martes, octubre 11, 2011

El martillo de Lúcifer

Hace unos meses, platicábamos de cómo sería un impacto de asteroide contra la Tierra.

Bueno, ahora creo que apenas rascamos el tema.

Recientemente terminé de leer una novela notable de ruina, muerte y destrucción. Se llama El martillo de Lúcifer y sus autores son los señores Larry Niven y Jerry Pournelle (ya hemos mencionado de otra afortunada colaboración de ese par). Y, de acuerdo al capítulo 1 de Death From the Skies!, El martillo de Lúcifer no sólo trae una buena historia, también contiene buena ciencia.

Vayan sacándose de la choya los remanentes de ficción chafa que les hayan podido dejar las películas Armaggedon e Impacto Profundo y háganse un enema mental de mala ciencia cometaria y asteroidal. Ahora, imaginen un escenario distinto, uno donde la humanidad no se salva por los pelos de un cataclismo cósmico sino que se enfrenta, con la tecnología que había en los 70, al evento de que la Tierra se cruce en el camino de un cometa.

Casi toda la historia tiene lugar en la actualidad, sin embargo la historia del Martillo inicia mucho antes. Antes de que existiera la humanidad. Cuando una masa a casi un año luz del torbellino que luego sería el Sistema Solar Interior, y de aproximadamente cinco Tierras, constituye un gigantesco volumen esférico de billones (10 a la 12, no 10 a la 9) de bolas heladas de metano, rocas y ácido cianhídrico. Tan alejadas unas de otras como la Tierra de Marte. A esa región en el espacio se le conoce como Nube de Oort exterior y algunos piensan que las extinciones recurrentes en la Tierra podrían estar relacionadas a perturbaciones gravitatorias en la Nube que mandan hacia el Sol más cometas de los que nos hemos acostumbrados a ver en nuestra brevísima estancia en este planeta.

El libro está dividido en cuatro partes. La primera parte es presentación de una docena de protagonistas y un chinguero de comparsas. Uno de esos protagonistas, un millonario con pasatiempo de astrónomo ha descubierto un cometa y está contento con su descubrimiento. Tanto que patrocina un documental sobre el cometa. Cuando se descubre que el cometa pasará cerca de la Tierra, una misión conjunta Apollo-Soyuz se pone en órbita para mirar más de cerca el fenómeno. A medida que transcurren los meses, en el JPL (ojo, JPL no son las siglas mal colocadas de un expresidente mexicano, quiere decir Laboratorio de Propulsión a Chorro en inglés) las probabilidades de que el cometa pase de largo van disminuyendo. Cuando recién fue descubierto se pensaba que había cientos de miles de probabilidades de que cuando el cometa le diera la vuelta al Sol e intersectara la órbita de la Tierra, antes de dirigirse a la Nube de Oort, ni el cometa ni la Tierra estarían en el mismo lugar. A medida que se acercaba la fecha de cruce, las probabilidades de que el choque no ocurriera, disminuían.

Los protagonistas en su mayoría están en Los Ángeles y en las colinas vecinas al valle de San Joaquín. En las semanas previas a la llegada del cometa algunos toman medidas precautorias. Un senador se va a su rancho en las montañas "por si acaso". El productor del documental sobre el cometa consigue bastimentos para durar vivo algunos meses. Una banda de rateros, aprovecha que los ricos se han ido y comienza a desvalijar sus casas.

Entonces ocurre la catástrofe.

Los cuatro astronautas (dos gringos y dos rusos) que miraban el cometa, se dan cuenta que la Tierra está envuelta casi por completo por la cauda del cometa (lo que hace que se vea durante la noche un espectáculo de luces asombroso). Su última transmisión al JPL consiste en pasar datos de los fragmentos que alcanzan a detectar del cometa en medio de toda esa cauda, que vista desde lejos puede ser muy tenue, pero cerca de la cabeza del cometa es como neblina. Recuerden que un cometa está hecho de hielo y rocas. Cuando se acerca al sol buena parte del hielo se evapora (de ahí su cauda que puede tener una longitud como la distancia que hay entre los planetas) y también puede ocurrir que el material que aglutinaba un montón de rocas se haya evaporado... o explotado (el hielo del que está hecho el cometa podría contener bolsas de metano incrustadas a muy alta presión).

En la novela varios fragmentos del cometa impactan contra la Tierra, una buena mañana de martes en la que había mucho más tráfico que de costumbre y un extraordinario ausentismo laboral.

Uno de los fragmentos cae en el Pacífico con tal fuerza que lanza al espacio una columna de vapor de oceáno y lecho marino. La onda de choque es percibida en los Ángeles primero como vientos huracanados a gran altura, antes de que sus habitantes sean arrojados al suelo y muchos de ellos, sepultados bajo los edificios de la ciudad, por una serie de terremotos muy intensos.

Los sobrevivientes deben apurarse en ganar terreno alto en tierra dentro: una ola de centenares de metros se acerca a las costas.

No es el único fragmento que cae. A mitad del mediterráneo cae otro. Unos arqueólogos que trabajaban en una peña volcánica muy por encima del mar, ven caer un objeto tan brillante que parecía un segundo sol sumergiéndose en el horizonte. El resplandor del impacto deja a uno de ellos ciego. Su ceguera no importa, pues a pesar de que logran cobijarse de la onda de choque, el impacto provoca que el volcán extinto sobre el que estaban trabajando haga erupción, evaporándolos.

Impactos en el Atlántico Norte y Sur llevan su propia cuota de extinción. Inglaterra queda sumergida por algunas horas. El continente Europeo queda arrasado también. En la costa de África se forman nuevas bahías. El impacto del Mediterráneo mete agua en el Nilo a muchos kilómetros tierra dentro. El Cairo y las pirámides de Egipto que habían perdurado milenios desaparecen. Sin superpotencias que metan su cuchara, el conflicto entre Israel y Palestina llega a una resolución. Cuando se acaba el combustible para los aviones y las municiones para las armas, todo se define a mano limpia.

La mañana del portento es la segunda parte del libro. La tercera, consiste en el periplo de los protagonistas que sobrevivieron, quienes comienzan su peregrinar a tierras más seguras. Los que logran salir de los Ángeles antes de que la ola cubra la ciudad deben enfrentarse a sobrevivientes armados y acaparadores de la comida.

Al poco tiempo del impacto comienza la lluvia. De agua salada y barro caliente (del lecho marino). Pasarán semanas antes de que se quite.

En el interior, las presas se anegan y se desbordan. Los mismo pasa con los ríos. Un impacto en el Golfo de México hace que desaparezca La Habana. Miami dura sólo dos horas más. La península de Florida (y Yucatán, supongo) se convierte en archipíelago. El Mississippi inunda medio E.U. Se forma un mar interior de poca profundidad.

En la Unión Soviética han caído algunos fragmentos. China lo sabe y decide rematar a sus vecinos con un ataque nuclear para cuidar sus recursos. Los soviéticos saben que China los va a rematar y saben que necesitan invadir ese territorio para sobrevivir. Lanzan su arsenal contra China. El intercambio de misiles nucleares es atestiguado por los horrorizados astronautas de la misión Apollo-Soyuz.

Bandos se comienzan a formar. Hay gente que va rumbo al rancho del senador. Y hay otros que se aglutinan en torno a unos militares que empiezan a comerse a los más débiles al quedarse sin comida.

¿Qué pasa con el gobierno? Bueno, no dura de acuerdo a una máxima que los autores citan: "un régimen está a sólo 3 comidas de una revolución". Cualquier régimen, añado yo.

La propiedad privada deja de existir. Los grupos que tienen las armas y más brazos para accionarlas son los que tienen más chance de prevalecer. Muchas de las cosas que se daban por sentadas en una sociedad, como el simple hecho de que uno entrara a una tienda y pudiera encontrar comida desaparecen. Hay una frase genial que usan Niven y Pournelle para explicar el nuevo estado de las cosas: "unos instantes después de que el Martillo cayó, el movimiento por la igualdad de género desapareció".

La electricidad sólo dura unas pocas horas después de los impactos. En el rancho del Senador, donde las cosas están un más organizadas, deben ser cuidadosos. No pueden aceptar a todos los sobrevivientes pues la comida es limitada. A los que aceptan deben tener cualidades que ayuden al grupo a sobrevivir. Ser computito o abogado o millonario o productor de TV no sirve de nada en el nuevo mundo después de el Martillo. Ser pescador o agricultor es apenas un poco mejor, pues todos los insumos que conseguían para hacer funcionar sus actividades dejan de obtenerse. La gente que pueda aprender rápido a adaptarse es la más valiosa.

Entre todos estos personajes mi favorito es un científico del JPL. Después del impacto, logra llegar a su casa que está tierra dentro. Tiene una enorme biblioteca. Se había preparado con antelación para preservar la civilización. Escoge un libro, le echa insectida, naftalina, lo mete en una bolsa de plástico, y la bolsa, en una fosa abandonada. Así hace con decenas de sus libros. Pero no está preservando literatura ni filosofías de vida. Casi todos los libros que salva son técnicos. Para comenzar de nuevo la civilización. Todos los ha leído y todos se los ha aprendido de memoria. Es el hombre más valioso del planeta.

Cuando este científico logra llegar al rancho del Senador, debe ayudarles al grupo del Senador a hacer frente al grupo de militares caníbales que, para acabarla de chingar, han recibido a un líder religioso que avala su canibalismo en nombre de Dios, en tanto se dediquen a exterminar a aquellos que quieran devolver a la Tierra a sus modos tecnológicos. Lo que ha aumentado sus filas mucho pues muchos sobrevivientes sólo pueden concebir tanta destrucción como un castigo divino.

Al final del libro, además de la solución al conflicto entre estos dos grupos, hay una decisión importante. Una planta nuclear se ha salvado del golpe del Martillo y no sólo eso, está funcionando con un grupo de técnicos sobrevivientes. ¿Qué hacer? ¿Salvarla de los extremistas antiátomo y antitecnología que la quieren destruir a riesgo de perecer en el intento o dejar que la destruyan y que los hijos y los nietos de los sobrevivientes sólo sean capaces de criar animales y cultivar la tierra para sobrevivir? ¿Recuperarían uds la electricidad y el átomo o se regresaban a vivir a la edad media?

Como decía Robert Henlein "la Tierra es una cesta demasiado pequeña y frágil para que la especie humana conserve en ella todos sus huevos".

El epílogo, genial, tiene varias partes también. Mi parte favorita es la que narra que otra perturbación gravitatoria, antiquísima como la que envío el Martillo, en la Nube de Oort manda rumbo al Sol a una buena cantidad de cometas. Hay uno que empequeñece al Martillo. ¿Qué? ¿Pensaban que Niven y Pournelle eran anuméricos? ¿Que no tenían en cuenta que después de un impacto de asteroide o de cometa las probabilidades de que choque otro NO varían?

Si quieren saber más, háganse ya un favor y lean El Martillo de Lúcifer de Larry Niven y Jerry Pournelle, uno de los duetos más rifadores en ciencia ficción.

6 comentarios :

Ribozyme dijo...

¡Excelente recomendación, Héctor! Gracias.

Kurazaybo dijo...

Yo he leido varios libros de Niven y acabo de terminar "La paja en el ojo de dios", en el que tambien hace equipo con Pournelle. La paja me dejo la impresion de ser un libro innecesariamente largo y aburrido, a pesar de que la especulacion cientifica es de primer nivel. Le traigo ganas a este titulo pero si me desanimo ese primer contacto con este dueto de autores.

Sivoli dijo...

Meh! gracias por darle en la madre al aspecto y legibilidad de tu blog.

Ecerqueda dijo...

Bajando

Concepción dijo...

Héctor, muy padre reseña. A mí si me gusta el nuevo diseño de tu página.

Pichas dijo...

Todo un día buscando el maldito libro. Muchas gracias y chingona tu reseña