron, convirtiendo en ceniza a todos los asistentes al cumpleaños centenario del viejo.

Una vez en órbita el nieto le obsequió su regalo al viejo. Era una caja que cabía en la palma de su mano. En su interior había un ingenio electrónico que consistía en un botón y un montón de cables y soldadura.

- Ten, abuelo -dijo el nieto. - Con esto dejarás limpio el planeta.

El viejo presionó el botón y se asomó a la mirilla para ver la Tierra. Después de unos momentos, esta empezó a perder color.

- La atmósfera está yéndose al espacio. Los océanos hierven – le explicó su nieto. Pasándole el telescopio.

El viejo miró por el telescopio. Contempló cómo la gente se asfixiaba mientras el sol la freía. Al cabo de unas pocas horas la Tierra era un páramo gris seguida de una hermosa cola de millones de kilómetros de atmósfera disipándose en el espacio.

Conmovido, el viejo abrazó a su nieto. Nunca le habían regalado un cometa.

El rapto

Dios abrió un ojo y sintió que la luz de la ventana le hacía un agujero en el cerebro. Con dificultades se incorporó de la cama, mientras sentía que la cabeza se le abría.

Ya iba rumbo al baño para abrazarse a la taza y guacarear cuando recordó quién era y realizó el breve pero nada desdeñable milagro de desaparecerse la cruda.

Los milagros y prodigios divinos le daban hambre. Fue a la cocina y se sirvió un tazón de cheerios. Mientras vertía la leche se le antojó zamparse el desayuno en la terraza contemplando su magnífico jardín.

Al abrir la puerta para salir a la terraza se detuvo asombrado. Cuando se le pasó el estupor, llamó a su asistente que se materializó ante él.

- Torcuato, hijo - dijo Dios. - Explícame qué hace toda esa gente pisoteando las gladiolas de mi jardín.

- Los convocaste Tú Señor - dijo el asistente Torcuato.

- ¿A qué horas hice eso?

- Ayer Señor, durante el guateque que organizaste con tus avatares. A media fiesta, empezaron a discutir que quién de uds tenía más fans. Para zanjar la cuestión tú decidiste usar la palanca que dice El Rapto.

"Puto alcohol" pensó Dios, pero como era malo para reconocer cuando la cagotiaba despotricó:

- ¿Qué no les quedó claro, tarados, que tenían que clausurar, también, esa chingada palanca de El Rapto cuando en aquella peda me puse a jugar con la palanquita El Diluvio? Bueno, como siempre todo lo voy a tener que componer yo.

Dios se dirigió a sus fans que lo miraban con jeta de arrobamiento, convencidos que habían sido raptados para vivir eternamente en el Edén, e hizo un ademán que los convirtió a todos en guano.

- ¡Dios! -dijo Torcuato el asistente. -¿Qué has hecho?

- Fertilizante, para que vuelvan a crecer mis gladiolas - dijo Dios disponiéndose a zamparse sus cheerios.
Hubo un quinto texto que no reproduzco aquí pues no me latió mucho. Pero lo menciono porque lo que sí me gustó fue el protagonista. Lo bauticé Ciridongo y era un señor que vivía en la calle y que diario, por las mañanas y muy feliz, hacía el recorrido desde el metro Allende (donde pernoctaba) hasta la glorieta de la Diana para dedicar una puñeta a las redondísimas nalgas de la Diana. Rutina que se echó a perder cuando la Liga de la Decencia hizo que le pusieran un taparrabo a ese culo magnífico.

Y ya. El resto de mis participaciones en Metatextos fueron cumplidoras y pura basura.

4 comentarios :

memowinchester dijo...

:O muy buenas historias :D interesantes la vdd no sabes donde puedo leer mas? o son tuyas?

Dib dijo...

Debo decir que el del "pozole" no me gustó. No sé, no me gustó.

El del rapto me gustó la idea, pero no del todo la redacción.


Y es una pena que Metatextos ya no exista. Yo no participé desde que decidió hacer un "break".

Ribozyme dijo...

Muy buenos, me recuerdan a algunas cosas escritas por Harlan Ellison.

Héctor: tienes un sentido del humor muy negro, se me hace que eres un asesino en masa en potencia... ¿No has andado por Noruega últimamente? ;-))

¿Y qué pasó con la posibilidad de escribir en "¿Cómo ves?"?

¿Sara? dijo...

Yo no hice respaldo de los míos. No creo que se haya perdido mucho pero fue mi esfuerzo de ese tiempo.

Snif. Tan idiota la niña.