jueves, agosto 11, 2011

Bombas, anarquistas de nombres idiotas y un caso fallido de primitivismo

La bomba

Esta semana la iniciamos los mexicanos, entre el conteo diario de las decapitaciones del narco y los dimes y diretes de la deplorable clase política mexicana, con la noticia de que una bomba de fabricación casera explotó en el cubículo de un profesor del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México, hiriéndolo a él y a otro profesor.

Los profesores, que resultaron con heridas que no les impidieron salir a pie del plantel y subirse a la ambulancia que los llevó al hospital, son del área de postgrado de ingeniería y se llaman Alejandro Acevez López (a quien iba dirigido el paquete) y Armando Herrera Corral.

De acuerdo a esta nota, extraoficialmente la línea de investigación iba dirigida a que la bomba, puesta en una caja de cartón y encontrada por un jardinero, era autoría de un alumno resentido (y poco avezado de acuerdo a la chambonada que hizo).

Más tarde, el procurador de Justicia estatal, Alfredo Castillo, informó que la mentada bomba fue autoría de un grupo anarquista denominado Individualidades Tendiendo a lo Salvaje.

Ahora bien, supongamos que las autoridades de procuración de justicia del Estado de México no están cometiendo una pifia como el caso triste y célebre de Paulette y están sobre la línea de investigación correcta.

Una de mis primeras reacciones al enterarme de la nota consistió en imaginar los esfuerzos de los pretendidos anarquistas para bautizar a su grupo. Apuesto que han de haber actuado con la consigna de encontrar el nombre más pitero de todos. No usaron el de Caballeros Templarios porque ese ya estaba ocupado.

Las "razones" de los anarquistas

Los columnistas y conductores de noticieros que abordaron la noticia de la reinvindicación del atentado por parte del grupo anarquista Individualidades Tendiendo a lo Salvaje (en adelante referidos en este blog como Idiotas que Tiraron el Seso -o ITS-) citaban parte del manifiesto del grupo encontrado en sepaquéchingados blog.

He aquí algo del manifiesto, mencionado en las notas, en el que los de Imbéciles Tirando a lo Suato -o ITS- se oponen al avance de la nanotecnología (y tecnología relacionada):

"No nos importa herir o matar maestros o estudiantes.
[...]
Una de las principales universidades que lo ha apostado todo por el desarrollo de la nanotecnología (y otras) en este país, es el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
[...]
Las carreras que imparte esta universidad privada y tan prestigiosa dentro del ámbito nacional y que indudablemente son cómplices directas de la destrucción, manipulación y domesticación de la Tierra."
Aparentemente entre estos anarquistas no hay alguno que sepa juntar una frase con otra sin cagotearla.

Además de identificar como cómplices de la “destrucción, manipulación y domesticación de la Tierra” a las ingenierías en biotecnología-nanotecnología, en mecatrónica, física industrial, mecánica electricista, sistemas digitales, robótica, tecnologías electrónicas, ciencias computacionales, y tecnologías de información y comunicaciones, el manifiesto también es una apología a Theodore John Kaczynski, matemático, anarquista y manufacturador de cartas-bomba, que entre 1975 y 1995 mataron a 3 personas e hirieron a 23, en una muy desafortunada llamada de atención contra la civilización y a favor de la naturaleza.

El fracaso

Si buscan, avezados lectores, en google con los términos "Individualidades Tendiendo a lo Salvaje" y "nanotecnología" van a llegar a este blog donde se pueden encontrar un discurso que va a poner a prueba las pilas de sus contadores de argumentos falaces.

El enlace del párrafo anterior no los va a llevar a la reinvindicación del atentado del Tec sino de otro previo. He aquí algunas perlitas:

"¡Fuego al desarrollo nano-tecnológico junto a quienes lo sustentan!!
[...]
Quisimos dejar en claro que como habíamos dicho anteriormente, no nos temblaran las manos para llevar a cabo nuestro accionar, en contra de las ramas del Sistema de Dominación y contra quienes lo sustentan y lo protejan. Aunque, parece ser que cada día que pasa, el sistema absorbe todo resquicio de ecosistemas libres que quedan, un ejemplo muy claro son los incendios forestales al norte del país
[...]
La Tierra siente las repercusiones de esto, otro ejemplo fue el sismo en España, que dejo varixs muertxs y heridxs, ciudades tan frágiles como Murcia se estarán cayendo próximamente a pedazos con cualquier replica menor de 6 grados richter, dejando un clima desolador, pero nada, nada comparable con lo que le hemos hecho a este mundo
[...]"
A mí este alegato me recuerda (nomás que en versión más inarticulada -pero no mucho más-) lo que decía Theodore Kaczynski al inicio de su manifiesto La sociedad industrial y su futuro, "la Revolución Industrial y sus consecuencias han sido un desastre para la humanidad".

Kaczynski termina haciendo un llamado en su manifiesto por la "revolución contra la tecnología" y evitar que el sistema (o civilización) aniquile la libertad humana.

Esta forma de primitivismo, opuesta a los gobiernos, a la ciencia, a la tecnología (me pregunto si esos despistados verán porno o creerán que es pecado), consideran que los estados modernos e industriales no podrían existir sin dosis de genocidio, devastación ecológica, trabajos forzados, asimilación cultural. Afirman que la civilización moderna es una desgracia para la vida y el planeta y que la onda, para prevalecer, es regresarnos a un estadio preindustrial -algunos dicen que tribal-.

Aunque creo que podría echar por tierra toda la argumentación del primitivismo con una sola palabra que empieza con P y termina con O-R-N-O, voy a recurrir a otra evidencia que apoya la idea de que los primitivistas están muy, muy, muy equivocados.

Quizá algunos, entusiasmados por las ideas de Kaczynski ya estén dispuesto a "regresar a la naturaleza". Antes de que se encueren y salgan corriendo al campo, deben saber que ya se llevó a cabo un experimento a gran escala (de hecho se llevó a cabo en un país entero) para regresar a la sociedad a un estado preindustrial.

¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo?

En Camboya. De 1975 a 1979. El experimento estuvo a cargo del Khmer Rouge y consistía en una reingeniería social que convertiría a Camboya en una nación predominantemente agrícola y autosuficiente -una forma radical de comunismo agrario, no muy lejana del primitivismo-. El resultado de esos afanes fue el genocidio: más de un millón de camboyanos muertos, ya por ejecuciones, por trabajos forzados, por hambruna o por enfermedades perfectamente tratables con un poco de tecnología (como la malaria).

Es decir, un fracaso rotundo.

La invitación

Un tema recurrente en este blog es que un estado que no invierta en ciencia y en educación es un estado fallido. Si en nuestra población, hay despistados que creen lo contrario, al grado de querer frenar el avance científico con bombas, creo que lo menos que podemos hacer aquellos que proponemos anteponer las evidencias a las creencias, y usar la ciencia y su método como la herramienta para sobrevivir a nuestra propia estupidez, es oponernos a ese brinco para atrás de los de "Individualidades Tendiendo a lo Salvaje".